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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Recomendaciones para un nuevo proceso de reforma curricular en las facultades de medicina españolas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Arial" size="4"><i>Colaboración</i></font></p>  <hr>     <p><font face="Arial" size="5"><b>Recomendaciones para un nuevo proceso de reforma curricular en las facultades de medicina espa&ntilde;olas</b></font></p>      <p>* Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM), Associaci&oacute; Catalana d'Educaci&oacute; M&egrave;dica (ACEM),    <br>  Sociedad de Educaci&oacute;n M&eacute;dica de Euskadi (SEMDE) y Sociedad Aragonesa de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SADEM).</p>      <p>&nbsp;</p>      <p>* Coautores del documento aprobado por las Juntas Directivas de las diferentes sociedades: M.T. Alfonso, M. Carrasco,    <br> J. Escanero, M. Fonseca, A. Gual, J.M. Manso, J. Meana, M. Nolla, J.L. Pal&eacute;s, J.M. Peinado, R. Pujol y F. Rodr&iacute;guez de Castro.</p>  <hr align="left" width="30%">     <p><font size="2"><i>Correspondencia</i>:    <br> Jorge Palés    <br> Sociedad Española de Educación Médica    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> e-mail: <a href="mailto:jpales@ub.edu">jpales@ub.edu</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p><b><font face="Arial">PRE&Aacute;MBULO</font></b></p>     <p>Las Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas han iniciado un nuevo proceso de reforma curricular en el marco del proceso de implantaci&oacute;n del Espacio Europeo de Educaci&oacute;n Superior. Este proceso hay que considerarlo como una nueva oportunidad y quiz&aacute;s la &uacute;ltima en mucho tiempo para llevar a cabo una reforma en profundidad de nuestros planes de estudios.</p>     <p>En primer lugar, en la actualidad, no podemos considerar el  curr&iacute;culum o el plan de estudios, como ha venido siendo lo habitual, &uacute;nicamente como una norma publicada en el BOE y que solo describe lo que es imperativo que las Facultades de Medicina hagan en relaci&oacute;n con la formaci&oacute;n de sus estudiantes, junto con el listado de materias y asignaturas y cargas lectivas que corresponde a cada una de ellas, as&iacute; como su ordenaci&oacute;n por per&iacute;odos lectivos.</p>     <p>El concepto de curr&iacute;culum es algo m&aacute;s complejo que la simple norma. Actualmente, el t&eacute;rmino &quot;curr&iacute;culum&quot; incluye las estrategias educativas utilizadas, los contenidos y los objetivos de aprendizaje, las experiencias educativas, el entorno educativo, la evaluaci&oacute;n, los estilos y ritmos de aprendizaje, la programaci&oacute;n de tareas y el programa y resultados del aprendizaje. Por tanto, si a la hora de reformar un curr&iacute;culum, hemos de considerar todos estos aspectos, el proceso es bastante m&aacute;s complejo.</p>     <p>Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, la Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, como sociedad cient&iacute;fica cuya &aacute;rea de conocimiento es la Educaci&oacute;n M&eacute;dica, se siente en la obligaci&oacute;n de hacer p&uacute;blica una serie de recomendaciones t&eacute;cnicas haci&eacute;ndolas llegar a todos los agentes implicados o que deber&iacute;an implicarse en el proceso que son, a su entender, las Facultades de Medicina que ya han iniciado activamente dicho proceso elaborando el Libro Blanco de la Titulaci&oacute;n de Medicina presentado a la ANECA, las Universidades, los Estudiantes, los Profesionales M&eacute;dicos y otros Profesionales Sanitarios, los Colegios Profesionales, las Sociedades Cient&iacute;ficas, el Sistema de Salud, las Consejer&iacute;as de Educaci&oacute;n y de Salud de las CCAA, la Agencia Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Calidad (ANECA) y agencias auton&oacute;micas los Ministerios de Educaci&oacute;n y Ciencia y de Sanidad, con el fin de que participen y asuman cada uno de ellos, las responsabilidades que les correspondan.</p>     <p>Estas recomendaciones han sido elaboradas por expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica de nuestro pa&iacute;s, con reconocida experiencia en el campo y con la colaboraci&oacute;n de todas las Sociedades de Educaci&oacute;n M&eacute;dica del Estado, como la propia Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, (SEDEM), l'Associaci&oacute; Catalana d'Educaci&oacute; M&egrave;dica, (ACEM), la Sociedad de Educaci&oacute;n M&eacute;dica de Euskadi (SEMDE) y la Sociedad Aragonesa de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, (SADEM).</p>      <p><b><font face="Arial">NUESTROS ACTUALES PLANES DE ESTUDIOS</font></b></p>     <p>En 1990 se inici&oacute; una reforma de los planes de estudio de pregrado. Esta reforma, basada en unas directrices nacionales algo restrictivas en ciertos aspectos, supuso cierta mejor&iacute;a respecto a la situaci&oacute;n anterior que databa de 1974. Sin embargo no fue aprovechada para introducir cambios substanciales en nuestros curricula, y en la mayor&iacute;a de nuestras facultades de Medicina los cambios fueron meramente de tipo cosm&eacute;tico, no introduci&eacute;ndose modificaciones en profundidad. Por tanto, 14 a&ntilde;os despu&eacute;s, se mantienen en la ense&ntilde;anza del pregrado diversos problemas que podemos resumir en los siguientes puntos:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>1. La funci&oacute;n docente es en general poco valorada en comparaci&oacute;n con la investigaci&oacute;n.</p>     <p>2. Se siguen impartiendo excesivos contenidos te&oacute;ricos y en muchos casos irrelevantes, de escasa utilidad para nuestros estudiantes en el momento de iniciar su pr&aacute;ctica profesional, sobre todo si tenemos en cuenta la velocidad con que se generan nuevos conocimientos cient&iacute;ficos.</p>     <p>3. La ense&ntilde;anza impartida sigue estando orientada sobre todo a dar informaci&oacute;n. Es una ense&ntilde;anza todav&iacute;a centrada en el profesor, en vez de estarlo en el aprendizaje del estudiante y no est&aacute; dirigida a que este sea capaz de adquirir el h&aacute;bito del aprendizaje aut&oacute;nomo.</p>     <p>4. Se sigue empleando una metodolog&iacute;a poco activa y basada en la lecci&oacute;n magistral.</p>     <p>5. La docencia pr&aacute;ctica si bien se ha incrementado en cantidad, no ha mejorado excesivamente en calidad.</p>     <p>6. Las actividades pr&aacute;cticas tanto b&aacute;sicas como cl&iacute;nicas adolecen en muchos casos de  falta de pertinencia o de exceso de pasividad por parte del estudiante.</p>     <p>7. Las metodolog&iacute;as de evaluaci&oacute;n que se utilizan est&aacute;n centradas en la evaluaci&oacute;n de los conocimientos te&oacute;ricos.</p>     <p>8. Sigue persistiendo una frontera infranqueable entre el per&iacute;odo precl&iacute;nico y cl&iacute;nico que impide una integraci&oacute;n real b&aacute;sica-cl&iacute;nica</p>     <p>9. Sigue existiendo, a la hora de gestionar la docencia de pregrado, una excesiva autonom&iacute;a de los departamentos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10. No se han creado Unidades de Educaci&oacute;n M&eacute;dica a trav&eacute;s de las cuales, expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica, pudieran brindar a los docentes la ayuda necesaria en temas educativos.</p>     <p>11. Existe una falta evidente de recursos humanos cualificados y de recursos materiales para introducir cambios reales.</p>     <p>12. Los actuales planes de estudio no tienen en cuenta los valores del profesionalismo.</p> </blockquote>     <p>Conscientes de dichos defectos, y ante este nuevo proceso que se inicia, no podemos caer en la tentaci&oacute;n, como ha ocurrido en otras ocasiones, de llevar a cabo una reforma superficial o un mero maquillaje de lo que tenemos hoy en d&iacute;a, convirtiendo nuestros cr&eacute;ditos actuales en ECTS mediante una simple multiplicaci&oacute;n por el factor que se considere m&aacute;s adecuado. Es imperativo que modifiquemos las estrategias, las metodolog&iacute;as docentes y de evaluaci&oacute;n y la estructura de los planes de estudio, sin lo cual los problemas antes citados subsistir&aacute;n.</p>     <p>¿Qu&eacute; debemos hacer pues para acometer una reforma en profundidad que nos haga converger de verdad con Europa, sobre todo con pa&iacute;ses en los que se ha llevado a o se est&aacute; llevando a cabo un verdadero cambio de la educaci&oacute;n medica pregraduada, con resultados positivos contrastados? No se trata de inventar nada. Otros antes que nosotros han acometido reformas reales e innovadoras que se han demostrado &uacute;tiles y positivas. La literatura en Educaci&oacute;n M&eacute;dica en este sentido es abundante y diversa y a ella nos podemos remitir.</p>     <p>Sin duda, uno de los documentos m&aacute;s &uacute;tiles en este sentido es el elaborado por la WFME (World Federation for Medical Education) que define los Est&aacute;ndares de Calidad para la Educaci&oacute;n M&eacute;dica pregraduada. Dicho documento fue asumido en 2001 en la denominada Declaraci&oacute;n de Granada, por la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, la Organizaci&oacute;n Medica Colegial, los Ministerios de Educaci&oacute;n y Sanidad y las Sociedades Cient&iacute;ficas como la SEDEM, la ACEM y la SEMDE. Otro documento que consideramos fundamental como referente, es el elaborado por el Instituto de Educaci&oacute;n M&eacute;dica Internacional (IIME) que define las competencias generales que ha de demostrar cualquier m&eacute;dico independientemente de donde se forme y que ha sido tenido en cuenta por la Conferencia de Decanos para la elaboraci&oacute;n del Libro Blanco.</p>     <p>De acuerdo con estos documentos y otra literatura consultada, y nuestra propia experiencia, queremos enunciar las siguientes recomendaciones agrupadas en 7 apartados:</p>      <p><b>I. DEFINICI&Oacute;N DEL &quot;PRODUCTO&quot; A FORMAR</b></p>     <p>1) Cada Facultad de Medicina debe formular su misi&oacute;n y objetivos, definiendo el perfil de licenciado en Medicina a formar, es decir establecer las caracter&iacute;sticas del &quot;producto&quot;, como marco de referencia. Sin este marco es imposible adecuar y definir todo el proceso.</p>     <p>2) El Licenciado en Medicina a formar ha de ser competente en el &aacute;mbito b&aacute;sico, con unas bases adecuadas para la posterior formaci&oacute;n en cualquier especialidad m&eacute;dica y de acuerdo con las funciones que los m&eacute;dicos puedan ejercer en el sistema sanitario.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>II. DEFINICI&Oacute;N DE LAS COMPETENCIAS</b></p>     <p>3) Las Facultades de Medicina deben definir las competencias que los estudiantes han de haber adquirido al final de su formaci&oacute;n de pregrado, as&iacute; como los m&eacute;todos para la certificaci&oacute;n de las mismas, de acuerdo con las caracter&iacute;sticas del producto previamente definido. Esta competencias deber&iacute;an incluir el conocimiento y la comprensi&oacute;n de las ciencias b&aacute;sicas, cl&iacute;nicas y sociales y del comportamiento, incluyendo la salud p&uacute;blica, la medicina comunitaria, y la &eacute;tica m&eacute;dica relevantes para la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, las actitudes y habilidades cl&iacute;nicas (anamnesis, establecimiento del diagn&oacute;stico, procedimientos pr&aacute;cticos generales, habilidades de comunicaci&oacute;n, tratamiento y prevenci&oacute;n de la enfermedad, promoci&oacute;n de la salud, rehabilitaci&oacute;n, razonamiento cl&iacute;nico y capacidad para resolver problemas) y la habilidad para llevar a cabo un aprendizaje durante toda la vida y un desarrollo profesional continuo adecuado. Estas competencias en cualquier caso deben estar perfectamente interrelacionadas con la formaci&oacute;n postgraduada.</p>     <p>4) Las competencias deben definirse a dos niveles:</p>     <blockquote>     <p>a) Competencias nucleares comunes a todos los m&eacute;dicos sea cual sea la Facultad de Medicina donde se hayan formado. Deben participar en el proceso de definici&oacute;n de estas competencias generales las Facultades de Medicina, las Administraciones educativas y sanitarias, el Sistema Publico de Salud y la Organizaciones Profesionales. Existen varios documentos sobre los cuales se puede basar esta definici&oacute;n como es el elaborado por el IIME que fija los requerimientos generales m&iacute;nimos esenciales.</p>     <p>b) Otras Competencias. Una vez definidas las competencias nucleares, cada Facultad debe -de acuerdo con el perfil de licenciado en medicina definido, y de acuerdo con las competencias antes mencionadas-, establecer otras competencias que considere  necesarias en la formaci&oacute;n de sus propios estudiantes.</p>  </blockquote>      <p><b>III. DEFINICI&Oacute;N DEL MODELO CURRICULAR</b></p>     <p>5) Una vez definidas las competencias, las Facultades de Medicina deben trabajar en un proceso de reforma curricular que conduzca a la elaboraci&oacute;n del plan de estudios basado en las competencias definidas. Por ello, deben elaborar una estrategia que contemple el proceso participativo mediante el cual los agentes implicados, desarrollen e implementen un modelo curricular y unas metodolog&iacute;as de aprendizaje que permitan alcanzar dichas competencias.</p>     <p>6) Los modelos curriculares y los m&eacute;todos educativos seleccionados deben asegurar una preparaci&oacute;n real de los estudiantes para la formaci&oacute;n postgraduada, para la responsabilizaci&oacute;n de su propio proceso de aprendizaje y para un proceso de aprendizaje aut&oacute;nomo de por vida.</p>     <p>7) El modelo curricular debe contemplar la planificaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n de las competencias inmediatamente despu&eacute;s de definirlas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>8) El modelo curricular debe poner &eacute;nfasis en el desarrollo de las competencias, m&aacute;s que en la mera transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n y de conocimientos te&oacute;ricos, adoptando una metodolog&iacute;a que facilite la adquisici&oacute;n de dichas competencias.</p>     <p>9) El modelo curricular debe apostar por una metodolog&iacute;a activa, reduciendo en lo posible el exceso o redundancia de informaci&oacute;n o la informaci&oacute;n irrelevante. Para ello es necesario llevar a cabo una revisi&oacute;n en profundidad de los contenidos actuales.</p>     <p>10) El modelo curricular debe permitir el contacto precoz del estudiante con la realidad m&eacute;dica y favorecer el trabajo en equipo interdisciplinar.</p>     <p>11) Las directrices generales deben ser flexibles con el fin de cada Facultad pueda seleccionar aquel modelo educacional que considere m&aacute;s adecuado en su contexto, para la consecuci&oacute;n de las competencias en funci&oacute;n de sus peculiaridades y de sus posibilidades.</p>      <p><b>IV. LA ESTRUCTURA Y LA COMPOSICI&Oacute;N DEL CURR&Iacute;CULUM</b></p>     <p>12) Habida cuenta que las experiencias disponibles demuestran que un curriculum integrado, en cualquiera de sus modalidades, posee evidentes ventajas sobre uno tradicional basado en disciplinas, que un curr&iacute;culum basado en competencias es por definici&oacute;n un curr&iacute;culum integrado y que un curr&iacute;culum integrado facilita el contacto precoz del estudiante con la realidad m&eacute;dica, se recomienda que el curr&iacute;culum tenga una estructura integrada tanto en forma horizontal como vertical .</p>     <p>13) Para facilitar la adopci&oacute;n de un curr&iacute;culum integrado, es esencial que las directrices generales no establezcan de forma obligatoria la tradicional divisi&oacute;n entre dos ciclos, b&aacute;sico y cl&iacute;nico. En cualquier caso, ello permitir&iacute;a que las facultades pudiesen optar por un mayor o menor grado de integraci&oacute;n dependiendo de sus propias caracter&iacute;sticas y as&iacute; mismo, que aquellas que lo desearan pudiesen adoptar un curr&iacute;culum totalmente integrado, en base a competencias, en base a sistemas, o en base a la estrategia del aprendizaje basado en la soluci&oacute;n de problemas.</p>     <p>14) En cualquier caso, al decidir la implementaci&oacute;n de un nuevo curr&iacute;culum, las facultades deben hacer un an&aacute;lisis comparativo y objetivo de los diversos modelos, y de su mayor o menor adecuaci&oacute;n a la realidad concreta de cada facultad.</p>     <p>15) La fijaci&oacute;n de la carga curricular en cr&eacute;ditos de cada unidad del curriculum debe ser hecha por cada facultad, en funci&oacute;n de las competencias nucleares y las propias de cada una, de su modelo y estructura curricular, y de la metodolog&iacute;a docente escogida. Es indispensable por ello, que las directrices generales fijen &uacute;nicamente una carga global general del curr&iacute;culum que luego pueda ser distribuida por la propia Facultad en funci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas y no establezcan cors&eacute;s r&iacute;gidos como ocurri&oacute; en la anterior reforma.</p>      <p><b>V. GESTI&Oacute;N DEL PROGRAMA EDUCATIVO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>16) La elaboraci&oacute;n de un curr&iacute;culum es un proceso complejo, largo y dif&iacute;cil y que debe estar sometido a continua evaluaci&oacute;n y revisi&oacute;n. Por ello y con el fin de facilitar su gesti&oacute;n, se recomienda la creaci&oacute;n de un comit&eacute; curricular, que cuente con representaci&oacute;n del profesorado, de los estudiantes y de otros agentes implicados en la formaci&oacute;n de postgrado.</p>     <p>17) Este comit&eacute; curricular debe tener la suficiente autoridad y capacidad de liderazgo para dirigir el proceso de elaboraci&oacute;n e implementaci&oacute;n del curr&iacute;culum, por encima de los intereses departamentales y personales.</p>     <p>18) Todo el proceso de dise&ntilde;o y gesti&oacute;n debe profesionalizarse mediante la participaci&oacute;n de expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica que asesoren al referido comit&eacute; curricular. Si bien en un primer momento, esta experteza educativa puede obtenerse de una instituci&oacute;n nacional o internacional externa, lo &oacute;ptimo ser&iacute;a que todas las Facultades de Medicina crearan a medio plazo, unidades o departamentos de Educaci&oacute;n Medica.</p>      <p> <b> VI. LA EVALUACI&Oacute;N</b> </p>     <p>19) El elemento que m&aacute;s condiciona el proceso de aprendizaje es la evaluaci&oacute;n. Un curr&iacute;culum basado en competencias exige evaluar dichas competencias. La evaluaci&oacute;n de las competencias debe utilizar instrumentos v&aacute;lidos, fiables y factibles. El dise&ntilde;o que se adopte debe tener en cuenta su aceptabilidad e impacto educativo tanto para los estudiantes como para los profesores.</p>     <p>20) Todos los agentes implicados, tanto docentes como discentes, deben participar activamente en el proceso. Para facilitar la incorporaci&oacute;n de los docentes en el mismo, se deber&iacute;a fomentar la formaci&oacute;n del profesorado en los sistemas de evaluaci&oacute;n en base a competencias.</p>     <p>21) Ser&iacute;a deseable que en el momento de la implantaci&oacute;n de los nuevos planes de estudio las facultades dispusieran de experiencia en la evaluaci&oacute;n de las competencias. Por ello, el proceso de evaluaci&oacute;n de competencias debe iniciarse cuanto antes, y se debe ir implantando en todo el curr&iacute;culum. Aprendizaje y evaluaci&oacute;n deben complementarse y retroalimentarse continuamente. Es bueno en este sentido desarrollar experiencias piloto asociadas a los procesos de evaluaci&oacute;n de la calidad de los programas formativos o planes de estudios. De esta forma se dar&aacute; respuesta tambi&eacute;n a las crecientes exigencias de las agencias evaluadoras.</p>     <p>22) El proceso de adquisici&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las competencias profesionales t&eacute;cnicas y sociales se ve favorecido por la existencia de laboratorios de habilidades donde los estudiantes adquieren habilidades y destrezas de una forma continua. Por ello, las Facultades deber&iacute;an facilitar la creaci&oacute;n de dichos laboratorios, incrementando su dotaci&oacute;n y mejorando sus prestaciones.</p>     <p>23) El proceso de evaluaci&oacute;n debe contemplar la implantaci&oacute;n de m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n formativa a lo largo del todo proceso educativo.</p>     <p>24) Con independencia de la estrategia de implantaci&oacute;n continuada de aprendizaje y evaluaci&oacute;n de competencias a lo largo de toda la carrera, y como garant&iacute;a ante la sociedad de la adquisici&oacute;n de las competencias, se considera necesario establecer al final de la licenciatura, una evaluaci&oacute;n formal, dotada de validez acad&eacute;mica, de las competencias adquiridas. Conjuntamente con otros elementos, esta evaluaci&oacute;n final de las competencias deber&iacute;a ser reconocida tanto por las asociaciones profesionales como por los programas de la formaci&oacute;n postgraduada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>VII. LOS RECURSOS HUMANOS Y MATERIALES</b></p>     <p>25) Una reforma comprometida y responsable requiere recursos humanos y materiales. Por ello las Universidades y las autoridades pol&iacute;ticas han de ser conscientes de que han de aplicar los recursos necesarios para llevar a cabo una reforma adecuada. Estos recursos se han de aplicar a disponer de infraestructuras materiales necesarias y a la disponibilidad y a la formaci&oacute;n del profesorado ya que un proceso de transformaci&oacute;n no es posible sin una formaci&oacute;n adecuada y continua del docente.</p>     <p>26) Es necesario implicar al profesorado en la reforma curricular, para lo cual es necesario el reconocimiento de la funci&oacute;n docente, y el establecimiento de criterios objetivos de evaluaci&oacute;n, asumidos por los interesados y por las autoridades acad&eacute;micas.</p>     <p>27) Para conseguir el necesario desarrollo de la funci&oacute;n docente de la universidad se deben aplicar medidas similares a aquellas que han resultado ser tan efectivas para el desarrollo de la investigaci&oacute;n universitaria: i) proporcionar financiaci&oacute;n suficiente, ii) potenciar el prestigio social de la docencia y iii) considerar la docencia al igual que la investigaci&oacute;n como un elemento fundamental en la promoci&oacute;n del profesorado, eso es el desarrollo profesional docente. Se recomienda definir un perfil de competencias profesionales del docente en Ciencias de la Salud.</p>     <p>Las Sociedades de Educaci&oacute;n M&eacute;dica espa&ntilde;olas que suscriben este documento hacen un llamamiento a todos los agentes que participan en todas las etapas de la formaci&oacute;n m&eacute;dica, a que se impliquen en este proceso de cambio, para llegar a un consenso sobre los puntos fundamentales del referido documento, concretados en la definici&oacute;n de las competencias profesionales del licenciado en Medicina, en la dotaci&oacute;n de un sistema de evaluaci&oacute;n de calidad y en el desarrollo profesional continuo de los docentes en Ciencias de la Salud.</p>      <p align="right">Madrid 22 de noviembre de 2004</p>      <p>Agradecimientos:    <br> <i>Las Sociedades que han elaborado este documento quieren expresar su agradecimiento los expertos que han contribuido al mismo con sus opiniones y sugerencias: Margarita Bar&oacute;n Maldonado, Catedr&aacute;tica de la Universidad de Alcal&aacute; de Henares y Presidenta de la Association for Medical Education in Europe (AMEE); Milagros Garc&iacute;a Barbero, Directora de la Oficina Europea de la OMS, Barcelona, Alberto Oriol-Bosch, Presidente de la Fundaci&oacute;n Educaci&oacute;n M&eacute;dica y Madalena Patricio, Secretaria de la Sociedad Portuguesa de Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Tambi&eacute;n quieren expresar su agradecimiento al Sr. Fernando Riva Navarro, representante de la Asociaci&oacute;n de Estudiantes de Medicina de Espa&ntilde;a, por sus aportaciones.</i></p>       ]]></body>
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