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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La gestión de la docencia en los hospitales universitarios]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Universitario Gregorio Marañón  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Arial" size="4"><i>SESI&Oacute;N TEM&Aacute;TICA  La gesti&oacute;n de la docencia en los hospitales universitarios</i></font></p> <hr>      <p><font size="4">Coordinador: Jes&uacute;s Mill&aacute;n Nu&ntilde;ez</font></p>     <p><font size=5>Viernes 24 de octubre - 19.00 horas</font>    <br> <font size="4">Aula Pittaluga</font></p>      <p><font face="Arial" size="5"><b>La gesti&oacute;n de la docencia en los hospitales universitarios</b></font></p>     <p><font size="4">Jes&uacute;s Mill&aacute;n N&uacute;&ntilde;ez-Cort&eacute;s</font></p>     <p>Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Madrid</p>    <br>      <p>Desafortunadamente, en ocasiones se percibe y se aprecia la investigaci&oacute;n y la docencia como actividades marginales en los hospitales, o -cuando menos- como algo a considerar tangencialmente. Son -sin lugar a dudas- una excelente tarjeta de visita; pero resulta muy dif&iacute;cil reunir y aunar esfuerzos para implementarlas, y su valoraci&oacute;n no siempre alcanza una ponderaci&oacute;n justa entre los objetivos a alcanzar. Es preciso se&ntilde;alar que "gusta" la imagen de hospital con potencial docente e investigador, pero no siempre se tiene en consideraci&oacute;n todo lo que hay detr&aacute;s. Y todo ello a pesar de que, precisamente, para alcanzar niveles de excelencia en docencia e investigaci&oacute;n son necesarios esfuerzos suplementarios, dedicaci&oacute;n y recursos, pero que -en todo caso- son procesos que b&aacute;sicamente se han demostrado como eficientes (resultados muy satisfactorios en funci&oacute;n de los recursos que se destinan a ellos).</p>     <p>Los profesionales mejor formados y que participan en la formaci&oacute;n de los dem&aacute;s, deber&iacute;an ser los que mejor hicieran su trabajo, y m&aacute;s &uacute;tiles fueran para la organizaci&oacute;n sanitaria; pero -ocasionalmente- surgen conflictos de intereses. Lo que es cierto es que la situaci&oacute;n, as&iacute; creada, dificulta enormemente que el hospital profundice en su car&aacute;cter docente. Urge facilitar la convergencia entre las prioridades en la ense&ntilde;anza m&eacute;dica, y en la investigaci&oacute;n, junto a las asistenciales. En un hospital de m&aacute;ximo rango se suele atender a la formaci&oacute;n en distintos niveles:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Ense&ntilde;anza M&eacute;dica Universitaria de Pregrado</p>     <p>&bull; Ense&ntilde;anza de Postgrado. Tercer Ciclo</p>     <p>&bull; Formaci&oacute;n de Especialistas Sanitarios</p>     <p>&bull; Desarrollo Profesional y Formaci&oacute;n Continuada</p>     <p>&bull; Ense&ntilde;anza de Diplomaturas Universitarias</p>     <p>&bull; Ense&ntilde;anza de otras Profesiones Sanitarias de ciclo medio y formaci&oacute;n profesional</p>     <p>&nbsp;</p>      <p>La sola lectura de la gran variedad, o el an&aacute;lisis somero de las caracter&iacute;sticas de cada una de ellas, obliga a pensar que -generalmente- los hospitales no suelen estar preparados de forma &oacute;ptima para abordarlas en su conjunto. El hospital no suele estar preparado para abordar la gesti&oacute;n de la formaci&oacute;n y docencia de una forma unitaria.</p>     <p>El escenario en el que se suele desarrollar la formaci&oacute;n y la docencia es el de distintos conciertos o convenios con centros docentes (al amparo de los cuales se realiza la colaboraci&oacute;n docente), con actividades escasamente relacionadas y sensiblemente dispersas por el hospital, utilizando recursos educativos de procedencia diversa, y con t&eacute;cnicas educativas muy dispares. La descoordinaci&oacute;n puede alcanzar a estudios o programas dentro de un mismo nivel, y los responsables o el profesorado de los distintos programas dif&iacute;cilmente encuentran un foro de estudio y an&aacute;lisis de tales programas, de la consecuci&oacute;n de los objetivos educativos, y de la evaluaci&oacute;n de sus resultados. En este sentido, cabe preguntarse si puede ser pertinente disponer de Comisiones Hospitalarias que entiendan de cada uno de los niveles de formaci&oacute;n y de sus programas, y en qu&eacute; medida ello puede contribuir a mejorar la calidad de la ense&ntilde;anza que se imparte y el aprendizaje de los profesionales. La experiencia de las Comisiones de Formaci&oacute;n de Especialistas (MIR) parece que as&iacute; lo certifica.</p>     <p>La repercusi&oacute;n que tienen las actividades formativas en el nivel de pregrado en un hospital universitario son indudables. No podemos ignorar la necesidad de un trabajo conjunto entre el centro sanitario y el centro docente. Todos los profesionales del hospital son recursos docentes para &eacute;ste tipo de ense&ntilde;anza, y en tanto no lo entendamos as&iacute;, o pretendamos reducir las &aacute;reas de ense&ntilde;anza a los discentes, estaremos mutilando algunos aspectos del aprendizaje de la medicina pr&aacute;ctica a los futuros profesionales. El car&aacute;cter universitario de un hospital no es un problema de denominaci&oacute;n, sino de estilo. Es f&aacute;cil percatarse si un hospital se encuentra firmemente implicado en la docencia de pregrado, o no lo est&aacute;. Probablemente, para ello habr&iacute;a de disponer de un instrumento operativo (Comisi&oacute;n de formaci&oacute;n para licenciaturas) donde responsables del hospital se re&uacute;nan con responsables de la ordenaci&oacute;n acad&eacute;mica del centro universitario, as&iacute; como con responsables de las grandes &aacute;reas o departamentos cl&iacute;nicos. Ser&iacute;a, asimismo, un &oacute;rgano que entienda de los estudios de tercer ciclo (doctorado) llevados a cabo en el hospital (directamente emparentados con el potencial investigador de ambas instituciones), lo que facilitar&aacute; la consecuci&oacute;n de &eacute;ste nivel superior de ense&ntilde;anza de postgrado, indicador -en parte- del nivel de los profesionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De forma similar, y probablemente no proceda extenderse en ello, deber&iacute;a operar una Comisi&oacute;n de formaci&oacute;n para diplomaturas y otros estudios sanitarios que se desarrollen en la propia instituci&oacute;n. Se presenta como un medio capaz de ordenar la oferta de servicios y contrastarla con la necesidad de formaci&oacute;n de los diferentes centros docentes.</p>     <p>Finalmente, el marco podr&iacute;a quedar completado con una Comisi&oacute;n de Formaci&oacute;n continuada donde se planificaran las acciones formativas, se detectaran y priorizaran las necesidades de los profesionales del centro, y se monitorizara la ejecuci&oacute;n de loa planes de formaci&oacute;n de la propia instituci&oacute;n.</p>     <p>El centro deber&iacute;a acomodar o desarrollar ciertas estructuras que facilitaran la formaci&oacute;n de sus profesionales, o que se configuren como estructuras de apoyo a la docencia, a todos los niveles. La visi&oacute;n  individual de los diferentes niveles y tipos de docencia, tal y como se recoge en el apartado anterior, se ha visto superada por la existencia de Departamentos de Educaci&oacute;n en Ciencias de la Salud, que aportan una visi&oacute;n transversal, centrada en el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje, y que facilita la gesti&oacute;n unitaria del mismo, con independencia del nivel que se considere.</p>     <p>En aquellas instituciones en las que se han configurado con estos fines, han aportado un valor adicional que no siempre se tiene en consideraci&oacute;n: es la investigaci&oacute;n en t&eacute;cnicas y recursos educativos, adem&aacute;s de la investigaci&oacute;n en resultados de la formaci&oacute;n. Sin lugar a dudas se constituyen como una herramienta potente para facilitar la docencia y la formaci&oacute;n en los grandes hospitales, con objeto de utilizar correctamente los recursos educativos cuando tales recursos son cuantiosos, la actividad formativa es voluminosa, y las demandas de los profesionales en materia de formaci&oacute;n son crecientes.</p>      <p>Algunas funciones de los Departamentos de Educaci&oacute;n en Ciencias de la Salud ser&iacute;an:</p>     <p>&bull; Soporte administrativo</p>     <p>&bull; Soporte de medios audio-visuales</p>     <p>&bull; Asesoramiento y orientaci&oacute;n sobre las actividades docentes</p>     <p>&bull; Divulgaci&oacute;n de actividades y programas</p>     <p>&bull; Dise&ntilde;o y creaci&oacute;n de soportes materiales docentes</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Mejorar y fomentar el sistema de sesiones cl&iacute;nicas hospitalarias</p>     <p>&bull; Establecer acciones formativas en metodolog&iacute;a educativa</p>     <p>&bull; Investigaci&oacute;n en resultados de formaci&oacute;n</p>     <p>&bull; Normalizar los reconocimientos y certificaciones de aprovechamiento</p>     <p>&bull; Explorar la captaci&oacute;n de fondos para actividades formativas</p>      <p>Sin embargo, hemos de reconocer que todav&iacute;a no existe una aut&eacute;ntica conciencia, con firme convicci&oacute;n, de la utilidad de &eacute;ste tipo de estructura hospitalaria. Y sin embargo es una paradoja que muy pocos pongan en duda la necesidad de la gesti&oacute;n transversal de los procesos en la cl&iacute;nica, para lo que se dise&ntilde;an &aacute;reas cl&iacute;nicas, &oacute; de gesti&oacute;n, con una mayor o menor autonom&iacute;a, cuando resulta que los procesos afectan a gran n&uacute;mero de personas, son complejos, tienen un coste elevado, o requieren de la participaci&oacute;n multidisciplinar. No parece discutible que la complejidad y singularidad del proceso educativo, el volumen de la actividad formativa en un gran hospital, la gran cantidad de profesionales que se encuentran interesados y/o implicados, y las enormes repercusiones en la ense&ntilde;anza de las profesiones y en el propio desarrollo profesional, se configuran como argumentos poderosos para disponer de un instrumento s&oacute;lido y cualificado que permita la gesti&oacute;n de la formaci&oacute;n. A pesar de lo cual, es posible que para conseguir esto que parece evidente sea preciso defender los argumentos hasta el l&iacute;mite de la fuerza de la raz&oacute;n.</p>     <p>Por otra parte, la gesti&oacute;n de la formaci&oacute;n exige disponer de un plan de formaci&oacute;n o plan docente, cuyos elementos b&aacute;sicos son: un plan estrat&eacute;gico, un plan de gesti&oacute;n propiamente dicha, y un plan de financiaci&oacute;n. Algunos elementos definen cada uno de ellos. La estrategia se configura sobre la definici&oacute;n de l&iacute;neas prioritarias y de planes de acci&oacute;n para su consecuci&oacute;n, que deben estar definidos por los responsables y actores, en las correspondientes comisiones a las que previamente hemos hecho referencia. La gesti&oacute;n gira alrededor de un instrumento que deber&iacute;a corresponderse con una estructura estable a la que nos hemos referido como Departamento de Educaci&oacute;n; as&iacute; como alrededor de unos indicadores de costes, dedicaci&oacute;n, cantidad y calidad de las actividades formativas, etc. La financiaci&oacute;n ser&aacute; la que corresponda a los proyectos educativos o de formaci&oacute;n, y cuyos resultados deber&aacute;n ser evaluados a la luz de la repercusi&oacute;n que tengan en la formaci&oacute;n y en el desarrollo permanente de los profesionales.</p>       ]]></body>
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