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<journal-title><![CDATA[Revista Española de Salud Pública]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La edad como escala de tiempo en el análisis de la supervivencia por trastornos crónicos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Age as Time-Scale: An Application to the Survival Analysis of Chronic Diseases]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Agencia de Salud Pública de Barcelona  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Background: Cohort study survival analysis does not take into account the age at which an individual dies, but rather the age throughout which the individual has been included in the follow-up. This study is aimed at assessing the resulting differences in the calculation of the relative risk (RR) when the age is used instead of follow-up as a timescale in the chronic diseases survival analysis. Methods: The five-year cohort follow-up data for the Catalan Health Interview Survey (COHESCA) is analyzed. Cox models are adjusted to the follow-up time («standard» approach) and the age («alternative» approach) as the timescale. The main covariable used is the comorbility index, which is adjusted by demographics, lifestyles and self-perceived health. Results: Among men in the 40-64 age range, using the «standard» approach, no significant increase in the RR of death was found. Among women within the 40-64 age range with a 3-4 score on the index, there was a significant increase in the RR. Among those over age 64, a significant increase in the risk was found for the 3-4 score (RRmen= 2.1(1.3-2.5); RRwomen=2.1(1.2-3.7)) and  > or = 5 on the index (RRmen= 3.4(1.7-6.9); RRwomen=4.0(2.1-7.7)). Using the «alternative» approach, the RR was 1.0 (0.7-1.4) among men with a score of 1-2, 1.5 (1.0-2.3) for those with a score of 3-4 and 2.6 (1.4-4.9) for those with a score of  > or = 5. Among women, the RR were respectively 0.8 (0.5-1.2), 1.7 (1.1-2.7) and 2.6 (1.5-4.8). Conclusions: Both approaches showed an increase in the RR according to the comorbility index. However, in the «alternative» approach, it is adjusted by the confounding effect of age.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Estudios de cohortes]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Modelos de riesgos proporcionales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Análisis de supervivencia]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[Chronic diseases cofounder]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="right"><b><font face="Verdana" SIZE="2"><a name="up"></a>ORIGINAL</font></b>            <p ALIGN="right">&nbsp;            <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="4">La edad como escala de tiempo en el análisis de la supervivencia por trastornos crónicos (*)</font></b>           <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="4">Age as Time-Scale:       An Application       to the Survival Analysis of Chronic       Diseases</font></b>           <p ALIGN="left">&nbsp;           <p ALIGN="left">&nbsp;           <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" SIZE="2">Cristina Rius Gibert y Gloria       Pérez Albarracín por el grupo Cohesca.</font>       </b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Agencia de Salud Pública de       Barcelona, Barcelona.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">(*) Este estudio fue financiado       parcialmente por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS 98/0053-01) y       forma parte de los trabajos para la obtención del doctorado en Salud       Pública e Investigación Biomédica de la Universidad Autónoma de       Barcelona de Cristina Rius.</font>    <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back10">Dirección       para c</a></font><font face="Verdana" SIZE="2"><a href="#back10">orrespondencia</a>:</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;    <p>&nbsp;    <p>&nbsp;       <hr size="1">           <p><font face="Verdana" SIZE="2"><b>RESUMEN</b></font>           <p><font face="Verdana" size="2"><b>Fundamento:</b> El análisis       de supervivencia de estudios de cohortes no tiene en cuenta la edad a la       que un individuo muere sino durante el cual ha estado siendo incluido en       el seguimiento. El objetivo de este trabajo es valorar las diferencias que       resultan en el cálculo del riesgo relativo cuando se utiliza la edad en       lugar de seguimiento como escala de tiempo en el análisis de       supervivencia de los trastornos crónicos.<b>    <br>       Métodos:</b> Se analizan los       datos de la cohorte de seguimiento de 5 años de la encuesta de salud de       Cataluña (COHESCA). Se ajustan modelos de Cox con el tiempo de       seguimiento (enfoque «habitual») y la edad (enfoque «alternativo»)       como escala de tiempo. Como principal covariable se usa el índice de       comorbilidad y se ajusta por variables demográficas, estilos de vida y       salud auto-percibida.<b>    <br>       Resultados: </b>En los hombres       de 40-64 años en el enfoque &quot;habitual&quot; no se observa aumento       significativo del riesgo relativo de morir. En las mujeres de 40-64 años       con puntuación 3-4 del índice hay un incremento significativo del riesgo       relativo. En las personas mayores de 64 años se observa un aumento       significativo del riesgo para la puntuación 3-4 &#091;RRhombres=2,1 (1,3-2,5);       RRmujeres=2,1 (1,2-3,7)&#093; y &gt;=5 del índice (RRhombres=3,4 (1,7-6,9);       RRmujeres=4,0 (2,1-7,7). En el enfoque «alternativo», el riesgo relativo       fue de 1,0 (0,7-1,4) en los hombres con una puntuación de 1-2, 1,5       (1,0-2,3) para los de 3-4 y 2,6 (1,4-4,9) para los de &gt;=5. En las       mujeres, los RR fueron respectivamente 0,8 (0,5-1,2), 1,7 (1,1-2,7) y 2,6       (1,5-4,8).<b>    <br>       Conclusiones: </b>Ambos       enfoques muestran un aumento del riesgo relativo según el índice de       comorbilidad. Sin embargo, en el enfoque «alternativo», se ajusta por el       efecto confundidor de la edad.</font>           <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave: </b>Estudios       de cohortes. Modelos de riesgos proporcionales. Análisis de       supervivencia. Trastornos crónicos. Factores confusores.</font>       <hr size="1">           <p ALIGN="left"><font face="Verdana" SIZE="2"><b>ABSTRACT</b></font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Background:</b> Cohort study       survival analysis does not take into account the age at which an       individual dies, but rather the age throughout which the individual has       been included in the follow-up. This study is aimed at assessing the       resulting differences in the calculation of the relative risk (RR) when       the age is used instead of follow-up as a timescale in the chronic       diseases survival analysis.<b>    <br>       Methods: </b>The five-year       cohort follow-up data for the Catalan Health Interview Survey (COHESCA) is       analyzed. Cox models are adjusted to the follow-up time («standard»       approach) and the age («alternative» approach) as the timescale. The       main covariable used is the comorbility index, which is adjusted by       demographics, lifestyles and self-perceived health.<b>    <br>       Results: </b>Among men in the       40-64 age range, using the «standard» approach, no significant increase       in the RR of death was found. Among women within the 40-64 age range with       a 3-4 score on the index, there was a significant increase in the RR.       Among those over age 64, a significant increase in the risk was found for       the 3-4 score (RRmen= 2.1(1.3-2.5); RRwomen=2.1(1.2-3.7)) and &gt;=5 on       the index (RRmen= 3.4(1.7-6.9); RRwomen=4.0(2.1-7.7)). Using the «alternative»       approach, the RR was 1.0 (0.7-1.4) among men with a score of 1-2, 1.5       (1.0-2.3) for those with a score of 3-4 and 2.6 (1.4-4.9) for those with a       score of &gt;=5. Among women, the RR were respectively 0.8 (0.5-1.2), 1.7       (1.1-2.7) and 2.6 (1.5-4.8).<b>    <br>       Conclusions: </b>Both       approaches showed an increase in the RR according to the comorbility index.       However, in the «alternative» approach, it is adjusted by the       confounding effect of age.</font>           <p><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> Cohort studies.       Proportional hazard models. Survival analysis. Chronic diseases cofounder.</font>       <hr size="1">           <p ALIGN="left">&nbsp;           <p ALIGN="left">&nbsp;           <p ALIGN="left">&nbsp;           <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana">Introducción</font></b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Actualmente, en las sociedades       llamadas desarrolladas se está observando un incremento de la morbilidad       entendida como la presencia de múltiples trastornos crónicos en una       misma persona, siendo éste un problema de salud pública cada vez más       frecuente<sup>1</sup>. Sin embargo, la importancia del estudio de estos       trastornos no sólo radica en la elevada prevalencia sino también en la       gravedad de los trastornos crónicos que padece un determinado individuo<sup>2</sup>.       Los índices de comorbilidad combinan el número de trastornos crónicos       presentes en un solo individuo junto con su gravedad. Al mismo tiempo los       índices de comorbilidad son buenos predictores del riesgo de morir, ya       que además de tener en cuenta el número de trastornos crónicos que       padece un individuo, también incluyen la gravedad de cada trastorno       crónico<sup>3-5</sup> en el riesgo de morir.</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">Los trastornos crónicos se       comportan de manera diferente según la edad de los individuos en el       sentido que en las personas más mayores coexisten más de un problema de       salud, mientras que en individuos de mediana edad se presenta con       frecuencia sólo uno<sup>6</sup>. En los trabajos que estudian el efecto       de la presencia de múltiples trastornos crónicos sobre el riesgo de       morir es necesario tomar en consideración la edad ya que está       relacionada tanto con el aumento del número de trastornos crónicos como       con el riesgo de morir. En los análisis de supervivencia si se tiene en       cuenta un enfoque «habitual» se considera el tiempo de supervivencia       como el periodo comprendido entre la inclusión de un determinado       individuo en el estudio y la aparición del acontecimiento de interés, en       este caso la muerte. Al ajustar por la edad se controla su efecto sobre el       riesgo de morir sin tener en cuenta la edad a la que un individuo muere.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En un enfoque «alternativo» del       análisis de supervivencia se considera la edad como escala de tiempo de       supervivencia en lugar de utilizar el tiempo de seguimiento<sup>7</sup>.       Con este enfoque se tienen en cuenta los factores que pueden modificar el       riesgo de morir a partir de una determinada edad. Así por ejemplo, el       hecho de que un individuo entre en un estudio a la edad de 40 años       tendrá un efecto diferente sobre el riesgo de morir que si se incorpora a       los 75 años, además de ajustar por el posible efecto confusor de la       edad.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">El objetivo de este trabajo es       analizar la supervivencia en función de los trastornos crónicos en una       cohorte representativa de la población de Cataluña utilizando dos       escalas de tiempo distintas: el tiempo de seguimiento en el estudio y la       edad de los participantes.</font>           <p>&nbsp;           <p><b><font face="Verdana">Sujetos y métodos</font></b>           <p><b><font face="Verdana" SIZE="2">Muestra y diseño del estudio</font>       </b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">La Encuesta de Salud de Cataluña       (ESCA) del año 1994 fue un estudio transversal realizado por el Servicio       Catalán de la Salud en una muestra representativa de la población no       institucionalizada de Cataluña<sup>8</sup>. La encuesta incluyó       información socio-demográfica así como sobre trastornos crónicos,       estilos de vida, estado de salud autopercibido, uso de servicios       sanitarios, prácticas preventivas, discapacidades y salud mental.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Se seleccionó a 15.000       individuos a partir de un muestreo aleatorio polietápico. El cuestionario       se administró por encuestadores entrenados entre enero y diciembre de       1994. Sólo un 5,4% de los individuos seleccionados fueron sustituidos por       ausencia o por rechazo a contestar. Para este estudio sólo fueron       incluidos los 6.641 individuos de la muestra inicial que tenían entre 40       y 84 años en el momento de realizar la encuesta (1994).</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Para establecer el seguimiento se       obtuvo el estado vital a través de una conexión de registros con el       Registro de Mortalidad de Cataluña (RMC) para cada año desde 1994 hasta       1998. Así pues, el inicio del seguimiento corresponde a la fecha de la       encuesta y el final del seguimiento a la fecha de la muerte o la fecha de       censura (31 de diciembre de 1998). El proceso de conexión así como el       trabajo realizado fue aprobado por la Comisión de manejo de información       confidencial del Departamento de Sanidad y Seguridad Social y se respetó       la privacidad y la confidencialidad.</font>           <p><b><font face="Verdana" SIZE="2">Variables de estudio</font>       </b>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">La variable dependiente fue el       estado vital. La variable independiente principal fue el índice de       comorbilidad, cuya forma de obtención se explica ampliamente en otra       publicación<sup>5</sup>. En resumen, este índice se obtiene adaptando la       metodología de Charlson et al.<sup>3</sup> como el sumatorio de los       trastornos crónicos declarados multiplicados por el peso correspondiente       al riesgo relativo de morir de cada uno de los trastornos crónicos. La       encuesta incluyó información sobre la presencia de 16 trastornos       crónicos: hipertensión, enfermedades del corazón, varices, artrosis,       alergias, asma, bronquitis, diabetes, úlcera péptica, molestias       urinarias, colesterol elevado, cataratas, alteraciones de la piel,       estreñimiento, depresión y embolia</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">El resto de variables       explicativas fueron el sexo, la clase social agrupada en 3 categorías       basadas en la Clasificación Nacional de Ocupaciones<sup>9</sup>: clase I-II,       clase III y clase IV-V, y las variables de los estilos de vida, los cuales       se agruparon de la siguiente forma: el consumo de tabaco en 3 categorías       según los criterios de la OMS (fumador actual, ex fumador y no       fumadores); el consumo de alcohol en 4 categorías: abstemios y según los       terciles de consumo por sexo (9,60g/día y 20,80 g/día en hombres y 3,20       g/día y 10,97 g/día para las mujeres). La actividad física fue obtenida       a partir de la información de la actividad física habitual y la del       tiempo libre y quedó agrupada en 2 categorías (activos y no activos). El       estado de salud autopercibido fue obtenido directamente y agrupado en 3       categorías: excelente y muy buena, buena, y regular y mala.</font>           <p><b><font face="Verdana" SIZE="2">Análisis estadístico</font>       </b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Para obtener la relación entre       las covariables y la mortalidad se ajustó un modelo de riesgos       proporcionales de Cox con el tiempo de seguimiento en el análisis       «habitual» y con la edad como escala de tiempo en el enfoque       «alternativo». Como principal covariable se utilizó el índice de       comorbilidad y se ajustó por las variables explicativas.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Con el fin de eliminar el efecto       confusor de la edad, en el análisis de supervivencia «alternativo» se       consideró ésta como escala de tiempo en lugar del tiempo de seguimiento.       Así, aquellos individuos que entraron en el estudio a una edad superior a       los 40 años entraron «tarde» en el estudio y fueron considerados como       datos truncados por la izquierda. Además, aquellos individuos que estaban       vivos al final del estudio fueron considerados datos censurados por la       derecha<sup>10</sup>. En este estudio los datos eran truncados por la       izquierda y censurados por la derecha y fue, por tanto, necesario utilizar       una extensión del modelo de riesgos proporcionales que incorpora las       entradas retrasadas (<a href="#f1">figura 1</a>). Así, si un individuo se incluye en el       estudio a los 45 años el tiempo de seguimiento será hasta los 49 años       si no se muere durante el periodo de seguimiento. De esta forma       obtendríamos la probabilidad de morir a una edad determinada, por ejemplo       a los 50 años de edad en lugar de a los cinco años de seguimiento. En       este enfoque, el número de individuos en riesgo podía fluctuar de manera       dinámica con el tiempo en lugar de seguir una tendencia decreciente<sup>11,       12</sup>.</font>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="f1"><img border="0" src="/img/revistas/resp/v80n6/figura7.jpg" width="600" height="339">       </a></font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Las variables con más de 2       categorías se incluyeron como «dummy» usando como categoría de       referencia la de menor riesgo. Se comprobó la proporcionalidad de las       variables tanto gráfica como estadísticamente. Se exploraron distintos       términos de interacción con el fin de detectar posibles modificaciones       del efecto, pero ninguno de ellos resultó estadísticamente significativo       y por tanto no fueron incluidos en los modelos.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Los modelos se ajustaron paso a       paso para controlar posibles efectos de multicolinaeridad. Como prueba       estadística general se utilizó la de la máxima verosimilitud observada       cuando cada variable era incluida en el modelo.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Todo el análisis se realizó       estratificando por sexos y aplicando los pesos derivados del proceso de       estratificación muestral<sup>13</sup>. El análisis se realizó con los       paquetes estadísticos SPSS versión 11.0 y Stata (versión 9.0, Texas:       College Station; 2005).</font>           <p>&nbsp;           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Resultados</b></font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">De los 6.641 individuos que       tenían entre 40 y 84 años al comenzar el estudio, 3.105 eran hombres y       3.536 mujeres, y se contabilizaron 386 muertes al final del       seguimiento (234 hombres y 152 mujeres).</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">La mediana de edad al inicio fue       de 70 años para los hombres fallecidos y de 56 entre los hombres       considerados censuras. En las mujeres muertas la mediana de edad al inicio       fue de 71 años, y de 57 en las mujeres censuradas. La mediana de tiempo       de seguimiento de los casos que murieron fue de 2,83 años en los hombres       y de 2,41 en las mujeres; para los casos censurados la mediana de tiempo       de seguimiento fue de 4,51 años tanto en hombres como en mujeres. En la <a href="/img/revistas/resp/v80n6/figura8.jpg" target="_blank">       tabla 1</a> se muestra la relación de las variables de nivel socioeconómico,       de estilos de vida y de salud percibida con el estado vital a los 5 años       de seguimiento y estratificado por sexo. Cabe destacar que todas las       variables mantienen una asociación significativa con el estado vital       excepto la clase social en los hombres. A pesar de ello, todas las       variables se utilizaron en el modelo ajustado.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En la <a href="#t2"> tabla 2</a> se muestran los RR       de morir a los 5 años según las categorías del índice de comorbilidad       para el enfoque «habitual» y para el enfoque «alternativo». En el       enfoque «habitual», incluyendo la edad como una de las variables de       ajuste, el RR de morir en los hombres con una puntuación del índice de       comorbilidad 1-2 respecto a los que tenían un índice de 0 fue de 1,02       (0,74-1,41); el RR aumentó hasta 1,59 (1,05-2,40) en la categoría 3-4 y       hasta 2,94 (1,60-5,41) en la categoría de puntuación 5 o mayor. En las       mujeres los RR de morir en la primera categoría fue de 0,85 (0,57-1,27),       incrementándose hasta 1,82 (1,16-2,87) en la segunda categoría y hasta       2,84 (1,60-5,04) en la última categoría.</font>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t2"><img border="0" src="/img/revistas/resp/v80n6/figura9.jpg" width="600" height="707">       </a></font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En el enfoque habitual y       estratificando por la edad el RR de morir no presenta ningún incremento       significativo en relación al índice de comorbilidad en los hombres de 40       a 64 años. En las mujeres de 40 a 64 años sólo muestra una relación       siginificativa la puntuación 3-4 del índice.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En los mayores de 64 años, tanto       en hombres como en mujeres, se observó un aumento significativo del       riesgo para la puntuación 3-4 (RR<sub>hombres</sub>= 2,11; 1,28-2,45; RR<sub>mujeres</sub>=2,11;       1,20-3,73) y 5 o más del índice (RR<sub>hombres</sub>= 3,37; 1,66-6,86;       RR<sub>mujeres</sub>=4,03; 2,11-7,71).</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En el enfoque «alternativo»,       una vez ajustado por el resto de covariables, el RR de morir fue de 1,02       (0,73-1,41) en los hombres con una puntuación del índice de comorbilidad       de 1-2 respecto a los que tenían un índice de 0; en la categoría 3-4 de       comorbilidad el RR fue de 1,51 (1-2,30) y aumentó hasta 2,64 (1,43-4,89)       cuando la puntuación fue 5 o más. En las mujeres los RR de morir fueron       respectivamente 0,83 (0,55-1,24), 1,71 (1,09-2,72) y 2,65 (1,47-4,77).</font>           <p>&nbsp;           <p><b><font face="Verdana">Discusión</font></b>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" SIZE="2">Para ambos sexos en los dos       enfoques se observó un aumento del RR de morir para cada una de las       categorías del índice de comorbilidad respecto a la de referencia       (puntuación cero del índice de comorbilidad), sin embargo no se       detectaron diferencias importantes en el valor de los RR entre las dos       alternativas. En otro estudio realizado en una población de mayores de 65       años, los autores confirman que los riesgos de morir no varían       sustancialmente cuando son usados estos dos enfoques<sup>7</sup>. Sin       embargo, utilizar la edad como escala de tiempo en el análisis de       supervivencia aporta ventajas respecto al enfoque «habitual». En primer       lugar, se tiene en cuenta la edad a la que un determinado individuo entra       en el estudio y el periodo durante el cual es seguido, es decir, cinco       años de seguimiento pueden tener diferentes implicaciones dependiendo de       la edad a la que el individuo haya sido incluido. Así por ejemplo, un       individuo que entra en el estudio a los 45 años será seguido como mucho       hasta los 50, mientras que uno de 75 años será seguido como máximo       hasta los 80 y por tanto tendrán diferentes repercusiones por lo que       respecta al riesgo de morir. De esta forma, se estiman las probabilidades       de morir en grupos de pacientes de la misma edad teniendo en cuenta una       mayor homogeneidad de los factores de riesgo<sup>7</sup>.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Además, la edad simplifica el       análisis en el sentido de reducir el número de modelos a ajustar y de       facilitar la interpretación de los resultados. Cuando se utiliza el       enfoque «habitual» el análisis se realiza bien incluyendo la edad como       variable de ajuste bien realizando análisis separados para cada grupo de       edad. En el enfoque «alternativo», utilizando la edad como escala de       tiempo, se ajusta automáticamente por el efecto confusor de la edad, y       además permite obtener la probabilidad de morir de individuos de una edad       determinada en lugar de la probabilidad de los individuos que tienen un       tiempo de seguimiento determinado.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En este trabajo hay que tomar en       consideración varias limitaciones. En primer lugar, aquellas que son       propias del diseño del estudio como es, por ejemplo, cierto grado de       infradeclaración en determinadas variables recogidas en la encuesta<sup>14</sup>,       o errores derivados de la conexión de los registros<sup>15</sup>.       Respecto al análisis estadístico hay que tener en cuenta que no       consideramos los cambios que se pueden producir en algunas variables a lo       largo del tiempo<sup>16</sup>. Según Lamarca y cols<sup>7</sup> en       aquellos estudios donde no se puede actualizar la información de estas       variables se recomienda reducir el seguimiento a la duración en la que se       puede asumir que la exposición no variará sustancialmente. Así, en       nuestro estudio el periodo de seguimiento es suficientemente corto (5       años) como para que podamos asumir la estabilidad de las variables de los       estilos de vida. Por otro lado, hemos de asumir la posibilidad de que       aquellos pacientes especialmente graves no hayan sobrevivido suficiente       para que los hayamos podido incluir en el estudio y, por tanto, que haya       cierta infraestimación del riesgo. Finalmente, utilizar la edad como       escala de tiempo condiciona el hecho que los individuos en riesgo antes de       la edad a la cual entraron en el estudio no sean tenidos en cuenta y por       tanto el riesgo puede estar infraestimado.</font>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">En conclusión, el enfoque       «alternativo» simplifica los resultados del análisis de supervivencia y       proporciona una interpretación más apropiada en aquellas poblaciones       donde interesa conocer el efecto de ciertos factores sobre el riesgo de       morir a partir de una determinada edad, como por ejemplo el efecto de los       trastornos crónicos sobre el riesgo de morir a partir de los 40 años.</font>           <p>&nbsp;           <p><b><font face="Verdana">Agradecimientos</font></b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Agradecemos la colaboración de       Rosa Lamarca.</font>           <p><b><font face="Verdana" SIZE="2">Grupo Cohesca</font>       </b>           <p><font face="Verdana" SIZE="2">Mara Bares, Departamento de       Salud; Esteve Fernández, Unidad de Control y prevención del Cáncer.       Instituto Catalán de Oncología; Montse García, Unidad de Control y       prevención del Cáncer. Instituto Catalán de Oncología; Rosa Gispert,       Departamento de Salud; Glòria Pérez, Agencia de Salud Pública de       Barcelona; Cristina Rius, Agencia de Salud Pública de Barcelona; Anna       Schiaffino, Unidad de Control y prevención del Cáncer. Instituto       Catalán de Oncología; Ricard Tresserras, Departamento de Salud.</font>           <p>&nbsp;           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b>           <!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">1. Guralnik JM. Assessing the       impact of co-morbidity in older population. Ann Epidemiol 1996;6:376-80.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639402&pid=S1135-5727200600060000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">2. Ruigómez A, Alonso J, Antò       JM. Relationship of health behaviours to five-year mortality in elderly       cohort. Age Ageing 1995 ;24:113-9.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639403&pid=S1135-5727200600060000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">3. Charlson ME, Pompei P, Ales KL,       Mackenzie CR. A new method of classifying prognostic comorbidity in       longitudinal studies: development and validation. J Chron Dis 1987; 40(5):       373-83.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639404&pid=S1135-5727200600060000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">4. D'Hoore W, Bouckaert A,       Tilquin C. Practical considerations on the use of the Charlson comorbidity       index with administrative data bases. J Clin Epidemiol 1996; 49(12):       1429-33.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639405&pid=S1135-5727200600060000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">5. Rius C, Pérez G, Martínez       JM, Barés M, Schiaffino A, Gispert R, Fernández E. The Charlson       comorbidity index predicted subsequent mortality in a health survey. J       Clin Epidemiol 2004; 57: 403-8.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639406&pid=S1135-5727200600060000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">6. Cornoni-Huntley JC, Foley DJ,       Guralnik JM. Co-morbidity analysis: a strategy for understanding mortality,       disability and use of health care facilities of older people. Int J Epidem       1991; 20(1): S8-S17.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639407&pid=S1135-5727200600060000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">7. Lamarca R, Alonso J, Gómez G,       Muñoz A. Left-truncated data with age as time scale: an alternative for       survival analysis in the elderly population. J Gerontol 1998; 53A(5):       M337-M343.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639408&pid=S1135-5727200600060000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">8. Departament de Sanitat i       Seguretat Social. Document tècnic. Enquesta de Salut de Catalunya (ESCA).       Barcelona: Generalitat de Catalunya; 1996.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639409&pid=S1135-5727200600060000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">9. Grupo de trabajo de la SEE y       de la SEMFyC. Una propuesta de medida de la clase social. Aten Primaria.       2000;25:350-63.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639410&pid=S1135-5727200600060000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">10. Klein JP, Moeschberger ML.       Survival analysis: techniques for censored and truncated data. New York:       Springer, cop; 1997.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639411&pid=S1135-5727200600060000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">11. Therneau TM, Grambsch PM.       Modelling survival data. Extending the Cox model. New York: Springer-Verlag;       2000.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639412&pid=S1135-5727200600060000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">12. Andersen PK, Borgan O, Gill       RD, Keiding N. Statistical models based on counting processes. New York:       Springer-Verlag; 1993.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639413&pid=S1135-5727200600060000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">13. Guillen M, Junca S, Rue M,       Aragay JM. Efecto del diseño de las muestras en el análisis de encuestas       complejas: aplicación a la encuesta de salud de Cataluña. Gac Sanit       2000;14(5):399-402.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639414&pid=S1135-5727200600060000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">14. Lantz PM, House JS, Lepkowski       JM, Williams DR, Mero RP, Chen J. Socioeconomic factors, health behaviours       and mortality. JAMA 1998; 279: 1703-08.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639415&pid=S1135-5727200600060000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">15. Mulder M, Ranchor AV,       Sanderman R, Bouma J, Van der Heuvel WJA. The stability of lifestyle       behaviour. Int J Epidemiol 1998; 27: 199-207.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639416&pid=S1135-5727200600060000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" SIZE="2">16. Brenner H, Schmidtmann I,       Stegmaier C. Effects of record linkage errors on registry-based follow-up       studies. Statist Med 1997; 16: 2633-43.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5639417&pid=S1135-5727200600060000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;           <p>&nbsp;           <p><font face="Verdana" SIZE="2"><a href="#up"><img border="0" src="/img/revistas/resp/v80n6/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="back10"></a><b>Correspondencia:</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>        Cristina Rius MD, MPH    <br>       Agencia de Salud Pública de       Barcelona    <br>       Plaça Lesseps, 1    <br>       08023 Barcelona, Spain.    <br>       Correo electrónico: <a href="mailto:32284mrg@comb.es">32284mrg@comb.es</a></font>       ]]></body><back>
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<year>1995</year>
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<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
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