<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1139-7632</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Pediatría Atención Primaria]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Pediatr Aten Primaria]]></abbrev-journal-title>
<issn>1139-7632</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1139-76322016000100001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Azúcares en la dieta infantil: el enemigo en casa]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martínez Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ana]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro de Salud (CS) de Camas  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Camas ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) Grupo PrevInfad ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) Grupo de Gastroenterología y Nutrición ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>69</numero>
<fpage>11</fpage>
<lpage>13</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1139-76322016000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1139-76322016000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1139-76322016000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Az&uacute;cares en la dieta infantil: el enemigo en casa</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ana Mart&iacute;nez Rubio</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pediatra. CS de Camas, Sevilla. Espa&ntilde;a. Grupo PrevInfad y Grupo de Gastroenterolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n de la AEPap.    <br><a href="mailto:mrubiorama@gmail.com">mrubiorama@gmail.com</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El az&uacute;car, adem&aacute;s de provocar caries, engorda. Eso parece que lo sabe la mayor&iacute;a de las personas, aunque no tengan un nivel alto de estudios. Bueno, ¡pues quitemos el azucarero de la mesa! El problema est&aacute; en que una gran cantidad de alimentos procesados contienen az&uacute;car en su composici&oacute;n. Y eso la gente no lo sabe. Porque no la vemos. Y porque las etiquetas son dif&iacute;ciles de entender.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Contienen az&uacute;car los pasteles y las chucher&iacute;as. Muy bien, ¡no se los demos a los ni&ntilde;os! Eso hacen algunas familias. Pero esto es solo la punta del iceberg.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Contienen az&uacute;cares los cereales de desayuno, los helados y los postres, las galletas y la boller&iacute;a, el cacao soluble y el k&eacute;tchup, la mayor&iacute;a de los derivados l&aacute;cteos, chocolates y bombones. Y todos estos alimentos suelen estar presentes varias veces al d&iacute;a en la dieta infantil en nuestro pa&iacute;s. Por si esto fuera poco, ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes toman a menudo varios tipos de bebidas dulces: refrescos, zumos, batidos y bebidas saborizadas, que son los alimentos que m&aacute;s az&uacute;cares contienen.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero es que, adem&aacute;s, los alimentos para lactantes tambi&eacute;n contienen az&uacute;cares, pues as&iacute; lo consiente una legislaci&oacute;n europea sobre los alimentos para beb&eacute;s y ni&ntilde;os peque&ntilde;os que, adem&aacute;s de ser un tanto confusa (como nos muestra el art&iacute;culo de J. Basulto <i>et al</i>. que se incluye en este mismo n&uacute;mero)<sup>1</sup>, consiente una proporci&oacute;n de az&uacute;cares superior al 20% ya desde edades tempranas. Esto favorece el desarrollo de la preferencia por sabores dulces, en detrimento de una dieta m&aacute;s variada y saludable ya desde el primer a&ntilde;o de vida. E incluso compite con la lactancia materna, en caso de introducirse a las edades indicadas en los envases (a partir de los cuatro meses).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo sospech&aacute;bamos y se ha confirmado: tomar bebidas azucaradas contribuye al aumento de peso en cualquier edad. En los EE. UU. Am&eacute;rica, este tipo de bebidas son la mayor fuente de calor&iacute;as y de az&uacute;cares a&ntilde;adidos en la dieta tanto de ni&ntilde;os como de adultos<sup>2</sup>. Cuando una persona ingiere un solo envase al d&iacute;a, suma casi 200 calor&iacute;as. Hay muchos ni&ntilde;os que toman m&aacute;s de dos al d&iacute;a.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los datos de la Encuesta Nacional de Salud de EE. UU. (2005-2008)<sup>1</sup> detectan que los chicos los consumen m&aacute;s que las chicas (el 70% de los varones que tienen entre 2 y 19 a&ntilde;os los toman a diario). Tambi&eacute;n se observa que el consumo es mucho mayor en grupos &eacute;tnicos concretos, pero sobre todo en familias de bajo nivel de renta.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero no es solo el exceso de peso. Hay estudios recientes que asocian claramente el consumo de az&uacute;car con el desarrollo de diabetes <i>mellitus</i> tipo 2: un solo envase al d&iacute;a incrementa el riesgo un 18% (intervalo de confianza: 9-28%)<sup>3</sup>. De modo que parece que es verdad el riesgo anunciado de que las siguientes generaciones van a tener una expectativa de vida m&aacute;s corta que la actual. En Espa&ntilde;a se calcul&oacute; que en 2006 se produjeron 25&nbsp;671 muertes atribuibles al exceso de peso<sup>4</sup>, el 15,8% del total de muertes en varones y el 14,8% en las mujeres. Pero, aunque gracias a los avances de la medicina, las actuales generaciones puedan vivir igual n&uacute;mero de a&ntilde;os, lo har&aacute;n con peor calidad de vida, pendientes de las complicaciones que esta enfermedad, la diabetes <i>mellitus</i> tipo 2, les puede causar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Podemos tomar ejemplo de lo ocurrido con el tabaco, pero procurando que no pase tanto tiempo desde que se detectaron los riesgos para la salud y la implantaci&oacute;n de medidas disuasorias (impuestos, prohibici&oacute;n de la publicidad, aumento del precio, mensajes de salud y limitaci&oacute;n amplia de los lugares en que es posible fumar).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde todas las profesiones sanitarias, organizaciones, familias y p&uacute;blico en general tenemos la obligaci&oacute;n de exigir que las administraciones empiecen a desarrollar medidas preventivas como protecci&oacute;n para las actuales generaciones de ni&ntilde;os.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En algunos pa&iacute;ses ya se est&aacute;n implementando algunas acciones como aumentar los impuestos a las bebidas dulces (M&eacute;xico)<sup>5</sup>, limitando el tama&ntilde;o de los envases de los refrescos (New York)<sup>6</sup>, restringiendo la presencia de m&aacute;quinas dispensadoras en los centros escolares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s se regul&oacute; este punto en 2010<sup>7</sup>, sin embargo, solo afecta a los centros p&uacute;blicos y concertados y contin&uacute;an estando presentes en centros privados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Parece necesario un etiquetado nutricional claro, que muestre la proporci&oacute;n de nutrientes que contiene en formatos f&aacute;ciles de entender. El debate para el desarrollo de normas unificadas en Europa sobre el contenido de las etiquetas de los alimentos procesados ha sido largo y dif&iacute;cil. Es f&aacute;cil imaginar que las organizaciones de empresas productoras de alimentos presentan recursos y utilizan todo su poder econ&oacute;mico para frenar las tentativas de control. Siempre se apoyan en la idea de que "no hay alimentos buenos o malos, sino que las personas hacen elecciones err&oacute;neas al elegir su dieta" y que, por tanto, la obligaci&oacute;n de las administraciones es educar a la poblaci&oacute;n. Pues bien, en la poblaci&oacute;n menor de edad, las medidas educativas servir&aacute;n, quiz&aacute;, para el ma&ntilde;ana, pero para protegerles hoy son necesarias medidas activas de protecci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otra propuesta en estudio es a&ntilde;adir mensajes disuasorios en las etiquetas de alimentos; de modo similar a la leyenda "el tabaco mata" se puede poner frases como "tomar bebidas o alimentos con az&uacute;car aumenta el riesgo de desarrollar obesidad y diabetes tipo 2".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y es crucial que exista un control m&aacute;s riguroso sobre la publicidad de alimentos dirigida a los ni&ntilde;os. Est&aacute; claro que los c&oacute;digos de autorregulaci&oacute;n no se cumplen. En 2005 se public&oacute; el primer C&oacute;digo PAOS y en 2012 una nueva edici&oacute;n<sup>8</sup>. El texto contin&uacute;a siendo una declaraci&oacute;n de buenas intenciones por parte de las empresas, pero no hay m&aacute;s que encender la televisi&oacute;n en horario infantil para ver anuncios de alimentos ricos en az&uacute;cares y grasas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por supuesto que los pediatras debemos continuar con actuaciones educativas dirigidas a la poblaci&oacute;n que atendemos, pero ser&aacute; m&aacute;s potente el mensaje si se realiza por medio de intervenciones grupales, proporcionando informaci&oacute;n escrita una y otra vez, monitorizando la ganancia de peso de los ni&ntilde;os, actuando en las escuelas, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hay investigaciones que demostraban que realizar intervenciones para disminuir el consumo de bebidas dulces en la escuela o en el contexto cl&iacute;nico disminu&iacute;a el aumento de peso tanto en ni&ntilde;os con peso normal como si ya ten&iacute;an exceso de peso. Pero al cesar la intervenci&oacute;n, se interrump&iacute;a el efecto protector<sup>1</sup>. Es decir, que hay que mantener en el tiempo las intervenciones de consejo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los pediatras ofrecemos consejo diet&eacute;tico a diario. Pero nunca una epidemia se ha podido detener actuando persona a persona. Hacen falta intervenciones m&aacute;s en&eacute;rgicas y de m&aacute;s amplio alcance.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, no olvidemos la importancia de sencillas medidas de prevenci&oacute;n que, adem&aacute;s de servir para prevenir la obesidad, tienen ventajas a&ntilde;adidas: la promoci&oacute;n de la lactancia materna y de la actividad f&iacute;sica a diario.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Basulto J, Ojuelos FJ, Baladia E. Az&uacute;car en alimentos infantiles. La normativa espa&ntilde;ola y europea, ¿a qui&eacute;n protege? Rev Pediatr Aten Primaria. 2016;18:e45-e51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196621&pid=S1139-7632201600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Hu FB. Pro v Con Debate: Role of sugar sweetened beverages in obesity. Resolved: there is sufficient scientific evidence that decreasing sugar-sweetened beverage consumption will reduce the prevalence of obesity and obesity-related diseases. Obes Rev. 2013;14:606-19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196623&pid=S1139-7632201600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Imamura F, Connor LO, Ye Z, Mursu J, Hayashino Y, Bhupathiraju SN, et al. Consumption of sugar sweetened beverages, artificially sweetened beverages, and fruit juice and incidence of type 2 diabetes: systematic review, meta-analysis, and estimation of population attributable fraction.  BMJ. 2015;351:h3576.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196625&pid=S1139-7632201600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Mart&iacute;n Ramiro JJ, &Aacute;lvarez Mart&iacute;n E, Gil Prieto R. Mortalidad atribuible al exceso de peso en Espa&ntilde;a. Med Clin (Barc). 2014;142:526-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196627&pid=S1139-7632201600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Corona S. El impuesto al refresco da sus primeros frutos en M&eacute;xico. En: El Pa&iacute;s (en l&iacute;nea) (consultado el 15/02/2016). Disponible en <a target="_blank" href="http://economia.elpais.com/economia/2015/06/22/actualidad/1434996928_448942.html">http://economia.elpais.com/economia/2015/06/22/actualidad/1434996928_448942.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196629&pid=S1139-7632201600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Peir&oacute;n F. Nueva York quiere prohibir los refrescos grandes para combatir la obesidad. En: La Vanguardia (en l&iacute;nea) (consultado el 15/02/2016). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.lavanguardia.com/vida/20120531/54301391895/nueva-york-prohibira-venta-bebidas-azucaradas-reducir-obesidad.html">www.lavanguardia.com/vida/20120531/54301391895/nueva-york-prohibira-venta-bebidas-azucaradas-reducir-obesidad.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196631&pid=S1139-7632201600010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Documento de consenso sobre la alimentaci&oacute;n en los centros educativos. En: Agencia Espa&ntilde;ola de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n (AECOSAN) (en l&iacute;nea) (consultado el 15/02/2016). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/educanaos/documento_consenso.pdf">www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/educanaos/documento_consenso.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196633&pid=S1139-7632201600010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. C&oacute;digo de corregulaci&oacute;n de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevenci&oacute;n de la obesidad y salud (C&oacute;digo PAOS). En: Agencia Espa&ntilde;ola de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n (AECOSAN) (en l&iacute;nea) (consultado el 15/02/2016). 2012. Disponible en <a target="_blank" href="http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/Nuevo_Codigo_PAOS_2012_espanol.pdf">www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/Nuevo_Codigo_PAOS_2012_espanol.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4196635&pid=S1139-7632201600010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Basulto]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ojuelos]]></surname>
<given-names><![CDATA[FJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baladia]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Azúcar en alimentos infantiles: La normativa española y europea, ¿a quién protege?]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Pediatr Aten Primaria]]></source>
<year>2016</year>
<volume>18</volume>
<page-range>e45-e51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hu]]></surname>
<given-names><![CDATA[FB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pro v Con Debate: Role of sugar sweetened beverages in obesity: Resolved: there is sufficient scientific evidence that decreasing sugar-sweetened beverage consumption will reduce the prevalence of obesity and obesity-related diseases]]></article-title>
<source><![CDATA[Obes Rev.]]></source>
<year>2013</year>
<volume>14</volume>
<page-range>606-19</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Imamura]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Connor]]></surname>
<given-names><![CDATA[LO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ye]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mursu]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hayashino]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bhupathiraju]]></surname>
<given-names><![CDATA[SN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Consumption of sugar sweetened beverages, artificially sweetened beverages, and fruit juice and incidence of type 2 diabetes: systematic review, meta-analysis, and estimation of population attributable fraction]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2015</year>
<volume>351</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martín Ramiro]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez Martín]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gil Prieto]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mortalidad atribuible al exceso de peso en España]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Clin (Barc)]]></source>
<year>2014</year>
<volume>142</volume>
<page-range>526-30</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corona]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El impuesto al refresco da sus primeros frutos en México]]></article-title>
<source><![CDATA[El País]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peirón]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nueva York quiere prohibir los refrescos grandes para combatir la obesidad]]></article-title>
<source><![CDATA[La Vanguardia]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad</collab>
<source><![CDATA[Documento de consenso sobre la alimentación en los centros educativos]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad</collab>
<source><![CDATA[Código de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevención de la obesidad y salud (Código PAOS)]]></source>
<year>2012</year>
<publisher-name><![CDATA[Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
