<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1575-1813</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Educación Médica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Educ. méd.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1575-1813</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Educación Médica]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1575-18132003000300013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación comprensiva del profesorado universitario]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Espinar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sebastián]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universitat de Barcelona  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>6</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>25</fpage>
<lpage>30</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1575-18132003000300013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1575-18132003000300013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1575-18132003000300013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Arial" size="4"><i>PONENCIA IV. Evaluación del profesorado</i></font></p> <hr>      <p><font size="4">Moderador: Josep Carreras Barnés. Barcelona.</font></p>     <p><font size=5>Sábado 25 de octubre - 11.30 horas</font>    <br>  <font size="4">Aula Pittaluga</font></p>     <p><font face="Arial" size="5"><b>Evaluaci&oacute;n comprensiva del profesorado universitario</b></font></p>     <p><font size="4">Sebasti&aacute;n Rodr&iacute;guez Espinar.</font></p>     <p>Universitat de Barcelona</p>    <br>      <p><b><font face="Arial">Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>Desde la  &uacute;ltima d&eacute;cada de siglo estamos asistiendo a un <i>frenes&iacute;</i> de actividad evaluadora  que, en ocasiones, desvirt&uacute;a la naturaleza y finalidad de la misma que, como dimensi&oacute;n cient&iacute;fica, exige la aplicaci&oacute;n de una determinada l&oacute;gica que muy frecuentemente no es concordante con la l&oacute;gica pol&iacute;tica o de control que de hecho se adopta. Algunos autores han definido esta situaci&oacute;n como la del <i>estado evaluativo</i> T&eacute;rminos como rendici&oacute;n de cuentas, indicadores de rendimiento, evaluaci&oacute;n orientada a logros, evaluaci&oacute;n institucional, acreditaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n orientada a la mejora, habilitaci&oacute;n, homologaci&oacute;n, etc. forman parte de un discurso que pone como gran argumento de la evaluaci&oacute;n el logro de la calidad, de la excelencia si se da rienda suelta al verbo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, cada vez hay mayor evidencia de que la evaluaci&oacute;n del profesorado universitario exige un marco contextual de evaluaci&oacute;n m&aacute;s amplio: el del centro -titulaci&oacute;n. No de extra&ntilde;o, por tanto, que aparezca como un &aacute;rea dentro de las formulaciones de est&aacute;ndares, como es el caso de la Federaci&oacute;n Mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica.</p>     <p>Finalmente, el objetivo de esta presentaci&oacute;n es el de intentar responder a la pregunta  de si es necesaria y posible una evaluaci&oacute;n comprensiva (global) del profesorado universitario. En la medida de nuestras posibilidades intentaremos precisar la respuesta en el contexto de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica.</p>      <p><font face="Arial"><b>A. Puntos de partida</b></font></p>     <p>Cuatro puntos tomaremos en consideraci&oacute;n: los roles y funciones del profesorado, la tensi&oacute;n entre docencia e investigaci&oacute;n, el marco legal que regula la evaluaci&oacute;n del profesorado ya el mandato de evaluaci&oacute;n o acreditaci&oacute;n de los propios programas de formaci&oacute;n m&eacute;dica. Desde cada uno de ellos pretendemos concluir en la misma direcci&oacute;n: es necesario integrar arm&oacute;nicamente las diferentes dimensiones de actividad acad&eacute;mica, los diferentes agentes de evaluaci&oacute;n as&iacute; como los m&uacute;ltiples procedimientos y estrategias que se adoptan en la evaluaci&oacute;n del profesorado.</p>     <p><b>1. Roles y funciones del profesorado universitario</b></p>     <p>¿Es posible definir un &uacute;nico perfil de roles y funciones del profesorado universitario?. ¿Las diferentes etapas profesionales (tipo y nivel) no requieren atenci&oacute;n a espec&iacute;ficas tareas o actividades? Frente a una concepci&oacute;n &uacute;nica y estable del perfil de dedicaci&oacute;n hemos de asumir la diversidad o diferente ponderaci&oacute;n de la importancia de los diferentes roles y funciones. Parece imposible responder afirmativamente a la pregunta de si un profesor/a universitario puede en solitud (aisladamente) responder a la creciente y diferente demanda que genera  el nuevo contexto universitario.</p>     <p>El informe de seguimiento de la Conferencia Mundial sobre Educaci&oacute;n Superior de 1998, patrocinada por la UNESCO (Fielden (2001) se&ntilde;ala que el profesorado universitario deber&aacute; afrontar cambios muy significativos en sus patrones de actuaci&oacute;n. Presionado por razones financieras, deber&aacute;  hacer <i>m&aacute;s con menos</i>. Atender&aacute; a estudiantes cada vez m&aacute;s diversos  con muy diferentes metodolog&iacute;as y tecnolog&iacute;as docentes. Por otra parte, la <i>rendici&oacute;n de cuentas</i>  formar&aacute;  parte esencial de la propia actividad docente, debiendo dar buena cuenta el profesorado de competencias como:</p>     <p>&bull; Tener un compromiso cient&iacute;fico con la disciplina, manteniendo los est&aacute;ndares profesionales y estando al corriente de los avances del conocimiento.</p>     <p>&bull; Identificar y comprender las diferentes formas (v&iacute;as) en que aprenden los estudiantes.</p>     <p>&bull; Poseer conocimientos, habilidades y actitudes relacionadas con el diagn&oacute;stico y evaluaci&oacute;n del alumnado a fin de ayudarles en su aprendizaje.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Conocer las aplicaciones de las TIC al campo disciplinar, tanto desde la perspectiva de las fuentes documentales como de la metodolog&iacute;a de ense&ntilde;anza.</p>     <p>&bull; Ser sensible ante las se&ntilde;ales externas del mercado sobre las necesidades laborales y profesionales de los graduados.</p>     <p>&bull; Dominar los nuevos avances en el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje en orden a poder manejar la doble v&iacute;a, presencial y a distancia, usando materiales similares.</p>     <p>&bull; Tomar en consideraci&oacute;n los puntos de vista y aspiraciones de los usuarios de la ense&ntilde;anza superior, especialmente de los estudiantes.</p>     <p>&bull; Comprender el impacto que los factores de internacionalizaci&oacute;n y multiculturalidad tendr&aacute;n en el curr&iacute;culo de formaci&oacute;n</p>     <p>&bull; Poseer la habilidad para ense&ntilde;ar a un amplio y diverso colectivo de estudiantes, con diferentes or&iacute;genes socioecon&oacute;micos y culturales y a lo largo de horarios amplios y discontinuos.</p>     <p>&bull; Ser capaz impartir docencia, tanto a grupos numerosos como a peque&ntilde;os grupos (seminarios) sin menoscabar la calidad de la ense&ntilde;anza.</p>     <p>&bull; Desarrollar un conjunto de estrategias para afrontar diferentes situaciones personales y profesionales.</p>     <p>En la actividad investigadora:</p>     <p>&bull; Capacidad de generar / lograr financiaci&oacute;n para proyectos competitivos (<i>networking and fund raising for projects</i>)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Incremento de la productividad de proyectos y publicaciones. En consecuencia:</p>     <p>- Mejor dise&ntilde;o de proyectos (m&aacute;s dedicaci&oacute;n con riesgo de no consecuci&oacute;n)</p>     <p>- Gesti&oacute;n de equipos, con especial atenci&oacute;n a estudiantes de doctorado y j&oacute;venes investigadores.</p>     <p>- Gesti&oacute;n integral (<i>project management</i>), con especial &eacute;nfasis en proyectos internacionales.</p>     <p>Esta  lista de competencias, que podr&iacute;a ser completada con las referidas a la gesti&oacute;n universitaria y a la asistencia profesional (dimensi&oacute;n de especial consideraci&oacute;n en el profesorado de medicina) es inviable exigirla en la individualidad de <i>una persona</i>, sino que ser&aacute; necesario la configuraci&oacute;n  de <i>equipos de trabajo</i> en los que pueda darse la especializaci&oacute;n en algunas de estas competencias. Ahora bien, ante esta desafiante realidad, emerge como uno de los primeros temas de debate la relaci&oacute;n entre la actividad docente y la investigadora.</p>     <p><b>2. La controversia docencia-investigaci&oacute;n</b></p>     <p>Tema siempre en el punto de mira. En otro lugar (Rodr&iacute;guez, 2003) hemos documentado ampliamente la conclusi&oacute;n general de que a la luz de los estudios emp&iacute;ricos parece existir escasa relaci&oacute;n entre ambas actividades. Si atendemos a la perspectiva de la metodolog&iacute;a utilizada en la evaluaci&oacute;n de la docencia y de la investigaci&oacute;n, tambi&eacute;n encontramos elementos que nos apuntan a la diferenciaci&oacute;n. En el <a href="#cuadro1"> cuadro 1</a> presentamos los resultados de un amplio estudio realizado en USA con el apoyo de la <i>Carnegie Foundation</i>. Dos puntos desear&iacute;amos destacar:</p>     <p>&bull; La desigual toma en consideraci&oacute;n de los mutuos impactos entre docencia e investigaci&oacute;n. Mientras que el impacto de la docencia en la investigaci&oacute;n s&oacute;lo es considerado por el 15% ( baja al 10% en las <i>research universities</i>), el inverso es considerado por el 42% de las instituciones encuestadas. Bien es cierto que aparece una gran discrepancia entre las universidades orientadas a la investigaci&oacute;n y las <i>comprensivas</i> (con mayor atenci&oacute;n a la ense&ntilde;anza).</p>     <p align="center"><a name="cuadro1"><img src="/img/revistas/edu/v6n3/Image5.jpg"></a></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; El uso del <i>peer review</i> (interno o externo a la instituci&oacute;n), estrategia clave para el reconocimiento del valor de cada dimensi&oacute;n por parte de la comunidad de profesorado, presenta un mayor uso en el caso de la investigaci&oacute;n que en la docencia.</p>     <p>Sin duda alguna, estos y otros hallazgos e intuiciones han llevado a numerosos analistas y cr&iacute;ticos de la educaci&oacute;n superior a lanzar una voz de alerta sobre la necesidad de revitalizar la funci&oacute;n docente del profesorado universitario. B&aacute;rbara Millis (1994) defiende en un interesante art&iacute;culo el por qu&eacute; ya no puede esperar m&aacute;s el atender y realzar el valor de la docencia (ha de evitarse que el profesorado contin&uacute;e "<i>flight from teaching</i>"). Tras enumerar m&uacute;ltiples argumentos de autoridad (Astin, Boyer, Cross, Hutchings, Kuhn , Seldin, etc) y analizar los cambios en la tipolog&iacute;a de estudiantes que acceden a la ense&ntilde;anza superior, el impacto de las TIC y el cambio de paradigma en el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje, la autora concluye con la necesidad de que se instauren programas de desarrollo profesional que respondan creativa y responsablemente a las nuevas necesidades.</p>     <p>Hace ya una d&eacute;cada, Schuster (1993) planteaba una cuesti&oacute;n que pueda llamar  la atenci&oacute;n: ¿Por qu&eacute; un profesor ha de repartir a partes iguales su actividad docente e investigadora? ¿Por qu&eacute; no se toma en consideraci&oacute;n lo que le gusta hacer, en lo que <i>rinde m&aacute;s</i>? ¿Acaso no podr&iacute;a plantearse su contrato por periodos? Tal vez enarbolar este planteamiento en nuestro contexto ser&iacute;a peligroso. ¿Cu&aacute;ntos optar&iacute;an por la exclusividad en la docencia y abandonar&iacute;an la presi&oacute;n de la investigaci&oacute;n? Tal vez ser&iacute;an m&aacute;s los que <i>volar&iacute;an de la docencia al para&iacute;so del descubrimiento de la verdad</i>. Podr&iacute;a darse la sorpresa si previamente se estableciera el <i>verdadero concepto de investigaci&oacute;n</i>, o al menos se introdujera en nuestro vocabulario la interesante  distinci&oacute;n inglesa entre <i>scholarship</i> y <i>research</i>.</p>     <p>Sea como fuere, s&iacute; que desde la perspectiva evaluadora, como se&ntilde;ala Arreola (2000), es totalmente necesario explicitar los t&eacute;rminos de dedicaci&oacute;n: no es posible abordar una evaluaci&oacute;n global del profesorado sin la existencia de un <i>contrato de funciones y tareas</i> en el que debe especificar la ponderaci&oacute;n de cada una de ellas y para cada una de las situaciones, tipolog&iacute;as o individualidades de profesorado. <i>Contra este contrato</i> (conforme al mismo) ha de plantearse una evaluaci&oacute;n comprensiva orientada al reconocimiento, promoci&oacute;n e incentivaci&oacute;n.</p>      <p><b>3. Los marcos legales</b></p>     <p>El nuevo marco legal de la Ley Org&aacute;nica de Universidades - L.O.U.- (Ley 6/2001, de 21 de Diciembre) ha <i>convulsionado el status quo</i> de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, planteando una situaci&oacute;n bastante inusual en los sistemas universitarios de nuestro entorno. Examinemos el <i>antes</i> y el <i>ahora</i> (a&uacute;n no operativo) y podr&aacute; comprobarse la dificultad de lograr una evaluaci&oacute;n comprensiva si ni se genera una cultura de cooperaci&oacute;n y complementariedad entre todos los que tienen algo que decir, al menos desde el punto de vista legal. No hemos de olvidar que la instituci&oacute;n (universidad) aparece con frecuencia en segundo t&eacute;rmino, situaci&oacute;n inexplicable desde los planteamientos te&oacute;ricos de una evaluaci&oacute;n integral del profesorado universitario.</p>      <p><b>3.1. La experiencia inmediata    <br> ( Art. 35 y 39 de la LRU)</b></p>     <p><b>&bull; Acceso a los cuerpos de profesorado universitario</b></p>     <p>- Evaluaci&oacute;n integrada y unidad de valoraci&oacute;n: un &uacute;nico acto y Comisi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- La trayectoria acad&eacute;mica, docente e investigadora y la defensa de un Proyecto Docente como <i>criterio primario</i>.</p>     <p>- &Eacute;nfasis en el dominio de la materia en el caso de TEU,TU y CEU</p>     <p>. Exposici&oacute;n y debate de un tema del programa presentado por el candidato y elegido por &eacute;ste.</p>     <p>- &Eacute;nfasis en la investigaci&oacute;n en el caso de C.U.</p>     <p>. Defensa de un Proyecto Docente e Investigador</p>     <p>. Presentaci&oacute;n y discusi&oacute;n de un trabajo original de investigaci&oacute;n</p>     <p>- Intencionalidad de tomar en consideraci&oacute;n la valoraci&oacute;n interna de la universidad</p>     <p><i>"Los Estatutos de la Universidad dispondr&aacute;n los procedimientos para la evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica del rendimiento docente y cient&iacute;fico del profesorado, que ser&aacute; tenido en cuenta en los concursos a que aluden los art&iacute;culos treinta y cinco y treinta y nueve, a efectos de su continuidad y promoci&oacute;n"</i> (L.R.U. art. 45.3)</p>     <p>- Varios <i>hechos claramente contrastados</i>:</p>     <p>No ha cristalizado un concepto y estructura homog&eacute;nea del Proyecto Docente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Escasa transparencia metodol&oacute;gica en la definici&oacute;n de criterios e indicadores y sus ponderaciones y est&aacute;ndares de calidad por parte de las Comisiones de acceso.</p>     <p>Nula efectividad, dada su inadecuaci&oacute;n o ausencia, de los informes de evaluaci&oacute;n interna de los responsables acad&eacute;micos.</p>     <p><i>"si estos no llegan a tiempo no se tendr&aacute;n en consideraci&oacute;n" (art. 8.4 del R.D. 1427/1986).</i></p>     <p>&bull; <b> Retribuciones al profesorado (incentivos por docencia e investigaci&oacute;n)</b></p>     <p>- R. D. 1O86/1989 de 28-8-89 sobre <i>quinquenios y sexenios</i></p>     <p>- Resoluci&oacute;n de 20-6-90 del Consejo de Universidades (BOE de 30-6-90) que establece los criterios de evaluaci&oacute;n.</p>     <p>- <i>Diferente jurisdicci&oacute;n</i> en la valoraci&oacute;n de la docencia (Universidad) e investigaci&oacute;n (Comisi&oacute;n nacional). Decisi&oacute;n acordada por la comunidad universitaria, pero no establecida por derecho en la LRU.</p>     <p>- <i>Varios hechos claramente contrastados</i>:</p>     <p>Generaci&oacute;n de dos culturas muy diferentes de evaluaci&oacute;n, produci&eacute;ndose una visi&oacute;n dividida de la calidad del profesorado universitario.</p>     <p>La concesi&oacute;n de complementos docentes a quienes no ejerc&iacute;an de docentes ha desvirtuado (eliminando) el proceso de evaluaci&oacute;n docente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las encuestas de opini&oacute;n del alumnado sobre la actuaci&oacute;n docente del profesor se han convertido en el &uacute;nico referente evaluativo de la calidad del mismo.</p>     <p>Ausencia clara de una evaluaci&oacute;n orientada a la mejora de la actividad docente.</p>      <p><b>3.2. El nuevo marco (LOU)</b></p>     <p><b>&bull;  Integrar docencia e investigaci&oacute;n.</b></p>     <p>- Los art&iacute;culos 33.3 y 40.3 se&ntilde;alan que tanto la actividad y dedicaci&oacute;n docente (y la formaci&oacute;n docente), as&iacute; como la actividad y dedicaci&oacute;n investigadora (y su contribuci&oacute;n al desarrollo, cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico o art&iacute;stico del personal docente), ser&aacute;n criterio relevante, atendida su oportuna evaluaci&oacute;n, para determinar la eficiencia del profesorado en el desarrollo de su actividad profesional.</p>     <p><b>&bull; Acceso a los cuerpos de profesorado universitario</b></p>     <p>- Dos v&iacute;as de acceso: funcionarial y contratada</p>     <p>- Dos referentes competenciales en su ordenamiento legal:</p>     <p>. Ministerio /Consejo de Coordinaci&oacute;n Universita-ria /ANECA</p>     <p>. Gobiernos CC. AA./ Agencias CC.AA.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Evaluaci&oacute;n parcializada y pluralidad de valoraci&oacute;n en cada una de las dos v&iacute;as:</p>     <p>. Dos actos y momentos diferentes en cada v&iacute;a de acceso (Habilitaci&oacute;n&#151;Acceso y Acreditaci&oacute;n-Acceso) y tres procedimientos diferentes (Habilitaci&oacute;n, Acreditaci&oacute;n y Acceso)</p>     <p>. Dos Comisiones diferentes (Externa para la Habi-litaci&oacute;n y Acreditaci&oacute;n e Interna para el Acceso a la Universidad). Si bien &eacute;sta &uacute;ltima queda a criterio de la propia universidad).</p>     <p><i>Los puntos que siguen hacen referencia a los momentos de Habilitaci&oacute;n o de Acreditaci&oacute;n dado que el de Acceso est&aacute; sin regular por las propias universidades.</i></p>     <p>- La trayectoria acad&eacute;mica, docente e investigadora y la defensa de un Proyecto Docente como <i>criterio primario</i> s&oacute;lo en la v&iacute;a de Habilitaci&oacute;n y para TEU, TU y CEU.</p>     <p>- Se elimina el requisito de defensa de un Proyecto Docente en el caso de los CU.</p>     <p>- &Eacute;nfasis en el dominio de la materia en el caso de TEU,TU y CEU</p>     <p>. Exposici&oacute;n y debate de un tema del programa elegido por el candidato  de entre tres sacados a sorteo.</p>     <p>. &Eacute;nfasis en la investigaci&oacute;n tanto en el caso de TU /CEU como de CU</p>     <p>. Exposici&oacute;n y debate con la Comisi&oacute;n de un trabajo original de investigaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- En el caso de la Acreditaci&oacute;n, s&oacute;lo se somete a <i>evaluaci&oacute;n no presencial</i>  la trayectoria acad&eacute;mica, docente e investigadora si bien se pueden establecer criterios y est&aacute;ndares diferenciales seg&uacute;n la tipolog&iacute;a de contrato permanente.</p>     <p>- Varios hechos a considerar:</p>     <p>El proceso de Habilitaci&oacute;n, por el contenido de las pruebas y naturaleza del mismo, pretende una valoraci&oacute;n de la competencia global de los candidatos, si bien descontextualizada de la universidad de acceso. En buena l&oacute;gica, las prueba(s) de Acceso deber&iacute;an perseguir la valoraci&oacute;n del candidato al perfil y tareas definidas por la universidad.</p>     <p>El proceso de Acreditaci&oacute;n, por la naturaleza de las evidencias que eval&uacute;a, dista mucho de poder asegurar la competencia global del candidato. En consecuencia, la naturaleza de la(s) prueba(s) de Acceso debiera ser diferente de las de Acceso en la v&iacute;a funcionarial.</p>     <p>S&oacute;lo en el caso de optar por una diferente valoraci&oacute;n y consideraci&oacute;n de ambas categor&iacute;as de profesorado (minusvalorando el contratado), podr&iacute;a rechazarse la consecuci&oacute;n de una equivalencia global entre los procesos Habilitaci&oacute;n - Acceso y Acreditaci&oacute;n - Acceso.</p>     <p>Se precisa la concreci&oacute;n por parte de las Agencias de las CCAA del contenido, criterios y est&aacute;ndares de los procesos evaluativos de acreditaci&oacute;n anteriormente rese&ntilde;ados.</p>     <p><b>&bull; Retribuciones al profesorado: incentivos por docencia, investigaci&oacute;n y gesti&oacute;n</b></p>     <p>- Referentes competenciales en su determinaci&oacute;n:</p>     <p>- Con relaci&oacute;n a la tipolog&iacute;a y caracter&iacute;sticas del complemento, y tanto para el profesorado contratado como funcionario, tienen competencias el Gobierno  y las CC. AA. (art.. 54.2 y 69.2)</p>     <p>- Con relaci&oacute;n a la evaluaci&oacute;n de los m&eacute;ritos al respecto, y tanto para el profesorado contratado como funcionario, corresponde a la ANECA o a las CC.AA. (art. 55.4 y 69.4)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- A la vista de algunas normativas aparecidas en las CC. AA se puede observar:</p>     <p>. Diferencias en las tipolog&iacute;as y caracter&iacute;sticas de complementos (tipo, n&uacute;mero, periodo y cantidad)</p>     <p>. Evaluaci&oacute;n externa sobre C.V.</p>     <p>. Diferenciaci&oacute;n o no de procedimiento para investigaci&oacute;n, docencia y gesti&oacute;n.</p>      <p><b>4. Los marcos evaluativos profesionales</b></p>     <p>El reciente y nuevo marco de referencia para la evaluaci&oacute;n de los programas de formaci&oacute;n m&eacute;dica (WFME, 2003) no deja lugar a duda. Por lo que respecta a la formaci&oacute;n inicial, se proponen unos est&aacute;ndares de evaluaci&oacute;n que se articulan en 9 &aacute;reas y 36 sub&aacute;reas. El &aacute;rea 5, con sus dos sub&aacute;reas, corresponde a la de profesorado (Academic Staff/Faculty). He aqu&iacute; su contenido (o.c.:14)</p>      <p><b><i>5.1. Recruitment Policy</i></b></p>     <p><i><b>Basic standard:</b> The medical school must have a staff recruitment policy which outlines the type, responsibilities and balance of academic staff (medical and non-medical / full-time and part-time) required to deliver the curriculum adequately.</i></p>     <p><i><b>Quality development:</b> A policy should be developed for staff selection criteria, including scientific, educational and clinical merit, relationship to the mission of the institution and issues of local significance.</i></p>     <p><i>(Annotation: *Merit can be measured by formal qualifications, professional experience, research output, teaching experience, peer recognition, etc.)</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>5.2. Staff Policy and Development</b></i></p>     <p><i><b>Basic standard:</b> The medical school must have a staff policy, which addresses a balance of capacity for teaching, research and service functions, and ensures recognition of meritorious academic activities (by reward, promotions and/or remuneration), with appropriate emphasis on both research attainment and teaching qualifications.</i></p>     <p><i><b>Quality development:</b> The staff policy should include teachers training and development and teacher appraisal. Teacher-student ratios relevant to various curricular components and teacher representation on relevant bodies should be taken into account.</i></p>     <p>La conclusi&oacute;n  parece obvia: una instituci&oacute;n ( universidad - facultad) ha de disponer y aplicar una pol&iacute;tica de evaluaci&oacute;n comprensiva de su profesorado y en la que la de tomarse en consideraci&oacute;n tanto la propia misi&oacute;n de la instituci&oacute;n como las particularidades del contexto de aplicaci&oacute;n.</p>      <p><font face="Arial"><b>B. La concreci&oacute;n de una propuestas</b></font></p>     <p>En esta segunda parte proponemos un intento de armonizar la situaci&oacute;n jur&iacute;dica descrita con un enfoque evaluativo que responda a los verdaderos retos que la evaluaci&oacute;n del profesorado ha de afrontar: todo planteamiento de evaluaci&oacute;n personal ha de contribuir a la mejora de la propia acci&oacute;n docente.</p>     <p>Recogemos algunos de los puntos m&aacute;s significativos asumidos en el <i>Seminario sobre Evaluaci&oacute;n del Profesorado</i> (C&aacute;diz, septiembre del 2002) que, organizado por las Agencias de la Calidad de Andaluc&iacute;a y Catalu&ntilde;a, pretend&iacute;a constituirse en referente de las acciones evaluativas a desarrollar por los diferentes agentes institucionales.</p>     <p>1. ese a que el art. 55.4 de la LOU hace referencia exclusiva a la <i>previa valoraci&oacute;n de los m&eacute;ritos</i> para la asignaci&oacute;n de complementos retributivos, parece adecuado considerar que esta situaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n debe integrarse en un marco m&aacute;s amplio que permita configurar un verdadero modelo de evaluaci&oacute;n orientado tambi&eacute;n a la generaci&oacute;n de propuestas de oportunidades de promoci&oacute;n y, especialmente, de mejora de las propias funciones acad&eacute;micas.</p>     <p>2. Un modelo comprensivo de evaluaci&oacute;n requiere estar contextualizado en la realidad de cada universidad y sistema universitario y exige definir el contenido del <i>mandato institucional a desempe&ntilde;ar por el profesorado y los criterios de calidad que se aplicar&aacute;n</i>. El cumplimiento de los requisitos establecidos deber&iacute;an asegurar al profesorado el logro de los incentivos y/o oportunidad de promoci&oacute;n, sin considerar criterio restrictivo alguno. El <i>mandato institucional</i> deber&iacute;a considerar la importancia de las funciones de investigaci&oacute;n y docencia as&iacute; como la de gesti&oacute;n e implicaci&oacute;n en las metas y objetivos de la universidad, centro o departamento.</p>     <p>3. Por lo que respecta a la funci&oacute;n docente, parece dif&iacute;cil poder hacer viable un modelo de evaluaci&oacute;n orientado a la mejora sin la correspondiente corresponsabilidad de universidades y administraci&oacute;n en la generaci&oacute;n de oportunidades de formaci&oacute;n continua y de un programa de apoyo a la innovaci&oacute;n docente. Esta deber&iacute;a ser considerada como una de las estrategias m&aacute;s eficaces en la promoci&oacute;n de la excelencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>4. Establecido el marco general de evaluaci&oacute;n por la administraci&oacute;n competente, parece adecuado, razonable y efectivo que el modelo operativo de evaluaci&oacute;n sea asumido y ejecutado por la propia universidad, siendo sometido, al igual que cualquier otro programa o servicio, a un proceso de acreditaci&oacute;n. Especial atenci&oacute;n se prestar&aacute; al criterio de factibilidad del modelo propuesto, considerando su car&aacute;cter progresivo a lo largo de un determinado periodo de tiempo.</p>     <p>5. Acorde con los enfoques actuales de evaluaci&oacute;n del profesorado, parece adecuado considerar al profesor como el <i>agente principal</i> del proceso de evaluaci&oacute;n, tanto por lo que se refiere a la aportaci&oacute;n de evidencias (con la consiguiente exigencia de que le sean aportadas desde diferentes fuentes), como por la necesaria valoraci&oacute;n de su propia actividad a la luz de los objetivos propuestos y asumidos por la instituci&oacute;n. Le evaluaci&oacute;n de <i> portafolio</i> o <i>dossier acad&eacute;mico</i> puede considerarse como una buena estrategia evaluativa, tanto desde la perspectiva de decisi&oacute;n como de orientaci&oacute;n de la mejora.</p>     <p>6. La naturaleza de la funci&oacute;n acad&eacute;mica, la cultura profesional que traspasa los marcos geogr&aacute;ficos y los propios planteamientos te&oacute;ricos y t&eacute;cnicos del &aacute;mbito disciplinar de la evaluaci&oacute;n, ponen de manifiesto la absoluta necesidad de considerar la evaluaci&oacute;n por colegas (<i>peer review</i>) como la v&iacute;a m&aacute;s id&oacute;nea de implementar un modelo de evaluaci&oacute;n. Parece razonable asumir, al igual que en otros muchos campos profesionales, que  la integraci&oacute;n de las m&uacute;ltiples evidencias y fuentes en orden a la emisi&oacute;n de un juicio de valor, debe ser realizada por profesionales expertos de la actividad acad&eacute;mica universitaria.</p>     <p>7. Parece l&oacute;gico y pertinente que las dimensiones de la actividad acad&eacute;mica a evaluar sean:</p>     <p>- La actividad investigadora. Pese a la existencia de posiciones cr&iacute;ticas, parece existir un razonable consenso en cuanto a la <i>bondad</i> de la pr&aacute;ctica existente. Se sugiere se avance en una mejor contextualizaci&oacute;n  en los diferentes &aacute;mbitos disciplinares y a una intensificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n sobre el <i>modus operandi</i> de las respectivas Comisiones.</p>     <p>- La actividad docente. Han de superarse el reduccionismo presente que s&oacute;lo considera la actuaci&oacute;n del profesor en el aula y la opini&oacute;n del alumnado como los elementos a considerar en la evaluaci&oacute;n docente del profesorado.</p>     <p>- La actividad de gesti&oacute;n. Parece l&oacute;gico distinguir entre las actividades de gesti&oacute;n unidas a cargos unipersonales reconocidos en el marco institucional de la universidad (electivos o no)y aquellas otras actividades de gesti&oacute;n inherentes a la propia actividad docente (deberes/tareas del profesorado).</p>     <p>Desde la fecha de celebraci&oacute;n del Seminario (septiembre 2002) hemos visto aparecer los desarrollos normativos de <i>Habilitaci&oacute;n</i>, <i>Acreditaci&oacute;n</i> del profesorado y de <i>Incentivos</i> retributivos (ANECA y Agencias Auton&oacute;micas), pero no disponemos de informaci&oacute;n (en el momento de redactar esta ponencia) de ning&uacute;n planteamiento global de evaluaci&oacute;n de una universidad. Lo que sigue a continuaci&oacute;n responde en parte (la extensi&oacute;n de este trabajo impide un mayor detalle) a los trabajos y propuestas realizadas desde la AQU Catalunya (1) con el objetivo de:</p>     <p>a) Armonizar las fases de Acreditaci&oacute;n y Acceso a la Universidad por la v&iacute;a contractual permanente (potenciada por la propia <i>Llei d'Universitats Catalanes</i>). El <a href="#cuadro2">cuadro 2</a> explicita las dimensiones e indicadores a tener en cuenta en ambos procesos (se concreta en la figura del contrato de doctor permanente).</p>     <p align="center"><a name="cuadro2"><img src="/img/revistas/edu/v6n3/Image6.jpg"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      <p>b) Constituirse en marco de referencia para la elaboraci&oacute;n de un <i>Manual de evaluaci&oacute;n del profesorado universitario</i> por cada una de las universidades p&uacute;blicas catalanas. A diferencia de otras Agencias Auton&oacute;micas, la AQU Catalunya ha asumido el punto 4 del Seminario de C&aacute;diz y, a partir de una Gu&iacute;a, cada universidad propondr&aacute; un modelo de evaluaci&oacute;n que toma en consideraci&oacute;n el contenido del <a href="#cuadro3"> cuadro 3</a>. Este contenido ser&aacute; plenamente operativo en el 2006. Los modelos propuestos ser&aacute;n debidamente acreditados para  la fase experimental, primero, y por periodos quinquenales a partir del 2006.</p>     <p align="center"><a name="cuadro3"><img src="/img/revistas/edu/v6n3/Image7.jpg"></a></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Finalmente, en el <a href="#cuadro4">cuadro 4</a> hacemos una propuesta acad&eacute;mica a tomar en consideraci&oacute;n por las Comisiones que en una fase u otra han de valorar la propuesta de plan docente que ha de contener el Proyecto Docente que se presenta. Es de todos sabido que los momentos de <i>rendici&oacute;n de cuentas (acceso o incentivos)</i>  presentes en el actual ordenamiento legal  son especialmente propicios y motivadores para afrontar un trabajo de reflexi&oacute;n y de adquisici&oacute;n de nuevas competencias por parte de los candidatos. Por lo que respecta al dise&ntilde;o de planes docentes, ser&iacute;a negativo que una vez m&aacute;s se perdiera la <i>situaci&oacute;n de presi&oacute;n</i> que supone preparar un Proyecto Docente, y no se generara una <i>cultura del hacer bien un plan docente</i> (no olvidemos la inminente situaci&oacute;n de convergencia europea en el dise&ntilde;o de programs y planes de formaci&oacute;n).</p>     <p>Sin duda alguna, la aplicaci&oacute;n de los principios de transparencia y <i>trazabilidad</i> de los procesos evaluativos exigir&aacute; a las Comisiones de Habilitaci&oacute;n y Acceso una m&aacute;s clara explicitaci&oacute;n de los criterios y est&aacute;ndares de calidad de un Proyecto Docente, as&iacute; como su ponderaci&oacute;n de valoraci&oacute;n en el amplio contenido de dimensiones e indicadores considerados. En esta nueva etapa que se inicia, los procesos de <i>metaevaluaci&oacute;n</i> deber&aacute;n hacerse presentes ya que una mayor conciencia de los derechos y deberes de evaluados y evaluadores es totalmente necesaria para hacer de la evaluaci&oacute;n un factor de calidad personal e institucional y no una partida de <i>poker</i> en la que los segundos juegan con cartas ocultas o marcadas.</p>     <p align="center"><a name="cuadro4"><img src="/img/revistas/edu/v6n3/Image8.jpg"></a></p>     <p>&nbsp;</p>      <p><font face="Arial"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>Arreola, R.A. (2000) Developing a Comprehensive Faculty Evaluation System (2<sup>nd</sup> Ed). Bolton, MA: Anker Pub. Co.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788114&pid=S1575-1813200300030001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fielden, J. (2001) Higher Education Staff Development: Continuing Mission. Thematic Debate of the Follow-up to the World Conference on Higher Education. UNESCO (www.unesco.org)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788116&pid=S1575-1813200300030001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Millis, B.J. (1994) Faculty Development in the 1990s: What It Is and Why We Can&#180;t Wait. Journal of Counseling and Development, 72, 454-464&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788117&pid=S1575-1813200300030001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, S. (2003) Nuevos retos y enfoques en la formaci&oacute;n del profesorado universitario. Revista de Educaci&oacute;n (En prensa)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788118&pid=S1575-1813200300030001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Schuster, J.H. (1993) The Environment for Faculty and Their Development as Teachers. In: M. Weimer (ed.) Faculty as Teachers. University Park, PA: National Center on Postsecondary Teaching, Learning, and Assessment. (pp.109- 113)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788119&pid=S1575-1813200300030001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Word Federation for Medical Education (WFME, 2003)  Basic Medical Education. WDMD Global Standards for Quality Improvement. WFME Office: University of Copenhagen.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1788120&pid=S1575-1813200300030001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arreola]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Developing a Comprehensive Faculty Evaluation System]]></source>
<year>2000</year>
<edition>2</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Bolton^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anker Pub]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fielden]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Higher Education Staff Development: Continuing Mission]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ World Conference on Higher Education]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Millis]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Faculty Development in the 1990s: What It Is and Why We Can´t Wait]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Counseling and Development]]></source>
<year></year>
<volume>72</volume>
<page-range>454-464</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nuevos retos y enfoques en la formación del profesorado universitario]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Educación]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schuster]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Environment for Faculty and Their Development as Teachers]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Weimer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Faculty as Teachers]]></source>
<year></year>
<page-range>109- 113</page-range><publisher-loc><![CDATA[University Park^ePA PA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Center on Postsecondary Teaching, Learning, and Assessment]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Word Federation for Medical Education</collab>
<source><![CDATA[Basic Medical Education: WDMD Global Standards for Quality Improvement]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-name><![CDATA[WFME Office: University of Copenhagen]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
