<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1575-1813</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Educación Médica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Educ. méd.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1575-1813</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Educación Médica]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1575-18132006000400003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Retos de la formación médica de grado]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Palés]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge L.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez de Castro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Felipe]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Fundación Educación Médica  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Universidad de Barcelona Facultad de Medicina ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Facultad de Medicina ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>4a</numero>
<fpage>159</fpage>
<lpage>172</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1575-18132006000400003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1575-18132006000400003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1575-18132006000400003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>I SESIÓN: RETOS DE LA FORMACIÓN MÉDICA DE PREGRADO</b></font></P>      <P>&nbsp;</P>      <P><b><font face="Verdana" size="4">Retos de la formaci&oacute;n m&eacute;dica de grado</font></b></P>      <P>&nbsp;</P>      <P><b><font face="Verdana" size="2">Jorge L. Pal&eacute;s<SUP>1,2</SUP> y Felipe Rodr&iacute;guez de Castro<sup>1,3</sup></font></b></P>      <P><font face="Verdana" size="2">1. Fundaci&oacute;n Educaci&oacute;n M&eacute;dica.    <br> 2. Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.    <br> 3. Facultad de Medicina de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.</font> </P>     <P>&nbsp; </P>     <P>&nbsp; </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><b><font face="Verdana">Introducción</font></b> </P> <FONT SIZE=2>     <P><font face="Verdana" size="2">Las Facultades de Medicina espa&ntilde;olas han iniciado un nuevo proceso de reforma curricular en el marco de la implantaci&oacute;n del Espacio Europeo de Educaci&oacute;n Superior (EEES). Este proceso constituye, sin duda, una nueva oportunidad, quiz&aacute;s la &uacute;ltima en mucho tiempo, para llevar a cabo de una vez por todas la reforma en profundidad que nuestra formaci&oacute;n de grado requiere. Los retos que se nos plantean son muchos y nada f&aacute;ciles de afrontar. En este art&iacute;culo vamos a discutir cu&aacute;les son estos retos y c&oacute;mo deber&iacute;amos alcanzarlos. Para saber hacia d&oacute;nde hemos de ir es imprescindible saber de d&oacute;nde partimos y sobre todo d&oacute;nde estamos. Por ello dividiremos nuestra exposici&oacute;n en tres per&iacute;odos: el primero, que engloba el siglo XX desde 1930 a 1990, es un per&iacute;odo en el que a pesar de su dilatada extensi&oacute;n apenas se producen cambios substanciales en nuestra formaci&oacute;n de grado; el segundo, que se extiende desde finales del siglo XX a los principios del siglo actual (concretamente desde 1990 al 2003), abarca nuestro presente actual; y el tercero a partir del 2004, en el que comienzan a surgir los retos que el futuro nos depara.</font></P>      <P>&nbsp;</P>  </FONT>    <P><b><font face="Verdana">I. El Siglo XX</font></b> </P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>De 1929 a 1990</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En este per&iacute;odo la formaci&oacute;n m&eacute;dica de grado en nuestro pa&iacute;s no experimenta importantes modificaciones ni cambios radicales y en aquellos limitados casos en que se producen, &eacute;stos son aislados u obedecen a iniciativas individuales que en un plazo m&aacute;s o menos corto acaban por fracasar. S&oacute;lo se suceden cambios de planes de estudios caracterizados por modificaciones esencialmente de tipo estructural. De hecho, no se produce una reforma de cierta envergadura hasta 1990 que, por desgracia, como analizaremos posteriormente, no es bien aprovechada.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, este per&iacute;odo no puede considerarse totalmente plano desde el punto de vista educativo y en &eacute;l se pueden distinguir algunos hechos de cierta relevancia. En 1929 el fisi&oacute;logo Juan Negr&iacute;n<SUP>1</SUP> reorganiza el curr&iacute;culum precl&iacute;nico en consonancia con los avances cient&iacute;ficos de la &eacute;poca. Poco despu&eacute;s, en 1933, surge la experiencia de la primera Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona. En ella, y por lo que hace referencia a la ense&ntilde;anza de la Medicina, se proponen algunas reformas interesantes, como la desaparici&oacute;n de la ense&ntilde;anza masificada y la supresi&oacute;n de las clases magistrales y su substituci&oacute;n por el m&eacute;todo inductivo u objetivo o de autoaprendizaje, con observaci&oacute;n directa del hecho biol&oacute;gico. La asistencia a las clases pr&aacute;cticas se hace indispensable, as&iacute; como el seguimiento de historias cl&iacute;nicas y la presencia en intervenciones quir&uacute;rgicas y en necropsias. Se intenta, adem&aacute;s, paliar la pobreza de medios materiales y de recursos humanos. La experiencia se ve truncada por nuestra guerra civil.<SUP>2</SUP> </font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Hasta la d&eacute;cada de los sesenta, el modelo de los a&ntilde;os treinta se mantiene pr&aacute;cticamente igual. En 1962 y en 1966, otro fisi&oacute;logo eminente, el profesor Antonio Gallego, publica en el <i> Journal of Medical Education</i> sendos art&iacute;culos, en los que realiza un diagn&oacute;stico certero de la situaci&oacute;n de la educaci&oacute;n m&eacute;dica en nuestro pa&iacute;s, analizando la realidad de la &eacute;poca y las tendencias de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica en el mundo<SUP>3,4</SUP>. En 1967, el mismo profesor Gallego, que en 1975 fundar&iacute;a la Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM), dise&ntilde;a un nuevo curr&iacute;culum, considerado como revolucionario para aquel momento<SUP>5</SUP>. Dicha reforma pretend&iacute;a limitar el n&uacute;mero de estudiantes que ingresaban en las Facultades de Medicina, preconizaba la integraci&oacute;n de contenidos, incrementaba la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica, reduc&iacute;a la excesiva ense&ntilde;anza de te&oacute;rica y promov&iacute;a la evaluaci&oacute;n continua de los estudiantes. Cuando esta reforma se implementa, los estudiantes y los profesores consideran que se les exige demasiado y la experiencia dura s&oacute;lo tres a&ntilde;os. Se vuelve a la ense&ntilde;anza tradicional y se suceden distintos planes de estudio con pocas diferencias entre ellos y sin introducirse cambios significativos en la metodolog&iacute;a docente. Pero quiz&aacute;s uno de los aspectos m&aacute;s graves es que nuevamente el acceso de estudiantes a las Facultades de Medicina vuelve a ser totalmente libre. Esto produce un progresivo deterioro de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica de grado y una sobresaturaci&oacute;n de las Facultades de Medicina de nuestro pa&iacute;s, lleg&aacute;ndose a cifras de 22.564 estudiantes de nuevo ingreso en las 23 facultades existentes en 1977 y a un total de 70.232 estudiantes en todo el pa&iacute;s. S&oacute;lo a t&iacute;tulo comparativo, aquel mismo a&ntilde;o hab&iacute;a en las 120 Facultades de los EE.UU. un total de 16.000 estudiantes de primer a&ntilde;o<SUP>1</SUP>. Las cifras por s&iacute; solas son bastante elocuentes. En 1968 aparecen nuevas experiencias en las Facultades de Medicina de las Universidades Aut&oacute;nomas de Madrid y Barcelona, de reciente creaci&oacute;n. En estas Facultades se introduce el <i> numerus clausus</i> y ciertos cambios curriculares, pero en el resto del pa&iacute;s el caos sigue siendo la norma.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">En 1977 se autoriza, por fin, de forma legal y para todas las Facultades de Medicina, el <i> numerus clausus</i>. De esta forma, las Facultades de Medicina limitan, no sin problemas ni presiones en contra, el n&uacute;mero de estudiantes a ingresar, con reducciones significativas, aunque no del todo suficientes. La limitaci&oacute;n permite cierta mejora de la ense&ntilde;anza y el desarrollo de algunas experiencias innovadoras pero de corto alcance y duraci&oacute;n.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En 1980 se crea una nueva Facultad de Medicina en la Universidad de Alicante. Bajo la direcci&oacute;n de los profesores Belmonte y Garc&iacute;a Barbero, se introduce un nuevo curr&iacute;culum basado en sistemas, con un importante nivel de integraci&oacute;n de contenidos, con una clara orientaci&oacute;n a la atenci&oacute;n primaria de salud y bajo la direcci&oacute;n de una Unidad o Departamento de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, el primero que se crea en Espa&ntilde;a. La experiencia, &uacute;nica en el pa&iacute;s y conocida como el &quot;modelo Alicante&quot;<SUP>6</SUP>, supone el cambio m&aacute;s innovador en la Educaci&oacute;n M&eacute;dica de grado en Espa&ntilde;a durante mucho tiempo. Dura una serie de a&ntilde;os, en los cuales sus impulsores tienen a su cargo la direcci&oacute;n de la Facultad. Sin embargo, al cambiar el equipo de gobierno la experiencia desaparece por las resistencias de determinados grupos de profesores.</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">A pesar del <i> numerus clausus</i>, hasta 1990 la situaci&oacute;n global de la ense&ntilde;anza en las Facultades de Medicina no mejora de forma substancial, ya que en los cursos superiores persisten grandes contingentes de estudiantes que imposibilitan una ense&ntilde;anza de una m&iacute;nima calidad. Se mantiene vigente en todas las Facultades de Medicina espa&ntilde;olas el plan de 1974<SUP>7</SUP>, totalmente monol&iacute;tico, que perdura hasta 1990. Sin embargo, en estos a&ntilde;os, aparece un hecho de capital importancia en la Educaci&oacute;n M&eacute;dica de nuestro pa&iacute;s. En concreto, en el a&ntilde;o 1978, se promulga un Real Decreto por el que se regulaba la formaci&oacute;n m&eacute;dica especializada en unidades docentes acreditadas y se pon&iacute;a en marcha el Sistema Nacional de M&eacute;dicos Internos y Residentes (MIR). En esas fechas se constituyen tambi&eacute;n las primeras Comisiones Nacionales. Quedaba as&iacute; derogado el decreto anteriormente vigente, de 1959, por el que se hab&iacute;a regido la especializaci&oacute;n m&eacute;dica –basada en maestros y escuelas profesionales, con primac&iacute;a de la ense&ntilde;anza te&oacute;rica y con una actividad cl&iacute;nica voluntaria–, y la correspondiente titulaci&oacute;n oficial durante casi veinte a&ntilde;os. Poco tiempo despu&eacute;s, en 1984, aparec&iacute;a el RD 127/1984 por el que quedaban a&uacute;n mejor establecidas las caracter&iacute;sticas que deb&iacute;a reunir la formaci&oacute;n m&eacute;dica especializada y el procedimiento a seguir para obtener el t&iacute;tulo de m&eacute;dico especialista<SUP>8,9</SUP>. Se puede afirmar sin lugar a dudas que la implantaci&oacute;n del sistema MIR, con responsabilidad progresiva supervisada del m&eacute;dico en formaci&oacute;n, es el avance m&aacute;s importante en la Educaci&oacute;n M&eacute;dica espa&ntilde;ola. Este sistema de formaci&oacute;n especializada ha sido objeto de admiraci&oacute;n en muchos pa&iacute;ses europeos y ha contribuido decisivamente a que la Educaci&oacute;n M&eacute;dica postgraduada fuera, desde el punto de vista cualitativo, la mejor de las tres fases del <i> continuum</i> educativo m&eacute;dico. Sin embargo, uno de sus principales defectos es el examen de acceso al mismo. Al ser mayoritariamente de tipo cognitivo, esta prueba ha condicionado e hipotecado gravemente hasta nuestros d&iacute;as los estudios de grado y las posibilidades de llevar a cabo una reforma en profundidad de los mismos<SUP>10</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Durante este mismo per&iacute;odo de tiempo, fuera de nuestras fronteras, se empiezan a producir cambios y avances muy importantes en la Educaci&oacute;n M&eacute;dica cuyas repercusiones en nuestro pa&iacute;s se van a hacer esperar todav&iacute;a mucho tiempo. Los principios de estos cambios est&aacute;n contenidos en diferentes documentos como la <i> Declaraci&oacute;n de Edimburgo (1988)</i><SUP>11</SUP>, en la que se tratan las prioridades de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica, sus estrategias, los recursos humanos y financieros necesarios, las pol&iacute;ticas de admisi&oacute;n a las Facultades de Medicina, la relaci&oacute;n entre las diferentes fases de la ense&ntilde;anza de la Medicina –pregrado, postgrado y formaci&oacute;n m&eacute;dica continuada–, y la integraci&oacute;n de esta ense&ntilde;anza en el sistema sanitario. A la Declaraci&oacute;n de Edimburgo le sigue la <i> Iniciativa de Lisboa</i> (OMS, 1988)<SUP>12</SUP>. En esta capital europea se re&uacute;nen a instancias de la OMS, los ministros de Educaci&oacute;n y de Sanidad y delegados de 25 pa&iacute;ses europeos, entre ellos Espa&ntilde;a. Esta iniciativa acepta los principios de la Declaraci&oacute;n de Edimburgo y propone la realizaci&oacute;n de programas de cooperaci&oacute;n internacional al objeto de reorientar la educaci&oacute;n m&eacute;dica. Posteriormente, en 1993, se celebra la cumbre mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (<i>World Summit on Medical Education</i> (1994)<SUP>13</SUP> y, en 1995, la OMS define las nuevas estrategias educativas en la formaci&oacute;n de los profesionales de la salud, asign&aacute;ndoles nuevas funciones en su actuaci&oacute;n como agentes sociales de la salud (Boelen, 1995)<SUP>14, 15</SUP>. Otros documentos que tambi&eacute;n deben ser destacados en este sentido son las recomendaciones del General Medical Council (GMC) brit&aacute;nico (<i>Tomorrow’s doctors</i>, 1993)<SUP>16,17</SUP> para la ense&ntilde;anza de la Medicina en el Reino Unido. En el a&ntilde;o 2000, la <i> World Federation for Medical Education</i> (WFME) define por primera vez los est&aacute;ndares internacionales para la Educaci&oacute;n M&eacute;dica de pregrado, que abundan en los principios anteriormente expresados y establecen claramente las condiciones que deber&iacute;an reunir todas las Facultades para mejorar su funci&oacute;n docente<SUP>18</SUP>.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Todas estas iniciativas determinan que en este per&iacute;odo de tiempo cristalicen en muchas facultades –aunque, por desgracia, no en las espa&ntilde;olas– el cambio de la ense&ntilde;anza de la Medicina, cuyas claves pueden resumirse en: <SUP>19</SUP></P>     <blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">a) La introducci&oacute;n de nuevos m&eacute;todos pedag&oacute;gicos centrados en el estudiante y en su posici&oacute;n activa en el aprendizaje.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">b) El desarrollo e implementaci&oacute;n de instrumentos para la ense&ntilde;anza/aprendizaje y para la evaluaci&oacute;n, poniendo &eacute;nfasis, adem&aacute;s de en los conocimientos, en la ense&ntilde;anza y en la evaluaci&oacute;n de las habilidades cl&iacute;nicas y de las actitudes o pautas de comportamientos incluidas en los nuevos papeles asignados a los profesionales de la medicina.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">c) El fomento de la ense&ntilde;anza/aprendizaje orientado hacia los resultados (<i>outcome- based medical education</i>) que se desean obtener: impl&iacute;cita en esta orientaci&oacute;n se halla el concepto de responsabilidad social inherente a la actividad educativa, como materia de inter&eacute;s p&uacute;blico.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">d) La evaluaci&oacute;n del proceso, de la estructura y del resultado.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">e) El desarrollo del profesorado como profesionales de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica y la necesidad imperiosa de la valoraci&oacute;n de la funci&oacute;n docente en su selecci&oacute;n.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">f) El fomento de la investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n M&eacute;dica y de la ense&ntilde;anza de la Medicina basada en la mejor evidencia. De forma paralela a la medicina basada en la evidencia, se postula que la aplicaci&oacute;n de cambios e innovaciones para dotar de la m&aacute;xima eficiencia a la docencia de la medicina sean sustentados por la mejor evidencia disponible.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">g) El impulso del profesionalismo y del humanismo en Medicina. El ejercicio de la Medicina exige, adem&aacute;s de la actuaci&oacute;n competente desde el punto de vista cient&iacute;fico-t&eacute;cnico, actitudes y comportamientos que reflejen los valores humanos adquiridos durante la formaci&oacute;n. Por ello, la Educaci&oacute;n M&eacute;dica debe incluir la tarea esencial de transmisi&oacute;n de esos valores constitutivos del profesionalismo y del humanismo m&eacute;dico utilizando diversas estrategias.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Todas estas consideraciones no transcienden en Espa&ntilde;a y, como mucho, son conocidas por un peque&ntilde;o, aunque activo grupo de profesores universitarios que, interesados por la Educaci&oacute;n M&eacute;dica, asisten regularmente a los foros internacionales donde se exponen estas ideas.</font></P>      <P><b>La reforma curricular de 1990</b></P>      <P><font face="Verdana" size="2">En 1986, Espa&ntilde;a ingresa en la Comunidad Europea y cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, tras un largo per&iacute;odo de discusiones<SUP>20</SUP>, se publica el RD1417/1990 por el que se establece el t&iacute;tulo universitario oficial de Licenciado en Medicina y las directrices generales propias de los planes de estudios, conducentes a la obtenci&oacute;n del mismo<SUP>21</SUP>, de acuerdo con la Ley Org&aacute;nica de Reforma Universitaria (LRU) de 1983<SUP>22</SUP> y las correspondientes Directivas de la Comunidad Europea<SUP>23</SUP>. Las directrices espa&ntilde;olas introducen los objetivos generales de aprendizaje y el concepto de cr&eacute;dito acad&eacute;mico basado en horas de actividad lectiva presencial del alumno; fijan las materias troncales del plan de estudios, sus contenidos y cr&eacute;ditos respectivos; y establecen las &aacute;reas de conocimientos encargadas de su impartici&oacute;n. Tambi&eacute;n implantan la proporci&oacute;n de ense&ntilde;anza te&oacute;rica y pr&aacute;ctica en cada material troncal e introducen la optatividad. Sin embargo, mantienen la tradicional separaci&oacute;n entre el per&iacute;odo precl&iacute;nico o b&aacute;sico y el cl&iacute;nico. A pesar de evidentes limitaciones, las nuevas directrices presentan algunos aspectos positivos ya que suponen el reconocimiento del t&iacute;tulo espa&ntilde;ol en los dem&aacute;s pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea; la posibilidad de establecer una integraci&oacute;n horizontal y vertical de materias en cada uno de los per&iacute;odos del curr&iacute;culum (b&aacute;sico y cl&iacute;nico respectivamente), aunque no entre ellos; la mejora del balance entre la ense&ntilde;anza te&oacute;rica y pr&aacute;ctica, con un incremento muy significativo de las horas dedicadas a esta &uacute;ltima; y la introducci&oacute;n de la optatividad, que deber&iacute;a permitir a los estudiantes dise&ntilde;ar, al menos en parte, su propio curr&iacute;culum<sup>1</sup>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">A partir de 1990 se inicia un proceso de reforma curricular en las diferentes Facultades de Medicina espa&ntilde;olas que, de forma progresiva, van adaptando sus planes de estudio a las nuevas directivas. El proceso, sin embargo, es lento y, si bien en un principio deber&iacute;a haber finalizado en tres a&ntilde;os, la realidad es que todas las Facultades de Medicina no completan la reforma hasta al menos 10 a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Lo que deber&iacute;a haber supuesto esta reforma y lo que en realidad ha significado ya pertenece a nuestro presente.</font></font> </P>      <P>&nbsp; </P>      <P><font face="Verdana"><b>II. Del Siglo XX Al XXI: El Presente</b></font> </P>  <font face="Verdana" size="2">     <P><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; ha ocurrido en nuestras facultades desde 1994, a&ntilde;o en que se empiezan a poner en pr&aacute;ctica los nuevos planes de estudios, hasta los inicios del siglo XXI en que se nos plantea una nueva reforma curricular? Del an&aacute;lisis<SUP>24</SUP> de lo ocurrido durante este per&iacute;odo de 12 a&ntilde;os, podemos afirmar que, en general, se ha perdido nuevamente una oportunidad para mejorar nuestra formaci&oacute;n de grado y que se ha hecho muy poco caso de las recomendaciones de instituciones internacionales de gran prestigio, en especial de los Est&aacute;ndares para la Mejora de la Calidad de la WFME que antes cit&aacute;bamos y que marcaban claramente el camino a recorrer; recomendaciones que, por otra parte, las Facultades de Medicina espa&ntilde;olas, entre otros agentes, hab&iacute;an aceptado y se hab&iacute;an comprometido a implementar en sus respectivas instituciones, en la denominada Declaraci&oacute;n de Granada, (2001)<SUP>25</SUP>. Analicemos con m&aacute;s detalle estos hechos.</font> </P>      <P><b>El modelo curricular. Contenidos y carga lectiva. Definici&oacute;n del tipo de licenciado a formar</b> </P>      <P><font face="Verdana" size="2">Respecto al modelo curricular pocas facultades optaron en la reforma por un modelo integrado. La integraci&oacute;n s&oacute;lo est&aacute; presente en un 35% de las mismas en el per&iacute;odo b&aacute;sico y en un 60% en el per&iacute;odo cl&iacute;nico. En la mayor&iacute;a de los planes de estudio se mantienen unos contenidos excesivos, algunos de los cuales son irrelevantes o no pertinentes, y ello debido, fundamentalmente, al temor a perder horas lectivas y a sus posibles consecuencias sobre las dotaciones presupuestarias y de recursos de profesorado. La optatividad se contempla en muchas ocasiones como una forma de incrementar la carga lectiva utiliz&aacute;ndola para dar aquella informaci&oacute;n que no se puede impartir en la troncalidad o para introducir contenidos nuevos que obedecen en muchos casos a intereses particulares de determinados profesores. No existe una clara definici&oacute;n del licenciado a formar, lo cual dificulta una planificaci&oacute;n docente adecuada<SUP>24</SUP>.</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><b>Las metodolog&iacute;as y las estrategias docentes</b> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Si bien los planes de estudio cambian formalmente, la metodolog&iacute;a docente y las estrategias docentes no var&iacute;an substancialmente. Se mantiene mayoritariamente una metodolog&iacute;a docente centrada en el profesor; se potencia poco la capacidad del estudiante para identificar, formular, resolver problemas concretos y tomar decisiones mediante un planteamiento realmente multidisciplinario; y el trabajo en equipo y en peque&ntilde;os grupos se estimula escasamente. Se sigue sin poner suficiente &eacute;nfasis en que la evaluaci&oacute;n es tambi&eacute;n una estrategia docente que condiciona en gran medida el &eacute;xito de un curr&iacute;culum y no se cambian los sistemas de evaluaci&oacute;n sobre todo en lo que se refiere a la evaluaci&oacute;n de las habilidades b&aacute;sicas y cl&iacute;nicas y de las actitudes<SUP>24</SUP>.</font></P>      <P><b>La docencia pr&aacute;ctica</b></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La docencia pr&aacute;ctica se incrementa significativamente (50% en el per&iacute;odo b&aacute;sico y m&aacute;s del 60% en el cl&iacute;nico) y se extiende al &aacute;mbito de la atenci&oacute;n primaria y aunque en menor medida, a los denominados laboratorios de habilidades cl&iacute;nicas. Sin embargo, tanto en el per&iacute;odo b&aacute;sico como en el cl&iacute;nico, sigue faltando una clara definici&oacute;n de los objetivos a alcanzar en las mismas; la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica sigue estando poco sistematizada y con una participaci&oacute;n poco activa del estudiante; y, finalmente, no existe una evaluaci&oacute;n objetiva y fiable de la misma<SUP>24</SUP>.</font> </P>      <P><b>El control y el seguimiento interno y externo de los planes de estudios</b> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">La reforma vigente de nuestra ense&ntilde;anza pregraduada vuelve a chocar contra los intereses personales o departamentales que, por regla general, siguen estando siempre por encima de los de la instituci&oacute;n. Las autoridades acad&eacute;micas no disponen del poder necesario para imponer los intereses generales por encima de los particulares y las Facultades siguen sin recurrir al asesoramiento de expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica para el desarrollo curricular, por no creerlo necesario o por considerar que ya disponen del conocimiento experto suficiente para afrontar dichas reformas. No es posible crear en las Facultades de Medicina las denominadas Unidades o Departamentos de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, que se han convertido en habituales fuera de nuestro pa&iacute;s y que han dado y est&aacute;n dando tan buenos resultados. A pesar de ello, s&iacute; que se inician los procesos de evaluaci&oacute;n externa de la calidad de las Universidades y de las Facultades de Medicina, en los cuales se ponen de manifiesto los puntos d&eacute;biles y las posibles propuestas de mejora, aunque sin el deseado el impacto en la mejora de la calidad<SUP>24</SUP>.</font></P>      <P><b>El Profesorado</b></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Como suele ser habitual, los cambios curriculares no son bien acogidos por el profesorado, ya sea por mero desinter&eacute;s por la funci&oacute;n docente o porque las reformas exigen generalmente una mayor dedicaci&oacute;n. Teniendo en cuenta la cr&oacute;nica falta de reconocimiento de la funci&oacute;n docente en nuestro sistema universitario –en el cual las plazas docentes se siguen convocando por necesidades docentes y se resuelven, mayoritariamente, en funci&oacute;n de m&eacute;ritos de investigaci&oacute;n–, no ha de extra&ntilde;ar esta falta de inter&eacute;s por la actividad docente. Mientras &eacute;sta no se reconozca en su justa medida y al mismo nivel de la investigaci&oacute;n, va a ser muy dif&iacute;cil concienciar al profesorado de que participe en reformas profundas de nuestra ense&ntilde;anza de pregrado<SUP>24</SUP>.</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>Los estudiantes</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo han acogido nuestros estudiantes la reforma? En general, reconocen que las cosas han mejorado en determinados aspectos, pero siguen siendo cr&iacute;ticos con la misma y en general con cualquier tipo de cambio que en su opini&oacute;n les suponga un esfuerzo excesivo y no les sea &uacute;til para su fin &uacute;ltimo, que sigue siendo el de alcanzar un buen resultado en el examen de acceso a la formaci&oacute;n especializada, examen que sigue primando el componente de conocimientos sobre otros<SUP>24</SUP>.</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">En resumen, la reforma de 1990, basada en unas directrices algo restrictivas en ciertos aspectos, supone cierta mejor&iacute;a respecto a la situaci&oacute;n anterior que databa de 1974. Sin embargo, no es aprovechada para introducir cambios substanciales en nuestros curricula. Diecis&eacute;is a&ntilde;os despu&eacute;s, se mantienen en la ense&ntilde;anza de grado diversos problemas, algunos de los cuales se vienen arrastrando desde hace m&aacute;s tiempo y que podemos sintetizar en los siguientes puntos<SUP>24</SUP>:</font> </P>     <blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">1. La funci&oacute;n docente sigue estando poco valorada en comparaci&oacute;n con la investigadora.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">2. Se siguen impartiendo excesivos contenidos te&oacute;ricos y frecuentemente irrelevantes o de escasa utilidad para nuestros estudiantes en el momento de iniciar su pr&aacute;ctica profesional, sobre todo si se considera la velocidad con que se generan nuevos conocimientos cient&iacute;ficos. La ense&ntilde;anza impartida sigue estando orientada b&aacute;sicamente a proporcionar informaci&oacute;n y contin&uacute;a centrada en el profesor, en vez de estarlo en el aprendizaje del estudiante y en que &eacute;ste sea capaz de adquirir el h&aacute;bito del aprendizaje aut&oacute;nomo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3. Se sigue empleando una metodolog&iacute;a poco activa y basada en la lecci&oacute;n magistral.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4. La docencia pr&aacute;ctica, si bien se ha incrementado en cantidad, no ha mejorado excesivamente en su calidad. Las actividades pr&aacute;cticas, tanto b&aacute;sicas como cl&iacute;nicas, adolecen en muchos casos de falta de pertinencia o de exceso de pasividad por parte del estudiante.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">5. Las metodolog&iacute;as de evaluaci&oacute;n que se utilizan est&aacute;n centradas fundamentalmente en la evaluaci&oacute;n de los conocimientos te&oacute;ricos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">6. Sigue persistiendo una frontera infranqueable entre el per&iacute;odo precl&iacute;nico y cl&iacute;nico que impide una integraci&oacute;n real b&aacute;sica-cl&iacute;nica</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">7. Sigue existiendo, a la hora de gestionar la docencia del grado, una excesiva autonom&iacute;a de los departamentos.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">8. No se han creado Unidades de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, a trav&eacute;s de las cuales expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica puedan brindar a los docentes la ayuda necesaria en temas educativos.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">9. Existe una falta evidente de recursos humanos cualificados y de recursos materiales para introducir cambios reales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">10. Los actuales planes de estudio siguen sin tener en cuenta los valores del profesionalismo.</font></P>  </blockquote>     <P>&nbsp;</P>  </font>     <P><font face="Verdana"><b>III. Los retos del Siglo XXI: el futuro</b></font></P>  <font face="Verdana" size="2">     <P><font face="Verdana" size="2">En 1999 se inicia, con la denominada Declaraci&oacute;n de Bolonia<SUP>26</SUP>, la construcci&oacute;n del EEES. Este proceso pretende, fundamentalmente, adoptar un sistema de titulaciones comprensibles y comparables (mediante un sistema de titulaciones basado en dos ciclos); establecer un sistema com&uacute;n de cr&eacute;ditos (ECTS, European Credit Transfer System), basado en el trabajo del estudiante; la formaci&oacute;n basada en competencias; el fomento de la movilidad y de la cooperaci&oacute;n europea para garantizar la calidad; estimular el aprendizaje a lo largo de la vida; la promoci&oacute;n de una dimensi&oacute;n europea en educaci&oacute;n superior; promover el atractivo del &Aacute;rea Europea de Educaci&oacute;n Superior; y el establecimiento de estrechas relaciones entre los espacios europeos de Educaci&oacute;n Superior y de Investigaci&oacute;n.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Por lo que se refiere a los estudios de Medicina, el proceso se ha vivido en general como algo relativamente alejado, poco concerniente y con bastantes reservas, entre otras razones porque los estudios de Medicina disponen de una Directiva Europea propia. A nivel europeo, es a partir del a&ntilde;o 2004 cuando el tema empieza a ser motivo de discusi&oacute;n en diferentes foros o reuniones &#091;Congresos de la Association for Medical Education in Europe (AMEE), 2004, 2005; Ottawa Conference 2004, Reuniones de la IMFSA, 2004, 2005, reuniones del Comit&eacute; Permanent des M&eacute;decins Europ&eacute;ens, 2004, reuniones de la WFME, y reuniones de la red MEDINE o Thematic Network on Medical Education in Europe&#093;<SUP>27-32.</SUP> Sin duda alguna, las dos aportaciones m&aacute;s importantes a la cuesti&oacute;n son la declaraci&oacute;n conjunta de la AMEE y la WFME y los trabajos de la red MEDINE. En la primera<SUP>33</SUP> se respalda la Declaraci&oacute;n de Bolonia y se insiste en la necesidad de que la Educaci&oacute;n M&eacute;dica, como parte de la educaci&oacute;n superior, se implique totalmente en el proceso de convergencia europea. Se afirma que la mayor&iacute;a de los objetivos de Bolonia est&aacute;n de acuerdo con las pr&aacute;cticas actuales de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica y con las reformas emprendidas por las Facultades de Medicina; si bien se hacen ciertas matizaciones sobre algunos de los objetivos, que se considera deben desarrollarse con miras m&aacute;s amplias, como el establecimiento de titulaciones comprensibles y comparables, la aplicaci&oacute;n del sistema ECTS, la promoci&oacute;n de la movilidad, el desarrollo de garant&iacute;as de calidad, la formaci&oacute;n continuada, y la implicaci&oacute;n de las instituciones y de los estudiantes en el proceso. Pero tambi&eacute;n se alerta sobre un objetivo cuya implementaci&oacute;n podr&iacute;a tener serias consecuencias para la calidad de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica y que ya hab&iacute;a sido denunciado en los pronunciamientos de la IFMSA/EMSA y de la CPME: la estructuraci&oacute;n en dos ciclos (de grado y de postgrado) de los estudios universitarios. En la Declaraci&oacute;n conjunta de la AMEE y la WFME se analizaron las razones existentes para oponerse y se propuso que las Facultades de Medicina no se vieran obligadas a adoptar dicha estructura, de forma que se les permitiera mantener los estudios estructurados en una unidad integrada m&aacute;s prolongada. Se afirmaba que, alternativamente, se les deber&iacute;a dar la opci&oacute;n de establecer un primer ciclo como primera parte del programa formativo, pero sin tener que planificarlo con el fin de preparar para actividades vocacionales o profesionales especiales. El documento finalizaba urgiendo a los gobiernos para que tomasen aquellas decisiones que ser&aacute;n cr&iacute;ticas para la Educaci&oacute;n M&eacute;dica en base a la necesaria evidencia y previo di&aacute;logo con las Facultades de Medicina y sus agentes. Por su parte la Red MEDINE<SUP>32</SUP> persigue cinco objetivos fundamentales: 1) acordar las competencias/objetivos formativos nucleares de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica en Europa utilizando la metodolog&iacute;a del Proyecto &quot;Tuning Educational Structures in Europe&quot;; 2) desarrollar una estructura para el reconocimiento internacional de las calificaciones en el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n m&eacute;dica y en conexi&oacute;n con otras profesiones; 3) desarrollar est&aacute;ndares de garant&iacute;a de calidad en el proceso de formaci&oacute;n m&eacute;dica aplicables en Europa; 4) incrementar la transparencia y el conocimiento por parte de la sociedad en general del proceso de formaci&oacute;n m&eacute;dica (de grado, postgrado y continuada) y de sus objetivos de aprendizaje, dentro y fuera de Europa; 5) explorar y desarrollar conexiones entre proceso formativo e investigaci&oacute;n.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; ocurre en Espa&ntilde;a en este tiempo? A partir del a&ntilde;o 2005 en que se publican los decretos que regulan los estudios oficiales universitarios de Grado y Postgrado<SUP>34</SUP>, se empieza a producir cierta movilizaci&oacute;n y el tema empieza a ser objeto de discusi&oacute;n en talleres, seminarios, jornadas y cursos organizados por las Facultades, por las universidades y por las Agencias de Evaluaci&oacute;n de la Calidad. Diversos aspectos del proceso de convergencia europea y sus repercusiones en las Facultades de Medicina, tambi&eacute;n han sido abordados por distintas sociedades de Educaci&oacute;n M&eacute;dica de nuestro pa&iacute;s y, muy especialmente, en el XVII Congreso de la SEDEM celebrado en Albacete en octubre de 2005<SUP>35-38</SUP>. Por otra parte, se han desarrollado dos acciones de especial importancia: una de &aacute;mbito estatal, la elaboraci&oacute;n por la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas del &quot;Libro Blanco de la Titulaci&oacute;n de Medicina&quot;<SUP>39</SUP>, y otra de &aacute;mbito catal&aacute;n, la publicaci&oacute;n del documento &quot;Competencias profesionales b&aacute;sicas comunes de los licenciados en Medicina formados en las universidades de Catalu&ntilde;a&quot;<SUP>40</SUP>.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">El aspecto m&aacute;s controvertido hasta la fecha ha sido el del nivel acad&eacute;mico correspondiente a los estudios de Medicina, relacionado directamente con lo propuesto en la declaraci&oacute;n de Bolonia de establecer un sistema de titulaciones basado en dos ciclos. De hecho la indefinici&oacute;n en este punto ha retrasado de forma evidente la incorporaci&oacute;n de las Facultades de Medicina a este proceso, por no saber exactamente a qu&eacute; atenerse. Finalmente, en abril de 2006, y con el fin de adaptarse al EEES, el Ministerio de Educaci&oacute;n y Ciencia ha hecho p&uacute;blico el borrador de la Ficha T&eacute;cnica de Propuesta de T&iacute;tulo Universitario de las Ense&ntilde;anzas de Medicina<SUP>41</SUP>, y que ha constituir la base de las directrices de elaboraci&oacute;n de los nuevos planes de estudio de Medicina en Espa&ntilde;a. La ficha, entre otros aspectos que analizaremos posteriormente, establece que los estudios de Medicina constituyen unos estudios de Grado de seis a&ntilde;os, de ciclo &uacute;nico, sin divisiones entre per&iacute;odo b&aacute;sico y cl&iacute;nico, como ven&iacute;a siendo tradicional, y permite a los futuros licenciados acceder directamente a los estudios de Doctorado. Adem&aacute;s, la ficha contiene otros aspectos positivos como<SUP>42</SUP>:</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">La gran flexibilidad que otorga a las Facultades de Medicina para la elaboraci&oacute;n de sus respectivos planes de estudios.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">El car&aacute;cter continuo que otorga al proceso formativo, no diferenciando entre ciclo b&aacute;sico y cl&iacute;nico.</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2"> Las recomendaciones en relaci&oacute;n a la necesidad de integrar los contenidos tanto de forma horizontal como vertical; a que el estudiante entre precozmente en contacto con las disciplinas cl&iacute;nicas; a la presencia de las materias b&aacute;sicas en los cursos finales; al establecimiento de mecanismos globales de evaluaci&oacute;n de las competencias; y al hecho de tener en cuenta en la estructuraci&oacute;n de los planes de estudio y en el establecimiento de los programas, la necesaria continuidad con la formaci&oacute;n especializada.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La distribuci&oacute;n en cr&eacute;ditos y la adecuaci&oacute;n al EEES de las diferentes grandes materias consideradas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Despejada la inc&oacute;gnita del nivel acad&eacute;mico de los estudios de Medicina, que tanto preocupaba, y fijada la ficha t&eacute;cnica –hemos de suponer que la definitiva no variar&aacute; en demas&iacute;a respecto al borrador–, las Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas ya pueden abordar este nuevo proceso de reforma curricular que se ofrece como una oportunidad &uacute;nica para adaptar nuestros estudios de Medicina a las tendencias m&aacute;s modernas en Educaci&oacute;n M&eacute;dica y que ya est&aacute;n vigentes en muchas Facultades de Medicina europeas. Conscientes de nuestros defectos y ante este nuevo proceso, no podemos caer en la tentaci&oacute;n, como ha ocurrido en otras ocasiones, de llevar a cabo una reforma superficial o un mero maquillaje de lo que tenemos hoy en d&iacute;a. Debemos ser conscientes de que nuestro principal reto es acometer una reforma real y en profundidad de nuestra ense&ntilde;anza graduada que nos haga converger con Europa y en particular con aquellos pa&iacute;ses en los que se ha llevado a cabo un cambio real con resultados positivos contrastados. No se trata de inventar nada. Otros antes que nosotros han acometido reformas reales e innovadoras que se han demostrado &uacute;tiles y positivas. La literatura en Educaci&oacute;n Medica en este sentido es abundante y a ella nos podemos remitir. Incluso en nuestro pa&iacute;s, una Facultad nueva, creada en 1998, la de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Albacete, ha puesto en marcha un modelo innovador con resultados que parecen ser positivos<SUP>43</SUP>.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">De entre los documentos que m&aacute;s &uacute;tiles van a ser para guiarnos en nuestro proceso de reforma, destacan los ya previamente citados Est&aacute;ndares de Calidad para la Educaci&oacute;n M&eacute;dica graduada de la WFME (2001)<SUP>18</SUP> y el elaborado por el Instituto de Educaci&oacute;n M&eacute;dica Internacional (IIME)<SUP>44</SUP>, que define las competencias generales que ha de demostrar cualquier m&eacute;dico independientemente de donde se forme. Con respecto al primero debemos recordar nuevamente que dicho documento fue asumido en 2001, en la denominada Declaraci&oacute;n de Granada, por la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, la Organizaci&oacute;n Medica Colegial, los Ministerios de Educaci&oacute;n y Sanidad y diversas Sociedades Cient&iacute;ficas como la SEDEM, la Associaci&oacute; Catalana d’Educaci&oacute; M&egrave;dica (ACEM) y la Sociedad de Educaci&oacute;n M&eacute;dica de Euskadi (SEMDE). Por su parte, la Declaraci&oacute;n de Granada ha sido tenida en cuenta como referente por la Conferencia de Decanos para la elaboraci&oacute;n del Libro Blanco.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">¿En qu&eacute; se traduce este reto? En primer lugar, como dice Oriol<SUP>45</SUP>, hemos de considerar que un curr&iacute;culum o un plan de estudios, no es &uacute;nicamente la norma publicada en el BOE y que s&oacute;lo describe lo que es imperativo que las Facultades de Medicina hagan en relaci&oacute;n con la formaci&oacute;n de sus estudiantes, junto con el listado de materias, asignaturas y cargas lectivas que corresponde a cada una de ellas, as&iacute; como su ordenaci&oacute;n por per&iacute;odos lectivos. El concepto de curr&iacute;culum es algo m&aacute;s complejo que la simple norma. Actualmente, el t&eacute;rmino &quot;curr&iacute;culum&quot; incluye las estrategias educativas utilizadas, los contenidos y los objetivos de aprendizaje, las experiencias educativas, el entorno educativo, la evaluaci&oacute;n, los estilos y ritmos de aprendizaje, la programaci&oacute;n de tareas y el programa y resultados del aprendizaje. Por tanto, a la hora de enfrentarnos a este reto, hemos de tener en cuenta todos estos aspectos.</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>El modelo de m&eacute;dico y sus competencias:</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En primer lugar deber&iacute;amos aceptar que, en nuestro contexto, el modelo de m&eacute;dico a formar es aquel que al final de sus estudios de grado posea todas aquellas competencias b&aacute;sicas y comunes a todos ellos/ellas, (<i>entendiendo las competencias como combinaciones din&aacute;micas de conocimientos, habilidades, actitudes y valores</i>) que les permita, en un primer momento, ejercer una Medicina tutelada en nuestro sistema sanitario y acceder a la formaci&oacute;n especializada en cualquiera de las disciplinas, as&iacute; como iniciarse en la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica y, eventualmente, en la docencia. Aceptado este modelo de m&eacute;dico, el siguiente paso es establecer correctamente sus competencias profesionales de forma detallada. Las Facultades de Medicina (algunas ya lo han hecho<SUP>46,47</SUP>), deben iniciar un proceso de definici&oacute;n de las competencias que sus estudiantes han de haber adquirido al final de su formaci&oacute;n de grado de acuerdo con el modelo determinado. Y deben aceptar la participaci&oacute;n en el proceso de otros agentes que est&aacute;n claramente involucrados en dicha formaci&oacute;n, como son las Administraciones Educativas y Sanitarias, el Sistema Publico de Salud, la Organizaciones Profesionales, otros profesionales de las Ciencias de la Salud, los estudiantes, los graduados y, de forma muy especial, los tutores de postgrado que van a recibir en &uacute;ltima instancia a los graduados formados en las Facultades. Las Facultades de Medicina no pueden vivir de espaldas a la formaci&oacute;n postgraduada o especializada y las competencias definidas han de estar perfectamente interrelacionadas con la formaci&oacute;n postgraduada. Hemos de ser capaces de definir las competencias a dos niveles: competencias nucleares m&iacute;nimas y comunes a todos los m&eacute;dicos sea cual sea la Facultad de Medicina donde se hayan formado, y aqu&eacute;llas otras competencias m&aacute;s espec&iacute;ficas que las Facultades consideren necesarias para sus propios estudiantes. En este sentido, no debe darnos miedo introducir en los planes de estudio un determinado grado de variabilidad entre las Facultades que sin duda enriquece la formaci&oacute;n de nuestros graduados. En este proceso de definici&oacute;n de competencias, no debemos inventar nada. Podemos recurrir a los m&uacute;ltiples modelos que otras facultades fuera de nuestro pa&iacute;s han utilizado<SUP>44,48</SUP>.</font> </P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>El modelo, las estrategias curriculares y las metodolog&iacute;as docentes</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Bolonia nos pide que formemos a nuestros graduados en competencias profesionales. Es decir, nos est&aacute; diciendo que definamos planes de estudios orientados a las competencias finales<SUP>49</SUP>, y ello exige que el modelo, las estrategias curriculares y las metodolog&iacute;as que adoptemos nos permitan alcanzar este objetivo. Para ello debemos aceptar que:</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">1. El modelo curricular ha de poner mayor &eacute;nfasis en el desarrollo de las competencias, que en la mera transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n y de conocimientos te&oacute;ricos. Hemos de ser capaces de reducir en todo lo posible el exceso y la redundancia o irrelevancia de la informaci&oacute;n. Para ello es necesario llevar a cabo una revisi&oacute;n en profundidad de los contenidos actuales por encima de los intereses personales y/o departamentales.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">2. Un curr&iacute;culum basado en competencias es, por definici&oacute;n, un curr&iacute;culum integrado. La literatura en Educaci&oacute;n M&eacute;dica nos dice hasta la saciedad que un curr&iacute;culum integrado, en cualquiera de sus modalidades, posee evidentes ventajas sobre uno tradicional basado en disciplinas, facilita el contacto precoz del estudiante con la realidad m&eacute;dica, les permite captar mejor la relevancia de las disciplinas b&aacute;sicas<SUP>50,51 </SUP>y favorece el trabajo en equipo y multidisciplinar. Hemos de ser capaces de introducir este modelo de curr&iacute;culum a&uacute;n a pesar de aquellas voces que nos dicen que los curricula integrados son inviables. Por otra parte, la ficha t&eacute;cnica publicada por el Ministerio de Educaci&oacute;n y Ciencia permite, al haber anulado la tradicional divisi&oacute;n entre dos ciclos b&aacute;sico y cl&iacute;nico, el establecimiento de este tipo de curr&iacute;culum.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3. Los modelos curriculares y los m&eacute;todos educativos seleccionados deben asegurar una preparaci&oacute;n real de los estudiantes para que se responsabilicen de su propio proceso de aprendizaje y para un proceso de aprendizaje aut&oacute;nomo de por vida. Por ello debemos intentar adoptar aquellas metodolog&iacute;as de tipo activo, huyendo en lo posible de la clase tradicional todav&iacute;a tan presente en nuestro entorno. Estrategias como el aprendizaje basado en problemas (ABP), entre otras, son sin duda opciones a tener en cuenta. Si bien el ABP es considerado como un paradigma, m&aacute;s que como una metodolog&iacute;a docente, y existe una tendencia a pensar que se requiere que todo el curr&iacute;culum est&eacute; estructurado a su alrededor, debido a que las experiencias que conocemos provienen de este tipo de contexto, nada impide que en determinadas materias o unidades podamos programar la ense&ntilde;anza en forma de ABP y no podemos renunciar a ello<SUP>52-54</SUP>.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">4. La ficha t&eacute;cnica fija &uacute;nicamente los cr&eacute;ditos de cada una de las materias del curr&iacute;culum. La distribuci&oacute;n interna corresponde a cada Facultad. Pero, en cualquier caso, no se debe empezar a construir la casa por el tejado. Esto es, no se deben distribuir los cr&eacute;ditos antes de fijar de forma clara c&oacute;mo contribuye cada &aacute;rea de conocimiento a la adquisici&oacute;n de cada una de las competencias y mediante qu&eacute; tipo de actividades docentes lo hace. S&oacute;lo despu&eacute;s de concretar esto podremos establecer los cr&eacute;ditos para cada unidad, m&oacute;dulo o asignatura.</font> </P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>Los entornos educativos</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Para asegurar una correcta adquisici&oacute;n de las competencias de nuestros estudiantes hemos de ser capaces de formarlos en todos los entornos educativos posibles. Si bien el entorno hospitalario ha de ser tenido en cuenta, &eacute;ste ya no es, ni puede ser, el &uacute;nico. Se ha de utilizar, inexcusablemente, el entorno de la atenci&oacute;n primaria, en el cual un elevado porcentaje de nuestros estudiantes ejercer&aacute;n su profesi&oacute;n. El &eacute;nfasis puesto, por un lado, en la necesidad de que los estudiantes adquieran las habilidades b&aacute;sicas, la capacidad de razonamiento cl&iacute;nico y la necesidad de fomentar su aprendizaje aut&oacute;nomo; y, por el otro, los cambios en el modelo asistencial que imposibilitan que un paciente pueda ser sometido de forma repetida a exploraciones y procedimientos con objeto de entrenar a los estudiantes, hace ineludible adecuar nuevos entornos educativos para la formaci&oacute;n de nuestros alumnos en habilidades cl&iacute;nicas. El impresionante desarrollo en el campo de las simulaciones permite, y podr&iacute;amos decir que obliga a las Facultades de Medicina a plantearse seriamente el reto de disponer de los denominados laboratorios de habilidades cl&iacute;nicas, entendidos como entornos educativos perfectamente integrados en el curr&iacute;culum y en la actividad docente de la Facultad. En ellos los estudiantes y los profesionales m&eacute;dicos o sanitarios pueden aprender diferentes tipos de habilidades en un entorno no estresante, bajo la supervisi&oacute;n de profesores o de forma aut&oacute;noma e independiente. Adem&aacute;s, es posible repetir, tantas veces como se desee, la t&eacute;cnica o habilidad concreta; el error est&aacute; permitido, el estudiante recibe de forma continua feed-back sobre su actuaci&oacute;n, y puede ser evaluado de forma objetiva<sup>55-58</sup>. Como dice Amitai Ziv, Director del Israel National Simulation Center, Chaim Sheva Medical Center, &quot;<i>la educaci&oacute;n m&eacute;dica basada en simulaciones es hoy d&iacute;a un imperativo &eacute;tico. Asegurar la seguridad de los pacientes entra en conflicto con el aprendizaje de los futuros profesionales en alg&uacute;n momento del proceso educativo. Las simulaciones pueden minimizar este conflicto &eacute;tico</i>&quot;<SUP>59</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n debemos replantearnos el concepto de lo que conocemos como pr&aacute;cticas b&aacute;sicas. Los objetivos de las mismas deben estar perfectamente incardinados y ser relevantes para la adquisici&oacute;n de las competencias finales establecidas por la Facultad.</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>La evaluaci&oacute;n</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n es el elemento que m&aacute;s condiciona el proceso de aprendizaje. Un curr&iacute;culum basado en competencias exige evaluar dichas competencias. La evaluaci&oacute;n de las competencias debe utilizar instrumentos v&aacute;lidos, fiables y factibles. El dise&ntilde;o que se adopte debe tener en cuenta su aceptabilidad e impacto educativo tanto para los estudiantes como para los profesores. Todos los agentes implicados, tanto docentes como discentes, deben participar activamente en el proceso. En este sentido, se plantea un nuevo reto: la incorporaci&oacute;n de los docentes en el proceso de evaluaci&oacute;n y su formaci&oacute;n en los distintos m&eacute;todos existentes, alguno de los cuales, y en especial las ECOES (evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica objetiva estructurada)<SUP>60, 61</SUP>, ya se vienen utilizando de forma general fuera de nuestro pa&iacute;s y de forma m&aacute;s espor&aacute;dica en algunas de nuestras Facultades. Ser&iacute;a deseable que las Facultades afrontaran cuanto antes el reto de adquirir experiencia en la evaluaci&oacute;n de las competencias, para lo que dicho proceso debe iniciarse lo antes posible e implantarse en todo el curr&iacute;culum.</font> </P>     <P><font face="Verdana">Con independencia de la estrategia de implantaci&oacute;n continuada de aprendizaje y de evaluaci&oacute;n de competencias a lo largo de toda la carrera, y como garant&iacute;a ante la sociedad de la adquisici&oacute;n de las competencias, las Facultades deber&iacute;an plantearse muy seriamente establecer al final de los estudios de grado una evaluaci&oacute;n formal, dotada de validez acad&eacute;mica, de las competencias adquiridas. Conjuntamente con otros elementos, esta evaluaci&oacute;n final de las competencias deber&iacute;a ser reconocida tanto por las asociaciones profesionales como por los programas de formaci&oacute;n postgraduada, lo que permitir&iacute;a, al menos en parte, aliviar la hipoteca que ejerce el examen MIR sobre la ense&ntilde;anza pregraduada. Pero ello no es suficiente. Sin duda alguna uno de los grandes retos que tiene la ense&ntilde;anza de grado en nuestro pa&iacute;s es la reforma del tipo de examen que da acceso a la formaci&oacute;n especializada. Sin dicha modificaci&oacute;n, la ense&ntilde;anza de grado seguir&aacute; estando muy condicionada.<SUP>10, 37</SUP></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>El profesorado</b></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana">Una reforma comprometida y responsable requiere recursos humanos adecuados. Sin duda, al menos desde un punto de vista cuantitativo, disponemos de estos recursos. La ratio alumno/profesor actual de las Facultades de Medicina no es malo<SUP>62</SUP>. Pero una reforma como la que se inicia requiere una formaci&oacute;n adecuada y continua del docente que, hoy en d&iacute;a, de forma general, no posee. Nuestro reto es que el profesor aprecie la necesidad de esta formaci&oacute;n y se implique en ella y en la reforma docente. Para ello es necesario el reconocimiento, de una vez por todas, de la funci&oacute;n docente, y el establecimiento de criterios objetivos para su evaluaci&oacute;n, asumidos tanto por los interesados como por las autoridades acad&eacute;micas.<SUP>37</SUP></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>Los estudiantes</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los estudiantes son los usuarios de nuestra docencia. Por lo general son reacios a participar en reformas, sobre todo en aquellas que preconizan un mayor trabajo individual y aut&oacute;nomo. Es preciso hacerles ver la necesidad de que sean corresponsables de su formaci&oacute;n, y que es fundamental que durante los estudios de grado, adem&aacute;s de conocimientos, habilidades y actitudes, aprendan a aprender durante toda su vida profesional. Las Facultades, asimismo, han de poner en marcha todos los mecanismos que aseguren esta formaci&oacute;n.</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>Los valores del profesionalismo en la formaci&oacute;n m&eacute;dica pregraduada</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Es universalmente aceptado que el ejercicio de la Medicina es un cometido moral. Es una profesi&oacute;n cuyos miembros comulgan con una serie de principios v&aacute;lidos desde hace mucho tiempo, como el respeto hacia los dem&aacute;s, la empat&iacute;a, la compasi&oacute;n, la honestidad, la integridad, el altruismo y la excelencia profesional. El concepto de Profesionalismo M&eacute;dico encuentra sus ra&iacute;ces en estos principios. En la actualidad, estos principios chocan con la transformaci&oacute;n corporativa que se est&aacute; produciendo en la asistencia m&eacute;dica, que tiende de forma creciente hacia un sistema de salud cada vez m&aacute;s imbuido por aspectos economicistas y donde las claves son el coste, los beneficios y la competitividad<SUP>63</SUP>.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Desde 1988, fecha de la Declaraci&oacute;n de Edimburgo, hasta nuestros d&iacute;as, diferentes instituciones han venido insistiendo en la necesidad de formar a nuestros estudiantes, los m&eacute;dicos del futuro, en los valores del profesionalismo. Entre estas instituciones destaca la posici&oacute;n del General Medical Council (GMC) brit&aacute;nico, que en su ya citado documento &quot;<i>Tomorow’s Doctors</i>&quot;<SUP>16,17</SUP>, recomienda que los estudiantes de grado se formen &quot;<i>en el respeto por los pacientes y colegas, lo que incluye no mostrar prejuicios frente a la diversidad de or&iacute;genes y oportunidades, idiomas, cultura y formas de vida… en el reconocimiento de los derechos de los pacientes en todos los aspectos y particularmente la confidencialidad… ,y en tomar conciencia de las responsabilidades &eacute;ticas y morales de la asistencia a los pacientes individuales y…de las poblaciones…y de las propias limitaciones…</i>&quot; etc. El GMC publicaba asimismo el documento Good Medical Practice<SUP>64</SUP> en el que aconsejan pautas de honradez en la informaci&oacute;n sobre los servicios prestados, en los informes, en los tratos comerciales y financieros, en la investigaci&oacute;n o en los conflictos de intereses. Por su parte, los Requerimientos Globales Esenciales M&iacute;nimos elaborados por el Institute for Internacional Medical Education<sup>44</sup> se&ntilde;alaba la necesidad de formar a los estudiantes en los valores profesionales y &eacute;ticos que subyacen a las actitudes y conforman las conductas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En nuestro entorno algunas Facultades de Medicina que han definido sus competencias hacen menci&oacute;n de los valores profesionales y el profesionalismo, sin menoscabo, como es natural, de las capacidades cient&iacute;fico-t&eacute;cnicas y cl&iacute;nicas que son exigibles<SUP>46, 47</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">De acuerdo con Wojtczak<SUP>63</SUP>, se debe concienciar a los m&eacute;dicos, durante su per&iacute;odo formativo, de la existencia de los conflictos, antes indicados, entre las obligaciones tradicionales y los cambios existentes en los sistemas sanitarios, de forma que est&eacute;n mejor preparados para defender sus valores profesionales en este nuevo clima economicista. Jordan Cohen, ex-Presidente de la Asociaci&oacute;n de Colegios M&eacute;dicos Americanos, en su alocuci&oacute;n en la Convenci&oacute;n Anual de esta asociaci&oacute;n, insist&iacute;a en que &quot;<i>la actual obligaci&oacute;n de la profesi&oacute;n m&eacute;dica es cultivar los valores nucleares del profesionalismo en los futuros m&eacute;dicos y mantenerse firmes en el soporte de estos valores que hacen de nuestra profesi&oacute;n una profesi&oacute;n honrada y honorable</i>&quot;.<SUP>63</SUP> </font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los m&eacute;dicos que actuar&aacute;n en la primera mitad del siglo XXI est&aacute;n ya en formaci&oacute;n en nuestras Facultades de Medicina. Lo que est&eacute;n haciendo y puedan hacer los sistemas educativos definir&aacute; el tipo de m&eacute;dico del que dispondremos en los sistemas asistenciales<SUP>65</SUP>. Por ello nuestras Facultades han de ser muy conscientes de la necesidad ineludible de formar a sus estudiantes en los principios que definen el profesionalismo m&eacute;dico y adoptar aquellas medidas y estrategias docentes en sus respectivos curricula, que lo hagan posible.</font> </P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>Los recursos materiales</b></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Una reforma comprometida y responsable requiere tambi&eacute;n la aplicaci&oacute;n de los recursos materiales necesarios. Estos recursos se han de aplicar a disponer de las infraestructuras precisas (laboratorios b&aacute;sicos, laboratorio de habilidades y recursos sanitarios suficientes). En el futuro inmediato, estos recursos ser&aacute;n cada vez mayores ya que se advierte una tendencia a incrementar progresivamente el n&uacute;mero de alumnos que ingresan en las Facultades de Medicina. Si la anterior reforma se hizo en muchos casos a coste cero, no puede suceder lo mismo en la actual. Afrontar el reto de una reforma en profundidad supone que las Administraciones Educativas y Sanitarias a todos los niveles colaboren estrechamente entre s&iacute;, siendo activas en la b&uacute;squeda y facilitaci&oacute;n de dichos recursos.</font> </P>      <P><font face="Verdana" size="2"><b>La gesti&oacute;n del programa educativo</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La elaboraci&oacute;n de un curr&iacute;culum y su proceso de implantaci&oacute;n es un proceso complejo, largo y dif&iacute;cil. Por otra parte un curr&iacute;culum no es algo inmutable y, por tanto, mientras permanezca vigente debe estar sometido a continua evaluaci&oacute;n y revisi&oacute;n, debi&eacute;ndose introducir los cambios que sean pertinentes siempre que sea necesario, ya que tanto en Educaci&oacute;n M&eacute;dica como en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica los cambios son constantes.</font></P>     <P><font face="Verdana">Para que todo este proceso se desarrolle correctamente, es preciso –tal como indican claramente los Est&aacute;ndares de Calidad para la formaci&oacute;n m&eacute;dica b&aacute;sica de la WFME– que exista en el seno de las Facultades de Medicina un comit&eacute; curricular o de programa independiente que incluya profesores, estudiantes y otros agentes. Este comit&eacute; ha de tener toda la responsabilidad y, sobre todo, toda la autoridad para programar y implementar el curr&iacute;culum por encima de intereses departamentales o individuales. Los profesores han de formar parte, conjuntamente con la autoridad acad&eacute;mica, de este comit&eacute; curricular. Hemos de ser conscientes, sin embargo, de que los profesores, por regla general, no suelen ser expertos en temas de Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Ni es necesario que todos lo sean. Pero s&iacute; deben ser conocedores de lo que est&aacute; pasando o ha pasado en el mundo educativo, y ser conscientes de que se puede mejorar haciendo las cosas de manera diferente, en funci&oacute;n de lo que han experimentado otros para obtener mejoras reconocidas. Por ello es necesario recurrir a la experteza en el campo de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Los Est&aacute;ndares de Calidad de la WFME proponen que todo el proceso de dise&ntilde;o y gesti&oacute;n de un proceso curricular se profesionalice mediante la participaci&oacute;n de expertos en Educaci&oacute;n M&eacute;dica, que asesorar&aacute;n a los diferentes comit&eacute;s curriculares. Si bien en un primer momento esta experteza educativa puede y debe obtenerse de una instituci&oacute;n nacional o internacional externa, lo &oacute;ptimo ser&iacute;a que todas las Facultades de Medicina crearan, a medio plazo, unidades o Departamentos de Educaci&oacute;n Medica, de los cuales tenemos en Espa&ntilde;a actualmente alguna experiencia (Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha, Albacete)<SUP>45</SUP>. En el &uacute;ltimo congreso de la SEDEM, celebrado en Albacete, hubo un consenso generalizado sobre la conveniencia de disponer de este tipo de unidades. Esperemos que tras este consenso, las Facultades de Medicina afronten la necesidad de estas estructuras y se decidan, de una vez por todas, a recurrir a un conocimiento experto en Educaci&oacute;n M&eacute;dica, para, posteriormente, crear este conocimiento experto y no continuar como hasta ahora pensando que ya lo tienen.<SUP>20,40</SUP></font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>Evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n de las Facultades de Medicina</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, aunque no menos importante, otro reto fundamental al que nos tendremos que enfrentar en un futuro pr&oacute;ximo ser&aacute; el relacionado con los procesos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n de las Facultades de Medicina y de sus programas de formaci&oacute;n. Uno de los objetivos del proceso de Bolonia es la garant&iacute;a de la calidad de las instituciones y de sus programas de formaci&oacute;n. La mejora de la calidad y la excelencia del proceso ense&ntilde;anza/aprendizaje son los objetivos que deben presidir los programas para la acreditaci&oacute;n de las instituciones docentes y, por tanto, su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica. La evaluaci&oacute;n de las instituciones docentes p&uacute;blicas persigue adem&aacute;s rendir cuentas ante la sociedad sobre el grado de cumplimiento de su misi&oacute;n y sobre su eficacia de la gesti&oacute;n de fondos p&uacute;blicos. La calidad de la docencia viene determinada por la estructura y el proceso, pero tambi&eacute;n por la evaluaci&oacute;n competencial de los egresados y su adecuaci&oacute;n a las demandas sociales. En el &aacute;rea de la Medicina es de particular importancia contemplar las necesidades sociales y futuras de Salud, la evoluci&oacute;n del proceso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, las variaciones demogr&aacute;ficas que puedan tener lugar y otros cambios para ajustar la docencia a estas previsiones y, consecuentemente, adaptar los esquemas de evaluaci&oacute;n de las mismas<SUP>66</SUP>. Los procesos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n han de realizarse confrontando la realidad de cada instituci&oacute;n con est&aacute;ndares claramente definidos. En este sentido debemos citar nuevamente los Est&aacute;ndares Globales en Educaci&oacute;n M&eacute;dica para una mejora de la Atenci&oacute;n de Salud, publicados por la WFME<SUP>20</SUP>. As&iacute; mismo, esta organizaci&oacute;n, conjuntamente con la OMS, y con el fin de facilitar la labor evaluadora y acreditadora de cada uno de las agencias nacionales o regionales, ha elaborado una gu&iacute;a para la acreditaci&oacute;n de la formaci&oacute;n m&eacute;dica de grado<SUP>67</SUP>. Esta gu&iacute;a ha sido desarrollada como un instrumento de ayuda para las autoridades y agencias nacionales responsables de la calidad de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica, con el fin de garantizar el funcionamiento y la transparencia adecuada de los sistemas de acreditaci&oacute;n existentes, o bien como un instrumento que sirva de ayuda para la puesta en marcha, en aquellos pa&iacute;ses o regiones en los que hasta ahora no exist&iacute;an, nuevos sistemas de acreditaci&oacute;n. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en Espa&ntilde;a se han llevado a cabo procesos de evaluaci&oacute;n de las instituciones docentes por agencias nacionales (ANECA) o auton&oacute;micas, pero el impacto de los mismos sobre la calidad y excelencia del proceso ha sido m&aacute;s bien escaso, entre otras razones porque no ha ido acompa&ntilde;ado de la puesta en marcha de Programas para la Mejora y la Garant&iacute;a de Calidad, basados en el diagn&oacute;stico obtenido. Es totalmente necesario generalizar el proceso y por ello las Facultades de Medicina han de afrontar sin miedo el reto de ser evaluadas, ellas mismas y sus programas docentes, con el objetivo final de poder arbitrar propuestas de mejora de la calidad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Partiendo de una revisi&oacute;n del pasado reciente, hemos analizado los diferentes retos a que se enfrenta, en los albores de una nueva reforma -que esperamos que esta vez sea real-, la ense&ntilde;anza en nuestras Facultades de Medicina. La reforma es necesaria, posible e, incluso, obligada. Experiencias exitosas en nuestro propio pa&iacute;s nos lo demuestran. Por primera vez, las directrices emanadas de la Administraci&oacute;n Educativa son suficientemente flexibles y permiten la reforma, como nunca antes lo hab&iacute;an hecho. Las Facultades de Medicina han de aprovechar esta nueva oportunidad, que es posible que tarde en presentarse otra vez. Es evidente que no todas las Facultades de Medicina son iguales. Por sus propias peculiaridades, a algunas les ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil que a otras avanzar en el camino de la reforma. Tambi&eacute;n es verdad que hay factores que no dependen de las Facultades en s&iacute; mismas, pero sin duda, las Facultades han de ser el motor que impulse dichas reformas. Y cuando se habla de las Facultades, se quiere decir sus profesores y sus alumnos. Seamos generosos, profesores y estudiantes. Dejemos de pensar en nuestros intereses personales y departamentales y hag&aacute;moslo en los de las Facultades y en aquello que conviene realmente para impartir una docencia de calidad que permita homologarnos con los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados en la mejora de la Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Esta es la verdadera convergencia a la que debemos aspirar y este es nuestro gran reto.</font></P>      <P>&nbsp;</P>  </font></font>     <P><b><font face="Verdana">Bibliograf&iacute;a</font></b></P>  <font face="Verdana">  <font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">1. Bar&oacute;n, M. Innovation in Spanish Medical Education. Hopes and frustrations. In MedEd-21: An Account of Initiatives for Change in Medical Education in Europe for the 21st Century. Eds. G.D. Majoor, CPM. Van der Vleuten, PMJ. Vluggen and PA. Hansen, pp 75-85, Thesis Publishers, Amsterdam, 1997.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">2. Danon, J. L’ensenyament de la Medicina a la Universitat Espanyola. Col·lecci&oacute; hist&ograve;rica de Ci&egrave;ncies de la Salut, vol. 6. Fundaci&oacute; Uriach, Barcelona. 1998.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3. Gallego, A. Medical Studies in Spain. Journal of Medical Education, 37, 892-905, 1962.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4. Gallego, A. Medical Education in Spain. Journal of Medical Education, 46,b658-669, 1966.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">5. Gallego, A. Y Botella Llusi&aacute;, J. Comentarios al nuevo plan de estudios. ARch. Fac. Med. Madrid. 4:187, 1967.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">6. Belmonte, C. El modelo docente de Alicante. JANO 40, 62, 1991.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">7. Resoluci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Ordenaci&oacute;n Universitaria de 27 de septiembre de 1972 (BOE de 4 de octubre), sobre directrices de planes de estudio de Facultades de Medicina, complementada por otra de 19 de diciembre de 1972 (BOE de 5 de enero de 1973).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">8. Real Decreto 127/1984, en el que se regula la formaci&oacute;n especializada y la obtenci&oacute;n del t&iacute;tulo de m&eacute;dico especialista, BOE nº 26, de 31-1-1984.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">9. Segovia de Arana JM, Pera Blanco-Morales C, Goirena de Gandarias JJ, Cabas&eacute;s Hita JM. La formaci&oacute;n de los profesionales de la salud. Bilbao: Fundaci&oacute;n BBV, Informe 1999</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">10. Rozman, C. Reflexiones sobre la universidad en el &aacute;mbito biom&eacute;dico. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 8(4): 183-190, 2005.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">11. World Federation for Medical Education. World Conference on Medical Education. Report, Edinburgh 7-12 August, 1988.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">12. O.M.S. Ministerial Consultation for medical education in Europe. The Lisboa Initiative. 1998.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">13. Walton, HJ. Proceedings of the World Summit on Medical Education . Medical Education 28 (supp 1), 140-149, 1993</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">14. Boelen, C. The 5-Star Doctor. MedEd in Europe for the 21st century. University of Limburg. Vaals: Maastricth Faculty of Medicine, 1995</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">15. O.M.S. M&eacute;decins pour la sant&eacute;. Une strat&eacute;gie mondiale de l'OMS pour la r&eacute;orientation de l'enseignement de la m&eacute;decine et de la pratique m&eacute;dicale en faveur de la sant&eacute; pour tous. WHO/HRH/96.1. 1996.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">16. General Medical Council. Tomorrow’s Doctors. Recommen-dations on undergraduate medical education, 1993</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">17. General Medical Council Tomorrow’s Doctor : Recommen-dations on Undergraduate Medical Education. (www.gmc.uk/ orgmed_ed/tomdoc.htm) 2002</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">18. World Federation for Medical Education: Est&aacute;ndares Globales en Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Educaci&oacute;n M&eacute;dica vol 7, Supl. 2, Julio-Septiembre 2004</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">19. Bar&oacute;n, M. La formaci&oacute;n m&eacute;dica en Canad&aacute; como modelo de intervenci&oacute;n profesional. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 4 nº2, 52-65, 2001.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">20. Consejo de Universidades. Informe t&eacute;cnico del Grupo de Trabajo nº 9. T&iacute;tulo de licenciado en Medicina y Cirug&iacute;a. Madrid, 9 de abril de 1987.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">21. Directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtenci&oacute;n del t&iacute;tulo oficial de Licenciado en Medicina. RD 1417/1990, de 26-10. BOE nº 278, pp. 34344-34445.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">22. Ley Org&aacute;nica de Reforma Universitaria, (Ley Org&aacute;nica 11/1983 de 25 de agosto, de Reforma Universitaria, B.O.E. del 1 de septiembre).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">23. Directiva comunitaria 75/363</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">24. Pal&eacute;s, J. An&aacute;lisis del proceso de implantaci&oacute;n de los nuevos planes de estudio de la Licenciatura de Medicina. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, Vol 2, nº 3 102-104, 2000.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">25. Declaraci&oacute;n de Granada, Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 5, 1, pp. 9-11, 2002</font></P> </font> </font>     <P><font face="Verdana" size="2">26. Bologna Declaration. The European Higher Education Area. Joint Declaration of the European Ministers of Education (Bologna), 1999. http://www.crue.org/decblognaingles.htm</font></P>  <font face="Verdana">     <P><font face="Verdana" size="2">27. Christensen L. The Bologna Process and Medical Education. Med Teacher 26:625-629, 2004.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">28. AMEE Annual Meeting Edinburgh. Symposium. The Bologna Declaration and its implications for Medical Education. AMEE 2004 , Abstracts: 4.30.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">29. AMEE Annual Meeting Amsterdam. Symposium. Bologna process and Medical Education. AMEE 2005, Abstracts: 88.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">30. 11th International Ottawa Conference on Medical Education. Parallel session: Bologna Agreement. Scientific Program: 66.Barcelona 2004.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">31. IFMSA. The Bologna Declaration and Medical Education: A Policy Statement from the Medical Students of Europe, Med Teacher, 27: 83-85, 2005.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">32. University of Bristol. MEDINE. Medical Education in Europe. 2005.http://www.bri.ac.uk/medine/</font></P>     <P><font size="2" face="Verdana">33. WFME and AMEE. Statement on the Bologna Process and Medical Education. http://www.amee.org/Bologna%20final%20Mar%2005.doc.2005</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">34. Real Decreto 55/2005, 21 de enero por el que se establece la estructura de las ense&ntilde;anzas universitarias y se regulan los estudios universitarios de Grado. BOE, nº 21: 2842-2846, 2005.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">35. XVI Congreso Nacional de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM). Sesi&oacute;n Tem&aacute;tica 3: Las Facultades de Medicina y el Proceso de Convergencia Europea. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 6,3:2. 2003,</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">36. XVII Congreso de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM). Educaci&oacute;n M&eacute;dica Internacional,; 8, 3, 2005.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">37. Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM). Declaraci&oacute;n del Lazareto de Mah&oacute;n. Evaluaci&oacute;n de las competencias profesionales en el pregrado. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 7: 103-105, 2004</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">38. Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM), Associaci&oacute; Catalana d’Educaci&oacute; M&egrave;dica (ACEM), Sociedad de Educaci&oacute;n M&eacute;dica de Euskadi (SEMDE), Sociedad Aragonesa de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SADEM). Recomendaciones para un nuevo proceso de reforma curricular en las Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 8:3-7, 2005</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">39. Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas. Libro Blanco del T&iacute;tulo de Grado en Medicina. http://www.aneca.es/modal_eval/conver_docs-titulos.html</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">40. Facultades de Medicina de la UB, UAB, UDL y URV y AQU Catalunya. Competencias profesionales de los Licenciados en Medicina, formados en las Universidades Catalanas, 2004. www.aqu-catalunya.org/scripts/web/ llistat.asp?cid=Esp&amp;cat= pubbl&amp;id=2409&amp;res=10</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">41. Ficha T&eacute;cnica de Propuesta de T&iacute;tulo Universitario de las Ense&ntilde;anzas de Medicina, con el fin de adaptarse al Espacio Europeo de Educaci&oacute;n Superior. Ministerio de Educaci&oacute;n y Ciencia, 2006.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">42. Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica (SEDEM). Informe sobre la ficha t&eacute;cnica de propuesta de t&iacute;tulo universitario de las ense&ntilde;anzas de Medicina. Junio 2006. http://www.sedem.org</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">43. Alfonso Roca, MT. El aprendizaje de la Medicina en la universidad de Castilla La Mancha. Una experiencia educativa basada en el aprendizaje de ls competencias profesionales. Educaci&oacute;n M&eacute;dica vol 8, sup.2, 9-12, 2005.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">44. Institute for Internacional Medical Education: Global Minimum Essential Requeriments in Medical Education.- Educaci&oacute;n M&eacute;dica vol. 6, Supl. 2, 2003</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">45. Oriol-Bosch, Albert.. El curriculum de Medicina. Reflexiones no publicadas. 2005</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">46. Pales J, Cardellach F, Estrach MT, Gomar C, Gual A, Pons F &amp; Bombi JA.- Defining the Learning Outcomes of Graduates from the Medical School at the University of Barcelona. Catalonia, Spain). Medical Teacher vol. 26 (3), pags 239-243, 2004</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">47. Porcel JM, Esquerda JE, Pena M &amp; Vi&ntilde;as J:&quot;Compet&egrave;ncies Professionals a assolir durant el Per&iacute;ode de formaci&oacute; de pregrau a la Facultat de Medicina,Universitat de Lleida&quot; Edicions de la Universitat de Lleida, 2004.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">48. Simpson JG, Furnace J, Crosby J, Cumming AD, Evans PA, Friedman Ben David M, Harden RM, Lloyd D, McKenzie H, McLachlan JC, McPhate JF, Percy-Robb IW, Pherson SG : The Scottish Doctor. Learning outcomes for the medical undergraduate in Scotland: a foundation for competent and reflective practitioners. Med Reach vol. 24, 136-143, 2002</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">49. Harden, R.M. and Friedman, M. From competency to meta-competency: a model for the specification of learning outcomes, AMEE Medical Education Guide nº 14: Outcome-based education: Part 5- Medical Teacher, 21, 6), 546-552. 1999.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">50. Harden, RM. Ten questions to ask when planning a course or curriculum. Medical Education, 20: 356-365, 1986</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">51. Pal&eacute;s, J. Planificar un curriculum o un programa formativo. Educaci&oacute;n M&eacute;dica 9(2): 59-65, 2006</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">52. Barrows, HS. y Tamblyn, E.M. (1980). Problem based-learning. An approach to medical education . New York Springer Publications.</font> </P>     <P><font face="Verdana" size="2">53. Carreras. J. (1999). Elementos de estrategia pedag&oacute;gica e implicaciones metodol&oacute;gicas. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, vol 2, nº 1, 2-7.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">54. Roma, J. La ense&ntilde;anza basada en problemas y la ense&ntilde;anza en grupo: una alternativa para estudiantes, residentes y profesionales. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 2(3), 104-106, 1999.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">55. Oriol-Bosch, Albert, (2004). Simulacions. Reflexiones no publicadas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">56. Pal&eacute;s J and Gomar. C, (2006). Implementation of a centralised skills laboratory at the medical school of the Barcelona University. AMEE Annual Meeting, Genoa. (Italy)</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">57. Smith, Barry, (2006). From simulation to reality- breaking down the barriers. The Clinical Teacher, 3, 112-117.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">58. Van Dalen, J. (1990). Skills lab- a centre for a training of skills. In: Van de Leuten, C, Wijen W, eds. Problem based learning-perspectives from the Maastricht experience. Amsterdam: Thesis</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">59. Ziv,A., Wolpe,P.R., Small,S.D., &amp; Glick,S. (2004). Simulation-Based Medical Education : an Ethical Imperative. Academic Medicina vol. 78, 8, 783-788.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">60. Shunmway, JM and Harden, RM. The assessment of learning outcomes dor the competent and reflective physician. AMEE Medical Education Guide nº 25, 2003.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">61. Blay, C. (1998). Evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica objetiva y estructurada: ECOE. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, vol 1, nº 1, 13-16.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">62. Bomb&iacute;, JA. La ense&ntilde;anza de la Medicina en las Facul-tades espa&ntilde;olas. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 5(1): 22-26, 2005</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">63. Wojtczak, A. Professionalism, a global headache. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 9(3), 2006, en prensa</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">64. </font><font size="2"> General Medical Council. Good Medical Practice. (http//www.gmc-uk.org/Standard/good.htm)</font></font> </P>  <font face="Verdana">     <P><font face="Verdana" size="2">65. Oriol-Bosch, A. El nuevo profesionalismo. El m&eacute;dico deseado para el Siglo XXI. VIII Ateneo de Bio&eacute;tica. Madrid 25 de Octubre de 2006</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">66. XVI Congreso de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, Madrid 2003. Conclusiones. Educaci&oacute;n M&eacute;dica 7(4), 2003.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">67. WFME y OMS. Gu&iacute;a de la OMS / WFME para la acreditaci&oacute;n de la formaci&oacute;n m&eacute;dica de grado. Educaci&oacute;n M&eacute;dica, 9(3) en prensa, 2006</font></P>      ]]></body>
</article>
