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<institution><![CDATA[,Centro de Salud de Camas  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <a name="top"></a>    <p><font face="Verdana" size="2"><b>MESA REDONDA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Leche de vaca. Consumo en la infancia: controversias y evidencias</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>A. Mart&iacute;nez Rubio</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">CS de Camas, Sevilla. Espa&ntilde;a</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La alimentaci&oacute;n humana est&aacute; rodeada de normas, ritos y costumbres que obedecen a creencias muy diversas. Las costumbres alimentarias se impregnan de simbolismos y significados culturales que cambian con el tiempo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las personas deciden sus opciones alimentarias por diversas razones: el modelo familiar, las ideas imperantes en su entorno, las creencias sobre salud, los conocimientos cient&iacute;ficos, las normas religiosas, etc. Y en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha sumado adem&aacute;s la presi&oacute;n de la industria y la publicidad a trav&eacute;s de todos los medios de comunicaci&oacute;n<sup>1</sup>. Estos, adem&aacute;s, han contribuido a difundir tanto conocimientos cient&iacute;ficos como modas y opiniones, y el gran p&uacute;blico no siempre tiene la capacidad de distinguir los primeros de las segundas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El escenario de la ciencia es por s&iacute; mismo cambiante. De forma continua se descubren pruebas a favor o en contra de ideas que parec&iacute;an s&oacute;lidas. Las investigaciones no cesan. Y en el terreno de la alimentaci&oacute;n son especialmente dif&iacute;ciles porque, excepto en la etapa de lactancia exclusiva, se suelen ingerir varios alimentos en un mismo d&iacute;a y tambi&eacute;n en una misma comida. Esto hace dif&iacute;cil atribuir un determinado s&iacute;ntoma a un alimento concreto. Adem&aacute;s los h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n pueden ser muy diferentes entre personas, familias, regiones o culturas. Puede haber factores individuales que modifiquen el impacto de los alimentos en la salud (personas tolerantes o intolerantes, con alergias, con v&iacute;as metab&oacute;licas m&aacute;s eficientes o deficitarias...) y en cualquier caso, los resultados en salud suelen ser detectados a bastante largo plazo y sin una certidumbre clara sobre la fuerza de la causalidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un &uacute;ltimo sesgo cabe se&ntilde;alar en este escenario: las fuentes de financiaci&oacute;n de las investigaciones no siempre son neutrales. Como se&ntilde;alaban desde la Universidad de Harvad<sup>2</sup>, en la elaboraci&oacute;n de la famosa pir&aacute;mide nutricional americana influyeron de forma notable los consorcios de empresas productoras de alimentos, dentro de las cuales las dedicadas a los l&aacute;cteos tienen un enorme poder.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como ya se ha se&ntilde;alado, la leche de vaca forma parte de la alimentaci&oacute;n humana, de forma tradicional. Y en la etapa infantil ha llegado a considerarse esencial. Pero esto solo es cierto en las personas de raza cauc&aacute;sica. Hay que tener en cuenta que en otras latitudes, como el continente americano, no exist&iacute;a ese animal. Y que en Asia y &aacute;frica se tomaban otros tipos de leche, pero en general, fermentadas. Eso explica que el grado de tolerancia a la leche de vaca var&iacute;e mucho entre razas<sup>3</sup>. De modo que no podemos considerar que las recomendaciones en un entorno concreto siempre son extrapolables a otro diferente.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Los ni&ntilde;os de hoy toman menos leche. ¿Es esto cierto? ¿Es esto peligroso?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunas publicaciones m&eacute;dicas se&ntilde;alan la preocupaci&oacute;n acerca de que ha disminuido el consumo de leche por parte de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as espa&ntilde;oles. As&iacute; lo confirma el Panel de Consumo Alimentario<sup>4</sup>, que demuestra como desde el a&ntilde;o 2000 al 2008 en los hogares espa&ntilde;oles el consumo de leche en su forma l&iacute;quida hab&iacute;a pasado de 4026 millones de litros a 3528 (<b><a target="_blank" href="/img/revistas/pap/v17s24/mesa-redonda4_tabla1.jpg">Tabla 1</a></b>). O sea, un 12,36% menos. Sin embargo, no cuentan que en cambio ha aumentado el consumo de otras formas de tomar leche: l&aacute;cteos fermentados (un 27,76%), batidos (un 29%), quesos (un 16,36%), yogures batidos (un 28,20%) y otros (14,83%). Esto quiere decir que, en realidad, el consumo total de leche ha aumentado muy notablemente. Y eso mismo ha confirmado el estudio ALSALMA. A ciertas edades los ni&ntilde;os ingieren m&aacute;s de cuatro raciones de l&aacute;cteos al d&iacute;a, aumentando mucho la proporci&oacute;n de prote&iacute;nas<sup>5</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n se constata en la consulta diaria al realizar las encuestas diet&eacute;ticas (con todos los sesgos que estas pueden tener). Suelen declarar un alto consumo de l&aacute;cteo la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os que consultan por exceso de peso, estre&ntilde;imiento, inapetencia o h&aacute;bitos &#8220;peculiares&#8221; de alimentaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los riesgos potenciales del consumo excesivo de leche y derivados pueden tener relaci&oacute;n con uno o varios de los siguientes hechos:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&#8226; Los l&aacute;cteos desplazan o compiten con la ingesta de alimentos ricos en fibra tales como frutas y verduras. Es l&oacute;gico, pues si se han satisfecho con creces las necesidades cal&oacute;ricas, el ni&ntilde;o no tiene ya apetencia por tomar las cantidades recomendadas de esos alimentos, tradicionalmente menos aceptados. Esto puede conducir a estre&ntilde;imiento. A eso se a&ntilde;ade la formaci&oacute;n de sales calc&aacute;reas en la luz intestinal<sup>1</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#8226; Adem&aacute;s del pobre contenido en hierro de la leche, el calcio act&uacute;a como quelante del hierro procedente de los alimentos, sobre todo en presencia de case&iacute;na, por lo que se han descrito situaciones de ferropenia en ni&ntilde;os de todas las edades con consumo excesivo de l&aacute;cteos<sup>6</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#8226; Los l&aacute;cteos elaborados en general contienen mayor proporci&oacute;n de az&uacute;car que la leche, siendo en forma de sacarosa a&ntilde;adida durante el proceso de fabricaci&oacute;n (batidos, yogures espesos o l&iacute;quidos, natillas, batidos, postres...), de modo que se incrementa la cantidad de sacarosa (azucares simples) en la dieta, incrementando el riesgo de desarrollar caries, obesidad y, a largo plazo, diabetes tipo 2.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#8226; Si bien ha disminuido el consumo de leche entera y mantequilla, los postres l&aacute;cteos y batidos se hacen con leche entera y, en ocasiones contienen nata a&ntilde;adida. Tambi&eacute;n se consumen m&aacute;s quesos, que aportan en general mayor proporci&oacute;n de grasas. De modo que el perfil lip&iacute;dico de la dieta se incrementa con grasa de origen animal.</font></p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿Consumir mucha leche tiene alg&uacute;n riesgo? ¿Y tomar leche de vaca concretamente?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando se empezaron a establecer las recomendaciones de los determinados grupos de alimentos, se intentaba asegurar que toda la poblaci&oacute;n alcanzara un crecimiento &oacute;ptimo, pero se pon&iacute;a el &eacute;nfasis en los valores m&aacute;ximos (cualquier valor fisiol&oacute;gico humano se mueve dentro de un rango de normalidad). Esto hizo que las recomendaciones de ingesta diaria de energ&iacute;a y, sobre todo de prote&iacute;nas, se hayan calculado tradicionalmente por lo alto. A la leche se le atribu&iacute;a un papel relevante en la mejora del crecimiento y hubo publicaciones que observaban una relaci&oacute;n lineal entre el consumo de leche y los niveles s&eacute;ricos del factor de crecimiento similar a la insulina, tipo 1 (IGF-1)<sup>7</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se hab&iacute;a observado que, sobre los cuatro meses de vida, los beb&eacute;s amamantados &#8220;bajaban&#8221; de percentil con respecto de las curvas de crecimiento previamente existentes. Teniendo en cuenta que desde el punto de vista evolutivo, el patr&oacute;n deber&iacute;a ser el crecimiento de los beb&eacute;s alimentados con lactancia materna (LM), la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) comenz&oacute; a desarrollar unos est&aacute;ndares de crecimiento, en un estudio multic&eacute;ntrico, con un gran n&uacute;mero de beb&eacute;s de distintas razas, controlando al mismo tiempo que la madre no fumase, estuviera sana y tuviera una alimentaci&oacute;n suficiente. Tambi&eacute;n se fue registrando la adquisici&oacute;n de determinados hitos del neurodesarrollo<sup>8</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Las curvas de peso obtenidas fueron algo diferentes de las que estaban en uso, realizadas en etapas en que predominaba la alimentaci&oacute;n con f&oacute;rmula artificial. Esto hizo pensar que quiz&aacute; la composici&oacute;n de las f&oacute;rmulas estaba influyendo en la composici&oacute;n corporal que favorec&iacute;a una mayor ganancia de peso, pues parece que un mayor consumo de prote&iacute;nas en los primeros a&ntilde;os de vida se asocia a aumento de la adiposidad. Claro que no puede atribuirse solamente a las prote&iacute;nas contenidas en la leche, pero estas suponen una proporci&oacute;n importante en algunas etapas de la vida<sup>5</sup>. En este estudio, la mayor ingesta de prote&iacute;nas e hidratos de carbono se relaciona con un &iacute;ndice de masa corporal (IMC) significativamente mayor.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La nutrici&oacute;n en etapas tempranas de la infancia puede influir en los resultados posteriores de salud, incluyendo el sobrepeso a trav&eacute;s de una especie de &#8220;programaci&oacute;n&#8221; del metabolismo. Las revisiones sistem&aacute;ticas sugieren que la lactancia materna se asocia con una reducci&oacute;n modesta en el riesgo de sobrepeso y obesidad m&aacute;s adelante. Como ya se ha comentado, los lactantes alimentados con LM son m&aacute;s delgados que los que toman f&oacute;rmulas artificiales. Esto puede obedecer a mecanismos hormonales o conductuales. Parece que un exceso de prote&iacute;nas programa negativamente los principales componentes del s&iacute;ndrome metab&oacute;lico en el ni&ntilde;o (IMC, presi&oacute;n arterial y l&iacute;pidos sangu&iacute;neos), promoviendo la aceleraci&oacute;n del crecimiento, mientras que un crecimiento m&aacute;s lento protege de la enfermedad cardiovascular. Esto se comprob&oacute; en los beb&eacute;s con retraso de crecimiento intrauterino que hac&iacute;an un crecimiento r&aacute;pido (<i>catch-up</i>)<sup>9</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una alta ingesta de prote&iacute;na tiene efectos endocrinos, tales como mayores niveles de insulina y de IGF-1. Por estas razones en la actualidad se han modificado las recomendaciones acerca del contenido proteico de las formulas infantiles y tambi&eacute;n las relacionadas con la alimentaci&oacute;n en otras edades, en las que se hace hincapi&eacute; en la importancia de los hidrocarbonos complejos de las verduras, legumbres y cereales integrales (celulosas y almidones).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿Qu&eacute; relaci&oacute;n tiene la leche de vaca con el c&oacute;lico del lactante?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Partiendo del hecho de que se desconoce la etiolog&iacute;a del c&oacute;lico del lactante y que es posible que sea el resultado de varios factores contribuyentes, las causas propuestas tienen en cuenta la edad de inicio, la tendencia a aparici&oacute;n en un periodo del d&iacute;a concreto y a desaparecer de forma espont&aacute;nea, e incluyen factores gastrointestinales, biol&oacute;gicos y psicosociales<sup>10</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos estudios han atribuido el llanto a una intolerancia a la lactosa, puesto que la leche humana tiene alta concentraci&oacute;n en lactosa. Sin embargo, los ensayos aleatorios de tratamiento lactasa para el c&oacute;lico infantil muestran resultados contradictorios<sup>10</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otra teor&iacute;a propone que el c&oacute;lico se correlaciona con la absorci&oacute;n incompleta de los carbohidratos en el intestino delgado por su inmadurez, y al llegar al intestino grueso, las bacterias col&oacute;nicas los fermentan. No ha podido ser comprobado. Como tampoco que el intestino de los beb&eacute;s tenga hipermotilidad por un supuesto desequilibrio vegetativo<sup>10</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por el momento, entre las explicaciones m&aacute;s plausibles, al menos para un subgrupo de ni&ntilde;os con c&oacute;lico, puede ser la alergia a la case&iacute;na o al suero de la leche. Las revisiones sistem&aacute;ticas de ensayos aleatorios peque&ntilde;os con limitaciones metodol&oacute;gicas (por ejemplo, cegamiento inadecuado) sugieren que el uso de f&oacute;rmulas hidrolizadas o una dieta hipoalerg&eacute;nica en las madres que amamantan pueden reducir el tiempo de llanto en los beb&eacute;s con c&oacute;lico<sup>10</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las &uacute;ltimas publicaciones sugieren que puede tratarse de una forma precoz de jaqueca. Y tambi&eacute;n parece haber una mayor asociaci&oacute;n de los cuadros de c&oacute;lico con el consumo de tabaco por la madre tanto en la gestaci&oacute;n como posteriormente<sup>10</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿Tiene alguna base cient&iacute;fica la teor&iacute;a de que la leche produce mocos?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta hip&oacute;tesis ha cobrado fuerza en la &uacute;ltima d&eacute;cada, si bien no se ha conseguido demostrar cient&iacute;ficamente que sea cierto ni tampoco que no lo sea. En un estudio citado por Dalmau<sup>7</sup>, los sujetos que cre&iacute;an en esta teor&iacute;a tuvieron m&aacute;s s&iacute;ntomas, independientemente de que tomasen leche de vaca o de soja.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Uno de los problemas es c&oacute;mo medir el moco. C&oacute;mo se puede cuantificar cu&aacute;nto es &#8220;mucho moco&#8221; o &#8220;m&aacute;s moco&#8221; que qu&eacute; o que cu&aacute;ndo. Ante un resfriado o un cuadro al&eacute;rgico, unas personas producen m&aacute;s moco que otras, o la tos es de m&aacute;s f&aacute;cil control o por el contrario, la tos o carraspera son m&aacute;s constantes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha comprobado en estudios experimentales que la &alpha;-lactoalb&uacute;mina bovina estimula la producci&oacute;n de moco en la mucosa g&aacute;strica, lo que explicar&iacute;a su efecto gastroprotector<sup>7</sup>. Pero ese moco, ¿c&oacute;mo puede pasar a las v&iacute;as respiratorias?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un dato observacional propio, no analizado, es que los beb&eacute;s que toman formula artificial ingieren mayores vol&uacute;menes por toma que los que son amamantados y con frecuencia consultan por cuadros de tos de forma muy temprana, independientemente de la estaci&oacute;n del a&ntilde;o. Y la autora tiene la sospecha de que se producen peque&ntilde;as regurgitaciones que, al ser de de pH &aacute;cido, aparte de producir tos, provocan que la mucosas orofar&iacute;ngea reaccione generando mucosidad para protegerse de esa agresi&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Conflicto de intereses</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relaci&oacute;n con la preparaci&oacute;n y publicaci&oacute;n de este art&iacute;culo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Abreviaturas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>IGF-1:</b> factor de crecimiento similar a la insulina, tipo 1 &bull; <b>IMC:</b> &iacute;ndice de masa corporal &bull; <b>LM:</b> lactancia materna &bull; <b>OMS:</b> Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Contreras Hern&aacute;ndez J, Gracia Arnaiz M. Alimentaci&oacute;n y cultura. Perspectivas antropol&oacute;gicas. Barcelona: Editorial Ariel; 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190674&pid=S1139-7632201500020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. New U.S. Dietary Guidelines: Progress, Not Perfection. Harvard School of Public Health (en l&iacute;nea) (consultado el 29/05/2015). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/dietary-guidelines-2010/">www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/dietary-guidelines-2010/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190676&pid=S1139-7632201500020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Moreno Villares JM, Galiano Segovia MJ, Dalmau Serra J. ¿Por qu&eacute; dudamos de si la leche de vaca es buena para los ni&ntilde;os? Parte 1. Acta Pediatr Esp. 2012;70:369-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190678&pid=S1139-7632201500020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Mart&iacute;n Cerde&ntilde;o VJ. Evoluci&oacute;n de los h&aacute;bitos de compra y consumo en Espa&ntilde;a. 1987-2007, dos d&eacute;cadas del panel de consumo alimentario. Ministerio de Agricultura, Alimentaci&oacute;n y Medio Ambiente (en l&iacute;nea) (consultado el 29/05/2015). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.magrama.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-y-comercializacion-y-distribucion-alimentaria/evolucion_tcm7-7860.pdf">www.magrama.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-y-comercializacion-y-distribucion-alimentaria/evolucion_tcm7-7860.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190680&pid=S1139-7632201500020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Dalmau J, Pe&ntilde;a-Quintana L, Mor&aacute;is A, Mart&iacute;nez V, Varea V, Mart&iacute;nez MJ, <i>et al</i>. An&aacute;lisis cuantitativo de la ingesta de nutrientes en ni&ntilde;os menores de 3 a&ntilde;os. Estudio ALSALMA. An Pediatr&iacute;a. 2015;82:255-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190682&pid=S1139-7632201500020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Agostoni C, Turck D. Is cows&#8217; milk harmful for a child's health? J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2011;53:594-600.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190684&pid=S1139-7632201500020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Moreno Villares JM, Galiano Segovia MJ, Dalmau Serra J. ¿Por qu&eacute; dudamos de si la leche de vaca es buena para los ni&ntilde;os? Parte 2. Acta Pediatr Esp. 2012;70:399-402.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190686&pid=S1139-7632201500020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. De Onis M (coord). New child growth standards. En: World Health Organization (en l&iacute;nea) (consultado el 29/05/2015). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.who.int/childgrowth/standards/Technical_report.pdf">http://www.who.int/childgrowth/standards/Technical_report.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190688&pid=S1139-7632201500020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Baird J, Fisher D, Lucas P, Kleijnen J, Roberts H, Law C. Being big or growing fast: systematic review of size and growth in infancy and later obesity. BMJ. 2005;331:929.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190690&pid=S1139-7632201500020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Turner TL, Palamountain S. Infantile colic: Clinical features and diagnosis. En: UpToDate (en l&iacute;nea) (consultado el 29/05/2015). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.uptodate.com/contents/infantile-colic-clinical-features-and-diagnosis">http://www.uptodate.com/contents/infantile-colic-clinical-features-and-diagnosis</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4190692&pid=S1139-7632201500020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/pap/v17s24/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Direcci&oacute;n para correspondencia:</b>    <br>Ana Mart&iacute;nez Rubio    <br><a href="mailto:mrubiorama@gmail.com">mrubiorama@gmail.com</a></font></p>      ]]></body><back>
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