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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Prevención primaria, aspirina y diabetes]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="right"><b><font face="Verdana" SIZE="2"><a name="up"></a>EDITORIAL</font></b>            <p ALIGN="right">&nbsp;            <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="4">Prevención primaria, aspirina y diabetes</font></b>    <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="4">Primary       Prevention, Aspirin and Diabetes</font></b>    <p ALIGN="left">&nbsp;    <p ALIGN="left">&nbsp;    <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" SIZE="2">Ignacio Balaguer Vintró</font>       </b>           <p>&nbsp;           <p><font face="Verdana" SIZE="2"><a href="#back10">Dirección para correspondencia:</a></font>           <p>&nbsp;           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">El cambio de las relaciones entre       diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares se ha resumido en pocas       palabras: «La diabetes ha pasado de ser una enfermedad metabólica a ser       una enfermedad cardiovascular de origen metabólico»<sup>1</sup>. El       estudio de Framingham<sup>2</sup> mostró desde la primera publicación       que la diabetes era factor de riesgo de la cardiopatía isquémica. En su       guía del año 2002 la American Heart Association<sup>3</sup> aceptó que       los diabéticos sin cardiopatía coronaria tienen el mismo riesgo de       accidente coronario agudo que los sujetos no diabéticos que ya han       sufrido un infarto. Por tanto no debe sorprender que la diabetes se       homologue con la enfermedad coronaria y la prevención en los diabéticos       se proponga como prevención secundaria de la cardiopatía coronaria. La       aspirina había dado resultados favorables en la prevención secundaria de       la cardiopatía isquémica. Creo que la suma de ambas convicciones fue el       motivo para la decisión en 1997 de la American Diabetes Association de       recomendar el uso de aspirina a todos los diabéticos a partir de los 41       años. Esta recomendación fue ampliamente aceptada y difundida entre los       médicos clínicos que cuidan de los diabéticos. John A Colwell del <b>Diabetes Cente</b>r de la       Universidad de South Caroline<sup>4</sup> reafirma en el año 2003 que la       aspirina es apropiada para la prevención primaria de los eventos       cardiovasculares en la población con alto riesgo, incluyendo a las       personas con diabetes y lo reafirma el año siguiente al responsabilizarse       de la revisión del documento de la American Diabetes Association<sup>5</sup>.       Para no perder la perspectiva de la propuesta conviene recordar que pocas       páginas más adelante, la American Diabetes Association<sup>6</sup> pone       énfasis en la albuminuria como marcador del aumento de morbilidad y       mortalidad cardiovascular de los diabéticos y que el hallazgo de       microalbuminuria es indicación para una intervención agresiva sobre la       dislipemia.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">La inclusión de todos los       diabéticos en la prevención con aspirina se debe al convencimiento de       que el trastorno metabólico es la causa de la mayor frecuencia de       enfermedad coronaria, accidentes vasculares cerebrales y enfermedad       arterial periférica en los diabéticos y se discute si el pronóstico       mejora en la diabetes controlada adecuadamente. Se defiende la hipótesis       que la diabetes aumenta el riesgo bien por si misma o por la hiperglicemia.       La aspirina inhibe la síntesis del tromboxano A en las plaquetas por la       acetilación irreversible de un residuo de serina en la posición 529 de       la ciclooxigenasa de las plaquetas (COX-1). Es posible que las variaciones       alélicas del gene del COX-1 u de otros genes que afectan la biosíntesis       de las prostaglandinas puedan explicar la falta de respuesta en       determinados casos a la aspirina<sup>7</sup>. La aspirina a baja dosis       induce a las pocas semanas lesiones gastrointestinales semejantes a las       observadas con dosis superiores o con otros antiinflamatorios no       esteroideos<sup>8</sup>. Parece obvio que en la indicación de la aspirina       en prevención primaria no debe olvidarse este aumento del riesgo y es       necesario colocarlo como contrapartida del número de eventos       cardiovasculares evitados.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Cuando se publicó la       recomendación de la <b>American Diabetes Association</b> no existían       estudios definitivos en prevención primaria, es decir, antes que aparezca       clínica cardiovascular, y menos todavía en los subgrupos de sujetos       diabéticos, y tampoco existen actualmente estudios que sean aceptados sin       discusión. Las investigaciones publicadas sólo contienen un limitado       porcentaje de personas diabéticas y otro serio problema de los estudios       de prevención primaria es el número reducido de eventos en intervenidos       y controles, agravado por la edad relativamente poco avanzada habitual de       la mayoría de los participantes en este tipo de estudios, lo que se aleja       de la realidad clínica en la que se tratan pacientes de más edad y que       presentan más eventos cardiovasculares.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En el último año han aparecido       tres publicaciones. La de Ridker<sup>9</sup> que aporta la experiencia en       mujeres, el CHARISMA<sup>10</sup> y un meta-análisis que selecciona seis       ensayos<sup>11</sup>. El CHARISMA dirigido por Eric J Topol de la       Cleveland Clinic con más de quince mil participantes con clínica       cardiovascular o riesgo elevado procedentes de 32 países incluye casi la       mitad de diabéticos en el grupo con alto riesgo sin clínica, es decir en       prevención primaria no se vieron beneficios de las dosis bajas de       aspirina solas o con clopidogrel. Berger de la Duke University, con varios       miembros del Instituto de Ricerche Farmacologiche de Milán y Brown de la       Universidad del Estado de Nueva York, revisan todas las publicaciones,       separan seis ensayos, confirman la disminución de los infartos en los       hombres y de los accidentes vasculocerebrales isquémicos en las mujeres,       pero sin cambios en la mortalidad cardiovascular y en la mortalidad total.       No hay ningún comentario específico sobre los diabéticos. Ridker y col.       aprovechan su experiencia en la administración de 100 mg a días alternos       de aspirina a mujeres, entre las que hay muy pocas diabéticas, para       compararlo con los resultados de una serie de estudios de prevención       primaria en hombres. En el editorial acompañante, Levin<sup>12</sup>       señala las diferencias considerables entre los diferentes tipos de       estudio.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En el consenso de 2002, liderado       por la American Heart Association<sup>3</sup> se recomiendan 75 a 150 mg       de aspirina para las personas con alto riesgo, especialmente aquéllas con       al menos 10% de eventos coronarios en diez años. Se indican claramente       las contraindicaciones como la intolerancia a la aspirina y el riesgo de       hemorragia gástrica. En la misma fecha la US Preventive Services Task       Force señala que la decisión de tomar aspirina en prevención primaria       debe estar también influida por las preferencias del paciente<sup>13</sup>.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">La Task Force de la Sociedad       Europea de Cardiología y otras sociedades europeas<sup>14</sup>       recomiendan que en prevención primaria solo se intervenga cuando el       riesgo en diez años es por lo menos de 10% de eventos cardiovasculares       mortales. Esta misma Task Force aconseja la aspirina u otros modificadores       de las plaquetas virtualmente en todos los pacientes diabéticos cuando ya       han presentado enfermedad cardiovascular clínica. En su adaptación en       España<sup>15</sup> también se recomienda la aspirina u otros agregados       antiplaquetarios en practicamente todos los pacientes con enfermedades       cardiovasculares. No puede olvidarse, como lo señala esta guía, que el       riesgo es inferior en la población de los países del sur de Europa en       comparación con las del norte y oeste de Europa.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En el artículo publicado en este       número<sup>16</sup> se exponen detalladamente la metodologia y los       resultados de los ensayos de prevención primaria con dedicación       preferente a lo indicado para los participantes con diabetes y se concluye       proponiendo que antes de aceptar la recomendación de dar aspirina como       prevención primaria se lleve a cabo un ensayo de casos y controles       incluyendo solo a sujetos diabéticos. Este proyecto de ensayo en       diabéticos tiene el riesgo de ser motivo para que no se aprovechen al       máximo las oportunidades que ofrecen nuestros actuales conocimientos para       la prevención cardiovascular de los diabéticos. Con la excusa de la       necesidad de disponer de los resultados de este estudio se pueden aminorar       las actividades para reducir los restantes factores de riesgo en los       pacientes diabéticos y los esfuerzos realmente muy útiles dirigidos a       retardar la aparición de la diabetes clínica, para lo cual se sabe que       es útil su prevención por el control del sobrepeso. También debemos       preguntarnos si en la actualidad alguna otra medida pueda ser superior a       la aspirina en prevención primaria. Los resultados de prevención       primaria con estatinas probablemente abren nuevas posibilidades.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Después de releer las guías y       recomendaciones que he citado, puede confirmarse que se recomienda las       dosis bajas de aspirina en los diabéticos por la muy frecuente presencia       de otros factores de riesgo coronario, pero en el diabético sin otros       signos, es decir no hipertenso y con lípidos normales, la recomendación       de dar dosis bajas de aspirina sólo es admisible si creemos que el       diabético, por el hecho de serlo ya es un paciente coronario. Como       conclusión práctica acepto la propuesta de la Sociedad Europea de       Cardiología y otras sociedades<sup>14</sup> de plantear la indicación de       aspirina a dosis bajas cuando a la diabetes se asocien otros factores de       riesgo. Para la diabetes sin ningún otro factor de riesgo, creo que el       tratamiento permanente con aspirina u otro antiagregante plaquetar es una       indicación no justificada. Conviene insistir que cuando el médico       proponga la aspirina no debe olvidar nunca sus contraindicaciones. La       American Diabetes Association en 2004<sup>5</sup> las enumeraba en       detalle: alergia al ácido acetil salicílico, tendencia a sangrar,       hemorragia gastrointestinal reciente, tratamiento anticoagulante y       hepatitis activa. Conviene recordar que las dosis bajas de aspirina       presentan las mismas alteraciones de la mucosa gastrointestinal que las       dosis altas y que los excelentes resultados de los inhibidores de la bomba       de protones no justifica se prescinda de las contraindicaciónes de la       administración de aspirina a largo plazo.</font>           <p>&nbsp;           <p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">1. Palomo L, Márquez-Calderón       S, Ortún V, Benavides FG. Modelos de enfermedad en el mundo desarrollado.       Gac San 2006; 20, supl 1: 2-9.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">2. Dawber TR. The Framingham       Study. The epidemiology of atherosclerosis disease. Cambridge: Mass,       Harvard University Press; 1954.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">3. Pearson TA, Blair SN, Daniels       SR, Eckel RH, Fair JM, Fortmann SP et al. AHA Science advisory and       Coordinating Committee. AHA Guideliness for primary prevention of       cardiovascular disease ans stroke: 2002 update. Consensus panel guide tp       cohomprensive risk reduction for adult patients without coronary or other       atherosclerotic vascular disease. Circulation 2002; 106: 388-91.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">4. Colwell JA. Aspirin for       primary prevention of cardiovascular events in diabetics. Diabetes Care       2003; 26: 3349-52.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">5. American Diabetes Association.       Aspirina therapy in diabetes. Diabetes Care 2004; 27 supl 1: 72-3.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">6. American Diabetes Association.       Nephropathy in diabetes. Diabetes Care 2004: 27 Suppl 1: 79-83.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">7. Muench A, Zoldhelyi P. Genetic       of atherothrombotic disease. En Atherothrombosis and coronary artery       disease. Ed V Fuster, EJ Topol, EG Nabel. Filadelfia: Lippincutt Williams       Wilkins 2005: 373-388.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">8. Lanas A, Fernández A. ¿Deben       administrarse protectores gástricos a los pacientes coronarios que toman       dosis bajas de aspirina de forma crónica? Rev Esp Cardiol 2001; 54:       1361-64.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">9. Ridker PM, Cook NR, Lee IM,       Gordon D, Gaziano JM, Manson JME, Hennekens ChH, Buring JE. A randomized       trial of low-dose aspirin in the primary prevention of cardiovascular       disease in women. NEJM 2005: 352: 1293-04.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">10. Bhatt DL, Fox KAA, Werner       Hacke ChB, Berger PB, Black HR, Boden WE et al for he CHARISMA       investigators. Clopidogrel and aspirin versus aspirin alone for the       prevention of atherothrombotic events. NEJM 2006; 354: 1706-17.</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">11. Berger JS, Roncaglioni MC,       Avanzini F, Pangrazzi I, Tognoni G, Brown D. Aspirin for the pr3mary       prevention of cardiovascular events in women and men. A sex-specific meta-analysis       of randomized controlled trials. JAMA 2006; 295: 306-13.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">12. Levin RI. The puzzle of       aspirin and sex. NEJM 2005; 352: 1366-68.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">13. US Preventive Task Force.       Aspirin for the primary prevention of cardiovascular events.       Recommendation and rationale. Ann Intern Med 2002; 136: 157-60.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">14. Pocket Guidelines on       Cardiovascular Disease Prevention in Clinical Practice. Third Joint Force       of European and other Societies on Cardiovascular Disease Prevention in       Clinical Practice. European Society of Cardiology; 2003.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">15. Tercer Grupo de Trabajo de la       Sociedades Europeas y otras Sociedades sobre Prevención Cardiovascular en       la Práctica Clínica. Guía europea de prevención cardiovascular en la       práctica clínica. Rev Esp Salud Pública 2004; 78: 439-56.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">16. Maciá Bobes C, Ronzón       Fernández A, Fernández García E. La prevención primaria con aspirina       de las enfermedades cardiovasculares en personas diabéticas. Revisión de       las pruebas disponibles. Rev Esp Salud Pública 2006; 80: 613-620.</font>            <p>&nbsp;           <p>&nbsp;           <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#up"><img border="0" src="/img/revistas/resp/v80n6/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="back10"></a><b>Correspondencia:</b>    <br>       </font><font face="Verdana" SIZE="2">Ignacio Balaguer Vintró    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       Pi i Margall 19. 08024 Barcelona    <br>       <a href="mailto:2297ibv@comb.es">2297ibv@comb.es</a></font>       ]]></body>
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