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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Salud Pública: nueva sección de Educación Médica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><b><font face="Verdana" size="2">EDITORIAL</font></b></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="4"><b>Salud P&uacute;blica: nueva secci&oacute;n de Educaci&oacute;n M&eacute;dica</b><sup>a</sup></font></P>     <P><b><font face="Verdana" size="4">Public Health: a new section in Educación  Médica</font></b></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>Andreu Segura</b></font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2">La salud p&uacute;blica, que no es una forma de denominar la sanidad financiada p&uacute;blicamente, se presta a un uso digamos que fetichista cuando se habla de las pol&iacute;ticas de salud. En parte es un recurso ret&oacute;rico del discurso sanitario, con el que, a modo de jaculatoria, acostumbramos a evocar la receta del b&aacute;lsamo de Fierabr&aacute;s para el sistema sanitario espa&ntilde;ol que, en un abrir y cerrar de ojos, puede pasar de ser uno de los mejores del mundo mundial a convertirse en el tenebroso mar de la incertidumbre, rebosante de p&eacute;rfidos escualos que amenazan nuestro sopor de ah&iacute;tos ciudadanos. Pero en parte tambi&eacute;n es una manera de ver las cosas de la salud -los problemas y necesidades y tambi&eacute;n las eventuales soluciones o mejoras-  bajo una perspectiva global. En efecto, si la salud p&uacute;blica tiene alguna caracter&iacute;stica genuinamente propia es la de considerar los problemas y las intervenciones sobre la salud mediante el enfoque de la poblaci&oacute;n como unidad de an&aacute;lisis y de actuaci&oacute;n.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">El t&eacute;rmino salud p&uacute;blica tiene distintas acepciones<SUP>1</SUP>. Seg&uacute;n una de ellas se considera un componente de los sistemas sanitarios que acostumbra a ocuparse de proporcionar servicios colectivos a comunidades y poblaciones, sobre todo servicios de protecci&oacute;n de la salud -que incluyen las actividades de saneamiento y para algunos las intervenciones y programas de prevenci&oacute;n de enfermedades cuando tienen como objetivo grupos de personas- y de promoci&oacute;n de la salud, mediante los cu&aacute;les se trata de facilitar la emancipaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en aquellas cuestiones relativas a su salud y, particularmente, a la mejora o incremento de la salud que es algo m&aacute;s y distinto que la mera ausencia de enfermedad. Precisamente la promoci&oacute;n de la salud, aunque sea bajo el aspecto limitado de la Educaci&oacute;n para la Salud ha sido objeto de an&aacute;lisis y recomendaciones desde la perspectiva de la formaci&oacute;n<SUP>2</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Tradicionalmente, los servicios de salud p&uacute;blica incorporan la vigilancia epidemiol&oacute;gica y el control de los brotes epid&eacute;micos y, a veces, la funci&oacute;n de apoyo a la planificaci&oacute;n sanitaria, mediante el an&aacute;lisis de la importancia de los problemas de salud y sus determinantes, y, desde luego, de su vulnerabilidad a las intervenciones.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Aunque algunos especialistas en medicina del trabajo llegan a considerar la salud p&uacute;blica como una rama de su especialidad, no hay duda que la salud laboral es uno de los campos de aplicaci&oacute;n genuinos de la salud p&uacute;blica, no s&oacute;lo por razones hist&oacute;ricas sino sobre todo porque el medio laboral es uno de los entornos b&aacute;sicos del ambiente en el que vivimos los seres humanos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Pero la salud p&uacute;blica tambi&eacute;n puede entenderse como algo m&aacute;s amplio, los esfuerzos organizados de la sociedad para mejorar, mantener o restablecer la salud de las poblaciones, de manera que la medicina quedar&iacute;a incluida en esta definici&oacute;n, con muchas otras profesiones y disciplinas; desde luego la farmacia y la veterinaria con la enfermer&iacute;a -como profesiones sanitarias tradicionales reconocidas en la ley de ordenaci&oacute;n de las profesiones sanitarias junto a la odontolog&iacute;a, la diet&eacute;tica, la podolog&iacute;a y la fisioterapia- aunque, dada la importancia de los determinantes biol&oacute;gicos, ambientales -desde el punto de vista del entorno geogr&aacute;fico-y culturales, tanto la biolog&iacute;a, como la ecolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la demograf&iacute;a, la sociolog&iacute;a o la econom&iacute;a y, desde luego, la jurisprudencia, el urbanismo o la politicolog&iacute;a proporcionan elementos imprescindibles para las intervenciones de la salud p&uacute;blica. Sin olvidar las disciplinas m&aacute;s instrumentales entre las que sobresale la epidemiolog&iacute;a -que nace directamente de la salud p&uacute;blica - la estad&iacute;stica, la inform&aacute;tica o la comunicaci&oacute;n social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Ocurre pues que la salud p&uacute;blica puede verse como un conjunto multidisciplinar y hasta multiprofesional abigarrado y complejo, de manera que se ha llegado a proponer un proceso de reconstrucci&oacute;n de las muchas profesiones implicadas con el prop&oacute;sito de alumbrar una nueva perspectiva global e integradora, un planteamiento dif&iacute;cil de llevar a la pr&aacute;ctica en una sociedad polarizada hac&iacute;a la especializaci&oacute;n.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, la existencia de una sociedad profesional como la Sociedad Espa&ntilde;ola de Salud P&uacute;blica y Administraci&oacute;n Sanitaria (SESPAS)<SUP>3</SUP> pretende acoger y, en cierta forma, facilitar la convergencia de tantas disciplinas y profesiones bajo el inter&eacute;s com&uacute;n de mejorar la salud de la poblaci&oacute;n y, por ello, tambi&eacute;n de la sanidad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La fortuna de la salud p&uacute;blica en la ret&oacute;rica sanitaria no se corresponde con la asignaci&oacute;n de recursos que los sistemas sanitarios le atribuyen y que en el conjunto de los pa&iacute;ses de la OECD se estima que viene a significar un 2’9% del presupuesto sanitario, que en Espa&ntilde;a ser&iacute;a el 1’3% del gasto corriente<SUP>4</SUP>, en el que se incluye el coste de las vacunas del calendario oficial.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Tampoco es muy halag&uuml;e&ntilde;a la atenci&oacute;n que los planes de estudios de las carreras universitarias en ciencias de la salud le dispensan, ni la relevancia que tiene en el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n postgraduada con apenas setenta plazas acreditadas de MIR por a&ntilde;o. Cierto es que otras especialidades todav&iacute;a resultan peor paradas, como le ocurre a la Medicina Familiar y Comunitaria que, hu&eacute;rfana de &aacute;rea de conocimiento, no dispone de c&aacute;tedras ni de departamentos universitarios propios.  Aunque, como es obvio, la ocupaci&oacute;n de estructuras docentes tiene un sentido -en el &aacute;mbito de la sociedad, no en el corporativo -- en la medida que supone aportar conocimientos y soluciones, lo cual puede hacerse, como han demostrado los m&eacute;dicos de familia, desde fuera de la universidad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Pero tal vez sea m&aacute;s preocupante a&uacute;n el poco inter&eacute;s de los estudiantes para los que, en general, la salud p&uacute;blica sigue siendo una de las &quot;mar&iacute;as&quot; del curriculum, a pesar de sus frecuentes cambios de nombre, desde la denominaci&oacute;n, m&aacute;s rancia que cl&aacute;sica, de higiene, a las formulaciones de salud comunitaria, medicina social, medicina preventiva y tantas otras que se han ensayado. Desinter&eacute;s que no parece haber cambiado sustancialmente con la incorporaci&oacute;n de materias instrumentales como la estad&iacute;stica y la epidemiolog&iacute;a, aunque su uso en la investigaci&oacute;n sanitaria y cl&iacute;nica sea creciente.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Nada de ello es ajeno a la evoluci&oacute;n de la salud p&uacute;blica en los sistemas sanitarios y, particularmente a su  tradicional supeditaci&oacute;n a las estructuras de la administraci&oacute;n gubernamental, lo que, entre otras cosas, ha impedido un desarrollo profesional independiente<SUP>5</SUP>. As&iacute; pues, tanto desde el punto de vista del ejercicio profesional como del de su aprendizaje y la organizaci&oacute;n de la formaci&oacute;n, la salud p&uacute;blica est&aacute; inmersa en una formidable crisis que, como siempre, implica m&uacute;ltiples oportunidades, una de las cuales es el desarrollo del espacio europeo de educaci&oacute;n superior<SUP>6</SUP>.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">En cualquier caso las potencialidades de la salud p&uacute;blica como est&iacute;mulo para la reorientaci&oacute;n de la sanidad no son en absoluto despreciables, configurando un terreno que, en el contexto actual de incertidumbre sobre la viabilidad misma de los sistemas sanitarios, no puede dejar de explorarse<SUP>7</SUP>. Valoraci&oacute;n que no comparten algunos ilustres salubristas para los que una relaci&oacute;n demasiado estrecha con la asistencia sanitaria ser&iacute;a el abrazo del oso que podr&iacute;a sepultar definitivamente la perspectiva poblacional de la salud p&uacute;blica<SUP>8</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La nueva secci&oacute;n que la revista ha decidido crear tiene entre sus prop&oacute;sitos describir y analizar la formaci&oacute;n que sobre los distintos aspectos de la salud p&uacute;blica actualmente se proporciona a los profesionales de las diversas &quot;ciencias de la salud&quot; (formaci&oacute;n de postgrado y continuada) y a los estudiantes de las distintas titulaciones sanitarias, particularmente en relaci&oacute;n con las propuestas de competencias que las sociedades profesionales han desarrollado<SUP>9</SUP>; fomentar la investigaci&oacute;n de cuestiones clave, como las razones de la motivaci&oacute;n y de la desmotivaci&oacute;n de los aprendices en ciencias de la salud, o la frecuencia y la calidad de las experiencias asociadas a la intervenci&oacute;n y a la evaluaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la salud comunitaria que proporcionen material original para ser publicado, o si el adiestramiento y la formaci&oacute;n de los investigadores mediante los programas de postgrado combina efectivamente la relevancia social con la excelencia cient&iacute;fica<SUP>10</SUP> y, desde luego, plantear propuestas de desarrollo de la salud p&uacute;blica como parte sustantiva de la formaci&oacute;n de los estudiantes y los profesionales de las &quot;ciencias de la salud&quot;. Sirva, pues, este art&iacute;culo a modo de convocatoria para los autores que deseen compartir sus experiencias y valoraciones en cualquiera de los &aacute;mbitos de la formaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica.</font></P>  <hr align="left" width="30%" size="1">      <P><font face="Verdana" size="2"><SUP>a</SUP>. Agradezco las sugerencias de Ildefonso Hern&aacute;ndez y de Fernando G. Benavides. Procede la eximente habitual.</font></P>      <P>&nbsp;</P>      <P><font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></P>      <P><font face="Verdana" size="2">1. Segura A. La salud p&uacute;blica y las pol&iacute;ticas de salud. Pol&iacute;tica y Sociedad 2000; 35: 55-64.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">2. Consejo Interterritorial del Sistema Navional de Salud. Formaci&oacute;n en Promoci&oacute;n y Educaci&oacute;n para la Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo, 2003. (Informe de un grupo de trabajo).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3.   <a target="_blank" href="http://www.sespas.es/">www.sespas.es</a></font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">4. OECD. Health at a glance. OECD Indicators 2005. Paris: OECD Publishing, 2005: 73.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">5. Segura A. Salud p&uacute;blica, pol&iacute;tica y administraci&oacute;n: ¿rehenes o c&oacute;mplices? Gac Sanit 2002; 16: 205-8.</font></P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">6. Benavides FG, Bolumar F, G&oacute;mez L. El espacio europeo de educaci&oacute;n superior, una gran oportunidad para la salud p&uacute;blica. Gac Sanit 2006; 20:89-90.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">7. Repullo JR, Segura A. Salud P&uacute;blica y sostenibilidad de los sistemas p&uacute;blicos de salud. Rev Esp Salud P&uacute;blica 2006; 80: 475-82.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">8. Alvarez Dardet C. La Salud P&uacute;blica, el estado y la medicina: ¿amistades peligrosas? En: An&oacute;nimo. Competencias profesionales en salud p&uacute;blica. Barcelona: Institut Universitari de Salut P&uacute;blica, 2000: 57-65.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">9. Benavides FG, Moya C, Segura A, de la Puente ML, Porta M, Amela C (y el grupo de trabajo). Las competencias profesionales en salud p&uacute;blica. Gac Sanit 2006; 20: 239-43.</font></P>    <P><font face="Verdana" size="2">10. Barros AJD, Ventura R. Evaluation of graduate studies in public health in Brazil. Cad Sa&uacute;de P&uacute;blica 2007; 23:254-5.</font></P>      ]]></body>
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