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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="right"><b><font face="Verdana" size="2"><a name="up"></a>IN MEMORIAM</font></b>            <p ALIGN="right">&nbsp;            <p ALIGN="left"><font face="Verdana" size="4"><b>Florencio Pérez Gallardo</b>       <b>1917-2006</b></font>            <p ALIGN="left">&nbsp;            <p ALIGN="left">&nbsp;            <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="2">Rafael Nájera</font></b>           <p><font face="Verdana" size="2">Majadahonda, 10 de Mayo de 2006</font>           <p>&nbsp;           <p><font face="Verdana" size="2">Florencio Pérez Gallardo, Doctor       en Medicina y Cirugía y en Veterinaria, del Cuerpo Médico de Sanidad       Nacional, sanitario, hoy diríamos salubrista, hasta la médula, ilustra       una etapa de enorme trascendencia en la Sanidad española, hoy diríamos       Salud Pública, con un liderazgo indiscutible.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">La Sanidad de la República se       colapsó no sólo por la represión política e ideológica sino por       eliminarse el motor científico que la sustentaba, al suprimirse el       Instituto Nacional de Sanidad (INS), por «crearse», sólo en el Boletín       Oficial, el Instituto Superior de Enseñanza e Investigaciones Sanitarias,       en cuya denominación se percibe el «corte a la romana». Las funciones       del INS pasaron de facto al final de la guerra civil a la Escuela Nacional       de Sanidad en Claudio Coello, 68. Le toca pues, vivir una etapa dura y       difícil en ese Madrid gris, de San Camilo y de los Luises, al que le trae       D. Gerardo (Clavero padre) de su Cádiz querido («la Isla», S. Fernando)       donde transcurrió su juventud y sus años de estudio en la Facultad de       Medicina (Plaza de Fragela), sus trabajos de Histología (donde ya le       llamaban Cajalito) y la primera expresión de su vocación docente en sus       labores de enseñanza como profesor del Claustro de la misma Facultad.</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En el Madrid, casi galdosiano de       la postguerra, se asomó a la Sanidad, inmersa en la pugna entre Falange y       los grupos católico-monárquicos con Palanca en la Dirección General de       Sanidad y Valentín Galarza en Gobernación, que se había resuelto en       mayo de 1941 con el cese de Serrano Suñer y el nombramiento de Girón de       Velasco en Trabajo, donde se desarrolló el Seguro Obligatorio de       Enfermedad, como es obvio, de espaldas a la Sanidad. Así Florencio       siguió los destinos de la Sanidad, que finalmente heredó lo que quedaba,       en personas, Clavero, Gallardo, Nájera Angulo, Manzanete, Luengo,       Lozano... de la tradición más liberal, al menos no facciosa, de la       Sanidad española de la época.</font>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/revistas/resp/v80n5/figura48.jpg" width="500" height="705">       </font>           <p>&nbsp;           <p><font face="Verdana" size="2">Con ese telón político-social,       la realidad cotidiana: hambre, frío, chinches, piojos, le puso en       contacto con uno de sus primeros retos: el tifus exantemático que       apareció en enero de 1941. Trabajó con Clavero del Campo, Nájera       Angulo, Gallardo, Sanz y Gracián, muchos de los cuales, él entre ellos,       padecieron la enfermedad.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Pero fue él, en la buhardilla de       Claudio Coello, donde se asomó al nudo gordiano de los problemas       sanitarios y científicos y entre Clavero por arriba y Jesús Parrilla por       abajo, quien realizó experimentos, fue capaz de valorar, entre       «apagón» y corte de la luz, lo que Jesús le muestraba, aquellos       cobayas inoculados que no desarrollaban curva febril. Se veían sus manos       y su cara, en esas fotos, ya clásicas de Stanek, inoculando cobayas y       embriones de pollo.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">A pesar de las precarias       condiciones de los limitados laboratorios de la época y de la carencia de       medios, Florencio descubrió la cepa E (de Española, procedente de       Melitón Puerto) de <i>Rickettsia prowazekii</i>, cepa atenuada que fue       asumida y estudiada en EE.UU. por el propio Florencio y por Herald Cox,       reconociéndose, desde el punto de vista práctico como una vacuna eficaz       frente al tifus exantemático, especialmente importante en el período de       la guerra, al no existir todavía el DDT.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo la trascendencia       científica básica del fenómeno de la atenuación de un agente       patógeno, no fue posible asumirla, aunque Florencio fue siempre muy       consciente de ello, precisamente por la falta de un Instituto y un       ambiente científico adecuado, desaprovechándose lo que supuso uno de los       descubrimientos más importantes en la biología y patogenia de las       enfermedades infecciosas desde que Pasteur, Calmette-Guérin y Theiler       consiguieran la atenuación del virus rábico, el bacilo tuberculoso o el       virus de la fiebre amarilla. Es interesante recordar que a este último le       fue concedido el Premio Nóbel en 1951.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">En EE.UU. trabajó en la cepa E,       se casó por poderes con su ayudante de laboratorio, Pepita. Varios de sus       hijos, algunos médicos, como Ana, Luis, Lucía (también viróloga) y       Pepi (veterinaria) siguieron los pasos de su padre, trabajando las dos       últimas en el Carlos III. Florencio pasó de las <i>Rickettsias</i> a los       virus, trabajando en gripe (consiguiendo el primer Laboratorio de       Referencia de la OMS en España) en rabia y a continuación en       poliomielitis. Por sus estudios sobre esta enfermedad y la organización       de la primera campaña de vacunación frente a esta enfermedad       contribuiyó de forma muy destacada a su erradicación. Desde el inicio de       la Campaña Piloto de Vacunación Antipoliomielítica, tuve el inmenso       privilegio de comenzar a colaborar con él, mejor dicho, a aprovechar de       sus enseñanzas vacunando el 14 de Mayo de 1963 a la primera niña en       España con las cepas de Sabin en León, colaboración que se mantuvo       hasta su jubilación.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">La Campaña de Vacunación       Antipoliomielítica supuso en el horizonte sanitario español tal vez el       primer acontecimiento, despues de la guerra civil, de integracion social,       movilizador de afectos y solidaridades, especialmente importante en los       pueblos, como era la proteccion de los niños. La colaboracion fue total,       por parte de todos los estamentos sociales con una sensación naciente de       modernidad pero en una España todavía primitiva.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Asistió a numerosísimas       reuniones internacionales, presentando su extensa producción científica,       así como en la Organización Mundial de la Salud, desde la Asamblea       General a los Comités de Expertos y otras reuniones. Viajó por medio       mundo participando en ensayos de vacuna de rabia con Koprowski, viejo       amigo, que le visitó no hace mucho en España y con quien en Baltimore,       en las reuniones del Institute of Human Virology de Robert Gallo, le       recordábamos siempre. Aquellas historias de Cachemira y de tantos       sitios... Alemania, Polonia, EEUU, India, Kenia, Cuba...</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Tras los estudios sobre la       poliomielitis y su gran éxito con la vacunación consiguió que se       construyera y dotara un Centro, denominado primero, en 1963, Centro       Nacional de Virus, luego ya en 1967 Centro Nacional de Virología y       Ecología Sanitarias, y posteriormente Centro Nacional de Microbiología,       Virología e Inmunología Sanitarias en Majadahonda, recuperando más       adelante el nombre de Instituto Nacional de Sanidad al agruparse con el       Centro Nacional de Farmacobiología y el de Alimentación y Nutrición,       bajo esta clásica denominación.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Con todo esto favoreció y fue el       iniciador del nacimiento de la Virología Médica y Sanitaria en España y       gran impulsor de la Microbiología y Parasitología de Salud Pública.       Como en el caso de Cajal, se puede hablar de sus numerosos discípulos,       coetáneos, hijos y nietos. Así, desde Zárate y Fernando Ruiz Falcó, a       los Nájera (José Antonio, Enrique y Rafael), Lozano, Valenciano,       Villalba, Gabriel y Galán, López Bueno, Villamarín, Blázquez, Casal,       Mateos, Domingo, Contreras, Moreno, Urbistondo y un largo rosario de       nombres, muchos de los cuales hicimos, como él y por su estímulo,       oposiciones al Cuerpo Médico de Sanidad Nacional. Con Joe Melnick y Peter       Wildy organizó el 3º Congreso Internacional de Virología, en el que le       ayudamos Luis Valenciano y yo.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Como recordaba Gerardo Contreras,       otra de las grandes aportaciones que Florencio incorporó al acerbo       sanitario fue la sustitución de las viejas instalaciones dedicadas a la       producción de vacunas de interés sanitario, propiciando la construcción       de un edificio, el «piloto», con suficientes       medios para hacerlas en condiciones de salubridad y eficacia. En este       edificio, a medio camino entre la investigación y la industria, se       sustituyó la cepa 1492, con la que se venía produciendo la vacuna       antivariólica, por la cepa Elstree, procedente del Instituto Lister,       mucho más inocua, así como el cerebro de conejo por el de ratón       lactante para la producción de vacuna antirrábica, carente de mielina y       por tanto de reacciones adversas. Cuando lo requerían las situaciones       sanitarias de emergencia, también se producía vacuna antigripal y se       colaboró en la anticolérica durante la epidemia de 1971. Entrañables       colaboradores como Paco López Bueno y Emilio Valle, ya fallecidos, o Juan       Mateos, Carlos Domingo y Gerardo Contreras, dieron vida a este Centro       dentro del Centro.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Su auténtica vocación docente       fue muy intensa, habiendo largos períodos con conocimientos que, al menos       en España, sólo él poseía, por lo que vivió como pocos esa       «...marchita ilusión de profesor...» que con tanto sentimiento evocaba       Pedro Ara, al impedirle, el sofocante ambiente caciquil de la época, el       acceso a Cátedra a la que opositó en dos ocasiones. No obstante nunca       miró con reparo a sus compañeros y amigos que las obtuvieron, hacia los       que guardó siempre una gran simpatía y brindó su colaboración. Hay que       pensar que durante muchos años, cualquiera que quisiera hacer algún       trabajo con virus o con cultivos celulares desde el punto de vista       médico-sanitario, pasaba a hablar con Florencio, buscando materiales,       consejo y enseñanzas.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Culto, polémico, iconoclasta,       genial, lengua desinhibida y con la gracia del mundo. Fue un Séneca,       disfrutó cuanto pudo, con optimismo y a la vez escepticismo. Fue un gran       maestro, un gran sanitario y un gran científico, lástima que en este       país en el que tanto escasean personalidades como la suya, no se haya       reconocido suficientemente su labor. Como discípulo suyo quiero dedicarle       un entrañable recuerdo. Descanse en paz.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Como discípulo de Florencio       Pérez Gallardo y parafraseando a Antonio Machado en su poema «Cuando se       fue el Maestro», dedicado a D. Francisco Giner de los Ríos y en sus       «Proverbios y Cantares», quiero deciros:</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«Cuando se fue el maestro    <br>       la luz de esta mañana    <br>       me dijo: Van tres días    <br>       que mi hermano Francisco       (Florencio) no trabaja.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       ¿Murió? Sólo sabemos    <br>       que se nos fue por una senda       clara    <br>       diciéndonos: Hacedme    <br>       un duelo de labores y esperanzas.    <br>       Sed buenos y no más, sed lo que       he sido    <br>       entre vosotros: alma»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Todos le recordamos así: alma    <br>       alma que llenaba los espacios por       amplios que fueran    <br>       inteligencia que nos hacía       sentir humanos,    <br>       sencillez para aumentar nuestra       autoestima    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       bondad para sentirnos a gusto en       el trabajo    <br>       que su gracia transformaba en       placer cotidiano</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«El ojo que ves no es    <br>       ojo porque tú lo ves;    <br>       es ojo porque te ve»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Lo veía todo, lo sabía todo    <br>       Desde su atalaya, irradiaba    <br>       su presencia.    <br>       Todos lo hemos experimentado    <br>       todos lo hemos admirado</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">«Todo hombre tiene dos    <br>       batallas que pelear:    <br>       en sueños lucha con Dios;    <br>       y despierto, con el mar»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Así se debatía, entre su fe       profunda    <br>       inmaterial y abstracta    <br>       y su Isla, su mar, querido y       añorado.</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«Todo pasa y todo queda,    <br>       pero lo nuestro es pasar,    <br>       pasar haciendo caminos,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       caminos sobre la mar»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Tú tuviste la dicha de pasar y    <br>       al hacerlo grabar en la roca del       saber    <br>       avances que se escribieron con E</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«¿Para qué llamar caminos    <br>       a los surcos del azar?...    <br>       Todo el que camina anda,    <br>       Como Jesús, sobre el mar.»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Tú anduviste los caminos    <br>       en este mundo plural    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       y llegaste hasta el final    <br>       preguntándote cuestiones.    <br>       No te sabrán contestar</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«De lo que llaman los hombres    <br>       virtud, justicia y bondad,    <br>       una mitad es envidia,    <br>       y la otra no es caridad.»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Tú lo sufriste en tus carnes,    <br>       en tu saber,    <br>       en esa truncada vocación       docente,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       que no dejaron nacer</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«Todo pasa y todo queda,    <br>       pero lo nuestro es pasar,    <br>       pasar haciendo caminos,    <br>       caminos sobre la mar»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">«Morir... ¿Caer como gota    <br>       de mar en el mar inmenso?»</font>           <p><font face="Verdana" size="2">Así te deseo que estés,    <br>       sobre tu mar, en tu Dios.</font>       ]]></body>
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