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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Violencia de Género como causa de Maltrato Infantil]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Violence against women or gender-based violence is receiving more social and institutional attention in Spain, culminating in the Organic Law 1/2004, December 28th, of Integral Protection Measures Against Gender-based Violence. It has been demonstrated that the exhibition to gender-based violence in the domestic area is a cause of negative effects on sons and daughters of female victims as well, whatever the age of children, who can suffer the violence in a direct way, through physical or psychical abuse, or indirectly, being witnesses of violent acts whose mothers are victims. In the present work, we exposed the repercussions on evolutionary, emotional, cognitive and social development of children by being witnesses of violence towards their mothers, as well as the intergenerational transmission of violent behaviours.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>      <p>&nbsp;</p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="top"></a></font><font face="Verdana" size="4"><b>La Violencia de Género como causa de Maltrato Infantil</b></font></p>    <p><font face="Verdana" size="4"><b> Gender Violence as cause of Child Abuse</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>A. Sepúlveda García de la Torre<sup>1</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Especialista en medicina legal y forense. Experta en mediación familiar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> La violencia contra las mujeres o violencia de género está recibiendo una mayor  atención social e institucional en nuestro país culminando con la Ley Orgánica  1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la  Violencia de Género. La exposición a la violencia de género en el ámbito  doméstico se ha demostrado que es también causante de efectos negativos para los  hijos e hijas de las mujeres víctimas, cualquiera que sea la edad de los  menores, quienes pueden sufrir la violencia de forma directa, en forma de malos  tratos físicos o emocionales, o de forma indirecta, siendo testigos de los actos  violentos que padecen sus madres. En el presente trabajo se exponen las  repercusiones que tiene para el desarrollo evolutivo, emocional, cognitivo y  social de los menores, el ser testigos de la violencia hacia sus madres, así  como el problema de la transmisión transgeneracional de los comportamientos  violentos.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> <b>Palabras clave: </b> Violencia familiar, violencia de género, maltrato infantil.</font> </p> <hr size="1">     <p> <font face="Verdana" size="2"> <b>ABSTRACT</b></font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Violence against women or gender-based violence is receiving more social and  institutional attention in Spain, culminating in the Organic Law 1/2004,  December 28th, of Integral Protection Measures Against Gender-based Violence. It  has been demonstrated that the exhibition to gender-based violence in the  domestic area is a cause of negative effects on sons and daughters of female  victims as well, whatever the age of children, who can suffer the violence in a  direct way, through physical or psychical abuse, or indirectly, being witnesses  of violent acts whose mothers are victims. In the present work, we exposed the  repercussions on evolutionary, emotional, cognitive and social development of  children by being witnesses of violence towards their mothers, as well as the  intergenerational transmission of violent behaviours.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> <b> Key words:</b> Family violence, Gender violence, child abuse.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Introducción:</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La violencia de género es una de las formas de violencia que más atención social  e institucional ha recibido en nuestro país en los últimos años, culminando  entre otros, con medidas legislativas como la aprobación de la Ley 27/2003, de  31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las Víctimas de Violencia  Doméstica, y la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de  Protección Integral contra la Violencia de Género; así como del II Plan Nacional  de Medidas contra la Violencia Doméstica 2001/2004, en el marco del Observatorio  Nacional de la Violencia Doméstica y de Género.</font> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> En los últimos años se han realizado muchos y diversos trabajos científicos  acerca de las consecuencias de la violencia de género desde el punto de vista  jurídico, social, médico o psicológico; y en general sobre las repercusiones de  la violencia doméstica sobre las mujeres. Sin embargo, apenas hay estudios que  traten de los efectos que esta violencia tiene en las hijas e hijos de las  mujeres víctimas, a pesar de que es unánime la opinión de los expertos de que  los menores son también víctimas del maltrato a sus madres, y de que la  violencia contra la mujer suele ir acompañada de violencia contra los menores,  perpetuándose así un ciclo de comportamientos destructivos y modelos de  conductas negativas en el niño que crece en presencia de esos episodios.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Es una trágica paradoja que las mujeres y la infancia corran mayores riesgos  allí donde deberían disfrutar de mayor seguridad: en su propio hogar. En este  sentido, nuestra Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la  Violencia de Género, reconoce en su Exposición de Motivos &#091;1&#093; que "las  situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se  encuentran dentro de su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta  violencia", contemplando la Ley la protección de estos menores, no solo para la  tutela de sus derechos, sino también para garantizar de forma efectiva las  medidas de protección adoptadas respecto de la mujer.</font></p>    <p> &nbsp;</p>    <p> <font face="Verdana" size="3"><b>Conceptualización:</b></font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">La violencia doméstica y de género no pueden ser consideradas como fenómenos  unitarios. Aunque es frecuente utilizar de manera indistinta los términos  violencia de género y violencia doméstica, se trata de conceptos diferentes que  pasamos a exponer a continuación:</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> La Declaración de las Naciones Unidas sobre Erradicación de la Violencia contra  las Mujeres, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1993, proporciona un  marco amplio y útil para definir la violencia contra la mujer, aunque para otros  fines concretos, como puede ser el monitoreo del problema, se necesitarían  definiciones operativas más específicas. En dicha Declaración, se define esta  forma de violencia &#091;2&#093;, como "cualquier acto de violencia basada en el género  que produzca o pueda producir daños o sufrimientos físicos, sexuales o mentales  en la mujer, incluidas las amenazas de tales actos, la coerción o la privación  arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada". En la  Declaración se dice también, que la violencia contra la mujer abarca, entre  otras, "la violencia física, sexual y psicológica que se produce en el seno de  la familia y en la comunidad en general, incluidas las palizas, el abuso sexual  de niñas, la violencia relacionada con la dote, la violación marital, la  mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales dañinas para la  mujer, la violencia no conyugal y la violencia relacionada con la explotación,  el acoso sexual y la intimidación en el trabajo, en las instituciones educativas  y en cualquier otro lugar, el tráfico de mujeres, la prostitución forzada y la  violencia perpetrada o tolerada por el Estado", asociando todas estas formas de  violencia a desigualdades de poder entre hombres y mujeres.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> De una forma más concreta, en nuestro país, la Violencia de Género también queda  expuesta en Ley Orgánica1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la  Violencia de Género, &#091;1&#093; de la siguiente forma: "Se trata de una violencia que  se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas,  por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y  capacidad de decisión". En cuanto a los actos de violencia, el artículo 1.3 de  dicha Ley explicita: "La violencia de género comprende todo acto de violencia  física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las  amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Por otra parte, la Violencia Doméstica se distingue de la anterior, además del  objeto de la violencia, en el contexto donde ocurre, así la violencia doméstica  &#091;3&#093; comprende cualquier acto de violencia llevado a cabo por quienes sostienen o  han sostenido un vínculo afectivo, conyugal, de pareja, paterno-filial o  semejante con la victima.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> El maltrato a menores en el entorno doméstico entraría dentro de este último  concepto, considerado siguiendo el postulado del Centro Internacional de la  Infancia de París, como aquellos actos que privan al niño o niña de sus derechos  y libertades, e inciden negativamente en su bienestar y desarrollo integral,  causando intenso sufrimiento a el/la menor &#091;4&#093;, cuyos efectos negativos aumentan  a medida que la situación se cronifica.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> La cuestión acerca de si el maltrato a las madres se debe incluir como una forma  de maltrato infantil, ha dado lugar a debates, si bien son mayoría quienes  mantienen una respuesta afirmativa, y es porque &#091;5&#093; gran parte de los problemas  que se generan en el desarrollo de estos niños y niñas, tienen su origen, bien  en las situaciones de tensión, negligencia o abandono a las que se ven sometidos  por parte de sus progenitores, incapaces de satisfacer sus necesidades básicas  en el clima familiar violento, bien porque son también víctimas del maltrato  activo (físico o emocional) similar al que reciben sus madres o las figuras  femeninas que ejercen dicho papel. En este sentido, UNICEF &#091;6&#093;, basándose en la  Convención de Derechos del Niño, que en su Artículo 19 habla de la protección  ante "cualquier forma de violencia física o mental", determina la necesidad de  considerar maltrato, no solo la violencia directa, sino también los efectos  indirectos de la violencia familiar sobre los niños; basándose en estudios  acerca de la violencia intrafamiliar que han puesto de relieve los efectos  psicológicos potencialmente adversos que tienen sobre los niños presenciar o  escuchar situaciones violentas (tanto físicas como psicológicas) entre sus  progenitores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &nbsp;</p>     <p> <font face="Verdana" size="3"><b>Magnitud del problema:</b></font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2">El conocimiento real de la incidencia de este problema, se ve obstaculizado por  el oscurantismo que tradicionalmente acompaña a la violencia familiar, que  impide sacar a la luz los hechos; a esto se añade la falta de conocimiento y de  detección por parte de profesionales, así como otros problemas metodológicos a  la hora de realizar estudios, como es el que no exista una definición unitaria  de violencia de aplicabilidad transcultural, aspecto que surge en el contexto de  los estudios internacionales, y que dificulta la comparación de las cifras  procedentes de cada país.</font> </p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Los datos en conjunto de los diferentes estudios indican que la violencia  doméstica es un problema de dimensiones importantes y generalizado, que puede  encontrarse en una amplia variedad de circunstancias. Todo ello ha llevado a la  Organización Mundial de la Salud, a pronunciarse acerca de que la violencia  contra las mujeres y menores, es uno de los problemas de salud más importantes  por su creciente incidencia y mortalidad &#091;7&#093;; en este sentido la 49ª Asamblea  Mundial de la Salud, en su Resolución WHA49.25, reconociendo las graves  consecuencias inmediatas y futuras a largo plazo que la violencia tiene para la  salud y para el desarrollo psicológico y social de los individuos, las familias,  las comunidades y los países, declaró que la violencia es un importante problema  de salud pública en todo el mundo, e instó a los Estados Miembros que evaluaran  el problema de la violencia en sus territorios, y comunicaran a dicha  Organización, la información que dispongan sobre este problema y su manera de  afrontarlo. Existe pues desde 1997 un mandato de la Unión Europea para recoger,  elaborar y publicar anualmente los datos sobre la violencia contra las mujeres  en cada uno de los países miembros, si bien la recogida de datos a partir de las  comisarías, los juzgados y los hospitales no ha hecho más que empezar, y a pesar  de las indicaciones europeas, todavía no se ha iniciado el empleo de registros  unificados para todo el país.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> De los diferentes estudios que se han hecho, destacamos la Encuesta de  Victimización, ya clásica, pero una las más amplias que se han realizado, de  Straus y Gelles en el Reino Unido, que concluyeron determinantemente en 1986  &#091;8&#093;, que la familia es uno de los grupos sociales en los que se dan más  comportamientos violentos, afirmando que es más probable que una persona sea  golpeada o asesinada en su propio hogar por otro miembro de su familia, que en  ningún otro sitio o por ninguna otra persona.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> La revisión de un número seleccionado de encuestas de población, bien diseñadas,  indica que entre el 20% y el 50% de las mujeres, notifican haber sido objeto de  violencia física por parte de un compañero masculino íntimo, al menos una vez en  sus vidas &#091;7&#093;.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En nuestro país, dentro de las estadísticas de violencia intrafamiliar &#091;9&#093;, el  77% corresponde a violencia en la pareja (del hombre a la mujer), frente a un 8%  que se sitúa la violencia contra menores, y la realizada contra ancianos u otros  convivientes que supone un 15%; así como estimaciones del Ministerio del  Interior, 1/3 del total de los casos de homicidio cometidos anualmente tienen  como víctima y victimario a miembros de una misma familia y alrededor de ¼ parte  de las denuncias de delitos y faltas de lesiones presentadas en dependencias  policiales se producen en el ámbito familiar. A las estimaciones oficiales,  habría que añadir los casos que conforman la llamada cifra negra, casos de  violencia física o psicológica que ocurren dentro del contexto familiar no  denunciados y, por tanto, ocultos a las estadísticas, que se estiman representan  entre un 10-30% de los casos reales.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En cuanto al maltrato a la mujer en España, los únicos datos de frecuencia que  se han hecho públicos son los aportados por la Macroencuesta realizada por el  Instituto de la Mujer, realizada en 1999 &#091;10&#093;, que indica una cifra del 9,2% de  mujeres consideradas "técnicamente" maltratadas y un 2,1% que se declaran como  tales. Las diferencias en estas cifras podrían señalar que un elevado porcentaje  de la violencia es aceptado por las mujeres o vivido por ellas como algo  "natural" en su relación, o bien que estas identifican la violencia solo con un  maltrato físico. En una segunda encuesta, realizada en el año 2002, las  frecuencias son del 8,7 y el 2,3%, respectivamente (datos no publicados).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> El número de denuncias según los datos estadísticos elaborados por el Instituto  Andaluz de la Mujer &#091;11&#093; a partir de datos del Ministerio del Interior, en  España denunciaron 57.527 y 59.758 mujeres los años 2004 y 2005,  respectivamente, las cuales pertenecían a la Comunidad Autónoma Andaluza 12.421  (año 2004) y 13.691 (año 2005) mujeres (<b><a href="#t1">Tabla 1</a></b>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t1"><img src="/img/revistas/cmf/n43-44/art11_tabla01.jpg" width="496" height="202"></a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Ante estas cifras surge la pregunta, lógica, acerca de qué ocurre con los  hijos e hijas de estas mujeres víctimas. Los datos de los estudios, en su  conjunto, indican que los niños que viven en hogares con agresiones a la pareja,  tienen entre tres y nueve veces más posibilidades de ser maltratados físicamente  por sus padres &#091;12&#093;, Corbalán y Patró &#091;13&#093; en un estudio realizado sobre una  muestra de mujeres maltratadas residentes en centros de acogida , concluyeron  que el 85% de los hijos fueron testigos de la violencia ejercida sobre sus  madres, y en un 66,6% de los casos también ellos fueron maltratados,  mayoritariamente de manera física y psicológica. El estudio realizado por UNICEF  y Body Shop titulado 'Tras las puertas cerradas" &#091;14&#093; revela que en España hay  cerca de 188.000 menores expuestos a esta violencia en sus casas, datos que  pueden extrapolarse a 275 millones de niños en el mundo, que cada año son  testigos de actos violentos en su familia.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Efectos de la violencia de género en la infancia:</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Uno de los mitos de la violencia de género es que el maltrato a las mujeres, no  supone un riesgo para sus hijos; esta idea sin embargo choca con la realidad,  puesta de manifiesto, tanto por la frecuencia con la que los comportamientos  violentos de los padres maltratadores afectan a los niños y niñas de forma  directa, como por los efectos negativos que sobre el desarrollo infantil y  adolescente tiene la exposición a situaciones de violencia indirecta. Como se  expondrá a continuación, los problemas que presentan los menores expuestos a la  violencia indirecta, son superponibles al patrón descrito en menores víctimas  directas de maltrato.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Siguiendo a autores como Espinosa &#091;5&#093;, hay una serie de consecuencias comunes  tanto de la exposición directa como la indirecta a la violencia, tanto que  básicamente son las mismas, si bien lo que varía es el origen de estas, y por  tanto, la intervención y el tratamiento que se ha de llevar a cabo para que los  miembros más vulnerables de la familia puedan llegar a superar el efecto que  tienen sobre el desarrollo de los/as menores, vivir en un entorno familiar  nocivo. Las principales consecuencias, en la infancia y en la adolescencia, de  la exposición directa e indirecta a situaciones de violencia intrafamiliar se  podrían resumir del modo que se expone en la <a href="/img/revistas/cmf/n43-44/art11_tabla02.jpg" target="_blank"><b> Tabla II</b></a>.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Puede observarse que gran parte de los trastornos que aparecen cuando los  niños y niñas están expuestos de manera directa a la violencia tienen su origen  en la incapacidad de los progenitores de satisfacer las necesidades biológicas,  psicológicas y emocionales de los niños y niñas &#091;15&#093;, al igual que ocurre en el  caso de la exposición indirecta, por parte tanto de quien desempeña el rol de  víctima como el de agresor, cuyos efectos observados son superponibles al patrón  descrito de víctima directa.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Pedreira Massa &#091;16&#093; describió el "Círculo Interactivo de la Violencia Familiar",  basándose entre otros, en los trabajos de Wolfe y de Paul Breitner, quien  exponía que el inicio de la violencia familiar acontece con la violencia de  género, que luego suele generalizarse al conjunto de los integrantes de la  familia; este autor exponía que los malos tratos a la infancia están ligados a  la consideración que esa sociedad posee de las mujeres, para lo que se basó en  una comparación transcultural e histórica en sociedades como la judía, la  mahometana, la china y la cristiano-occidental.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En la teoría del Circulo Interactivo de la Violencia Familiar, (<b><a href="/img/revistas/cmf/n43-44/art11_figura01.jpg" target="_blank">Fig. 1</a></b>) la mujer  víctima, como consecuencia del maltrato por parte de su pareja, padece una alta  tasa de estrés, lo que puede originar, por una parte un proceso vincular con su  hijo/a donde a su vez predomina el estrés, y además padecer síntomas  psicológicos y físicos (angustia, trastornos depresivos, trastornos somatomorfos,  descompensaciones de procesos crónicos como diabetes o hipertensión arterial),  derivados de dicha situación, y que puede llevar a una reducción en sus  habilidades de manejo eficaz de los hijos/as. Una segunda consecuencia del  maltrato en la mujer es que los hijos/as padecen también una situación de  estrés, fundamentalmente referido a la respuesta al proceso vincular, y al  establecimiento y desarrollo de las conductas de apego, incrementándose en los  menores los síntomas emocionales (irritabilidad, trastornos afectivos tipo  reacciones depresivas, trastornos somatoformes) y comportamentales (descargas  agresivas, oposicionismo). La alteración del proceso vincular afectado va a  potenciar en el polo materno un incremento en la tensión a la hora de poder  establecer la marentalidad y en el polo filial también se constata una tensión  creciente en las relaciones madre-hijo, lo que sin duda repercute negativamente  en el estado emocional de ambos.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Esta situación de estrés de la mujer víctima no debe en ningún caso ser  culpabilizadora para ella ni convertirla en blanco de las críticas. No todas las  mujeres reaccionan igual, y la mayoría de las veces, la toma de conciencia de  que el maltrato que ellas sufren le está afectando a sus hijos, les da fuerza  para romper el círculo en el que se ven inmersas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De una manera más precisa la <a href="/img/revistas/cmf/n43-44/art11_tabla03.jpg" target="_blank"><b> Tabla III</b></a> resume la interacción entre las conductas  de agresión de la figura maltratadora, el impacto en el otro polo de la pareja  maltratada y la repercusión en los hijos e hijas de esta situación de violencia  familiar.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>El impacto de la victimización:</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las repercusiones psicológicas van a depender de varios factores:</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> • Las características personales de la víctima (edad, desarrollo,  vulnerabilidad, si padece alguna discapacidad).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Las circunstancias del maltrato (cronicidad, tipología, gravedad, severidad de  este, así no es lo mismo presenciar amenazas, que un parricidio).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • La protección que ejerza la figura materna y el entorno familiar sobre el/la  menor.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Para valorar el impacto, nos basamos en los postulados de Finkelhor sobre la  Victimología Evolutiva, entendiendo por tal el estudio de la diversidad de  victimizaciones que los niños pueden experimentar a lo largo de las diversas  fases de la infancia &#091;17&#093;, conocemos que la manera en que los niños y niñas  responden a la victimización, depende de su vulnerabilidad y de las capacidades  específicas de su estadío de desarrollo, y dentro de estas la valoración que  el/la menor hace sobre la victimización, y las estrategias de afrontamiento que  hace ante ellas, pudiendo desempeñar espontáneamente el papel de pararrayos  tratando de desviar la atención de sus padres para distraer su agresividad, y  así ponen en marcha distintos modos de agitación y defensa, o bien utilizan un  caparazón o refugiándose en un mundo imaginario.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> <b> Según las diferentes etapas evolutivas</b> &#091;16,18,19,20,21&#093; podemos exponer algunos  de los problemas de ser testigos de violencia, es importante recordar que los  niños y niñas no expresan sus pensamientos y emociones verbalmente sino más bien  con el comportamiento; el grado en que pueden verbalizar sus pensamientos  depende de su grado de desarrollo, de sus características de personalidad y del  tipo de relación familiar y social :</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Ya en el <b> embarazo</b> la madre puede sufrir malos tratos físico o psicológicos, de  hecho en esta etapa hay veces que marca el principio de la violencia o esta se  recrudece. Las consecuencias pueden ser parto prematuro, bajo peso al nacer,  mortalidad perinatal; también se tiene conocimiento que las mujeres en situación  de malos tratos, tienen menos seguimiento del embarazo, hay más interrupciones  voluntarias del mismo, y participan menos en la preparación para el parto.  Además hay más posibilidades de consumo de alcohol y ansiolíticos por parte de  la madre.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Las consecuencias psicológicas durante la <b> primera infancia y la edad preescolar</b>  están relacionadas con el desarrollo del apego. Los niños que experimentan malos  tratos pueden crecer con una falta o una desorganización en el apego, se  observan además trastornos de relación con sus iguales, conductas de  retraimiento y retrasos cognitivos.</font> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> En la <b> primera etapa</b>, los/as menores perciben el miedo y la ansiedad de sus  madres, en esta época pueden ser ignoradas sus necesidades llevando a la  desconfianza y al abandono emocional. En la <b> etapa preescolar</b> (2-5 años), los/as  menores observan la realidad sin comprenderla, a lo que se añade la dificultad  para diferenciar la fantasía de la realidad, pueden creer que son ellos la razón  del conflicto, se culpan y tienen sentimientos de inutilidad y ansiedad. La  sintomatología principal en esta etapa comprenderá miedo, se sienten  desamparados e impotentes y creen que pueden morir durante las agresiones,  ansiedad, inseguridad, dudas, expectación, actitudes de negación y de regresión,  tristeza y aislamiento.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En la <b> infancia media</b> (6-11 años), los problemas afectan fundamentalmente al  desarrollo socio-emocional. En la <b> etapa escolar</b> (6 a 8 años), las dificultades  de comprensión y asimilación de los problemas se expresa a través de  sintomatología de ansiedad, depresión y cognición (fantasías), a medida que el  niño crece, aumenta su capacidad para comprender y asimilar la realidad; se  puede presentar alianza con uno de los progenitores, culpabilización del otro,  enojo, hostilidad, etc., lo que sienta las bases de la identificación de roles.  La sintomatología ansiosa y depresiva es cuando se hace más presente, junto con  el aislamiento en el entorno escolar y social para mantener en secreto "su  problema". En <b> pre-adolescentes</b>, los sentimientos de frustración y desamparo se  pueden traducir a violencia o comportamiento antisocial y mala conducta en la  escuela, algunos son provocadores y agresivos para adquirir sensación de poder,  otros son evitadores de relaciones. En otros casos pueden adoptar posiciones  prematuramente adultas de protección a sus madres y hermanos/as (hasta los 10-12  años), pero a medida que crecen puede aumentar el desapego, embotamiento y  bloqueo.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En la <b> adolescencia</b> se alcanza el desarrollo intelectual, pero existe un  desarrollo asimétrico dado que la mayor capacidad de análisis y evaluación no va  paralela a los conocimientos y experiencias que presenta el sujeto adulto, por  lo que se pueden idear soluciones utópicas, presentar salidas en falso, etc.  Además es una época en la que de por sí se abordan temáticas propias del ámbito  de personalidad, como es la identidad personal, rol sexual, competencia  personal, planteamiento de futuro, intereses, valores, conducta, etc, por lo que  la vivencia del maltrato a su madre puede suponer un punto importante de  desequilibrio en su desarrollo integral. En los adolescentes puede existir un  fuerte sentimiento de desamparo al no poder salvar a las madres, los síntomas  más frecuentes en esta etapa están relacionados con actitudes de responsabilidad  excesiva en el hogar, un hecho que ocurre en esta etapa es cuando los niños  adquieren un papel protector activo, de tal manera, que se interponen delante de  la madre cuando el padre intenta golpearla, recibiendo ellos mismos los golpes,  e incluso llegando ellos mismos a agredir a sus propios padres, a veces se han  dado caso incluso de parricidios. También encontramos niveles bajos de  autoestima, niveles altos de ansiedad y depresión y problemas académicos. Otras  veces crean situaciones con premeditación para hacerse sentir necesitados,  buscan ser aceptados. También pueden adoptar cambios radicales de estilo de  vida, se escapan mediante el sexo o delincuencia. En ocasiones llegan al  embotamiento emocional, frialdad e indiferencia.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> De una forma general basándonos en la Victimología Evolutiva, se puede decir que  los efectos de ser testigo de violencia son característicos de las etapas de la  Psicopatología del Desarrollo, siendo propensas las víctimas a presentar  problemas en su desarrollo evolutivo, emocional, cognitivo y social, que le  impide el bienestar y un progreso adecuado como persona.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Los primeros estudios sobre violencia en el matrimonio realizados por Jaffe,  Wilson y Wolfe en 1986 &#091;12&#093;, pusieron de relieve la relación existente entre  formas intensas de conflicto matrimonial y problemas de conducta en los hijos,  encontrando más problemas externos de conducta y una menor competencia social,  de hecho entre el 25% y el 70% de los niños con familias en las que se producían  agresiones presentaban problemas clínicos de conductas. Otros estudios que se  han realizado han mostrado que los niños expuestos a la violencia en las  familias presentan más problemas externalizantes de conducta (agresividad y  antisociales) e internalizantes (inhibición y miedo), que los niños que no están  expuestos a la violencia familiar. Corbalán y Patró &#091;13&#093;, realizaron un estudio  en el 2003 con una muestra de 40 mujeres maltratadas residentes en centros de  acogida, sobre los comportamientos problemáticos apreciados en sus hijos,  concluyendo que los comportamientos más frecuentes eran la violencia hacia  iguales (35%) seguida del comportamiento violento a la propia madre (22%), y en  menor medida, la conflictividad en la escuela (10%); otros síntomas informados  fueron ansiedad (32%), tristeza y aislamiento (27,5%), miedo al maltratador  (27,5%) y bajo rendimiento escolar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las principales consecuencias para el desarrollo de las niñas y niños testigos  de la violencia familiar se exponen en la <b><a href="#t4"> Tabla IV</a></b>.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t4"><img src="/img/revistas/cmf/n43-44/art11_tabla04.jpg" width="518" height="556"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>El trastorno de Estrés Postraumático en niños/as testigos de violencia a sus  madres.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las situaciones de violencia familiar de las que los/as menores son testigo,  pueden dar lugar a situaciones traumáticas crónicas, a situaciones traumáticas  crónicas con fases de exacerbación y escaso control, e incluso a situaciones de  presentación aguda e incontrolable (se han llegado a producir graves lesiones e  incluso homicidios en presencia de los hijos), que coinciden con las tipologías  II, III y I de Terr, con tan graves consecuencias para la salud mental que  desencadenan un cuadro de Trastorno de Estrés Postaumático.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> Tras la experiencia traumática se produce pérdida del sentimiento de  invulnerabilidad, sentimiento bajo el cual funcionan la mayoría de los  individuos y que constituye un componente de vital importancia para evitar que  las personas se consuman y paralicen con el miedo a su propia vulnerabilidad; en  el caso de los niños que no solo son testigos del maltrato hacia su madre sino  que, a la vez, también son víctimas de esa violencia, la pérdida es todavía, si  cabe, mucho más desequilibrante, pues afecta a un componente absolutamente  necesario para el adecuado desarrollo de la personalidad del menor: el  sentimiento de seguridad y de confianza en el mundo y en las personas que lo  rodean &#091;13&#093;. Este hecho reviste especial severidad cuando el agresor es su  propio padre, figura central y de referencia para el niño, y la violencia ocurre  dentro de su propio hogar, lugar de refugio y protección; ya que se produce la  destrucción de las bases de su seguridad, quedando el/la menor a merced de  sentimientos como la indefensión, el miedo o la preocupación ante la posibilidad  de que la experiencia traumática pueda repetirse, todo lo cual se asocia a una  ansiedad que puede llegar a ser paralizante. Tristemente, en el caso de la  violencia familiar, la experiencia temida se repite de forma intermitente a lo  largo de muchos años, constituyendo una amenaza continua y muchas veces  percibida como incontrolable.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV  &#091;22&#093;, el Trastorno de Estrés Postraumático aparece cuando la víctima ha sufrido  o ha sido testigo de una amenaza para la vida, de uno mismo o de otra persona, y  reacciona con miedo, horror e indefensión; los tres aspectos nucleares de este  cuadro clínico son: la víctima revive la experiencia en forma de pesadillas,  imágenes, y recuerdos frecuentes e involuntarios (<b>criterio de reexperimentación</b>);  la víctima intenta evitar o huir de lugares o situaciones relacionadas con el  hecho traumático, e incluso rechazan pensar o hablar de este (<b>criterio de evitación</b>), y por último las víctimas muestran una respuesta de sobresalto  exagerada que se manifiesta en dificultades de concentración, insomnio e  irritabilidad (<b>criterio de activación</b>).</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En los niños, la respuesta de temor pueden expresarse en comportamientos  desestructurados o agitados, la <b> reexperimentación</b> se puede poner de manifiesto  en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del  trauma, o sueños terroríficos de contenido irreconocible; los niños pequeños  pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico. La <b> evitación</b> en  niños pequeños puede ser difícil de apreciar (el expresar la disminución del  interés por las actividades importantes y el embotamiento de sus sentimientos y  afectos, estos síntomas deben ser objeto de una cuidadosa valoración mediante el  testimonio de los padres, profesores y otros observadores); en los niños la  sensación de un futuro desolador puede traducirse en la creencia de que su vida  no durará tanto como para llegar a adulto. También puede producirse la  "elaboración de profecías", es decir, la creencia en una especial capacidad para  pronosticar futuros acontecimientos desagradables. Respecto al <b> aumento de la  activación</b> los niños pueden presentar varios síntomas físicos: dolores de  estómago, de cabeza, y otros síntomas.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> En la investigación realizada en el Registro Acumulativo de Casos Psiquiátricos  (RACP), Pedreira &#091;16&#093;, detectó que en casi el 60% de los casos de menores estaba  presente la violencia familiar, directa o como testigos, En todos los casos  aparecía el diagnóstico de Trastorno de Estrés Postraumático, y destacan  síntomas y signos inespecíficos (Trastornos del comportamiento, inhibición,  Trastornos. del sueño, ánimo depresivo, Trastornos esfinterianos y exceso de  apego a la figura materna, como más representativos), pero se acompañaba de otra  serie de trastornos mentales que de forma co-mórbida evolutivamente aparecían,  fundamentalmente la aparición de importantes reacciones depresivas y trastornos  no orgánicos del sueño.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> Margolin y Gordis &#091;23&#093; describen 4 conductas típicas de Síndrome de Estrés  Postraumático en Niños: recuerdos repetidos de las situaciones a través de la  visualización, conductas y juegos repetitivos relacionados con acontecimientos  estresantes, actitudes pesimistas relacionadas con indefensión y futuro ante la  vida, activación excesiva con hiperactividad y problemas de atención; estas  conductas se hacen disfuncionales cuando se cronifican.</font></p>     <p>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Transmisión Transgeneracional de la Violencia.</b></font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Entre los efectos a largo plazo, que se asocian a la exposición de menores a la  violencia, y que son fuente de preocupación, no solo por el bienestar y  desarrollo de las propias víctimas, sino por la repercusión social que tienen,  se encuentra el aprendizaje que hacen los menores de las conductas violentas  dentro de su hogar.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Una revisión de las investigaciones de la Academia de la Ciencia de los Estados  Unidos, afirma que "la tercera parte de los niños que sufrieron abusos o se  vieron expuestos a la violencia paterna, se convierten en adultos violentos"  &#091;24&#093;. Efectivamente, los/as menores aprenden a definirse, a entender el mundo, y  a relacionarse con él, a partir de lo que observan en su entorno más próximo, y  en este sentido, la familia es el agente socializador más importante. Los niños  que crecen en hogares violentos aprenden e interiorizan una <b> serie de creencias y  valores negativos</b> entre los que se encuentran los estereotipos de género,  desigualdades entre hombre/mujer, las relaciones con los demás, así como <b> sobre  la legitimidad del uso de la violencia</b> como medio de resolver conflictos, que  sientan las bases de comportamientos maltratantes futuros en las relaciones de  pareja.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> La mayoría de los autores, sostienen que la tendencia observada es que las niñas  se identifiquen con el rol materno, adoptando conductas de sumisión, pasividad y  obediencia; y los niños con el rol paterno, adoptando posiciones de poder y  privilegio. Al fin y al cabo lo expuesto, no es más que la expresión de la  socialización diferencial de género, un factor que actúa en el origen y  mantenimiento de la violencia contra las mujeres, y que se trasmite no solo  intrafamiliarmente, sino a través de toda la sociedad.</font> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> Salas Bahamón &#091;25&#093; en su estudio realizado en Colombia acerca de los mecanismos  de reproducción de la violencia en 2.295 mujeres, siguiendo la metodología  propuesta por Pollak (2002), en la que supone que el comportamiento agresivo se  transmite por aprendizaje o por imitación; por lo cual el haber sido víctima y/o  testigo de violencia entre los padres es un factor de aceptación de la violencia  entre las parejas, y por lo tanto convierte a los hombres en perpetradores de  maltrato y a las mujeres en sus víctimas; en esta metodología admite el divorcio  como mecanismo de ruptura de la reproducción de violencia a la siguiente  generación, (es decir que el divorcio es el mecanismo que más reduce el nivel de  violencia). Los resultados del estudio fueron los siguientes: Las mujeres que  fueron testigos de violencia entre los padres, son más propensas a unirse con  hombres violentos también testigos de violencia en la familia, que las mujeres  que no manifestaron haber visto violencia física severa del padre hacia la  madre, 37% y 27% respectivamente. Adicionalmente, la proporción de mujeres que  no "rompen" el ciclo de violencia, es decir que no se divorcian o permanecen con  sus compañeros violentos es mayor cuando experimentaron altos niveles de  violencia entre sus padres durante su infancia (63.3%); mientras que el 60% de  las mujeres que cuando niñas no estuvieron expuestas a violencia entre sus  padres, no se divorcia de su compañero violento. Este resultado indica, que no  solo la exposición a la violencia en la familia por parte de las mujeres es un  factor que contribuye a la transmisión de la violencia, en la siguiente  generación, sino que también influye en esta transmisión la exposición a  violencia entre los padres del esposo o compañero.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> A menudo resulta difícil separar las causas de las consecuencias: crecer en una  familia en la que la madre es objeto de abusos es una vía importante para que el  ciclo de la violencia doméstica se perpetúe, sin embargo existen mecanismos que  rompen el ciclo del maltrato y disminuyen la proporción de hogares que sufren de  violencia intrafamiliar en la siguiente generación. Aún siendo relevante que la  violencia contra las madres es trasmitida de forma vicaria a los hijos e hijas,  y sin duda es un factor predictor de victimización (tanto para ser futura  víctima o victimario), también es cierto que una intervención terapéutica y un  buen apoyo familiar y social, son fundamentales para el sano desarrollo de  los/as menores; y que los antecedentes inmediatos en la vida adulta &#091;21&#093;, como  adaptación a la vida cotidiana, calidad de relación de pareja, autoestima,  habilidades de comunicación y de resolución de problemas, y capacidad de  resistencia, desempeñan un papel más importante que los antecedentes de maltrato  a la infancia.</font></p>     <p> &nbsp;</p>     <p> <font face="Verdana" size="3"><b>Atención a los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género:</b></font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2">El estudio realizado por Save the Children &#091;26&#093; presentado en junio de 2006,  hace un análisis de la Atención a los Niños y Niñas Víctimas de Violencia de  Género en el Sistema de Protección a la Mujer, en él se concluye que los hijos e  hijas de las mujeres maltratadas son también víctimas de la misma violencia, y  se destaca la importancia del problema, a pesar de lo cual, los recursos y  programas de atención a estos niños son muy escasos, por no decir inexistentes.</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Entre las principales <b> dificultades</b> a la hora de atender a hijos e hijas de  mujeres víctimas de violencia de género (tanto en el ámbito social, policial,  sanitario y judicial), que señalan el estudio, destacamos la falta de protocolos  de actuación, de personal formado y especializado en la materia, y que no  siempre se realizan intervenciones ni periciales a los hijos de la mujer, en los  casos de niños testigos de violencia, cuando no han sufrido la violencia  directa.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> El estudio hace una serie de <b> recomendaciones</b> de mejora y buenas prácticas para  garantizar la atención de calidad, algunas de las cuales enumeramos a  continuación:</font> </p>     <blockquote>       <p> <font face="Verdana" size="2"> • Promover circuitos de actuación que garanticen la privacidad y que eviten la  victimización secundaria, fortaleciendo la coordinación entre los diferentes  recursos implicados en el sistema de protección. Para conseguir un intercambio  de toda la información relativa a un caso y una coordinación adecuada en cuanto  a las actuaciones a llevar a cabo, es primordial que el sistema judicial se  implique en las Comisiones de Seguimiento.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Diseñar programas integrales de intervención familiar, y no en separación o  disgregación de sus miembros, estableciendo canales de comunicación ágiles entre  todas las partes implicadas en el proceso.</font> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> • Proporcionar a los profesionales que atienden a las mujeres víctimas de  violencia de género formación específica e interdisciplinar sobre la atención a  niños y niñas, con el fin de crear un trabajo en red eficaz que permita una  atención óptima y un seguimiento adecuado de los casos.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Realizar evaluaciones psicológicas a los niños y las niñas, ya que hay menores  que no presentan síntomas aparentes. Los niños y niñas rara vez piden ayuda por  sí mismos/as, porque no saben o no pueden.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Promover e incrementar los programas de tratamiento terapéutico para las  mujeres, niños y niñas víctimas de violencia de género.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Informar a los hijos e hijas desde el primer momento de la situación en la que  se encuentran. Qué es lo que pasa, que sucederá, cuáles serán los pasos a  seguir, cómo les afecta a ellos la situación dada, etc. Hay que proporcionarles  toda la información necesaria adaptándola a su nivel de comunicación y  entendimiento, y sobre todo, contar con su opinión, evitando así que se sientan  excluidos del proceso, cuando ellos están inmersos en el mismo.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Incrementar la dotación de espacios físicos adecuados para los niños y niñas  en el ámbito judicial y policial en los que puedan permanecer mientras que sus  madres interponen la denuncia y/o prestan declaración.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Promover la toma de declaración a los menores por medio de personal  especializado en atención a las víctimas, así como la articulación de medios  para evitar que el niño o la niña tenga que declarar en la sala de juicios  (video conferencias, entrevistas previamente grabadas…).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Crear puntos de encuentro diferenciados para la intervención en casos de  violencia de género. La mediación en casos de violencia no es viable.</font> </p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> • Establecer el régimen de visitas en base a la valoración previa de las  relaciones dentro de la unidad familiar, la cual debe ser realizada por  profesionales que dispongan de una formación especializada. Igualmente, para  llevar a cabo esta valoración, se ha de dotar a las instituciones pertinentes de  los medios económicos y humanos oportunos.</font></p> </blockquote>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Los niños y niñas testigos de violencia de género, deben contar con el mismo  nivel asistencial y especial protección judicial que cuando son víctimas  directas de maltrato. Es importante reconocer a los hijos e hijas de las mujeres  víctimas de violencia, también como víctimas de la misma violencia, y  desarrollar los recursos necesarios para atender sus necesidades específicas, es  una medida imprescindible para un cumplimiento real de los objetivos con los que  nació la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de  Género.</font></p>     <p> &nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="3"><b>Conclusión:</b></font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> Uno de los mitos que hay que superar, es que la Violencia de Género sólo forma  parte de los conflictos de pareja. Está demostrado que el maltrato a la mujer se  extiende a sus hijos e hijas, afectando negativamente su bienestar y su  desarrollo, con secuelas a largo plazo; llegando incluso a transmitirse a  sucesivas generaciones. Por tanto, debe ser prioritario para las instituciones  evitar esta forma de maltrato infantil mediante programas de prevención y  asistencia a las víctimas.</font></p>     <p> &nbsp;</p>     <p> <font face="Verdana" size="3"><b>Agradecimientos:</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A Ana Soler y Ana Balestra, eficaces Trabajadoras Sociales de AMUVI en la asistencia a mujeres y menores víctimas de violencia de género. </font><font size="2" face="Wingdings"> q</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Bibliografía:</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1. Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral  contra la Violencia de Género.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558110&pid=S1135-7606200600010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 2. Naciones Unidas (1995). Declaración de Beijing de 1995, y Plataforma para la  Acción. IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres. Beijing, China, Madrid:  Ministerio de Asuntos Sociales, Instituto de la Mujer.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558111&pid=S1135-7606200600010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 3. Alberdi I, Matas, N. La violencia doméstica, informe sobre los malos tratos a  mujeres en España, Fundación La Caixa, Colección Estudios Sociales nº 10, 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558112&pid=S1135-7606200600010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 4. Gómez de Terreros I: Los profesionales de la salud ante el maltrato. 2ªed.  Editorial Comares. Granada, 1997.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558113&pid=S1135-7606200600010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 5. Espinosa Bayal- M.A. las hijas e hijos de mujeres maltratadas: consecuencias  para su desarrollo e integración escolar. Instituto Vasco de la Mujer. 2004.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558114&pid=S1135-7606200600010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 6. UNICEF :Innocenti Report Card Digest nº 2. Niños y Violencia. 1999.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558115&pid=S1135-7606200600010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 7. World Report on violence and Health. Geneva: World Health Organization; 2002 <a href="http://www.who.int/violence_injury_prevention/en/" target="_blank">http://www5.who.int/violence_injury_prevention/</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558116&pid=S1135-7606200600010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 8. Straus, M: Mofogénesis social y violencia familiar desde una perspectiva  transcultural. En: Honorio M. Velasco (comp). Lecturas de Antropología Social y  Cultural. UNED. Madrid, 1996. Pp:713-730.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558117&pid=S1135-7606200600010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 9. Cerezo Domínguez AI. Las Victimas de Violencia domestica. Manual de  victimologia. Tirant lo Blanc. Valencia. 2006. Pp:164-190.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558118&pid=S1135-7606200600010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 10. La violencia contra las mujeres. Resultados de la macroencuesta. Madrid:  Instituto de la Mujer. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales; 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558119&pid=S1135-7606200600010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 11. Instituto Andaluz de la Mujer. Denuncias de mujeres víctimas de violencia  por parte de su pareja o expareja en Andalucía y España. Publicado en internet,  2006. <a href="http://www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/datos_estadisticos/capitulo6.htm" target="_blank">http://www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/datos_estadisticos/capitulo6.htm</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558120&pid=S1135-7606200600010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 12. Cantón Duarte J, Cortes Arboleda MR, Justicia Díaz MD. Conflictos  matrimoniales, divorcio y desarrollo de los hijos. 2ª ed. Pirámide. Madrid.  2002. Pp:51-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558121&pid=S1135-7606200600010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 13. Patró Hernández R, Limiñana Gras RM. Victimas de Violencia Familiar,  Consecuencias Psicológicas en Hijos de Mujeres Maltratadas. Anales de Psicología  2005;21:11-17.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558122&pid=S1135-7606200600010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 14. UNICEF. Venid closed doors. The impact of domestic violence on children.  Editorial Unicef. Nueva York/Londres, 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558123&pid=S1135-7606200600010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 15. Ochaíta E, Espinosa MA. Hacia una teoría de las necesidades infantiles y  adolescentes: necesidades y Derechos en el marco de la Convención de Naciones  Unidas sobre Derechos del Niño. 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558124&pid=S1135-7606200600010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 16. Pedreira Massa JL. La infancia en la familia con violencia: Factores de  riesgo y contenidos psico(pato)lógicos. Psiquiatria.com. 2003;7(4).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558125&pid=S1135-7606200600010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 17. Finkelhor D. Victimología Infantil. En: Sanmartin J (eds). Violencia contra  niños. Ariel, Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. 1999. Pp:147-171.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558126&pid=S1135-7606200600010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 18. Zubizarreta Anguerra I. Consecuencias Psicológicas del Maltrato doméstico en  las mujeres y en sus hijos e hijas. Jornada de Trabajo para el profesorado.  Proyecto NAHIKO. EMAKUNDE; 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558127&pid=S1135-7606200600010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 19. Cantón Duarte J, Cortés Arboleda M R. Effects of child maltreatment on  aggressive and withdrawn behaviour. International Journal of Child and Family  Welfare 1997;2:190-205.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558128&pid=S1135-7606200600010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 20. Sepúlveda A , Sepúlveda P. Consecuencias de la violencia para las mujeres.  Proyecto Daphne. Europa Rosa. Roma. 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558129&pid=S1135-7606200600010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 21. Echeburúa E. Superar un trauma. El tratamiento de las víctimas de sucesos  violentos. Editorial Pirámide. Madrid 2004. Pp:48-79.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558130&pid=S1135-7606200600010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 22. American Psychiatric Association (1994). Manual diagnostico y estadístico de  los trastornos mentales DSM-IV. Madrid: Masson.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558131&pid=S1135-7606200600010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 23. Margolin G, Gordis EB. The Effects of family and community violence on  children. Annual Review of Psychology 2000;51:445-479.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558132&pid=S1135-7606200600010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 24. García-Moreno, C. Violencia contra la mujer. Género y equidad en la salud.  Organización Panamericana de la Salud y Harvard Center for Population and  Development Studies; 2000 (consultado 05/11/2003). Disponible en: <a href="http://www.paho.org/Spanish/DBI/po06.htm" target="_blank">http://www.paho.org/ Spanish/DBI/po06.htm</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558133&pid=S1135-7606200600010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 25. Salas Bahamón LM. Transmisión Intergeneracional de La Violencia  Intrafamiliar: evidencia para las familias colombianas. Documento CEDE 2005-47;  ISSN 1657-7191 (edición electrónica).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558134&pid=S1135-7606200600010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font size="2" face="Verdana"> 26. Save the Children &amp; Equipo de Investigación Márgenes y Vínculos (2006).  Atención a los Niños y Niñas Víctimas de Violencia de Género en Andalucía. Junta  de Andalucía.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1558135&pid=S1135-7606200600010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> &nbsp; </p>     <p> &nbsp; </p>     <p> <font face="Verdana" size="2"><b><a name="back"></a><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/cmf/n43-44/seta.gif" width="15" height="17"></a>Correspondencia:    <br> </b>Centro Asistencia a Víctimas AMUVI.    <br> c/ Alberto Lista nº 16.    <br> 41003 Sevilla.    <br> Tfno.: 954 905 649. Fax: 954 903 146.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> E-mail: <a href="mailto:angelessepulveda@angelessepulveda.e.telefonica.net">angelessepulveda@angelessepulveda.e.telefonica.net</a>.</font> </p>      ]]></body><back>
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