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</front><body><![CDATA[ <P><font face="Arial" size="4"><i>colaboración</i></font></P> <hr>     <P><font size="5" face="Arial"><b>Reflexiones sobre la universidad en el &aacute;mbito biom&eacute;dico.</b></font> <font size="4" face="Arial">Lecci&oacute;n Pi i Sunyer 2005,</font></P>     <P><font size="4" face="Arial">Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.</font></P>     <P><font size="4">Reflections on the University from a Biomedical Perspective.    <br> 2005 Pi i Sunyer lecture, Faculty of Medicine from University of Barcelona.</font></P>     <P>Ciril Rozman</P>     <P>Profesor Em&eacute;rito de la Universidad de Barcelona.</P>     <P>&nbsp;</P>     <P>En primer lugar deseo expresar mi m&aacute;s profundo agradecimiento a la Junta de la Facultad que me seleccion&oacute; para pronunciar esta lecci&oacute;n, hecho que me honra profundamente. Voy a reflexionar sobre la Universidad en el &aacute;mbito biom&eacute;dico y dividir&eacute; mi intervenci&oacute;n en los 5 apartados siguientes: I. Introducci&oacute;n y objetivos; II. Funci&oacute;n asistencial; III. Funci&oacute;n docente; IV. Funci&oacute;n investigadora, y V. Aspectos organizativos y estructurales.</P>     <P>I. INTRODUCCI&Oacute;N Y OBJETIVOS.-<font face="Arial"> </font> Las funciones de cualquier universidad son dos: a) generar conocimiento, es decir, la investigaci&oacute;n, y b) transmitir conocimiento, o sea, la docencia. En el &aacute;mbito biom&eacute;dico, a las dos misiones citadas se le a&ntilde;ade una tercera que es la asistencia. Esta est&aacute; &iacute;ntimamente relacionada con las dos anteriores, ya que en numerosas circunstancias las tres funciones se ejercen de forma casi simult&aacute;nea. El objetivo de mi conferencia consiste en el an&aacute;lisis de los defectos y posibles soluciones en el ejercicio de la asistencia, docencia e investigaci&oacute;n. Mis reflexiones se van a centrar en los hospitales universitarios y van a ser realizadas desde una perspectiva personal con una serie de opiniones que no considero necesariamente compartidas, pero que pueden servir de materia de reflexi&oacute;n a todos los asistentes.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>II. FUNCI&Oacute;N ASISTENCIAL.- Sostengo que la asistencia a los enfermos debe ser de tipo integral, es decir, bio-psico-social. Ya desde el punto de vista exclusivamente biol&oacute;gico, el organismo no es una pura aposici&oacute;n de aparatos y sistemas, sino que entre ellos existen numerosas relaciones y, por tanto, debe ser abordado de forma conjunta. Pero, adem&aacute;s, el paciente es un ser humano, dotado de sentimientos y de un psiquismo que le es propio y, por &uacute;ltimo, est&aacute; inmerso en unas determinadas circunstancias sociales que condicionan grandemente su realidad presente. De ah&iacute;, pues, la necesidad que la funci&oacute;n asistencial se ejerza de modo integrado atendiendo a los aspectos tanto biol&oacute;gicos como psicol&oacute;gicos y sociales.</P>     <P>¿Cu&aacute;l es nuestra realidad actual?. En los hospitales de tercer nivel, en los cuales existe un gran desarrollo especializado, la asistencia suele ejercerse de forma fragmentada. Los pacientes peregrinan por diversos dispensarios y consultas de numerosos especialistas, y as&iacute;, por ejemplo, el cardi&oacute;logo les trata las arritmias, el &aacute;ngor o la hipertensi&oacute;n arterial; el digest&oacute;logo se ocupa del reflujo gastroesof&aacute;gico, de la diverticulosis sigmoidea o de la colopat&iacute;a esp&aacute;stica; el reumat&oacute;logo les atiende respecto a los padecimientos como poliartrosis, osteoporosis u otras, y as&iacute; sucesivamente. Ninguno de estos especialistas ofrece al paciente una asistencia integral. La historia cl&iacute;nica &uacute;nica -obligada por ley- suele ser un gran sobre &uacute;nico en el que cabe encontrar numerosas historias cl&iacute;nicas correspondientes a diferentes servicios. Lo m&aacute;s grave de este tipo de atenci&oacute;n es que se han contagiado del sistema los pacientes que en cierta forma se han convertido en los directores de su propia asistencia. En efecto, suelen plantear a su especialista s&oacute;lo lo que ellos consideran que es de incumbencia de &eacute;ste y omiten todas las dolencias o los s&iacute;ntomas que seg&uacute;n su criterio no pertenecen al campo del profesional que les trata en aquel momento. Obviamente, una historia cl&iacute;nica recogida en estas circunstancias suele ser muy defectuosa, pues le faltan numerosos aspectos que pudieran ser de inter&eacute;s en cada caso concreto.</P>     <P>La situaci&oacute;n a la que hemos llegado se entiende mejor si se analizan sus antecedentes hist&oacute;ricos. Hasta mediados del siglo pasado, la gran figura en el terreno de la asistencia era el internista que sol&iacute;a ocupar los cargos de m&aacute;ximo rango tanto en la universidad como en el hospital y en la sociedad. Hacia la d&eacute;cada de los 70 surgieron con fuerza los especialistas de diferentes sub&aacute;reas de la medicina interna, quienes se desgajan del tronco com&uacute;n. Poco a poco se va consumando el divorcio entre la medicina interna general y las especialidades m&eacute;dicas. Cuando dirigimos nuestra mirada al American Board of Internal Medicine, organismo que se encarga de certificar la excelencia profesional de los diversos expertos en su campo, se puede percibir claramente el sentido troncal que mantiene el citado organismo. En efecto, engloba tanto a la medicina interna general como todas las especialidades que cl&aacute;sicamente han pertenecido a este gran &aacute;mbito de la asistencia m&eacute;dica. Por desgracia, en Espa&ntilde;a, la situaci&oacute;n no es id&eacute;ntica, pues cuando analizamos las Comisiones Nacionales de Especialidades no se advierte este sentido troncal de la medicina interna, ya que entre las distintas comisiones no existe en principio ning&uacute;n v&iacute;nculo espec&iacute;fico que les obligue a relacionarse.</P>     <P>Existen numerosas razones que sugieren la necesidad de un profundo cambio en la organizaci&oacute;n asistencial. En primer lugar, el organismo humano no se puede disecar en parcelas independientes y, por tanto, la asistencia tampoco. Por otro lado, el origen del problema puede estar muy lejos, es decir, en otro aparato o sistema de lo que el cuadro cl&iacute;nico parece sugerir. A su vez, sobre todo desde que ha aumentado la edad de la poblaci&oacute;n, ha aumentado la frecuencia de la multimorbilidad o comorbilidad. Un important&iacute;simo criterio por el que se impone ese profundo cambio que estoy reclamando es el criterio de eficiencia, tan importante cuando se aborda la sostenibilidad del sistema sanitario. En este sentido, obviamente, es mucho m&aacute;s eficiente el m&eacute;dico que es capaz de tratar a un paciente de cinco o seis afecciones diferentes que ese peregrinar por los gabinetes especializados al que me refer&iacute;a antes. Por &uacute;ltimo, la asistencia integral bio-psico-social es much&iacute;simo m&aacute;s satisfactoria para el paciente que la atenci&oacute;n fragmentada.</P>     <P>No se me escapan las dificultades con que se enfrentar&iacute;an las diferentes soluciones a este problema. Estoy profundamente convencido de que en el &aacute;mbito de la medicina interna y de las especialidades m&eacute;dicas deber&iacute;amos recuperar con urgencia el orgullo de pertenencia al tronco com&uacute;n, as&iacute; como el esp&iacute;ritu del internismo, o si se quiere, la promoci&oacute;n de la asistencia integral bio-psico-social. Para que todo ello sea posible, es preciso organizar nuestros hospitales de forma adecuada. A este respecto, no me parecen id&oacute;neos los institutos m&eacute;dico-quir&uacute;rgicos, que se han puesto en marcha en algunas instituciones hospitalarias. Soy firme defensor de la estructura departamental, pero no de su modelo vertical, vigente durante el siglo pasado, en el cual los especialistas estaban jer&aacute;rquicamente subordinados a la gran figura del internista, situaci&oacute;n que en gran medida ha sido la causa del divorcio actual al que me refer&iacute;a antes. Por contra, creo en la posibilidad de organizar los departamentos de medicina interna de forma horizontal, pero no con una simple aposici&oacute;n de los diferentes servicios sino con una profunda colaboraci&oacute;n entre ellos y con una jerarqu&iacute;a rotatoria entre los diversos jefes de servicio. En una estructura de este tipo se pueden organizar muchas actividades que permitan mantener la formaci&oacute;n y el esp&iacute;ritu troncal. Entre ellas, cabe citar las sesiones cl&iacute;nicas, las conferencias cl&iacute;nicopatol&oacute;gicas y las grandes revisiones de los temas de inter&eacute;s com&uacute;n. A su vez, una estructura departamental de este tipo deber&iacute;a garantizar la competencia cl&iacute;nica de todos sus miembros, pero no &uacute;nicamente en las cuestiones de su especialidad o actividad preferente, sino en la capacidad de orientar a cualquier enfermo previamente no clasificado por el diagn&oacute;stico.</P>     <P>III. FUNCI&Oacute;N DOCENTE.- Es cl&aacute;sico dividir la educaci&oacute;n m&eacute;dica en tres fases: a) educaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada, correspondiente a los estudios de licenciatura; b) educaci&oacute;n postgraduada, consistente en la formaci&oacute;n especializada; y c) educaci&oacute;n m&eacute;dica continuada que pretende garantizar el mantenimiento de la competencia cl&iacute;nica durante toda la vida del profesional. Aunque &uacute;til, esta divisi&oacute;n es esquem&aacute;tica. En efecto, el proceso de la educaci&oacute;n m&eacute;dica es un "continuum", ya que como despu&eacute;s se ver&aacute;, distintas fases se influyen mutuamente. Cuando se intenta realizar una evaluaci&oacute;n cualitativa de las tres fases mencionadas, la m&aacute;s defectuosa con mucho es la primera.</P>     <P>1º Educaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada. Sus objetivos consisten en adquirir y mantener: a) conocimientos cient&iacute;ficos suficientes para que las actividades profesionales tengan base racional; b) habilidades necesarias para la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de los conocimientos; c) actitudes necesarias para la consideraci&oacute;n integral (bio-psico-social) del paciente, y d) calidad &eacute;tica que convierta las actuaciones t&eacute;cnicamente correctas en moralmente buenas.</P>     <P>En este contexto, suelo citar a uno de los mejores expertos espa&ntilde;oles en bio&eacute;tica, Dr. Diego Gracia quien se&ntilde;ala que es buen m&eacute;dico el profesional que ejerce su arte con correcci&oacute;n t&eacute;cnica. Y que es m&eacute;dico bueno aquel que mantiene un escrupuloso respeto por los principios &eacute;ticos de su profesi&oacute;n. Y apostilla que ambas caracter&iacute;sticas son imprescindible para un ejercicio adecuado de la profesi&oacute;n.</P>     <P>¿Cu&aacute;les son los problemas de la educaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada?. El primer gran escollo lo constituye el examen de acceso al MIR. Al ser exclusivamente cognitivo, condiciona gravemente los estudios de licenciatura. Se produce la paradoja de que las facultades de medicina no preparan a sus alumnos ni siquiera para este examen, ya que estos suelen acudir a academias especializadas para superar m&aacute;s f&aacute;cilmente dicha prueba. El segundo escollo es que los planes de estudio de licenciatura siguen sin modernizarse en profundidad. Respecto al examen MIR es muy ilustrativa la entrevista que el peri&oacute;dico "La Vanguardia" (15-03-2005) ofreci&oacute; con Esteve Darwich, el n&uacute;mero uno de la prueba MIR de este a&ntilde;o. El entrevistado se&ntilde;alaba textualmente: "El MIR es una tonter&iacute;a en la que te lo juegas todo en cinco horas". Refer&iacute;a tambi&eacute;n que un a&ntilde;o antes de acudir a dicha prueba se hab&iacute;a matriculado en una academia <i> ad hoc</i> para prepararse para el MIR y no a aprender medicina porque "no hay relaci&oacute;n entre sacar buena o mala nota en el MIR y ser buen o mal m&eacute;dico". La reflexi&oacute;n que se me ocurre es que tal vez en vez de las listas de las facultades con los mejores n&uacute;meros de MIR se tendr&iacute;an que publicar las correspondientes de las academias antes citadas.</P>     <P>¿Cu&aacute;les son las posibles soluciones de la educaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada? La primera, sin duda, consiste en modificar el examen MIR. En tal sentido me produjo una gran satisfacci&oacute;n la lectura de la Ley de Organizaci&oacute;n de las Profesiones Sanitarias, la llamada LOPS (del 22-11-2003) que propone incluir junto a los aspectos cognitivos el examen de habilidades. Mi satisfacci&oacute;n inicial se convirti&oacute; en una cierta decepci&oacute;n al leer que los legisladores se daban un plazo de 7 a&ntilde;os para la incorporaci&oacute;n progresiva de esta modificaci&oacute;n del examen MIR. A mayor abundamiento, en la LOPS no se indicaba la metodolog&iacute;a de esta evaluaci&oacute;n ni se inclu&iacute;a el examen de actitudes. En este punto, me pregunto: ¿es factible un examen MIR central y simult&aacute;neo en el que junto a los aspectos cognitivos se eval&uacute;en las habilidades? La respuesta es que probablemente no. Desde Catalu&ntilde;a se ha reclamado con frecuencia la posibilidad de realizar el examen MIR en el &aacute;mbito auton&oacute;mico. Ello tendr&iacute;a varias ventajas. En primer t&eacute;rmino, junto a los conocimientos, el candidato podr&iacute;a ser evaluado tanto respecto a las habilidades como a las actitudes. Adem&aacute;s, ello posibilitar&iacute;a una planificaci&oacute;n m&aacute;s id&oacute;nea del n&uacute;mero de plazas de cada especialidad necesarias en la comunidad aut&oacute;noma correspondiente.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Por lo que respecta a la modernizaci&oacute;n de los planes de estudio, habr&iacute;a que ensayar diversos aspectos de los nuevos modelos educativos. Estos se han ido introduciendo en muchas facultades de medicina del mundo de modo parcial o total. Voy a se&ntilde;alar algunas de sus caracter&iacute;sticas. En vez de estar centrados en el profesor y en sus clases magistrales se concentran de modo preferente en el alumno. Apoyan fuertemente el aprendizaje aut&oacute;nomo, es decir, ense&ntilde;an a aprender al alumno por s&iacute; mismo. Prestan una gran atenci&oacute;n a la resoluci&oacute;n de problemas y a la potenciaci&oacute;n del razonamiento cl&iacute;nico. Entrenan al alumno en la toma de decisiones en el contexto de lo demostrado, pero tambi&eacute;n en circunstancias de complejidad e incertidumbre. Educan al alumno en el respeto por los principios &eacute;ticos. Potencian el contacto precoz del estudiante con el paciente, lo cual le exigir&iacute;a borrar los l&iacute;mites tan r&iacute;gidos entre el ciclo precl&iacute;nico y ciclo cl&iacute;nico de los planes de estudio actuales. Entrenan al alumno en el empleo de la inform&aacute;tica desde la entrada en la facultad. Y, por &uacute;ltimo, dedican muchos esfuerzos a la organizaci&oacute;n del llamado laboratorio de habilidades ("skill-lab"). En dicho laboratorio existen por lo menos cuatro m&oacute;dulos: a) el dedicado a entrenar al alumno en la exploraci&oacute;n f&iacute;sica, es decir, en recoger del paciente los signos mediante el uso inteligente y mesurado de los sentidos; b) el m&oacute;dulo de las maniobras terap&eacute;uticas, como puedan ser la sutura de una herida, las elementales t&eacute;cnicas de resucitaci&oacute;n o la reducci&oacute;n de una fractura; c) el dedicado a las maniobras elementales de laboratorio, y d) el correspondiente a las t&eacute;cnicas de comunicaci&oacute;n tan necesaria para relacionarse con el paciente y su entorno familiar.</P>     <P>2º Educaci&oacute;n m&eacute;dica postgraduada. Su objetivo consiste en convertir al licenciado en especialista. La implantaci&oacute;n del sistema MIR ha sido el avance m&aacute;s importante en la educaci&oacute;n m&eacute;dica espa&ntilde;ola si prescindimos de los defectos del examen de acceso ya se&ntilde;alados. El sistema de formaci&oacute;n de especialistas a trav&eacute;s de la residencia es en general excelente y envidia de muchos pa&iacute;ses europeos. La educaci&oacute;n m&eacute;dica postgraduada es desde el punto de vista cualitativo la mejor de las tres fases. Pero, como todo en la vida, es perfeccionable y las posibles modificaciones que se podr&iacute;an introducir se refieren tanto a los contenidos como a los procedimientos. En cuanto a los contenidos se ha se&ntilde;alado que ser&iacute;a interesante que el MIR recibiese una formaci&oacute;n m&aacute;s completa en los aspectos de investigaci&oacute;n, en formaci&oacute;n en bio&eacute;tica y en habilidades comunicativas. Podemos advertir que algunas de estas materias en realidad forman parte de los nuevos modelos educativos descritos en el pregrado. En cuanto a los procedimientos, se habla de las mejoras a introducir en la tutor&iacute;a y en la evaluaci&oacute;n. Me ocupar&eacute; brevemente del primero de estos aspectos, pues es cierto que la funci&oacute;n tutorial de los m&eacute;dicos internos y residentes est&aacute; poco estructurada y con frecuencia falta del todo. Recientemente (Diario M&eacute;dico, 11-3-2005), los mismos MIR reclaman que en la regulaci&oacute;n de su relaci&oacute;n con las instituciones hospitalarias correspondientes se recoja el compromiso expl&iacute;cito del tutor. Al respecto parece gestarse un gran avance en la comunidad aut&oacute;noma catalana, pues est&aacute; a punto de publicarse un decreto del Departamento de Salud* que pretende mejorar la funci&oacute;n tutorial. En dicha disposici&oacute;n se prev&eacute; un proceso de acreditaci&oacute;n de los tutores, es decir, de aquellos profesionales que est&eacute;n preparados y comprometidos a desarrollar la funci&oacute;n correspondiente. Dicho proceso se realizar&iacute;a en primer lugar en el &aacute;mbito interno por la propia instituci&oacute;n, y m&aacute;s tarde de modo externo, por el Departamento de Salud. Se prev&eacute; la reacreditaci&oacute;n, es decir, la necesidad de que al cabo de un per&iacute;odo de tiempo el tutor demuestre que sigue preparado y motivado para el desarrollo de dicha funci&oacute;n. Y, por ultimo, est&aacute; previsto un reconocimiento documental e incluso y en forma de retribuci&oacute;n, iniciativa para la cual existe ya el presupuesto necesario (Gaceta M&eacute;dica, 18-24 de abril de 2005).</P>     <P>3º Educaci&oacute;n m&eacute;dica continuada. Con frecuencia se designa con las letras FMC, es decir, formaci&oacute;n m&eacute;dica continuada. Su objetivo consiste en mantener la competencia profesional durante toda la vida. En este terreno cabe distinguir dos tipos principales: a) la FMC estructurada y b) la autoformaci&oacute;n. La forma estructurada consiste en la organizaci&oacute;n de cursos, programas y otras actividades de reciclaje que permitan mantener al profesional al d&iacute;a en numerosos aspectos de su actividad. La LOPS antes mencionada prev&eacute; la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n de formaci&oacute;n continuada que se encargar&iacute;a de organizar todo este proceso. Tambi&eacute;n est&aacute;n previstos varios tipos de acreditaci&oacute;n, tanto del &aacute;mbito institucional como de actividades concretas. El aspecto m&aacute;s debatido y espinoso, no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a sino en el mundo en general, es si es necesaria la llamada recertificaci&oacute;n o recolegiaci&oacute;n. Tal proceso exigir&iacute;a a los m&eacute;dicos la demostraci&oacute;n peri&oacute;dica de su competencia al objeto de seguir disfrutando de su licencia profesional. La LOPS antes mencionada pasa de puntillas sobre este aspecto sin definirse en concreto. Dr. Pardell, un gran experto en el tema, se preguntaba recientemente en un art&iacute;culo publicado en Medicina Cl&iacute;nica: ¿Es oportuno introducir la recertificaci&oacute;n de los m&eacute;dicos en Espa&ntilde;a? <SUP>1</SUP>. El autor se define por la conveniencia de tal proceso y seg&uacute;n su opini&oacute;n no plantear&iacute;a excesivos problemas. Al respecto, me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n un programa que el Colegio de M&eacute;dicos de Quebec puso en marcha y que la secretaria de dicho colegio, Dra. Lescop, tuvo la oportunidad de exponernos en Barcelona hace unos 5 a&ntilde;os. Se trata de un programa preventivo, mediante el cual el colegio de m&eacute;dicos ejerce una cierta vigilancia sobre la competencia profesional de sus miembros e interviene antes de que se produzcan los conflictos. Cuando detecta deficiencias en la competencia profesional de algunos de sus colegiados, toma las medidas necesarias como pueda ser una jubilaci&oacute;n anticipada de las personas de cierta edad o la implantaci&oacute;n de programas de reciclaje espec&iacute;ficos para los profesionales concretos. De todos modos, considero que mucho m&aacute;s importantes que la FCM estructurada son los m&eacute;todos autoformativos. Estos dependen de la eficacia de la educaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada. Es fundamental garantizar que el alumno durante la fase de la licenciatura adquiera una gran capacidad de autoaprendizaje y asimismo que se forme en la actitud &eacute;tica id&oacute;nea que le mueva su voluntad para que se vaya autoformando a lo largo de su vida. De este modo, es probable que no requiera nunca entrar en programas espec&iacute;ficos de reciclaje, sea obligatorios o voluntarios.</P>     <P>IV. FUNCI&Oacute;N INVESTIGADORA.- ¿Porqu&eacute; investigar? Hay diversas razones para fomentar la tarea investigadora. En primer t&eacute;rmino, los intentos de acercarse a la verdad que constituyen la esencia de la investigaci&oacute;n, honran al ser humano. Por otro lado, como ya se ha se&ntilde;alado antes, generar conocimiento es una de las obligaciones universitarias. Otra raz&oacute;n menos conocida, pero en extremo importante, es que la investigaci&oacute;n tiene utilidad productiva. Los pa&iacute;ses que no tienen petr&oacute;leo ni otras fuentes de riqueza natural, deben invertir m&aacute;s en investigaci&oacute;n y desarrollo (I+ D) para asegurar su futuro. Uno de los hechos perfectamente demostrados de las ciencias econ&oacute;micas es que el aumento de inversi&oacute;n en I + D se transforma en unos pocos a&ntilde;os en un crecimiento del producto interior bruto (PIB). Desafortunadamente, este efecto no se observa a corto plazo, por lo cual no tiene atractivo suficiente para los pol&iacute;ticos.</P>     <P>Cuando se analiza la inversi&oacute;n en I + D en tanto por ciento del PIB en nuestro entorno nos percatamos de que Suecia invierte el 3,5%, Alemania y EEUU 2,5%, y que la media de la Comunidad Europea se sit&uacute;a en el 2%. Espa&ntilde;a realiz&oacute; entre 1982 y 1992 un gran esfuerzo, pues partiendo de cotas muy bajas multiplic&oacute; esta inversi&oacute;n por cinco con efectos espectaculares. No obstante, a partir de 1992 se produjo un cierto estancamiento y actualmente estamos s&oacute;lo en un 1,1%. Si tenemos en cuenta que la Comunidad Europea se ha impuesto como objetivo para el a&ntilde;o 2010 invertir el 3%, es muy dif&iacute;cil que Espa&ntilde;a apruebe esta asignatura.</P>     <P>Pero aparte de aumentar la inversi&oacute;n, es fundamental mejorar el clima social. En este sentido tienen una especial responsabilidad los medios de comunicaci&oacute;n que rinden culto a los representantes de los ambientes deportivos y l&uacute;dicos, mientras que el prestigio de los cient&iacute;ficos es m&aacute;s bien escaso. La situaci&oacute;n se empieza a corregir con algunos cuantiosos premios de investigaci&oacute;n, aunque, a mi juicio, ser&iacute;a m&aacute;s eficaz alcanzar los niveles de dignidad retributiva. Por &uacute;ltimo, teniendo en cuenta que la cultura aumenta el aprecio por la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, entre todos hemos de hacer grandes esfuerzos por aumentar el nivel cultural del pa&iacute;s.</P>     <P>Deseo detenerme brevemente en los m&eacute;todos espec&iacute;ficos de promover la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica en los hospitales universitarios. Al respecto me remito a un art&iacute;culo que publicamos con Joan Rod&eacute;s hace unos 4 a&ntilde;os <SUP>2</SUP>, donde part&iacute;amos del an&aacute;lisis de nuestro hospital. Es bien conocida la destacada situaci&oacute;n que ocupa el Hospital Cl&iacute;nico de Barcelona por lo que respecta a la capacidad investigadora, sobre todo en el &aacute;mbito cl&iacute;nico o aplicado. En el trabajo analiz&aacute;bamos las actuaciones m&aacute;s determinantes para que se produjese esta situaci&oacute;n de privilegio. Entre ellas, creo que la m&aacute;s decisiva fue la reforma que se llev&oacute; a cabo en 1972. Adelant&aacute;ndonos en casi 14 a&ntilde;os a la promulgaci&oacute;n de la LRU, creamos una estructura departamental y unos mecanismos de funcionamiento que permitieron una ilusionada e intensa actividad en la triple funci&oacute;n universitaria: asistencia, docencia e investigaci&oacute;n. Fueron de gran importancia dos actuaciones -todav&iacute;a vigentes actualmente- llevadas a cabo en 1980, es decir, la convocatoria de becas de formaci&oacute;n post-MIR y la de permisos retribuidos. En 1989 se cre&oacute; la Fundaci&oacute;n Privada Cl&iacute;nic para la Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica, estructura que ha sido emulada en numerosos hospitales universitarios espa&ntilde;oles. Tal organismo tiene una extraordinaria importancia, no s&oacute;lo porque permite separar la administraci&oacute;n de los fondos destinados a la asistencia de los que se dedican a la investigaci&oacute;n, sino sobre todo porque permite crear un clima id&oacute;neo. Por &uacute;ltimo, en 1993 se cre&oacute; el IDIBAPS. En el contexto de la lecci&oacute;n commemorativa de hoy, debemos pronunciar solemnemente el significado de estas siglas: Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas August Pi y Sunyer. Este consorcio que a&uacute;na los esfuerzos del Hospital Cl&iacute;nico, de la Universidad de Barcelona, de la Generalitat de Catalunya y del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), tiene por objetivo fundamental acercar la investigaci&oacute;n b&aacute;sica a la cl&iacute;nica facilitando un tercer tipo de investigaci&oacute;n que recibe el nombre de traslacional o de transferencia. Ello es de extrema importancia, ya que contribuye de manera eficaz a que descubrimientos de las &aacute;reas b&aacute;sicas puedan aplicarse con gran rapidez a la cl&iacute;nica y, por tanto, en beneficio de los enfermos.</P>     <P>Procedo, a continuaci&oacute;n, a analizar nuestra productividad cient&iacute;fica en el entorno internacional y en el &aacute;mbito nacional. Por lo que se refiere al contexto internacional, en 1984 Espa&ntilde;a contribu&iacute;a con menos del 1% a la producci&oacute;n cient&iacute;fica mundial. En el per&iacute;odo 1994-2002, dicha productividad creci&oacute; hasta el 2,41%, gracias sobre todo a los esfuerzos de multiplicar la inversi&oacute;n antes se&ntilde;alada. Tal crecimiento fue reconocido por el informe anual de la National Science Foundation del 2002 de EEUU, en el que se se&ntilde;alaba que Espa&ntilde;a es de los pa&iacute;ses que m&aacute;s ha destacado en el aumento de citas recibidas durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, a&uacute;n recibe menos citas que trabajos produce, pues ese 2,41% de documentos se acompa&ntilde;a de tan s&oacute;lo de 1,79 % de citas. Esta situaci&oacute;n queda subrayada en un reciente trabajo de Nature <SUP>3</SUP> donde King habla de los pa&iacute;ses que est&aacute;n en la "premier league", entre los cuales no figura Espa&ntilde;a.</P>     <P>Cuando nos dirigimos al an&aacute;lisis del &aacute;mbito nacional es forzoso referirnos a un trabajo de Cam&iacute; y cols, que aparece en la p&aacute;gina web del Instituto de Salud Carlos III "http://www.isciii.es/fis/mapa/index.htm", y que ha sido publicado recientemente en Medicina Cl&iacute;nica <SUP>4</SUP>. Este an&aacute;lisis corresponde al per&iacute;odo 1994-2002 y contiene como datos fundamentales los cuatro siguientes: a) n&uacute;mero de publicaciones; b) n&uacute;mero de citaciones; y a partir de estos datos, dos par&aacute;metros bibliom&eacute;tricos: c) n&uacute;mero de citas por documento C/D, y finalmente d) tanto por ciento de no citaci&oacute;n. De estos dos par&aacute;metros bibliom&eacute;tricos el primero es positivo, es decir, cuanto m&aacute;s alto mejor, mientras que el segundo es negativo por cuanto m&aacute;s alto peor. Por lo que se refiere al &aacute;mbito de la biomedicina y ciencias de la salud, dicho an&aacute;lisis se dirigi&oacute; a 70 disciplinas de tres sub&aacute;mbitos: a) Medicina cl&iacute;nica (37 disciplinas); b) Ciencias de la vida, o si se quiere, investigaci&oacute;n biom&eacute;dica b&aacute;sica (22 disciplinas), y c) Ciencias sociales, Enfermer&iacute;a y Psicolog&iacute;a (11 disciplinas). Al analizar la distribuci&oacute;n porcentual por documentos procedentes de estos tres sub&aacute;mbitos se advierte que la contribuci&oacute;n del tercero de ellos es pr&aacute;cticamente nula y que el gran peso recae en los primeros dos, tanto por lo que se refiere al n&uacute;mero de contribuciones como al n&uacute;mero de citas recibidas. Asimismo cabe percatarse que a lo largo de este per&iacute;odo de tiempo el n&uacute;mero de documentos ha crecido de forma espectacular. Pero la mejor&iacute;a no ha sido s&oacute;lo cuantitativa sino que tambi&eacute;n han mejorado a lo largo de ese per&iacute;odo de tiempo los dos par&aacute;metros cualitativos, pues en los dos sub&aacute;mbitos se&ntilde;alados han mejorado tanto la media de citas por documento (que ha crecido) como el tanto por ciento de no-citaci&oacute;n (que ha decrecido claramente). Tambi&eacute;n es de inter&eacute;s dirigir nuestra mirada a los hospitales y universidades m&aacute;s productivos de Espa&ntilde;a. Por lo que se refiere a los hospitales (<a href="#t1">Tabla 1</a>) se advierte que entre los seis que han publicado m&aacute;s de 1500 documentos durante el per&iacute;odo 1994-2002, el primer lugar lo ocupa con gran diferencia el Hospital Cl&iacute;nico de Barcelona y ello no s&oacute;lo en sentido cuantitativo, pues ha contribuido con m&aacute;s del doble de publicaciones que el segundo de la lista, sino tambi&eacute;n en los aspectos cualitativos, ya que sus dos &iacute;ndices bibliom&eacute;tricos antes se&ntilde;alados (C/D y % de no citaci&oacute;n) son los de mayor calidad. Respecto a las universidades m&aacute;s productivas con m&aacute;s de 2 000 documentos durante el citado per&iacute;odo (<a href="#t2">Tabla 2</a>) destaca desde el punto de vista cuantitativo la Universidad de Barcelona y desde el punto de vista cualitativo la Aut&oacute;noma de Madrid.</P>     <p align="center"><a name="t1"><img src="/img/revistas/edu/v8n4/188tabla1.jpg" width="425" height="224"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p align="center"><a name="t2"><img src="/img/revistas/edu/v8n4/188tabla2.jpg" width="425" height="303"></a></p>      <P>Deseo, por &uacute;ltimo, realizar algunas consideraciones sobre la financiaci&oacute;n. Las fuentes destinadas a la producci&oacute;n investigadora tienen dos or&iacute;genes fundamentales: a) p&uacute;blico, y b) privado. Entre las fuentes p&uacute;blicas cabe se&ntilde;alar los fondos procedentes de las universidades, de los centros sanitarios y de los organismos p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n (OPI), tales como el CSIC, el Instituto de Salud Carlos III y otros. Las fuentes privadas proceden de la industria, de las fundaciones y de otras fuentes de mecenazgo. Cuando se analiza la investigaci&oacute;n en sentido global no restringida al &aacute;mbito biom&eacute;dico, existe un acuerdo general en que la gran asignatura pendiente en Espa&ntilde;a es la escasa inversi&oacute;n que el sector industrial dedica a la investigaci&oacute;n. De esta situaci&oacute;n deficiente, la administraci&oacute;n suele hacer responsable a la industria, mientras que los sectores industriales se quejan de la administraci&oacute;n, la cual seg&uacute;n ellos no facilitar&iacute;a dichas inversiones. Pero cuando restringimos nuestras consideraciones al &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica, la gran mayor&iacute;a de fuentes de investigaci&oacute;n proceden de la financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Cuando este an&aacute;lisis se realiza por comunidades aut&oacute;nomas, surgen dos perfiles distintos: a) el de la Comunidad Aut&oacute;noma de Catalunya donde el gran peso de la financiaci&oacute;n recae en el sector sanitario y b) el de la Comunidad Aut&oacute;noma de Andaluc&iacute;a donde dicho peso recae en el sector universitario. Todas las comunidades aut&oacute;nomas pueden asimilarse en mayor o menor grado a uno de estos dos perfiles a excepci&oacute;n de la de Madrid, donde destaca la financiaci&oacute;n procedente de los OPI. Ello sugerir&iacute;a una cierta falta de equidad en la distribuci&oacute;n de los recursos de investigaci&oacute;n, lo cual se confirma de manera definitiva cuando se analiza el % de gasto en I+D respecto al PIB por comunidad aut&oacute;noma (<a href="#t3">Tabla 3</a>). Por lo que respecta al a&ntilde;o 2003, la media del 1,1% se distribuy&oacute; de forma muy heterog&eacute;nea entre las comunidades aut&oacute;nomas oscilando desde el pobre 0,25% de Baleares hasta m&aacute;s de 1,8% de la Comunidad de Madrid. El an&aacute;lisis de dicha tabla permite advertir, asimismo, que la media del 1,1 % es en realidad bastante falaz debido a la distribuci&oacute;n heterog&eacute;nea y, que por tanto, la mediana que se sit&uacute;a en el 0,74% representar&iacute;a mejor la situaci&oacute;n real. A mayor abundamiento, aparte de la Comunidad Aut&oacute;noma de Madrid, s&oacute;lo hay tres comunidades m&aacute;s que superan la media del 1,1%, a saber, el Pa&iacute;s Vasco, Navarra y Catalunya. No deja de ser curioso se&ntilde;alar que dos de estas comunidades gozan de un r&eacute;gimen econ&oacute;mico especial.</P>     <p align="center"><a name="t3"><img src="/img/revistas/edu/v8n4/189tabla3.jpg" width="600" height="207"></a></p>      <p align="left">    <br> <font face="Arial">V. ASPECTOS ORGANIZATIVOS Y ESTRUCTURALES.- </font> El an&aacute;lisis que acabo de comentar me permite adherirme a unas declaraciones hechas a la Vanguardia del 29-XI-2004 por Jordi Cam&iacute; quien reclamaba textualmente: "la ciencia espa&ntilde;ola necesita reformas". Seg&uacute;n &eacute;l "el modelo centralista est&aacute; obsoleto, se impone la cofinanciaci&oacute;n, la corresponsabilidad y la codecisi&oacute;n entre las comunidades aut&oacute;nomas y el gobierno, y, por ultimo, es preciso planificar la investigaci&oacute;n a largo plazo". Es probable que la falta de equidad en la distribuci&oacute;n de recursos se deba en gran medida a que algunos organismos p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n est&aacute;n radicados preferentemente en Madrid. El beneficio que supone la capitalidad del estado es en parte l&oacute;gico, pero se me antoja un tanto excesivo. Uno de tales organismos, el CSIC, tiene cerca del 50% de sus centros en la Comunidad Aut&oacute;noma de Madrid. Por otro lado, en ella se siguen construyendo grandes centros de investigaci&oacute;n con los fondos procedentes de los presupuestos generales del estado. Respecto al CSIC, quiero referirme brevemente a la aparici&oacute;n de uno de los ex-presidentes, el Prof. Rolf Tarrach, ante la Comisi&oacute;n de Ciencia y Tecnolog&iacute;a del Senado que tuvo lugar en noviembre de 2002. En dicha aparici&oacute;n, Tarrach se&ntilde;alaba respecto al CSIC su rigidez administrativa y excesiva burocratizaci&oacute;n. Defend&iacute;a la idea de que dicho organismo debiera tener un papel de coordinaci&oacute;n y apoyar a las universidades a modo de lo que sucede en Alemania como el Instituto Max Planck. &Eacute;ste, una gran estructura investigadora confederada, es cofinanciada al 50% por el estado y al 50% por los llamados "L&auml;nder" o comunidades aut&oacute;nomas alemanas. Sobre la necesidad de reformar la estructura del CSIC se ha pronunciado tambi&eacute;n muy recientemente su presidente actual, el gran investigador en el terreno inmunol&oacute;gico Dr. Carlos Mart&iacute;nez Alonso. En el Diario M&eacute;dico del 11 de marzo de 2005, Carlos Mart&iacute;nez anunciaba la reforma jur&iacute;dica del CSIC que consistir&iacute;a, para el 1 enero 2006 en una nueva ley y el correspondiente estatuto que se caracterizar&iacute;an por una mayor flexibilidad, menos burocracia y mayor competitividad. En las citadas manifestaciones no se hablaba de una mayor descentralizaci&oacute;n, por lo cual le plante&eacute; esta pregunta. Debo confesar que en un mensaje electr&oacute;nico me contest&oacute; con gran rapidez de la siguiente manera: "Espero que en este a&ntilde;o finalicemos la creaci&oacute;n de un CSIC &aacute;gil, eficaz y m&aacute;s colaborador con las CCAA, las universidades y los hospitales". Creo que debemos darle un margen de confianza dada su categor&iacute;a cient&iacute;fica y humana de las que puedo dar fe personalmente.</p>      <p align="left">En este cap&iacute;tulo de las posibles reformas deseo referirme tambi&eacute;n a una reuni&oacute;n que tuvo lugar el pasado 2 de diciembre de 2004 en Sevilla. La convoc&oacute; la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT) bajo el t&iacute;tulo "Presente y futuro de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica en los hospitales universitarios", a la cual tuvimos la ocasi&oacute;n de asistir nuestro vicedecano el Prof. Cardellach y yo mismo. En el documento de conclusiones de dicha reuni&oacute;n que fue de gran inter&eacute;s y a la que asistieron muchos responsables de los &aacute;mbitos universitarios y sanitarios del pa&iacute;s, se se&ntilde;alaban cuatro puntos fundamentales: 1º la investigaci&oacute;n traslacional debe ser el concepto dinamizador del cambio; 2º se requiere un pacto para la reforma y potenciaci&oacute;n de los hospitales universitarios; 3º el gran problema de nuestra situaci&oacute;n es que los tres subsistemas, la asistencia, la docencia y la investigaci&oacute;n no se relacionan entre s&iacute; (yo a&ntilde;ado, no s&oacute;lo no se relacionan sino que a debido a sus discordancias jer&aacute;rquicas con frecuencia el sistema chirr&iacute;a), y 4º se propone la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n ad hoc que determine los cambios legislativos necesarios. Desde hace algunos a&ntilde;os <SUP>5</SUP> defiendo la creaci&oacute;n de una Universidad de Ciencias de la Salud como una opci&oacute;n innovadora y como una posible instituci&oacute;n unificadora id&oacute;nea para realizar de forma eficaz la triple funci&oacute;n universitaria del &aacute;mbito biom&eacute;dico, as&iacute; como el modelo que garantice para que todos los profesionales sanitarios, incluidos los que actualmente no tienen ninguna relaci&oacute;n con la universidad, participen en dichas funciones. En la defensa de esta iniciativa hemos dado recientemente un nuevo paso con la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo <SUP>6</SUP> realizado en colaboraci&oacute;n con un gran experto en derecho sanitario, Sr. Lafarga, en el que se abordan los aspectos jur&iacute;dicos de una posible universidad de ciencias de la salud. Se se&ntilde;ala de nuevo la insuficiencia de la legislaci&oacute;n armonizadora entre la universidad y la sanidad, as&iacute; como el procedimiento necesario para la creaci&oacute;n de una universidad de ciencias de salud, su r&eacute;gimen jur&iacute;dico, org&aacute;nico y de funcionamiento. Soy consciente de las grandes dificultades que tendr&iacute;a esta iniciativa y en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n he declarado que posiblemente no tendr&eacute; la oportunidad de ver su puesta en marcha, por lo ut&oacute;pico que parece este proyecto. Me gustar&iacute;a que se le pudiese aplicar la definici&oacute;n de un fil&oacute;sofo optimista quien dec&iacute;a que la utop&iacute;a es una realidad anticipada.</p>      <P>Deseo concluir con la idea de que los universitarios del &aacute;mbito biom&eacute;dico deber&iacute;amos cumplir con un objetivo primario que tendr&iacute;a regir toda nuestra actividad: favorecer el inter&eacute;s de la poblaci&oacute;n para proporcionarle una vida m&aacute;s larga y mejor.</P>     <P><font face="Arial">BIBLIOGRAFIA</font></P>     <!-- ref --><P>1. Pardell H. ¿Es oportuno introducir la recertificaci&oacute;n de los m&eacute;dicos en Espa&ntilde;a?. Med Cl&iacute;n (Barc) 2005; 124: 344-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805353&pid=S1575-1813200500050000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Rozman C, Rod&eacute;s J. M&eacute;todos para promover la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica en los hospitales universitarios. Med Cl&iacute;n (Barc) 2001; 117: 460-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805354&pid=S1575-1813200500050000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. King DA. The scientific impact of nations. Nature 2004; 430: 311-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805355&pid=S1575-1813200500050000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Cam&iacute; J, Su&ntilde;&eacute;n-Pi&ntilde;ol E, M&eacute;ndez-V&aacute;squez R. Mapa bibliom&eacute;trico de Espa&ntilde;a 1994-2002: biomedicina y ciencias de la salud. Med Cl&iacute;n (Barc) 2005; 124: 93-101.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805356&pid=S1575-1813200500050000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>5. Rozman C. Universidad de Ciencias de la Salud: ¿una opci&oacute;n innovadora?. Med Cl&iacute;n (Barc) 2000; 115: 381-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805357&pid=S1575-1813200500050000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>6. Rozman C, Lafarga JLl. Universidad de Ciencias de la Salud: aspectos jur&iacute;dicos de una opci&oacute;n innovadora. Med Cl&iacute;n (Barc) 2005; 124: 499-503.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1805358&pid=S1575-1813200500050000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2"><i>Correspondencia</i>:    <br> Dirección: Servicio de Hematología,    <br> Hospital Clínic, Villarroel, 170, 08036 Barcelona.    <br> Tfno: 93 227 54 28 Fax 93 227 5484.    <br> E-mail: <a href="mailto:rozman@ub.edu">rozman@ub.edu</a></font></p>     ]]></body>
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