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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Selección del donante y criterios de viabilidad de los órganos: expansión de los criterios de donación]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Donation criteria have become more flexible over the years, hence at present the only criteria for absolute exclusion are infection with the human immunodeficiency virus (HIV), tumoral disease and uncontrolled bacterial or viral infections. Organ viability criteria are conditions of a clinical, biochemical, morphological and functional nature that donors and their organs must meet in order to guide the decision as to what organs of a donor may be used. These criteria seek to ensure, as far as possible, that the transplanted organs function after the process of extraction, conservation, implantation and reperfusion without transmitting any infectious or tumoral disease. In recent years, both the macro and microscopic aspect has become one of the fundamental criteria for the selection of potentially viable organs. At present, there is no age limit for liver and kidney donation, and chronic damage to the organ is the main counterindication for donation.To accept the heart, on the other hand, criteria such as the donor's age, and the doses of vasoactive drugs received and history of prior cardiac arrest are still very much taken into account. However, performing echocardiograms can relativize some of these conditions. In the lung, anatomical integrity, oxygenation capacity and the absence of infection in the airway are the basic criteria for viability. For the pancreas, having no history of diabetes or alcoholism and a donor age of less than 45 are the only notable differences with respect to the criteria for acceptance of kidney donors. However, the use of each organ should be decided individually after a profound analysis of all viability criteria, weighing up the advantages and disadvantages that the implantation of a certain organ may represent for the recipient.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">ARTÍCULO DE REVISIÓN</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Selecci&oacute;n del donante y criterios de viabilidad de los &oacute;rganos: expansi&oacute;n de los criterios de donaci&oacute;n</font></b></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Donor selection and organ viability criteria: expansion of donation criteria</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">Eduardo Guti&eacute;rrez, Amado Andr&eacute;s</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Nefrolog&iacute;a. Hospital 12 de Octubre. Madrid</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      <p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los criterios de donaci&oacute;n se han ido flexibilizando a lo largo de los a&ntilde;os; as&iacute; en la actualidad  los &uacute;nicos criterios de exclusi&oacute;n absolutos son la infecci&oacute;n  por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la enfermedad tumoral y las  infecciones bacterianas o virales no controladas. Los criterios de viabilidad  de los &oacute;rganos son condiciones de orden cl&iacute;nico, bioqu&iacute;mico,  morfol&oacute;gico y funcional que deben cumplir los donantes y sus &oacute;rganos  con el fin de orientar la decisi&oacute;n sobre que &oacute;rganos de un donante  se pueden utilizar. Estos criterios persiguen asegurar, en la medida de lo posible,  que los &oacute;rganos trasplantados funcionen tras el proceso de extracci&oacute;n,  conservaci&oacute;n, implantaci&oacute;n y reperfusi&oacute;n sin transmitir ninguna  enfermedad infecciosa o tumoral. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el aspecto,  tanto macro como microsc&oacute;pico, se ha convertido en uno de los criterios  fundamentales para la selecci&oacute;n de &oacute;rganos potencialmente viables.  En el momento actual, no hay l&iacute;mite de edad para la donaci&oacute;n hep&aacute;tica  y renal y es el da&ntilde;o cr&oacute;nico del &oacute;rgano la principal contraindicaci&oacute;n  para la misma. Para la aceptaci&oacute;n del coraz&oacute;n, por el contrario,  se sigue teniendo muy en cuenta datos como la edad del donante, as&iacute; como  las dosis de drogas vasoactivas que ha recibido y los antecedentes de parada cardiaca  previa. Sin embargo, la realizaci&oacute;n de ecocardiogramas puede relativizar  alguna de las condiciones anteriores. En el pulm&oacute;n, la integridad anat&oacute;mica,  la capacidad de oxigenaci&oacute;n y la ausencia de infecci&oacute;n en la v&iacute;a  a&eacute;rea son los criterios b&aacute;sicos para la viabilidad. Para el p&aacute;ncreas,  carecer de antecedentes de diabetes y alcoholismo y una edad del donante inferior  a 45 a&ntilde;os son las &uacute;nicas diferencias destacables sobre los criterios  de aceptaci&oacute;n del donante renal.    <br> No obstante, la utilizaci&oacute;n de cada &oacute;rgano se debe decidir de forma individualizada despu&eacute;s de un an&aacute;lisis profundo de todos los criterios de viabilidad, sopesando las ventajas y desventajas que puede suponer para el receptor el implante de un determinado &oacute;rgano.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> criterios de donación, donantes de edad avanzada, donantes a corazón parado, hepatitis B y C, supervivencia del injerto.</font></p>  <hr size="1">      <p><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Donation criteria have become more flexible over the years, hence at present the only criteria  for absolute exclusion are infection with the human immunodeficiency virus (HIV),  tumoral disease and uncontrolled bacterial or viral infections. Organ viability  criteria are conditions of a clinical, biochemical, morphological and functional  nature that donors and their organs must meet in order to guide the decision as  to what organs of a donor may be used. These criteria seek to ensure, as far as  possible, that the transplanted organs function after the process of extraction,  conservation, implantation and reperfusion without transmitting any infectious  or tumoral disease. In recent years, both the macro and microscopic aspect has  become one of the fundamental criteria for the selection of potentially viable  organs. At present, there is no age limit for liver and kidney donation, and chronic  damage to the organ is the main counterindication for donation.To accept the heart,  on the other hand, criteria such as the donor's age, and the doses of vasoactive  drugs received and history of prior cardiac arrest are still very much taken into  account. However, performing echocardiograms can relativize some of these conditions.  In the lung, anatomical integrity, oxygenation capacity and the absence of infection  in the airway are the basic criteria for viability. For the pancreas, having no  history of diabetes or alcoholism and a donor age of less than 45 are the only  notable differences with respect to the criteria for acceptance of kidney donors.    <br> However, the use of each organ should be decided individually after a profound analysis of all viability criteria, weighing up the advantages and disadvantages that the implantation of a certain organ may represent for the recipient.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> donation criteria, elderly donors, cardiac arrest donors, hepatitis B and C, graft survival.</b></font></p>  <hr size="1">      <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Introducción</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde un punto de vista te&oacute;rico, si los m&eacute;todos de preservaci&oacute;n han  sido adecuados y la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica correcta, todo &oacute;rgano  que funciona en un donante debe reproducir su funci&oacute;n en el receptor.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En los protocolos de todos los grupos de trasplante existe un apartado que se&ntilde;ala  los criterios de exclusi&oacute;n de los donantes<SUP>1</SUP>. Estos s&oacute;lo  persiguen asegurar al m&aacute;ximo la viabilidad de los &oacute;rganos que se  van a trasplantar. La experiencia acumulada a lo largo de los a&ntilde;os en todos  los equipos de trasplante y la escasez de &oacute;rganos para hacer frente a una  lista de espera en crecimiento contin&uacute;o, han contribuido a flexibilizar  extraordinariamente las contraindicaciones para la donaci&oacute;n de todos los  tipos de &oacute;rganos s&oacute;lidos. La pr&aacute;ctica cl&iacute;nica nos  demuestra, d&iacute;a a d&iacute;a, el correcto funcionamiento de &oacute;rganos  trasplantados que no cumpl&iacute;an los criterios de selecci&oacute;n. Por lo  tanto, no podemos olvidar que estamos obligados a aprovechar al m&aacute;ximo  todos los &oacute;rganos de los que disponemos y que esto no depende exclusivamente  de los criterios de selecci&oacute;n que son mudables en el decurso del tiempo,  sino que depende tambi&eacute;n de la existencia de una adecuada red de distribuci&oacute;n  que oferte los &oacute;rganos de donantes marginales a los equipos con experiencia  para trasplantarlos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A lo largo de esta exposici&oacute;n analizaremos los  criterios de viabilidad de los diferentes &oacute;rganos; empezando con las condiciones  que deben cumplir los donantes, el an&aacute;lisis micro y macrosc&oacute;pico  de los &oacute;rganos y finalizaremos con el an&aacute;lisis de la experiencia  acumulada por los diferentes grupos as&iacute; como la donaci&oacute;n en circunstancias  especiales.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Criterios de viabilidad del riñón</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hay unos criterios absolutos de exclusi&oacute;n del donante renal que son compartidos  por los donantes de los dem&aacute;s &oacute;rganos<SUP>2</SUP>. Estos son: la  infecci&oacute;n por el VIH, las neoplasias malignas (incluidas las del Sistema  Nervioso Central), la sepsis e infecciones diseminadas no controladas con terapia  antimicrobiana (incluidas bacterias, virus y hongos), el fracaso multiorg&aacute;nico  y enfermedades infrecuentes como el Creutzfeldt-Jakob y las causadas por priones  como el Kuru, el s&iacute;ndrome de Gersmann-Straussier-Scheinker y el insomnio  familiar fatal. Por el peligro de transmisi&oacute;n de estas enfermedades, tambi&eacute;n  es prudente descartar como donantes a los individuos tratados con hormonas derivadas  de la pituitaria de cad&aacute;ver. Pero adem&aacute;s, como es l&oacute;gico,  tambi&eacute;n es un criterio absoluto de exclusi&oacute;n del donante renal,  la insuficiencia renal cr&oacute;nica. En ella hay un da&ntilde;o estructural  cr&oacute;nico e irreversible que deteriora la funci&oacute;n del &oacute;rgano  y lo hace no trasplantable. Debemos resaltar, que estos donantes pueden ser v&aacute;lidos  para h&iacute;gado y otros &oacute;rganos o tejidos (<a href="#t1">tabla 1</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="t1"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge12.gif" width="373" height="295"></a></p>      <p><font size="2" face="Verdana">Hay otros criterios de exclusi&oacute;n del donante renal que, con el tiempo, han  pasado a ser tan relativos, que muchos de ellos deber&iacute;an ser suprimidos  (<a href="#t2">tabla 2</a>). Si analizamos la informaci&oacute;n ofrecida por una Oficina de Distribuci&oacute;n  de &Oacute;rganos de Virginia (EEUU) sobre las causas por las que los equipos  de trasplante descartaban los ri&ntilde;ones entre 1977 y 1982, comprobaremos  que la mayor&iacute;a han sido desechadas en la actualidad<SUP>3</SUP>. Ellos  describen que de 6.152 ri&ntilde;ones obtenidos, se descartaron 1.264 (20%). Muchos  donantes se exclu&iacute;an por tener edades inferiores a 15 a&ntilde;os o superiores  a 30, o por haber fallecido de hemorragia cerebral espont&aacute;nea, o por presentar  una presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica inferior a 80 mm Hg, o una creatinina  s&eacute;rica superior a 2 mg/dl, o un ritmo de diuresis inferior a 100 ml/h.  Si aplic&aacute;ramos hoy en d&iacute;a estos criterios de selecci&oacute;n, tendr&iacute;amos  que desechar m&aacute;s del 50% de los ri&ntilde;ones que se implantan en nuestro  pa&iacute;s.</font></p>     <p align="center"><a name="t2"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge13.gif" width="355" height="265"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 1. Ri&ntilde;ones de donantes de edad avanzada</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No cabe duda, que la edad del donante renal es uno de los m&uacute;ltiples factores relacionados con la funci&oacute;n  del ri&ntilde;&oacute;n trasplantado a largo plazo. Es bien conocido, que en el  ser humano, con la edad se incrementa el n&uacute;mero de nefronas esclerosadas<SUP>4</SUP>.  En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha aumentado la oferta de ri&ntilde;ones de  cad&aacute;ver procedentes de donantes de edad avanzada. A finales de los a&ntilde;os  ochenta algunos equipos comenzaron a aceptar estos ri&ntilde;ones para trasplante  y durante la d&eacute;cada de los noventa, muchos otros se han sumado a esta pol&iacute;tica  que amplia la edad l&iacute;mite para la donaci&oacute;n renal. Aunque los resultados  publicados por distintos grupos han sido dispares, en general, la mayor&iacute;a  coincide en que la supervivencia de estos injertos a medio y largo plazo es inferior  a la descrita con donantes m&aacute;s j&oacute;venes <SUP>5-12</SUP>. Adem&aacute;s,  la incidencia de "no funci&oacute;n" primaria es mayor y los niveles  de creatinina s&eacute;rica son m&aacute;s elevados13. Sin embargo, de los diferentes  estudios se puede extrapolar, que a los 5 a&ntilde;os alrededor del 60% de los  ri&ntilde;ones contin&uacute;an manteniendo una buena funci&oacute;n. Estos resultados  han animado a diferentes grupos a utilizar estos injertos pero estableciendo una  serie de condiciones de uso para mejorar la supervivencia renal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La p&eacute;rdida nefronal ligada a la edad, y la aparici&oacute;n de patolog&iacute;as concomitantes  como la hipertensi&oacute;n arterial (HTA) y la diabetes mellitus (DM); hacen  que el an&aacute;lisis de la funci&oacute;n renal a trav&eacute;s de la creatinina  s&eacute;rica, el aclaramiento de creatinina y la proteinuria no tengan el peso  suficiente para evaluar con exactitud el grado de p&eacute;rdida nefronal. En  el donante mayor, que con frecuencia tendr&aacute; una masa nefronal mermada,  es un punto clave saber si tenemos suficiente par&eacute;nquima para que, tras  el proceso del trasplante, se recupere la funci&oacute;n renal del injerto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En una primera evaluaci&oacute;n sobre la idoneidad de los ri&ntilde;ones de un donante  a&ntilde;oso, debemos constatar que en el momento del ingreso en el hospital,  el donante presentaba una creatinina s&eacute;rica normal o, precisando m&aacute;s,  un aclaramiento de creatinina calculado con relaci&oacute;n al peso y la edad  normal (&gt;60-70 ml/min) seg&uacute;n la f&oacute;rmula de Cockcroft-Gault. En  el momento del diagn&oacute;stico de la muerte cerebral puede haber deterioros  agudos y reversibles de la funci&oacute;n renal por la inestabilidad hemodin&aacute;mica  que no deben hacernos desechar los ri&ntilde;ones de estos donantes a&ntilde;osos.  Si la funci&oacute;n renal es normal, el siguiente paso esencial es la evaluaci&oacute;n  macro y microsc&oacute;pica de los injertos renales. Si su aspecto macrosc&oacute;pico  es normal, con un tama&ntilde;o adecuado y una superficie lisa y los vasos no  tienen estenosis de origen ateroescler&oacute;tico irreparables, en principio,  ser&aacute;n valorados como v&aacute;lidos para trasplante. Sin embargo, antes  de implantarlos hay que realizar una biopsia para constatar el n&uacute;mero de  glom&eacute;rulos esclerosados y el estado de los vasos y el intersticio. Con  todos estos datos nos haremos una idea m&aacute;s exacta sobre la viabilidad de  los ri&ntilde;ones de los donantes mayores, independientemente de que tengan antecedentes  de hipertensi&oacute;n arterial o diabetes o hayan fallecido de traumatismo craneoencef&aacute;lico  o hemorragia cerebral. En un trabajo de Gaber y cols, donde se utiliza la biopsia  renal como marcador de viabilidad de los ri&ntilde;ones donados, se constata que  en el grupo de ri&ntilde;ones con un porcentaje de esclerosis glomerular superior  al 20% se acumulaba el mayor n&uacute;mero de injertos nunca funcionantes y, adem&aacute;s,  tanto la supervivencia del trasplante como su funci&oacute;n eran bastante peores  que las observadas en los grupos con porcentaje de esclerosis glomerular inferior  al 20%<SUP>14</SUP>. En consecuencia, a la hora de decidir la utilizaci&oacute;n  de los ri&ntilde;ones de un donante a&ntilde;oso, adem&aacute;s de la funci&oacute;n  renal y el aspecto macrosc&oacute;pico de estos &oacute;rganos, el punto decisivo  ser&aacute; el porcentaje de glom&eacute;rulos esclerosados que muestre la biopsia  preimplantaci&oacute;n. A la vista de estos datos parece prudente no utilizar  por separado aquellos ri&ntilde;ones que presenten un porcentaje de glom&eacute;rulos  esclerosados superior al 20%. Pero en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os se  han aportado nuevas experiencias que nos pueden permitir utilizar, tambi&eacute;n  de forma segura, estos ri&ntilde;ones con glomeruloesclerosis superiores a un  20%. Se trata de realizar un doble implante en un solo receptor<SUP>15-23</SUP>.  Con esta opci&oacute;n, al duplicar la masa renal trasplantada (te&oacute;ricamente  se trasplantan m&aacute;s unidades funcionales que al implantar un injerto &uacute;nico  de donante ideal), se contrarrestan los riesgos antes comentados. Un punto clave  en la utilizaci&oacute;n de los ri&ntilde;ones de donante mayor es en que tipo  de receptor deben ser implantados. En general, siguiendo los dictados del sentido  com&uacute;n, muchos grupos han destinado estos ri&ntilde;ones a receptores mayores.  Esta pol&iacute;tica ha sido cient&iacute;ficamente respaldada por los an&aacute;lisis  de los registros de la UNOS realizados por Cekca y cols<SUP>11</SUP>. Algo que  dicta el sentido com&uacute;n como es poner los ri&ntilde;ones de donantes a&ntilde;osos  a receptores a&ntilde;osos, tiene un claro apoyo cient&iacute;fico. Adem&aacute;s,  considerando que estos trasplantes tienen una menor supervivencia, es l&oacute;gico  implantarlos en receptores mayores, que tienen una esperanza de vida m&aacute;s  corta. L&oacute;gicamente, la mortalidad de los receptores mayores es m&aacute;s  alta, como tambi&eacute;n lo es en di&aacute;lisis o en la poblaci&oacute;n general.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1996 nuestro grupo adopt&oacute; esta pol&iacute;tica de doble implante renal  en un solo receptor cuando el donante era mayor de 75 a&ntilde;os o en los donantes  entre 60 y 74 a&ntilde;os cuando en la biopsia renal preimplante, el porcentaje  de glomeruloesclerosis superaba el 15%. Cuando esta biopsia mostraba porcentajes  de glomeruloesclerosis inferiores al 15% en los donantes entre 60 y 74 a&ntilde;os  el trasplante lo realiz&aacute;bamos simple (es decir un ri&ntilde;&oacute;n en  cada receptor).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nuestros resultados han sido muy satisfactorios lo que ha posibilitado su publicaci&oacute;n y difusi&oacute;n a trav&eacute;s de diferentes  art&iacute;culos<SUP>16, 18-20</SUP>. En los primeros 80 doble implantes realizados  hasta octubre de 2004, la edad media del donante fue de 75&plusmn;5 a&ntilde;os  (rango 61-89) y la de los receptores de 62&plusmn;6 (rango 49-73). La supervivencia  actuarial a 4 a&ntilde;os del receptor fue de un 88% y la del injerto de un 78%,  con una media de creatinina s&eacute;rica de los ri&ntilde;ones funcionantes de  1.7&plusmn;0.6 mg/ml.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">Adem&aacute;s, con esta pol&iacute;tica de doble implante  o implante simple usando donantes entre 60-74 a&ntilde;os con un porcentaje de  glomeruloesclerosis menor de 15%, hemos logrado reducir el n&uacute;mero de ri&ntilde;ones  de donantes mayores de 60 a&ntilde;os descartados para trasplante, desde un 35%  a un 18%, incrementando as&iacute; nuestra actividad trasplantadora de 7.5&plusmn;3.4  trasplante al mes a 11&plusmn;3 trasplantes mensuales<SUP>16</SUP>. Nuestros resultados  han sido recientemente ratificados en el trabajo publicado por Remuzzi y cols  en el que se demuestra la excelente supervivencia renal de los receptores de injertos  de donantes de m&aacute;s de 60 a&ntilde;os tras una correcta selecci&oacute;n  histol&oacute;gica<SUP>23</SUP>.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 2. Ri&ntilde;ones de donantes infantiles</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los ri&ntilde;ones de donantes infantiles pueden ser utilizados con &eacute;xito en  adultos. Los resultados son excelentes cuando la edad del donante es mayor de  3 a&ntilde;os, mientras que los donantes menores de 3 a&ntilde;os tienen supervivencias  peores<SUP>24</SUP>. Un ejemplo m&aacute;s de lo importante que puede ser una  buena red de distribuci&oacute;n en el aprovechamiento de los donantes, est&aacute;  en que se pueden vehicular los ri&ntilde;ones de donantes infantiles menores  de 3 a&ntilde;os, a aquellos equipos que no los rechazan y los trasplantan con  buenos resultados, bien sea en bloque o por separado<SUP>25</SUP>.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 3. Ri&ntilde;ones de donantes con diabetes y/o hipertensi&oacute;n arterial</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hoy d&iacute;a, disponemos de finos marcadores del da&ntilde;o renal causado por la  diabetes, como la microalbuminuria. Sin embargo la determinaci&oacute;n de &eacute;sta  es pr&aacute;cticamente imposible en un paciente en muerte cerebral; as&iacute;  se considera que un diab&eacute;tico sin proteinuria y con funci&oacute;n renal  normal, puede ser un donante renal &oacute;ptimo<SUP>26</SUP>. Hay experiencias  publicadas que han llegado m&aacute;s lejos trasplantando ri&ntilde;ones de diab&eacute;ticos  que, aunque ten&iacute;an funci&oacute;n renal normal, ya presentaban lesiones  glomerulares t&iacute;picas de esta enfermedad<SUP>27</SUP>. Estos injertos funcionaron  perfectamente y adem&aacute;s se produjo una regresi&oacute;n de las lesiones  de esclerosis glomerular<SUP>28</SUP>. El an&aacute;lisis del resultado de los  trasplantes renales con ri&ntilde;ones procedentes de donantes con hipertensi&oacute;n  arterial y diabetes del US Renal Data System mostr&oacute; una supervivencia del  injerto a tres a&ntilde;os del 71% frente a un 75% de los controles (p&lt;0.001)<SUP>29</SUP>.  Estos trabajos, nos permiten aventurar que los ri&ntilde;ones de diab&eacute;ticos,  aunque no tienen los resultados ideales, s&iacute; alcanzan unas excelentes supervivencias.  Por tanto, en estos donantes con antecedentes de diabetes y/o hipertensi&oacute;n  arterial debemos extremar el an&aacute;lisis de la funci&oacute;n renal (creatinina  s&eacute;rica al ingreso y/o aclaramiento de creatinina calculado) y de la glomeruloesclerosis  en la biopsia pretrasplante. Seg&uacute;n los resultados obtenidos, nos plantearemos  seleccionar receptores de mayor edad y/o la realizaci&oacute;n de dobles trasplantes  en un solo receptor, especialmente en casos de merma de la masa renal funcionante.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 4. Ri&ntilde;ones de donantes con Insuficiencia Renal Aguda</b></font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">Los deterioros  agudos de la funci&oacute;n renal en un donante, no contraindican la donaci&oacute;n  porque generalmente son reversibles. Si un donante presenta una insuficiencia  renal presumiblemente aguda en el momento de la donaci&oacute;n, la extracci&oacute;n  renal puede abordarse. M&aacute;s tarde, la visi&oacute;n macrosc&oacute;pica  de los ri&ntilde;ones extra&iacute;dos y la histolog&iacute;a de los mismos, aportar&aacute;n  los datos definitivos para que se d&eacute; el visto bueno a su implantaci&oacute;n.  No es infrecuente que los donantes presenten fracasos renales agudos debido a  trastornos hemodin&aacute;micos y a determinados tratamientos, pero si se hace  la extracci&oacute;n renal y comprobamos que no hay necrosis cortical y s&oacute;lo  existe necrosis tubular, esos ri&ntilde;ones pueden ser trasplantados con buenos  resultados. As&iacute; lo indica nuestra experiencia con 25 trasplantes renales  de donantes que presentaban un deterioro agudo de la funci&oacute;n renal [creatinina  s&eacute;rica media: 2.5 mg/dl (2-7 mg/dl)] y la experiencia del grupo de Philadelphia<SUP>30,31</SUP>.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 5. Ri&ntilde;ones procedentes de donantes a coraz&oacute;n parado</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una de las alternativas m&aacute;s atractivas para la ampliaci&oacute;n de la tasa de  donaci&oacute;n es la utilizaci&oacute;n de donantes a coraz&oacute;n parado.  La clasificaci&oacute;n de Maastrich establece cuatro categor&iacute;as seg&uacute;n  las caracter&iacute;sticas de la donaci&oacute;n. As&iacute;, a los tipos I y  II los denomina donantes "incontrolados" porque el fallecimiento ocurre  fuera del hospital y a los tipos III y IV donantes "controlados" porque  la parada cardiaca acontece en un escenario hospitalario. En las <a href="#t3">tablas 3</a> y <a href="#t4">4</a>  podemos apreciar los criterios de los posibles donantes en asistolia. La edad  y los tiempos de parada cardiaca e isquemia caliente son los principales factores  a tener en cuenta para la aceptaci&oacute;n de estos pacientes como potenciales  donantes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t3"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge14.gif" width="364" height="288"></a></p>     <p align="center"><a name="t4"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge15.gif" width="367" height="229"></a> </p>      <p align="left">    <br> <font face="Verdana" size="2">En las primeras experiencias publicadas por Boostery cols., aunque los ri&ntilde;ones  de donantes con el coraz&oacute;n parado tardaban m&aacute;s tiempo en recuperar  la funci&oacute;n renal, el 87% alcanza cifras normales de creatinina s&eacute;rica<SUP>32</SUP>.  La mayor experiencia con este tipo de donantes la tiene el Hospital Cl&iacute;nico  de Madrid, con excelentes resultados en cuanto a supervivencia renal a corto y  largo plazo. Los resultados son totalmente superponibles o incluso mejores que  los obtenidos con donantes en muerte cerebral<SUP>33-35</SUP>. Teniendo en cuenta  los resultados de este centro de nuestra ciudad, este a&ntilde;o hemos puesto  en marcha en nuestro hospital un programa de donaci&oacute;n es asistolia con  traslado en helic&oacute;ptero. Esto nos ha permitido obtener donantes trasladados  desde distancias medias de 40 km.</font> </p>      <p><font face="Verdana" size="2">Tras producirse una parada  cardiaca extrahospitalaria irreversible, se activa el proceso de probable donaci&oacute;n.  Una vez que el donante llega al centro hospitalario el paciente es conectado a  un sistema de circulaci&oacute;n extracorp&oacute;rea en espera de la donaci&oacute;n  familiar y la posterior extracci&oacute;n de &oacute;rganos. Desde que el paciente  sufre la parada cardiaca no recuperable hasta que se conecta a la bomba no pueden  pasar m&aacute;s de 2 horas. Esta es la parte m&aacute;s importante y compleja  de todo el proceso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El uso de una inmunosupresi&oacute;n secuencial adecuada, la monitorizaci&oacute;n exquisita de los tiempos, el uso de preservaci&oacute;n  extracorp&oacute;rea en normotermia y las biopsias renales precoces y secuenciales  cada 7 d&iacute;as en caso de necrosis tubular aguda persistente, han permitido  el uso de estos donantes con excelentes resultados de supervivencia y una tasa  muy baja de no funci&oacute;n primaria. Todo esto, est&aacute; consiguiendo un  incremento considerable del pool de donaci&oacute;n.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br> 6. Ri&ntilde;ones de donantes con serolog&iacute;a positiva para el virus B y/o C de la hepatitis</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como expon&iacute;amos en la introducci&oacute;n, otro de los puntos claves de la viabilidad de un donante de &oacute;rganos est&aacute;  en asegurar, en la medida de lo posible, la no transmisi&oacute;n de infecciones  o tumores. Para ello, estamos obligados a hacer una serie de tests serol&oacute;gicos  en el donante, para descartar la infecci&oacute;n por los virus B y C de la hepatitis  y el HIV. Sin embargo, si bien todos los donantes con HIV o sospecha de tenerlo,  deben ser desechados, los portadores del virus B y C de la hepatitis se pueden  aceptar, utilizando sus ri&ntilde;ones en receptores portadores de estos mismos  virus.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nuestro grupo ha seguido la pol&iacute;tica de trasplantar a los receptores portadores de AgHBs. En un grupo de ellos se han utilizado donantes  portadores de AgHBs (+). Comparando la evoluci&oacute;n del grupo que recibi&oacute;  un donante positivo con el que recibi&oacute; un donante negativo, no encontramos  diferencias en el desarrollo de hepatopat&iacute;a, ni en las supervivencias del  injerto ni del paciente. Por tanto, los ri&ntilde;ones de donantes portadores  de AgHBs pueden ser usados en receptores AgHBs (+)<SUP>36</SUP>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Aunque no hay unanimidad entre todos los grupos de trasplante renal, el trabajo desarrollado  en nuestro pa&iacute;s por nuestro grupo y el del Hospital Cl&iacute;nico de Barcelona,  demuestra que el uso de los injertos renales de donantes con anticuerpos anti  C positivos en receptores anti C positivos, no supone una morbilidad ni mortalidad  a&ntilde;adida. La posibilidad de determinar</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">ant&iacute;geno viral C a trav&eacute;s  de un an&aacute;lisis de la PCR, nos permiti&oacute; ver que los ri&ntilde;ones  de un peque&ntilde;o n&uacute;mero de donantes con PCR positiva trasplantados  a receptores con PCR negativa produc&iacute;an una positivizaci&oacute;n de &eacute;sta  y una hepatitis aguda, que por otra parte, se recuperaba perfectamente. Con esta  experiencia, actualmente determinamos el ant&iacute;geno viral C mediante la PCR  en todos los receptores de la lista de espera con anticuerpos anti C positivos;  y solo aquellos que presenten la PCR para virus C positiva podr&aacute;n recibir  ri&ntilde;ones de donantes con anticuerpos anti C positivos<SUP>37</SUP>. Aunque  algunos grupos, para no llevar esta pol&iacute;tica, apelan a la heterogeneidad  gen&oacute;mica del virus C que podr&iacute;a llevar a una sobreinfecci&oacute;n,  otros, considerando las experiencias positivas publicadas hasta ahora, simplemente  destinan los donantes con anticuerpos anti C positivos a receptores con estos  mismos anticuerpos sin testar previamente la PCR (<a href="#f1">figura 1</a>)<SUP>38</SUP>.</font></p>     <p align="center"><a name="f1"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge16.gif" width="388" height="212"></a></p>      <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="left"><b><font face="Verdana">Criterios de viabilidad del hígado</font></b></p>      <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s de las contraindicaciones absolutas para la donaci&oacute;n, que comparten todos los donantes de &oacute;rganos, el  h&iacute;gado se descartar&aacute; en cualquier donante que presente un da&ntilde;o  estructural cr&oacute;nico de cualquier etiolog&iacute;a.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los cl&aacute;sicos criterios cl&iacute;nicos y morfol&oacute;gicos de exclusi&oacute;n del donante  hep&aacute;tico, que hace a&ntilde;os pod&iacute;an contraindicar absolutamente  la donaci&oacute;n, han pasado a ser contraindicaciones relativas en el momento  actual. &Uacute;nicamente se tienen en cuenta si se suman varias de ellas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Bas&aacute;ndose en los resultados de diferentes estudios se puede afirmar que el principal marcador  de viabilidad de un h&iacute;gado es su inspecci&oacute;n macrosc&oacute;pica  y microsc&oacute;pica. Un porcentaje de esteatosis inferior al 30% es fundamental  para asegurar la normofunci&oacute;n del injerto implantado<SUP>39</SUP>.</font></p>      <p><b><font size="2" face="Verdana">    <br> 1. H&iacute;gados de donantes de edad avanzada</font></b></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="2" face="Verdana">Sin duda, el criterio  de exclusi&oacute;n del donante hep&aacute;tico que m&aacute;s se ha flexibilizado  en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido la edad. Los equipos de trasplante han  percibido que el m&eacute;todo m&aacute;s efectivo para ampliar el n&uacute;mero  de donantes era ampliar la edad de aceptaci&oacute;n de los mismos. Es conocido,  que los cambios ateroescler&oacute;ticos relacionados con la edad tiene poca repercusi&oacute;n en  el h&iacute;gado, debido a que su principal sistema de perfusi&oacute;n es venoso.</font></p>     <p><font face="Verdana"><font size="2">En Espa&ntilde;a, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha aumentado sensiblemente el  n&uacute;mero de donantes hep&aacute;ticos, al mismo tiempo que aumentaba muy  significativamente la edad media de los donantes de &oacute;rganos</font><font size="2"><SUP>40</SUP>.</font></font></p>      <p><b><font size="2" face="Verdana">    <br> 2. H&iacute;gados de donantes con serolog&iacute;a positiva para el virus C de la hepatitis.</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Actualmente se est&aacute;n usando donantes virus C positivos sin hepatopat&iacute;a, para  receptores virus C positivos. Los resultados de estos trasplantes, a corto plazo,  no difieren de los obtenidos en receptores virus C positivos con donantes virus  C negativos. En dos recientes revisiones de 59 y 91 trasplantes hep&aacute;ticos  se demuestra una supervivencia del injerto, del paciente y una tasa de recidiva  de la hepatitis C en el receptor similar a un grupo receptores hep&aacute;ticos  C positivos, que se trasplantaron con h&iacute;gados de donantes C negativos<SUP>41,42</SUP>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aunque la experiencia es mucho menor que en el caso del trasplante renal, tambi&eacute;n  existen series que avalan el &eacute;xito de los injertos hep&aacute;ticos procedentes  de donantes a coraz&oacute;n parado. Manzarbeita y cols. publican una serie de  19 trasplantes con muy buena supervivencia tras dos a&ntilde;os de seguimiento<SUP>43</SUP>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana">Criterios de viabilidad del corazón</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s de las contraindicaciones absolutas para la donaci&oacute;n aplicables al resto de los &oacute;rganos, en el coraz&oacute;n, hay que sumar la presencia de cualquier tipo de cardiopat&iacute;a (valvular, isqu&eacute;mica&#133;) conocida o descubierta durante el proceso de evaluaci&oacute;n del donante (<a href="#t5">tabla 5</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="t5"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge17.gif" width="364" height="267"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A diferencia de los dos &oacute;rganos s&oacute;lidos analizados previamente, las  contraindicaciones para la donaci&oacute;n cardiaca no se han relativizado en  absoluto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Esto se puede justificar, al menos  en nuestro pa&iacute;s, por la menor presi&oacute;n existente en la lista de espera  que permite esperar a conseguir el coraz&oacute;n m&aacute;s &oacute;ptimo sin  aumentar la tasa de mortalidad en lista de espera. A pesar de la estabilidad  de la tasa de mortalidad en lista de espera, alrededor de un 9-12%, son diferentes  los grupos que se esfuerzan en expandir los criterios de donaci&oacute;n. La ecocardiograf&iacute;a  y la coronariograf&iacute;a podr&iacute;an relativizar algunos criterios, que  sobre el papel son absolutamente excluyentes. Un segundo aspecto que podr&iacute;a  aumentar la reserva de donantes ser&iacute;a la expansi&oacute;n de los criterios  de edad. Algunos, dado los excelentes resultados que tienen con donantes cardiacos  mayores, abogan por ampliar la edad de aceptaci&oacute;n hasta, al menos, los  55 a&ntilde;os. Potapov y cols. han publicado una provocadora experiencia de trasplantes  cardiacos con donantes extremadamente mayores<SUP>44,45</SUP>. As&iacute; el riesgo  de fallecer en lista de espera de trasplante cardiaco en Estados Unidos es superior  al riesgo de recibir un trasplante con un coraz&oacute;n de un donante mayor de  40 a&ntilde;os<SUP>46</SUP>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Criterios de viabilidad del pulmón</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Adem&aacute;s de los criterios absolutos que contraindican la donaci&oacute;n en cualquier paciente,  para el pulm&oacute;n, son tambi&eacute;n excluidos totalmente los donantes que  no cumplan los criterios enumerados en la <a href="#t6">tabla 6</a>. El trasplante pulmonar es una  terap&eacute;utica que aun no se ha desarrollado tanto como la de otros &oacute;rganos  s&oacute;lidos y por tanto, la lista de espera ejerce una menor presi&oacute;n.  Su complejidad t&eacute;cnica, las frecuentes complicaciones post-trasplante y  unas tasas de supervivencia a&uacute;n mejorables; hacen que los equipos de trasplante  sean muy restrictivos a la hora de seleccionar donantes pulmonares. Sin embargo,  con la intenci&oacute;n de expandir los criterios de donaci&oacute;n, en los &uacute;ltimos  a&ntilde;os se ha desarrollado la t&eacute;cnica de extracci&oacute;n pulmonar  en donantes a coraz&oacute;n parado. Los resultados de supervivencia del injerto  y del paciente han sido excelentes, comparables o incluso mejores que los obtenidos  con pulmones de donantes en muerte cerebral<SUP>47,48</SUP>. Al mismo tiempo hay  grupos que han utilizado pulmones de donantes mayores de 55 a&ntilde;os con excelentes  resultados<SUP>49,50</SUP>.</font></p>     <p align="center"><a name="t6"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge18.gif" width="364" height="368"></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p><font face="Verdana"><b>Criterios de viabilidad del páncreas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El p&aacute;ncreas comparte con el ri&ntilde;&oacute;n los mismos criterios de selecci&oacute;n de los donantes,  con la particularidad de que los donantes pancre&aacute;ticos no pueden tener  antecedentes personales de alcoholismo, ni antecedentes personales o familiares  de diabetes ni alteraciones marcadas en las cifras de amilasa s&eacute;rica y  una edad no superior a 45 a&ntilde;os (<a href="#t7">tabla 7</a>). En principio, se aceptar&aacute;n  todos los p&aacute;ncreas que bajo las condiciones previas hayan adquirido un  buen aspecto tras la perfusi&oacute;n y el enfriamiento y la estancia del donante  en la Unidad de Cuidados Intensivos no sea superior a tres d&iacute;as.</font></p>     <p align="center"><a name="t7"><img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/imatge19.gif" width="357" height="198"></a></p>      <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Starzl TE, Demetris AJ,Thiel DV. Liver Transplantation. N Engl J. Med 1989; 321:1014-1022.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773809&pid=S1139-1375200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. L&oacute;pez-Navidad A, Caballero F. Extended criteria for organ acceptance. Strategies for achieving organ safety and for increasing organ pool. Clin Transplant. 2003; 17:308-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773810&pid=S1139-1375200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Lucas BA, Vaughn Wk, Spees EK, Sanfilippo F. Identification of donor factors predisposing to high discard rates of cadaver kidneys and increased graft loss within one year posttransplantation-SEOPF 1977-1982.Transplantation 1987; 43:253-258.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773811&pid=S1139-1375200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Macias JF. Aspectos morfol&oacute;gicos, funcionales y patol&oacute;gicos del ri&ntilde;&oacute;n del viejo. Nefrolog&iacute;a 1983; 3:1-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773812&pid=S1139-1375200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Rao KV, Kasiske BL, Odlund AD, Ney AL, Andersen RC. Influence of cadaver donor age on posttransplant renal function and graft outcome. Transplantation 1990; 49: 91-95.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773813&pid=S1139-1375200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Pirsch JD, Alessandro AM, Sollinger HW, Hoffman RM, Roecker E,Voss BJ, et al. The effect of donor age, recipient age and HLA match on immunologic graft survival in cadaver renal transplantation recipients. Transplantation 1992; 53: 55-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773814&pid=S1139-1375200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Sumrani N, Daskalakis P, Miles AM, Hong JH, Sommer BG. The influence of donor age on function of renal allografts from live related donors. Clinical Nephrology 1993; 39: 260-264.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773815&pid=S1139-1375200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Alexander JW, Bennett LE, Breen TJ. Effects of donor age on outcome of kidney transplantation. Transplantation 1994; 57: 871-876.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773816&pid=S1139-1375200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Kumar A, Kumar RV, Srinadh ES, Bhandari M, Sharma RK, Gupta A, et al. Should elderly donors be accepted in a live related renal transplant program? Clin Transplant 1994; 8: 523-526.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773817&pid=S1139-1375200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Lloveras J, Arias M, Andr&eacute;s A, Puig JM, Escallada R, Morales JM, et al. Five-year Follow-up of 250 recipients of cadaveric kidney allografts from donors older than 55 years of age. Trasnplant Proc 1995; 27:981-983</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773818&pid=S1139-1375200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Cecka JM,Terasaki PI. Optimal use for older donor kidneys: Older recipients. Transplant Proc 1995; 27: 801-802.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773819&pid=S1139-1375200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Shapiro R, Vivas C, Scantlebury P, Jordan ML, Gritsch HA, Neugarten J, et al. Suboptimal kidney donors.Trasplantation 1996; 62:1242-1246.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773820&pid=S1139-1375200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Kuo PC, Johnson LB, Schweitzer EJ, Alfrey EJ, Waskerwitz J, Bartlett ST. Utilizacion of the older donor for renal transplantation. Am J Surgery 1996; 172: 551-557.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773821&pid=S1139-1375200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Gaber LW, Moore LW, Alloway RR, Amiri MH, Vera SR, Gaber AO. Glomeruloesclerosis as a determinant of posttrasplant function of older donor renal allografts. Transplantation 1995; 60:334-339.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773822&pid=S1139-1375200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Johnson LB, Kuo PC, Dofoe DC, Drachenberg CB, Schweitzer EJ, Alfrey EJ, et al. The use of bilateral adult renal allografts-a method to optimize function from donor kidney with suboptimal nephrol mass. Transplantation 1996; 61: 1261- 1263.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773823&pid=S1139-1375200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Andr&eacute;s A, Herrero JC, Morales E, Praga M,V&aacute;zquez A,V&aacute;zquez S, et al. The double or single renal graft depending on the percentage of glomeruloesclerosis in the preimplant biopsy reduces the number of discarded kidneys from donors older than 60 years. Transplant. Proc 1999; 31: 2285-2286.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773824&pid=S1139-1375200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Remuzzi G, Griny&oacute; J, Ruggenenti P, Beatini M, Cole EH, Mildfor EL, et al. Early experience with dual kidney transplantation in adults using expanded donor criteria. J Am Soc Nephrol 1999; 10: 2591-2598.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773825&pid=S1139-1375200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Andr&eacute;s A, Morales JM, Herrero JC, Praga M, Morales E, Hern&aacute;ndez E, et al. Doble versus single renal allograft from aged donors. Transplantation 2000; 69: 2060-2066.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773826&pid=S1139-1375200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Andr&eacute;s A, Herrero JC, Praga M, Gonzalez E, Morales JM, Ortiz M, et al. Double kidney transplant (Dual) with kidneys from older donors and suboptimal nephron mass. Transplant Proc 2001; 33: 1166-1167.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773827&pid=S1139-1375200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Andres A. Elderly donor kidney transplantation: arguments for double (dual) versus single kidney transplantation.Transplant Proc. 2002; 34: 358-359.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773828&pid=S1139-1375200700020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Bunnapradist S, Gritsch HA, Peng A, Jordan SC, Cho YW. Dual kidneys from marginal adult donors as a source for cadaveric renal transplantation in the United States. J Am Soc Nephrol 2003; 14: 1031-1036.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773829&pid=S1139-1375200700020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Alfrey EJ, Boissy AR, Lerner SM. Dual Kidney Registry. Dual-kidney transplants: long-term results. Transplantation 2003; 75: 1232-1236.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773830&pid=S1139-1375200700020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Remuzzi G, Cravedi P, Perna A, Dimitrov BD,Turturro M, Locatelli G, et al. Long-term outcome of renal trasnplantation from older donors. N Engl J Med 2006; 354: 343-352.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773831&pid=S1139-1375200700020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Barry JM, Norman DJ, Bennett WM. Pediatric cadaver kidney transplants into adults. J Urol 1985; 134: 651-653.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773832&pid=S1139-1375200700020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Portol&eacute;s J, Mara&ntilde;es A, Marr&oacute;n B, Torrente J, Prats D, P&eacute;rez-Contin M, et al. Double renal transplant from infant donor. Transplantation 1996 ; 61 : 37-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773833&pid=S1139-1375200700020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Orloslowski JP, Spees EK,Aberle CL, Fitting KM. Successful use of kidneys from diabetic cadaver kidney donor: 67 and 44 months graft survival. Transplantation 1994; 57: 1133-1134.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773834&pid=S1139-1375200700020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Abouna GM, Al-Adnani MS, Kremer GD, Kumar SA, Daddah SK, Kusma G. Reversal of diabetic nephropathy in human cadaveric kidneys after transplantation into non-diabetic recipients. Lancet 1983; 2: 1274-1276.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773835&pid=S1139-1375200700020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Abouna GM, Al-Adnani MS, Kumar MS, Samhan SA. Fate of transplanted kidney with diabetic nephropathy. Lancet 1986; 1: 622-623.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773836&pid=S1139-1375200700020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Ojo AO, Leichtman AB, Punch JD, Hanson JA, Dickinson DM, Wolfe RA, et al. Impact of preexisting donor hypertension and diabetes mellitus on cadaveric renal transplant outcomes. Am J Kidney Dis 2000; 36: 153-159.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773837&pid=S1139-1375200700020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Guti&eacute;rrez E, Gonz&aacute;lez E, Mart&iacute;nez A, Herrero JC, Morales E, Torres A, et al. Resultados del trasplante renal con ri&ntilde;ones de donantes en muerte cerebral y deterioro agudo de funci&oacute;n renal. Nefrolog&iacute;a 2002; 22 (Supl 6): 83 (Abstract).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773838&pid=S1139-1375200700020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">31. Kumar MS, Fyfe B, Heifets M, Sabed MI, Moritz MJ, Parikh MH, et al. Successful outcome after transplantation of kidneys from cadaveric donors with acute renal failure. A prospective controlled study. Am J Transplant 2004; 4 (Suppl 8): 280 (Abstract).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773839&pid=S1139-1375200700020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">32. Booster MH, Wijnem RM, Vroemen AM, Van Hooff JP, Kootstra G. In situ preservation of kidneys from non-heart-beating donors- a proposal for standardized protocol.Transplantation 1993; 56: 613-617.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773840&pid=S1139-1375200700020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">33. S&aacute;nchez-Fructuoso AI, Prats D, Torrente J, P&eacute;rez-Cont&iacute;n MJ, Fern&aacute;ndez C, &Aacute;lvarez J, et al.Renal transplantation from non-heart beating donors: a promising alternative to enlarge the donor pool. J Am Soc Nephrol 2000; 11: 350- 358.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773841&pid=S1139-1375200700020000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">34. S&aacute;nchez-Fructuoso AI, Marqu&eacute;s M, Prats D, Conesa J, Calvo N, P&eacute;rez-Cont&iacute;n MJ, et al. Victims of cardiac arrest ocurring outside the hospital :A source of transplantable kidneys. Ann Intern Med 2006; 145: 157-164.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773842&pid=S1139-1375200700020000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">35. Weber M, Dindo D, Demartines N, Ambuhl PM, Clavien PA. Kidney transplantation from donors without a heartbeat. N Engl J Med 2002; 347:248-255.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773843&pid=S1139-1375200700020000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">36. Campistol JM, Esforzado N, Andr&eacute;s A, Hierro D, Oppenheimer F, Castellanos G, et al. Problem&aacute;tica y resultados del trasplante renal con donantes HbsAg o VHC positivos. Nefrolog&iacute;a 1998; 18: 78-81.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773844&pid=S1139-1375200700020000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">37. Morales JM, Campistol JM, Castellanos G, Andr&eacute;s A, Colina F, Fuertes A, et al. Transplantation of kidneys from donors with hepatitis C antibody into recipients with pre-transplantation anti-HCV. 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One thousand liver transplants. The lessons learned. Ann Surg 1994; 219: 490-499.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773847&pid=S1139-1375200700020000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">40. Cuende N, Grande L, Sanjuan F, Cuervas-Mons. V. Liver transplant with organs from elderly donors: Spanish experience with more than 300 liver donors over 70 years of age. Transplantation.2002; 73: 1360.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773848&pid=S1139-1375200700020000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">41. Saab S, Ghobrial RM, Ibrahim AB, Kunder G, Durazo F, Han S, et al. Hepatitis C positive grafts may be used in orthotopic liver transplantation: a matched analysis. Am J Transplant 2003; 3: 1167-1172.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773849&pid=S1139-1375200700020000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">42. Takada Y, Haga H, Ito T, Nabeshima M, Ogawa K, Kasahara M, et al. Clinical outcomes  of living donor liver transplantation for hepatitis C virus(HCV)-positive patients. Transplantation 2006; 81: 350-354.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773850&pid=S1139-1375200700020000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">43. Manzarbeitia CY, Ortiz JA, Jeon H, Rothstein KD, Mart&iacute;nez O, Araya VR, et al. Long-term outcome of controlled, non-heart-beating donor liver transplantation. Transplantation 2004; 78: 211-215.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773851&pid=S1139-1375200700020000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">44. Luciani G, Levi H, Faggian G, Mazzucco A. Clinical results of heart transplantation in recipients over 55 years of age with donors over 40 years of age. J Heart Lung Transplant 1992; 11: 1177- 1183.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773852&pid=S1139-1375200700020000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">45. Potapov EV, Loebe M, Hubler M, Musci M, Hummel M,Weng Y, et al. Medium-term results of heart transplantation using donors over 63 years of age. Transplantation 1999; 68: 1834-1838.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773853&pid=S1139-1375200700020000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">46. Lietz K, John R, Mancini DM, Edwards NM. Outcomes in cardiac transplant recipients using allografts from older donors versus mortality on the transplant waiting list; Implications for donor selection criteria. J Am Coll Cardiol 2004; 43: 1553-1561.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773854&pid=S1139-1375200700020000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">47. N&uacute;&ntilde;ez JR, Del R&iacute;o F, L&oacute;pez E, Moreno MA, Soria A, Parra D, et al. Non-heart-beating donors: an excelent choise to increase the donor pool. Transplant Proc 2005; 37: 3651-3654.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773855&pid=S1139-1375200700020000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">48. Neyrinck AP,Van De Wauwer C, Geudens N, Rega FR,Verleden GM,Wouters P, et al. Comparative study of donor lung injury in heart-beating versus non-heart-beating donors. 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Expanding the donor pool: lung transplantation with donors 55 years and older. Transplant Proc 2006; 38: 2691-2693.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4773858&pid=S1139-1375200700020000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b><a href="#top"> <img border="0" src="/img/revistas/nefro/v10n2/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <br> Eduardo Guti&eacute;rrez Mart&iacute;nez    <br> Servicio de Nefrolog&iacute;a    <br> Hospital 12 de Octubre    <br> Avenida de C&oacute;rdoba S/N    <br> 028041 Madrid    <br> e-mail: <a href="mailto:eduardogm90@hotmail.com">eduardogm90@hotmail.com</a></font></p>      ]]></body>
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