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    <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="4"><b>La Revoluci&oacute;n de las Petunias</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="4"><b>Petunias' revolution</b></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Javier Soldevilla Agreda</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Director de <i>Gerokomos</i></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Con su permiso, hoy me toca fabular, y la recreaci&oacute;n de esta historia incre&iacute;ble bebe directamente de la vivencia de muchos mayores, que en los &uacute;ltimos tiempos, arremolinados por la brutal crisis econ&oacute;mica, han visto c&oacute;mo comenzaba la revocaci&oacute;n de un rol perdido al convertirse en sustento de muchos de los que a&ntilde;os atr&aacute;s ignoraban, cuando no denostaban, a este grupo de poblaci&oacute;n.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Una nueva revoluci&oacute;n est&aacute; en la fragua y los cabecillas peinan canas, caminan despacio y su tez da fe de un tesoro de muchos tiempos, pero son conscientes de que sus reivindicaciones ahora pueden ser escuchadas, que puede ser un buen momento, para, meg&aacute;fono en mano que amplifique su debilitada voz, ajustar las tuercas a una sociedad poco sensible. Hoy este grupo sale de las trincheras alimentado por la fortaleza que les dan los que nuevamente viven en sus casas o compartiendo sus depauperadas pensiones o esos ahorros de toda una vida, estimulados por considerarse de nuevo &uacute;tiles, por creer que puede ser un buen momento para alentar ese cambio.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">No est&aacute;n propiciando una revoluci&oacute;n violenta, ni alocada, ni ruidosa, m&aacute;s bien est&aacute;n tramando una llamada de atenci&oacute;n para que nuevas generaciones puedan realmente disfrutar de lo conseguido; un cambio profundo que lleva como bandera el reconocimiento, la consideraci&oacute;n hacia un grupo que hab&iacute;a perdido, calladamente, atributos de ciudadan&iacute;a.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Las petunias son plantas de invierno, duraderas y f&aacute;ciles de cuidar, porque se adaptan pr&aacute;cticamente a cualquier zona clim&aacute;tica. Quedan perfectas en cualquier espacio, siempre y cuando no reciban sol y no est&eacute;n expuestas a la lluvia o al viento. Si las colocas en una jardinera, deja distancia entre ellas para que tengan espacio cuando crezcan.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">A los mayores de nuestra sociedad, especialmente a los m&aacute;s a&ntilde;osos y dependientes, los hemos situado en la zona m&aacute;s fr&iacute;a de su vida, de su viaje y, parad&oacute;jicamente, hemos procurado conquistas que hacen que estos periodos de silencio se puedan prolongar hasta cotas nunca pensadas, y se preguntan: ¿de qu&eacute; sirve una vida sin vida, un respirar en sombra, un esperar sin fecha, un invierno sumado a otro invierno?</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Los mayores de nuestra sociedad han cedido a esta su val&iacute;a, han contribuido con su vida a construir lo que disfrutamos, y recibido a cambio, en muchas ocasiones, solo incomprensi&oacute;n. Los mayores, los muy mayores, precisan de cuidados para que conserven el m&aacute;ximo de su vitalidad o se marchiten con dignidad y no tengan duda de que mayoritariamente son f&aacute;ciles de cuidar, participan y se dejan cuando no pueden hacerlo de forma aut&oacute;noma, aunque complejos en su hechura, agradecidos cuando se planifican y conjugan entre profesionales especializados y familias con deseo. Los mayores que conozco se adaptan pr&aacute;cticamente a cualquier espacio, a cualquier h&aacute;bitat, siempre que en el ambiente haya "calor" y no estrechamente ligado a la temperatura de la estancia. Los ancianos no solo quedan perfectos en cualquier emplazamiento, sino que si se les permite, crean esa escena, la inundan con su experiencia, la tintan con su cari&ntilde;o, la viven y hacen vivir con verdadera intensidad. Los mayores a buen seguro soportan peor las inclemencias del tiempo, el fogonazo de un sol despreciativo y los temporales de desplantes o malos gestos. Su coraz&oacute;n es menos resistente a estos avatares, m&aacute;xime cuando proceden de sus propios esquejes. Los m&aacute;s veteranos de nuestra comunidad necesitan su espacio, necesitan de una libertad que, no tengamos duda, revertir&aacute; sobre nosotros, necesitan rebajar la presi&oacute;n a la que a menudo los sometemos con "misiones" de custodia y cuidado, necesitan seguir creyendo y apostando por que cada nuevo invierno se vuelvan a emplumar de vistosas flores.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Esta Revoluci&oacute;n de las Petunias es solo un titular de un movimiento que pudiera ser.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Un consejo final para las petunias... no mojes las flores al regar. Sus p&eacute;talos se marchitan con el agua.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Un consejo final hacia los mayores... no dejes que sus l&aacute;grimas, por incomprensi&oacute;n o desaliento, desdibujen a seres tan valiosos.</font></p>
    ]]></body>
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