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<journal-title><![CDATA[Educación Médica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Fundación Educación Médica]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estrategias en la introducción y uso del e.Learning en educación superior]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universitat Oberta de Catalunya (UOC)  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Estrategias en la introducción y uso del e.Learning en educación  superior</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Josep M. Duart</b></font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">Universitat Oberta de Catalunya (UOC)</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#down">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana" size="3">Algunas ideas sobre el concepto de e.learning</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son muchas las definiciones y traducciones más o menos literales del término <i>e.Learning</i>. Desde <i> aprendizaje electrónico</i> a virtual pasando por <i> aprendizaje flexible</i>. No pretendemos, aquí y ahora, ni definir ni proponer un nuevo término,  pero sí que debemos precisar el marco semántico del mismo, al menos para  comprender y compartir el ámbito conceptual sobre el que estamos hablando. Una  aproximación conceptual, de elaboración propia, podría ser la siguiente: <i> una  metodología de enseñanza-aprendizaje basada en el uso de contenidos educativos  distribuidos a través de un soporte electrónico, fundamentalmente Internet</i>.  Dicho en palabras más sencillas, &quot;<i>acceso online a recursos de aprendizaje, desde  cualquier sitio y a cualquier hora</i>&quot;<sup>1</sup>. Se trata, en definitiva de  relacionar, a mi entender, tres ideas clave: una metodología de enseñanza y de  aprendizaje; unos <i> contenidos</i> educativos; y el potencial del acceso a la  información via Internet. La relación entre estas tres ideas, a parte de  sugerente, es altamente compleja y da lugar a un sinfín de situaciones  educativas posibles. Nuestro interés en este articulo es aproximarnos a esta  complejidad, siempre desde el punto de vista institucional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Antes quisiéramos desmitificar algunas ideas que existen en torno al mundo de  las tecnologías relacionadas con el aprendizaje. Hoy, después de décadas de uso  de Internet en educación ya nos hemos dado cuenta, por ejemplo, que esta  modalidad no es válida únicamente para la educación a distancia, es valida para  la formación a largo de la vida, la formación continua y un excelente y  necesario complemento a la formación presencial de los jóvenes universitarios o  profesionales por ejemplo. No se trata de una modalidad para llegar a los que  están lejos, en la distancia; es una modalidad para aquellos que necesitan  organizarse su bien más preciado, el tiempo, y por tanto los trabajadores,  profesionales en activo, que mejoran su formación constantemente. Estudiar  usando tecnologías no quiere decir que el aprendizaje es rápido o fácil.  Cualquier proceso de aprendizaje, el virtual también, requiere esfuerzo y  tiempo. Los espejismos de la tecnología pueden ser muy traicioneros para la  imagen de la formación con uso intensivo de Internet, por ejemplo. Y otro mito  es el del coste. Pareciera que la formación vía telemática debería ser más  económica. Ya sabemos que no es así. No nos extenderemos en la desmitificación  de estos elementos que ya son obvios. Preferimos destacar desde el inicio que la  formación vía telemática de calidad es la que es resultado de una adecuada y  reflexiva planificación estratégica institucional.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">El simple acceso a la información o a contenidos educativos no presupone  aprendizaje. Necesitamos una metodología específica que tenga en cuenta el  contexto en el que se produce el proceso educativo, un contexto asíncrono,  propiciado por Internet y sus sistemas de comunicación, o bien un contexto  hibrido, resultado de la mezcla inteligente de la presencialidad y la no  presencialidad. En el continuo<sup>2</sup> que va des de la presencialidad hasta  la no presencialidad en los procesos de formación los matices son muy diversos.  En la&nbsp; <a href="#fig1">figura 1</a> mostramos algunas formas de concretar esos matices.</font> </p>     <p align="center"><a name="fig1"><img border="0" src="/img/revistas/edu/v9s2/image400.jpg" width="600" height="157"></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si tenemos en cuenta la organización lectiva de la formación, es decir, el  tiempo que estudiante y profesor deben dedicar al desarrollo del proceso de  enseñanza y aprendizaje en un curso concreto y que concretamos en unidades  temporales llamadas créditos, pensamos que a lo largo del continuo dibujado  podemos definir cinco espacios de uso:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">a) Uso casi inexistente de Internet. Internet está presente, ya sea como  oferta institucional a través de una cuenta de correo que la institución provee  a estudiantes y profesores, o través del portal de la universidad y sus  servicios. El uso de Internet se sitúa en el nivel personal y no incide en el  proceso de enseñanza y aprendizaje.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">b) Uso de Internet como apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata  de la substitución de una tecnología por otra, es decir, de la fotocopiadora por  los repositorios de materiales en Internet. Aquí podemos encontrar los bancos de  recursos educativos, los links a páginas web o buscadores específicos,  bibliotecas, etc.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) Uso de Internet como base del proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata  de acompañar la clase con el uso de la tecnología. Aquí podemos encontrar  experiencia como el uso de forum online, discusiones online, trabajo cooperativo  síncrono o asíncrono online, etc, pero sin abandono del horario de clase  presencial preestablecido.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">d) Uso de Internet como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. El  horario lectivo del curso se divide en una parte presencial y otra online. Ambas  partes forman parte total del curso y son evaluables. En la parte online se usan  los recursos adecuados para su desarrollo. Presencialidad y virtualidad se  complementan en un espacio híbrido.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">e) Uso intensivo de Internet en el proceso de enseñanza-aprendizaje.  Encontramos aquí los espacios de interacción correspondientes a los cursos  totalmente online, en los que la presencia es inexistente.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde el simple uso del correo electrónico como apoyo a cuestiones originadas  en el aula presencial hasta el uso intensivo de Internet en la formación  superior existe un gran abanico de posibilidades metodológicas y educativas. Lo  importante, a nuestro entender, es que esas posibilidades no son únicamente el  resultado del emprenedurismo educativo de un profesor o de un colectivo de  estudiantes; deben ser consecuencia de una estrategia institucional pensada y  valorada a partir de la tipología de estudiantes a los que se atiende y del  contexto en el que se trabaja, incluyendo este la tipología del contenido que se  imparte. En otras palabras, el uso de Internet en formación superior debe ser  contemplado desde la estrategia institucional y debe comprender políticas y  planificaciones que contemplen los diferentes aspectos clave en cualquier  proceso educativo: el que aprende, el que facilita el aprendizaje, los  contenidos educativos y el contexto en el que se desarrolla.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Modelos institucionales en el uso del e.learning: en busca del equilibrio  como resultado</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El uso institucional del e.Learning debe ser el resultado de una estrategia  institucional. Para ello es necesario tener en cuenta diferentes variables y  como siempre en estos casos no existe un resultado único para todas las  instituciones, si no que cada institución debe ser capaz de interpretar su  realidad y sus necesidades y dotarse del modelo que mejor da respuesta a ellas.  De ahí la necesidad de encontrar una fórmula basada en el equilibrio, en la  capacidad armónica de respuesta a las diferentes fuerzas que se generan como  resultado de la introducción de cualquier proceso de innovación.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para ayudar a la definición de la estrategia institucional en la introducción  y el uso del e.Learning proponemos tener en cuenta, a parte del contexto y de la  disciplina de aprendizaje, los siguientes elementos: la pedagogía o metodología  de aprendizaje, la tecnología y la organización y administración del proceso  diseñado. Estos tres elementos, como podemos observar en la <a href="#fig2">figura 2</a> se  interrelacionan entre si generando un sistema dinámico basado en la interacción  y en la búsqueda del equilibrio. De ahí la necesidad de un tipo de dinámica  institucional de geometría variable, es decir, flexible y con capacidad de  adaptabilidad constante a una sociedad y a unos ciudadanos en constante proceso  de cambio.</font></p>     <p align="center"><a name="fig2"><img border="0" src="/img/revistas/edu/v9s2/image401.jpg" width="540" height="542"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La institución debe ser capaz de definir su modelo educativo, su modelo  tecnológico y su modelo organizativo, y todos ellos coordinados de forma  coherente y equilibrada. ¿De qué depende esa definición de modelos y la  consecución de ese equilibrio? A nuestro entender, de la capacidad de la  institución para entender el perfil del usuario al que se dirige y valorar  acertadamente sus necesidades formativas. No podemos pensar en modelos  tecnológicamente avanzados dirigidos a profesionales con pocas capacidades o  posibilidades de acceder a ellos o de sacarles el máximo provecho. O pensar en  modelos educativos basados en la memorización cuando lo que se pretende, como  habitualmente se trata en los profesionales de la salud, en el aprendizaje a  partir de la resolución de problemas. De ahí que cada institución, de forma  reflexiva, debe ser capaz de articular su propio modelo. Y el resultado de los  modelos educativo, tecnológico y organitzativo debe ser, lógicamente,  equilibrado y coherente. No tendría sentido un modelo basado en la asincronía  total que no contemplase un sistema organizativo capaz de dar respuesta a las  necesidades de los usuarios las 24 horas del día y todos los días del año. Y  esta incoherencia, por ejemplo, es fácil de encontrar en sistemas educativos  totalmente virtuales, especialmente en instituciones presenciales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si tenemos en cuenta la existencia de diferentes modelos para cada uno de los  ámbitos mencionados y que además estos deben relacionarse entre si en búsqueda  de un sistema equilibrado de interacción, comprenderemos que debemos tender  hacía un modelo institucional que opere con coherencia en un entorno en el que  presencia y no presencia actúan a la par buscando una tensión equilibrada, es  decir, procurando un modelo híbrido.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los cuadrantes dibujados a partir de los dos ejes reflejan el uso de la  tecnología en la organización y en la formación estableciendo cuatro grandes  tipologías institucionales. Estos cuadrantes no nos marcan compartimentos  estancos, sino que nos muestran unas líneas continuas que puede ir desde un uso  intensivo de la tecnología hasta un uso puntual para determinados procesos.&nbsp;</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las organizaciones y los procesos educativos cuando se median por la  tecnología sufren cambios y alteran sus mecanismos habituales de desarrollo, así  como sus potenciales y posibilidades. No se organiza de igual forma la docencia  virtual que la presencial, o la administración académica presencial que mediada  por la tecnología. Tampoco será el mismo el público potencial al que nos  dirigimos con cursos impartidos a través de Internet que con cursos presenciales  o mixtos. La riqueza de matices y de posibilidades es muy amplia. De ahí el  factor creativo de la virtualidad. Ahora bien, lo importante es que se opte por  el modelo que se opte se haga de forma institucional y se desarrolle de forma  coherente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No existe un modelo de educación virtual, de la misma forma que seria erróneo  pensar que existe en la modalidad presencial. Lo que define el modelo es tan  simple como determinar si se corresponde con los objetivos institucionales  estratégicos que se persiguen a la vez que asegurar la coherencia con el uso de  la tecnología, de la teoría o sistema de aprendizaje predominante a usar y con  el marco organizativo del que vamos a dotarnos para implementarlo.</font> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p align="center"><a name="fig3"><img border="0" src="/img/revistas/edu/v9s2/image402.jpg" width="600" height="281"></a> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Factores clave en los procesos estratégicos de introducción y uso del  e.learning</font></b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La estrategia es un arte que, al igual que otros, si bien acepta consejos  estos son siempre de difícil aplicación directa. A pesar de ello, lo mejor en  estos casos es aprender de lo que otros han realizado, de sus planificaciones y  de sus resultados, e intentar trabajar en su adaptación a la realidad de cada  institución. No existe, por tanto, una estrategia, sino diversas <sup>3</sup>.  No existe tampoco unas estrategias buenas y otras malas, todo depende, como  decíamos al principio, de la capacidad de entender al usuario, al estudiante, y  de valorar adecuadamente sus necesidades de aprendizaje. No es una tarea  fácil.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La <a href="#fig4">figura 4 </a>nos muestra algunos elementos básicos a tener en cuenta en la  tarea de elaboración de una estrategia de introducción de un proceso de  innovación institucional. Se trata, a su vez, de un modelo de análisis, adaptado  del modelo estratégico de Stonich <sup>4</sup> que ampliado se compone de los  ocho aspectos que se detallan a continuación:</font></p>     <p align="center"><a name="fig4"><img border="0" src="/img/revistas/edu/v9s2/image403.jpg" width="600" height="204"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Estrategia</b></font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es el resultado esperado. Distinguimos en la estrategia dos niveles, el de la  formulación de la misma y su explicitación, y el de la implementación. Definimos  para el modelo de análisis cada uno de los niveles de la siguiente forma</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">• Formular la estrategia es decidir dónde esta hoy la institución y dónde  debería estar mañana. Habitualmente se explicita en los planes estratégicos  institucionales</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">• Implementar la estrategia es decidir cómo llevar la institución desde donde  hoy están hasta donde debería estar mañana. Habitualmente se concreta en los  planes específicos de desarrollo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Cultura</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Entendemos por cultura el conjunto de maneras tradicionales y habituales de  pensar, sentir y reaccionar ante oportunidades y problemas con los que se  enfrenta la organización; así como la pauta de creencias y expectativas,  compartidas por los miembros de una organización. Sin duda uno de los elementos  más complejos de analizar y a la vez más difíciles de modificar.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>- Estructura</b></font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">La estructura la entendemos como el particular ordenamiento de obligaciones,  informaciones y de responsabilidades que se dan dentro de una institución. No es  el organigrama de la institución, si no el mapa de relaciones estructurales, de  responsabilidades, de procesos internos, etc. No confundir, por tanto, con la  estructura formal. Ya sabemos que en las instituciones hay mucho más de lo que  reflejan sus organigramas.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Personas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La definición de los puestos de trabajo y de los perfiles profesionales es  parte también de este ámbito. En la implementación de la estrategia es necesario  determinar los tipos de cometidos que implican los puestos de trabajo, cualquier  tipo de conocimientos especiales que requieran y qué estilo o punto de vista es  el más eficaz. Como en cualquier introducción de una innovación la superación de  las barreras producidas por las resistencias al cambio son determinantes. Las  acciones encaminadas hacia la consecución de la transparencia y la información  en todo el proceso de introducción de la innovación son determinantes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Sistemas de dirección y gestión</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Configuran el conjunto de instrumentos de que dispone la dirección para  implementar la estrategia. Constituye básicamente el sistema de dirección y de  gestión de la institución. Entendemos que los principales procesos de dirección  son: la planificación, la programación, el presupuesto y la  valoración-retribución.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Tecnología</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La tecnología entendida como instrumento al servicio de la estrategia. La  incorporación de la tecnología, adaptada a las necesidades de sus usuarios, en  tanto que factor de transformación institucional. No sólo la decisión de qué  tecnología debemos usar es lo que cuenta. Lo importante es el uso de la  tecnología, a su vez, en la consecución de los objetivos del propio proceso de  introducción de la innovación.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Alianzas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La selección de los socios necesarios para alcanzar los objetivos  institucionales forma parte del concepto de estrategia. Estos socios o aliados  pueden ser tanto internos como externos a la institución. Sin duda los aliados  internos son determinantes para el éxito en la introducción de una innovación,  pero también lo son las alianzas externas. Éstas pueden ayudar en muchos  procesos, ya sea de valoración de la innovación, como de facilitación de la  misma.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>- Estilo de liderazgo.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Entendemos en este ámbito la selección de las conductas de eficacia para la  dirección y la toma de decisiones los problemas adaptativos que habitualmente se  presentan en las instituciones educativas. Parece obvio que la imposición no es  el mejor método para la introducción de una innovación. Las instituciones  educativas, en tanto que instituciones que trabajan con personas de un alto  nivel intelectual y de conocimiento, necesitan procesos innovativos liderados de  forma participativa y deliberativa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Observando de nuevo la figura 4 nos damos cuenta, una vez más, de la  importancia del la búsqueda del equilibrio en este tipo de procesos  estratégicos. La tipología de las instituciones de educación superior así lo  piden, especialmente debido al perfil de las personas que las configuran.  Universidades, al igual que hospitales, son organizaciones formadas por personas  con un alto nivel de capacidades intelectuales y profesionales. Obviar esto e  intentar dirigir o dinamizar procesos de cambio como uno lo haría en una empresa  o en una fábrica es un grave error. No estamos hablando de organizaciones  empresariales, estamos hablando de organizaciones de servicio, y en su mayor  parte, financiadas por fondos públicos y lideradas por personas no expertas en  administración directiva. Todo un reto, sin duda.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Algunas lecciones aprendidas y tendencias a modo de conclusión</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Quizás lo más obvio que hemos observado en los estudios realizados  <sup>5</sup> es precisamente que lo habitual en los procesos de introducción de  innovaciones en las instituciones de educación superior –al igual que en la  mayoría de las organizaciones de servicios- es que no existe una planificación  estratégica previa. Y a pesar de ello las innovaciones se introducen, pero es a  costa de errores, de implicación de pocas personas, de actos voluntaristas y lo  que es peor, a costa de dinero público en la mayoría de los casos. Hoy, la  tendencia es a profesionalizar estos procesos y a introducir cada vez más la  planificación estratégica. Esta es una gran lección aprendida que esperemos de  sus frutos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El liderazgo es determinante en cualquier proceso de cambio institucional. Si  bien los cambios se estimulan des de los profesionales de cada institución,  estos sedimentan institucionalmente si son asumidos y liderados por quienes  tienen la responsabilidad del gobierno de la misma. La introducción y uso del  e.Learning debe verse por la institución como una apuesta estratégica, y por  tanto, liderada claramente por la dirección. No es la ilusión de un grupo o la  moda de otro, es o debe ser una apuesta institucional. El ritmo de introducción  y aceptación mejora en tanto que se actúa institucionalmente y se transmite  claramente esta voluntad institucional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se evidencian algunas tendencias de cambio en las instituciones de educación  superior que pueden ayudar a entender mejor la evolución que se esta llevando a  cabo. Las agrupamos en tres grandes ámbitos: las transformaciones tecnológicas,  necesarias para la introducción y uso de las tecnologías de la información y de  la comunicación que dibuja la sociedad red; las transformaciones organizativas,  propias de la adaptación y uso de las TIC en los procesos internos de la  institución educativa; y las transformaciones pedagógicas, circunscritas al  ámbito del proceso de enseñanza-aprendizaje y dando fortaleza a la instalación  de modelos híbridos de interacción educativa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Transformaciones tecnológicas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">a) de la conectividad a la portabilidad. La tendencia hoy en las  instituciones de educación superior es la disminución del número de aulas de  informática o de puntos fijos de conexión a la red substituida por el aumento de  la cobertura inalámbrica y del uso de dispositivos portátiles para la recepción  de datos (telefonía móvil o PDA por ejemplo) o con conexión a Internet  (ordenadores portátiles u otros dispositivos móviles de última generación).</font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">b) del software propietario al software libre. Las plataformas de gestión del  aprendizaje (Learning Management Systems LMS) se presentan cada vez más robustas  en entornos de software libre. A parte del tema del coste de las licencias de  las plataformas propietarias, hecho que sin duda interviene en decisiones de  cambio hacia plataformas de código abierto, otros elementos que aparece con  fuerza es el de la cooperación interuniversitaria en el desarrollo tecnológico,  por una parte, y por otra, claro está, la apuesta social de la institución  universitaria por el conocimiento libre y abierto. Constatamos también un  esfuerzo por la planificación estratégica en el desarrollo de los servicios  tecnológicos, acompañado de la opción social que conlleva el fenómeno del código  abierto. Gobiernos autonómicos en España, como el de Extremadura y Andalucía y  ahora recientemente el de Cataluña<sup><a href="#a" name="aa">a</a></sup>, impulsan el uso del software libre y apoyan  su desarrollo en las instituciones de educación superior.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) de las plataformas virtuales a los entornos flexibles. El conocimiento y  la experiencia creciente por parte de profesores y estudiantes en el uso de las  TIC por una parte, y la aparición de aplicaciones en red que apoyan el trabajo  cooperativo o facilitan el acceso a la información nos muestran una evolución en  el uso de la tecnología que va más allá del espacio propio de lo que convenimos  en llamar "campus virtuales". Nos referimos a aplicaciones como los Blog, los  Wiki, el Podcasting o el RSS, por ejemplo.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Transformaciones organizativas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">a) hacia la administración académica abierta. Se trata de garantizar el  acceso a los elementos administrativos del proceso académico a cualquier hora y  desde cualquier lugar. Este es un proceso que si bien afecta directamente en su  implementación al personal de servicios de la organización educativa influye  directamente en la vida académica de toda la institución.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">b) aparición de nuevos perfiles profesionales. Resulta habitual encontrar hoy  nuevos grupos de profesionales como resultado de las transformaciones  ocasionadas por el uso de las tecnologías. A parte de los departamentos de  informática, encontramos diseñadores instruccionales trabajando junto a los  profesores, documentalistas especializados en información electrónica  complementando a los profesionales habituales en las bibliotecas,  desarrolladores de aplicaciones online, etc. Estos nuevos perfiles ocasionan,  especialmente en las instituciones con estructuras de personal rígidas,  situaciones de creatividad organizativa, así como políticas de incentivos para  el desarrollo profesional de los profesionales ya en activo en la  institución<sup>5</sup>.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) el emprendedurismo. Los trabajos de Clark<sup>6</sup> y  Shattock<sup>7</sup> no contemplan especialmente la tecnología como elemento  determinante en el desarrollo de la institución educativa emprendedora. El  elemento innovador de la tecnología aplicado en instituciones flexibles y  relacionadas con su entorno (stakeholders) comporta no sólo la generación de  oportunidades institucionales sino también para la comunidad universitaria.</font> </p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>- Transformaciones pedagógicas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">a) Aprendizaje flexible y la lógica de la hipertextualidad. Debemos destacar  aquí los trabajos y las relevantes aportaciones de Collis y Moonen<sup>8</sup>.  La tecnología facilita un proceso de aprendizaje flexible, basado en la  interacción y la personalización. La creación compartida, la opción múltiple, el  aprender haciendo, etc, son elementos que adquieren un papel más relevante en  los procesos educativos mediados por la tecnología. La hipertextualidad muestra  una nueva lógica, a la que están más habituados los estudiantes que los  profesores, que permite la multidireccionalidad y la no secuencialidad. Una  lógica que rompe con los esquemas unidireccionales tradicionales de la educación  superior.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">b) Nuevos roles docentes y discentes. No sólo se transforma el papel del  profesor, que pasa a ser el de facilitador <sup>9</sup> si no que también se  modifica el papel del estudiante. Algunos estudios recientes nos muestran como  en entornos flexibles de aprendizaje mediados por Internet la interacción  aumenta, no sólo entre estudiante y profesor, sino que también entre la  institución y los materiales interactivos multimedia. Observamos que el  aprendizaje de esta nueva situación formativa puede ser más costoso para el  profesor que para el estudiante, en tanto que éste forma ya parte de la sociedad  red y usa sus tecnologías de forma habitual, mientras que el profesor es a  menudo nuevo en estos entornos. De ahí que debamos aprovechar esta oportunidad,  no sólo para formar al profesorado en el uso de las TIC –algo que ya está  bastante generalizado- sino sobretodo en las nuevas metodologías educativas con  uso intensivo de Internet, metodologías que corresponden a un nuevo medio  comunicativo y que se fundamentan en la interacción. El resultado es evidente:  profesor y estudiante se convierten a la vez en autores y actores del proceso de  aprendizaje, en profesores y alumnos a la vez, en coautores de todo material y  producto formativo resultante. Ahí encontramos una de las más grandes  transformaciones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) Open Eduactional Resources. Des de que hace años el MIT puso sus  materiales en abierto han seguido su ejemplo otras instituciones universitarias.  Hoy, fruto también de la cultura de código abierto con una clara implicación  social propia de la institución universitaria, algunas instituciones están dando  un paso más adelante y sitúan en la red no sólo los materiales de aprendizaje  sino que también todos los recursos educativos de los que disponen. Esta  práctica, propia de la cultura Internet, viene a facilitar las transformaciones  pedagógicas en tanto que apoya el desarrollo del aprendizaje y de la docencia  flexible y propicia el cambio en la organización y en el diseño educativo del  proceso formativo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Una vez más, y como la más importante lección aprendida, destacamos la  necesidad de la planificación estratégica en la introducción y uso de Internet  en el formación, al igual que en cualquier otro proceso formativo. El cambio de  cultura y de proceder en una institución no es resultado del azar o una  generación espontánea; el cambio, no nos quepa duda, se gestiona.</font></p> <hr align="left" width="30%" size="1">     <p><font face="Verdana" size="1"><sup><a name="a" href="#aa">a</a></sup> En la comunidad Autónoma de Extremadura trabajan en el proyecto LINEX <a href="http://www.campuscomputing.net" target="_blank">http://www.campuscomputing.net;</a> y en la de Andalucía en el GUADALINEX <a href="http://www.guadalinex.org/modules/news" target="_blank">http://www.guadalinex.org/modules/news</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Bibliografía</font></b></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Holmes, B. and J. Gardner (2006). e.Learning. Concepts and Practice. London, SAGE Publications Ltd.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819322&pid=S1575-1813200600070000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Bates, A. W. T. (2000). Managing Technological Change: Strategies for Colleges and University Leaders. San Fran-cisco, Jossey-Bass.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819323&pid=S1575-1813200600070000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. OECD (2005). e.Learning in Tertiary Education. Where do we stand? Paris, OECD Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819324&pid=S1575-1813200600070000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Stonich, P. J. (1982). Cómo implementar la estrategia. Madrid, Editorial Instituto de Empresa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819325&pid=S1575-1813200600070000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Duart, J. M. and F. Lupiáñez (2005) E-strategias en la introducción y uso de las TIC en la universidad. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento RUSC Volume 1 Issue 4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819326&pid=S1575-1813200600070000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Clark, B. R. (1998). Creating Enterpreneurial Universities. Oxford, IAU Press Pergammon.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819327&pid=S1575-1813200600070000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Shattock, M. (2003). Managing Successful Universities. Berkshire, Open University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819328&pid=S1575-1813200600070000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Collis, B. and J. Moonen (2001). Flexible Learning in a Digital World: Experiences and Expectations. London, Kogan Page.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819329&pid=S1575-1813200600070000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Duart, J. M. and A. Sangrà (2000). Aprender en la virtualidad. Barcelona,Gedisa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1819330&pid=S1575-1813200600070000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>    <p><font face="Verdana" size="2"><b><a name="down" href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/edu/v9s2/seta.gif" width="15" height="17"></a>Dirección para correspondencia:    <br> </b>J.M. Duart    <br> Director de la Cátedra UNESCO de e.Learning de la UOC    <br> Avda. Tibidabo 39    <br> 08035- Barcelona</font>&nbsp;    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="2">Email: <a href="mailto:jduarte@uoc.edu">jduarte@uoc.edu</a></font></p>     ]]></body><back>
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