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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Arial" size="4"><i>PONENCIA III.  Aprender / Ense&ntilde;ar salud p&uacute;blica</i></font></p>  <hr align="left">      <p><font size="4">Moderadora: Mª Jos&eacute; Medrano Albero</font></p>     <p><font size=5>S&aacute;bado 25 de octubre - 11.30 horas</font>    <br> <font size="4">Aula Pittaluga</font></p>      <p><font face="Arial" size="5"><b>Aprender / Ense&ntilde;ar salud p&uacute;blica</b></font></p>     <p><font size="4">Mª Jos&eacute; Medrano Albero</font></p>      <p>Escuela Nacional de Sanidad.    <br> Instituto de Salud Carlos III. Madrid.</font></p>    <br>      <p>La Salud P&uacute;blica se define como '...el esfuerzo organizado de la sociedad para promover la salud y prevenir la enfermedad'. Dada la amplitud de sus objetivos -promover la salud, prevenir la enfermedad-, la naturaleza multidisciplinar de sus contenidos y m&eacute;todos es imprescindible. Este car&aacute;cter multidisciplinar le otorga un papel vertebrador alrededor de un fin com&uacute;n de todas las disciplinas sanitarias -y tambi&eacute;n de las no estrictamente sanitarias- que le confiere un car&aacute;cter especial y distintivo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero tambi&eacute;n tiene otro aspecto diferencial, y es que sus efectos tienen una dimensi&oacute;n y una magnitud poblacionales. Una medida de Salud P&uacute;blica afecta a miles &oacute; millones de personas y tiene unos efectos econ&oacute;micos muy importantes, para bien o para mal. Por ello, tanto por su car&aacute;cter multidisciplinar y vertebrador, como por la magnitud poblacional de sus efectos, la Salud P&uacute;blica tiene un valor estrat&eacute;gico que otras disciplinas no tienen.</p>     <p>Sin embargo, dentro del mundo de las Ciencias de la Salud,  la Salud P&uacute;blica es poco conocida. Y, por qu&eacute; no decirlo, poco reconocida. Quiz&aacute;s la raz&oacute;n sea que, a&uacute;n habiendo un cuerpo de conocimiento muy amplio, falta un esfuerzo para vertebrar todo ese ac&uacute;mulo, y hacer llegar un mensaje claro sobre lo que la Salud P&uacute;blica puede aportar.</p>     <p>Evidentemente, los primeros destinatarios de este mensaje deben ser los profesionales de la Salud P&uacute;blica en formaci&oacute;n, tanto de postgrado como continuada. Como hacer llegar estos contenidos es en la actualidad una tarea compleja: el objetivo de esta sesi&oacute;n es poner sobre la mesa algunos de los problemas que la formaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica plantea hoy en d&iacute;a.</p>     <p>Uno de ellos es la creciente complejidad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica de los problemas de Salud P&uacute;blica, que est&aacute; generando, entre otras cosas, una demanda de formaci&oacute;n muy importante. Basten como ejemplo la encefalitis espongiforme bovina, las cat&aacute;strofes ecol&oacute;gicas de Boliden o del Prestige o la epidemia de SARS. En todos estos casos los profesionales de la Salud P&uacute;blica han sentido carencias en su formaci&oacute;n, no tanto porque esta fuera deficitaria, como por tratarse de situaciones absolutamente nuevas derivadas del proceso de globalizaci&oacute;n.</p>     <p>Por otro lado,  plantearemos como problema la complejidad del mundo de la ense&ntilde;anza de la Salud P&uacute;blica, y en concreto la multiplicidad de agentes implicados, de necesidades y de roles. Hemos identificado algunos de ellos: por un lado, los que plantean el reto de la necesidad de formaci&oacute;n (los responsables de la  Salud P&uacute;blica, los profesionales en activo y los alumnos en periodo de formaci&oacute;n como especialistas); y por otro los que tienen que responder al reto (los docentes, los gestores de formaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica, la Universidad, las organizaciones profesionales y la propia Administraci&oacute;n). Evidentemente, esta multiplicidad de agentes requiere un esfuerzo de coordinaci&oacute;n, pero no perderemos de vista que el problema es ampliamente superado por las ventajas que ofrece el hecho de que 'seamos muchos'.</p>     <p><i>En primer lugar plantearemos la visi&oacute;n del responsable de Salud P&uacute;blica</i>. Quienes tienen la responsabilidad de responder ante la sociedad del buen funcionamiento de los servicios de Salud P&uacute;blica plantean el reto de las necesidades de formaci&oacute;n desde dos vertientes: por una parte, <i>necesitan disponer de profesionales adecuadamente formados</i>, bien para emplearlos o bien para consultarlos como expertos. Por otro lado, y muy importante, la Salud P&uacute;blica utiliza con gran frecuencia la formaci&oacute;n de los sanitarios <i>como herramienta para implementar pol&iacute;ticas sanitarias</i>: por ejemplo, si se detecta un aumento de la prevalencia de depresi&oacute;n mayor, la formaci&oacute;n de los m&eacute;dicos de familia en el tratamiento y prevenci&oacute;n de trastornos ps&iacute;quicos menores puede ser una herramienta no solo de prevenci&oacute;n, sino de optimizaci&oacute;n de recursos. Por todo ello el responsable de Salud P&uacute;blica debe exigir, y de hecho lo hace, que exista la posibilidad real de formaci&oacute;n accesible y de calidad.</p>     <p><i>El profesional que empieza</i>, el salubrista en fase de formaci&oacute;n, es un gran demandante de conocimientos. Se trata de profesionales j&oacute;venes y enormemente ilusionados que se enfrentan a <i>la  profesi&oacute;n de Salud P&uacute;blica como enigma</i>, y plantean su necesidad de querer saber qu&eacute; es la Salud P&uacute;blica y, sobre todo, est&aacute;n interesados en conocer 'como se hace'. Por otro lado, buscan que su formaci&oacute;n de lugar a una <i>titulaci&oacute;n con reconocimiento oficial</i> y profesional, ya que buscan iniciar una carrera profesional. Es habitual que estos alumnos sean por ello especialmente <i>exigentes con la calidad de la ense&ntilde;anza</i> y se debe responder a esta exigencia no solo por que lo demanden, sino porque es nuestra responsabilidad ante el futuro.</p>     <p><i>Las necesidades en formaci&oacute;n continuada</i>. El profesional que se dedica a la Salud P&uacute;blica requiere formaci&oacute;n continuada bien como necesidad puntual, para capacitarse ante un nuevo reto al que se enfrenta en el ejercicio de su profesi&oacute;n, bien como actualizaci&oacute;n continua. Ya hemos mencionado la complejidad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica de los problemas sanitarios actuales y su dimensi&oacute;n global, por lo que es necesario poner a su disposici&oacute;n una formaci&oacute;n con <i>contenidos de nivel avanzado</i>. Estos alumnos requieren adem&aacute;s una <i>respuesta &aacute;gil a sus necesidades de formaci&oacute;n</i> ya que la presi&oacute;n social a la que est&aacute;n sometidos es en ocasiones muy fuerte. Adem&aacute;s de las necesidades gen&eacute;ricas ya mencionadas sobre calidad y titulaci&oacute;n, estos alumnos plantean necesidades espec&iacute;ficas derivadas de su menor accesibilidad a la formaci&oacute;n, tanto por problemas de tiempo como por dificultades para obtener financiaci&oacute;n para cubrir esta formaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, es una necesidad real el reconocimiento profesional de la formaci&oacute;n continuada.</p>     <p>Debe reconocerse que quien se enfrenta en primera persona a todos estos retos es el <i>docente</i>, de quien se espera que tenga las respuestas a todas las preguntas. En la actualidad disponemos de magn&iacute;ficos profesionales que tienen conocimientos avanzados no solo te&oacute;ricos, sino tambi&eacute;n pr&aacute;cticos, derivados de contrastar su conocimiento con la realidad de la aplicaci&oacute;n de los mismos en el d&iacute;a a d&iacute;a. Sin embargo, estos profesionales pueden no ser de forma natural buenos transmisores de conocimientos: la docencia, la capacidad de ense&ntilde;ar, es una profesi&oacute;n en si misma que tambi&eacute;n requiere formaci&oacute;n y entrenamiento. La figura del generalista de la Salud P&uacute;blica dedicado profesionalmente a la docencia es imprescindible para poder responder a las necesidades de formaci&oacute;n, por muy espec&iacute;fica que estas sean. Esta figura no puede por otro lado permanecer aislado de la pr&aacute;ctica, sino que siente la necesidad de estar en contacto directo con los servicios de Salud P&uacute;blica y con los programas y pol&iacute;ticas que se est&aacute;n aplicando. Este contacto sin embargo no debe afectar a su relaci&oacute;n con las fuentes nacionales e internacionales de conocimientos avanzados, lo cual solo es posible a trav&eacute;s del estudio y la investigaci&oacute;n. Es responsabilidad de las instituciones y servicios de docencia el poner a disposici&oacute;n de estos docentes los medios econ&oacute;micos, humanos y materiales para que su labor pueda materializarse en ofertas docentes de calidad.</p>     <p>En este contexto, <i>las instituciones docentes no pueden ser meros gestores</i> de producci&oacute;n de materiales docentes, cobro de tasas, pago de honorarios y expedici&oacute;n de certificaciones. Para poder responder a los retos planteados es necesario, adem&aacute;s de poner los medios que posibiliten la formaci&oacute;n, asumir el objetivo de la mejora de la Salud P&uacute;blica y entender el papel que la formaci&oacute;n juega en su consecuci&oacute;n; el papel actual de las instituciones docentes incluye la comprensi&oacute;n de los procesos, las motivaciones y los agentes implicados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Obviamente, esta funci&oacute;n necesita recursos, y no solo econ&oacute;micos o humanos. Quiz&aacute;s el m&aacute;s necesario sea el reconocimiento institucional que proporcione la imprescindible serenidad para ejercer la tarea acad&eacute;mica. Es posible que desde este ambiente acad&eacute;mico se pueda contribuir a la necesaria vertebraci&oacute;n de la disciplina a la que alud&iacute;amos al principio.</p>     <p>Dentro de la multiplicidad de instituciones docentes implicadas en la formaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica, <i>la Universidad juega un papel especialmente importante</i>: en la Universidad se sientan las bases, en la formaci&oacute;n de pre-grado, que motivar&aacute;n y orientar&aacute;n hacia la Salud P&uacute;blica a futuros profesionales. En la Universidad existe adem&aacute;s el ambiente acad&eacute;mico necesario para generar conocimiento a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n, lo que a su vez posibilita la formaci&oacute;n en post-grado y la asesor&iacute;a.</p>     <p>Los profesionales sanitarios a su vez, a trav&eacute;s de las organizaciones profesionales -sociedades cient&iacute;ficas y colegios profesionales- contribuyen a la formaci&oacute;n de manera sustancial. Por un lado, son los profesionales quienes mejor pueden definir el perfil profesional y detectar las necesidades de formaci&oacute;n. Son estas organizaciones quienes con m&aacute;s eficacia canalizan las demandas de formaci&oacute;n y quienes pueden ayudar a identificar la oferta de contenidos. En pocas palabras, quiz&aacute;s el principal papel de las organizaciones profesionales sea el actuar como sensores de conocimientos y desconocimientos.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, las Administraciones deben velar por la calidad y equidad del proceso, garantizando la cohesi&oacute;n en el Sistema Nacional de Salud, la calidad de los contenidos y, muy especialmente, en cuanto al reconocimiento de la formaci&oacute;n en la carrera profesional de Salud P&uacute;blica. Debe tenerse en cuenta que las administraciones son adem&aacute;s las empleadoras de los profesionales de Salud P&uacute;blica, por lo que este reconocimiento no se limita a dar car&aacute;cter oficial a las titulaciones.</p>     <p>En resumen, la formaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica es una necesidad estrat&eacute;gica del Sistema Nacional de Salud. Las demandas de formaci&oacute;n de calidad, accesible y reconocida profesionalmente proceden no solo de los profesionales, sino del propio sistema. En la respuesta a estas demandas juegan un papel una multiplicidad de agentes e instituciones, cuya acci&oacute;n conjunta ofrece una oportunidad &uacute;nica para la mejora de la Salud P&uacute;blica como disciplina, como profesi&oacute;n y como herramienta de salud de la poblaci&oacute;n.</p>       ]]></body>
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