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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Responsabilidad social y excelencia</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Social accountability and excellence</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Charles Boelen</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">International Consultant in Health Systems and Personnel. Sciez-sur-L&eacute;man, Francia.    <br>E-mail:  <a href="mailto:boelen.charles@wanadoo.fr">boelen.charles@wanadoo.fr</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando las universidades pretenden obtener la acreditaci&oacute;n como "campus de excelencia", conviene recordar que tal reconocimiento deber&iacute;a comportar la exhibici&oacute;n plena de su responsabilidad social institucional. En el &aacute;mbito de la salud, ello conlleva que los graduados que produce no tan s&oacute;lo posean las competencias necesarias para mejorar la salud de los ciudadanos y de la sociedad, sino que sean capaces de utilizarlas en el ejercicio de su profesi&oacute;n y rendir cuentas de ello &#091;1&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la calidad de la educaci&oacute;n de las profesiones de la salud ha mejorado progresivamente con la introducci&oacute;n de medidas educativas &#091;2&#093;, entre las que se pueden destacar: la planificaci&oacute;n de los programas por objetivos, el aprendizaje basado en problemas, la formaci&oacute;n multidisciplinaria, la inmersi&oacute;n temprana en la comunidad y en la atenci&oacute;n primaria, los enfoques centrados en quien aprende, el desarrollo acad&eacute;mico del profesorado, la investigaci&oacute;n educativa y, recientemente, la introducci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estas innovaciones no han logrado, sin embargo, evitar la crisis global que afecta el desarrollo de los recursos humanos del sector sanitario, y que se manifiesta a trav&eacute;s de fen&oacute;menos como el d&eacute;ficit cuantitativo de personal, los desequilibrios entre especialistas y necesidades prioritarias de la poblaci&oacute;n, las insuficiencias en la atenci&oacute;n primaria, la migraci&oacute;n profesional, las carencias en las &aacute;reas rurales, el d&eacute;ficit en la prevenci&oacute;n de enfermedades y en la promoci&oacute;n de la salud, el escaso compromiso ciudadano con su propia salud y la escasez de incentivos para promover la cooperaci&oacute;n con el sector social en aras a obtener un mayor impacto sobre los determinantes de la salud. Esto deriva hacia el mercadeo de los servicios a expensas de los ideales profesionales, la p&eacute;rdida de confianza en ellos por parte de la administraci&oacute;n y la desmotivaci&oacute;n de los profesionales de la salud.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo afrontar dicha crisis? ¿En qu&eacute; cuant&iacute;a las instituciones educativas pueden ayudar a mitigar esta crisis con sus funciones educativa, investigadora y de provisi&oacute;n de servicios? Es imperativo que los programas educativos se relacionen con los planes de salud. En tanto que las pol&iacute;ticas sanitarias determinan las competencias que los profesionales deben poseer, las instituciones educativas deben dar una respuesta adecuada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) define la responsabilidad social (<i>accountability</i>) de las facultades de Medicina como "la obligaci&oacute;n de dirigir sus actividades educativas, investigadoras y de servicio a atender las necesidades prioritarias de su comunidad, regi&oacute;n y/o naci&oacute;n que les ha conferido el mandato de servir. Las necesidades prioritarias deben ser identificadas conjuntamente por los gobiernos, las organizaciones que prestan los servicios asistenciales de salud, los profesionales sanitarios y el p&uacute;blico" &#091;3&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como marco referencial para la responsabilidad social de las instituciones educativas deben servir los principios human&iacute;sticos, relativos a la protecci&oacute;n de las personas, y los principios sist&eacute;micos, relativos a las relaciones institucionales con el sistema de salud.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los cuatro principios human&iacute;sticos enunciados por la OMS que ilustran el derecho de las personas a la salud son: a) calidad, que persigue la provisi&oacute;n de las mejores medidas de protecci&oacute;n, restauraci&oacute;n y promoci&oacute;n de bienestar f&iacute;sico, mental y social; b) equidad, que pretende el pleno acceso sin discriminaci&oacute;n a los servicios de salud; c) relevancia, que orienta las respuestas a las necesidades prioritarias; y d) efectividad, que hace referencia al uso de los recursos al servicio del inter&eacute;s p&uacute;blico con la mayor eficiencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los principios sist&eacute;micos aplicables a las instituciones educativas versan sobre el deber de &eacute;stas de encontrar la cooperaci&oacute;n con los otros agentes sociales (pol&iacute;ticos, gestores, profesionales y sociedad civil) implicados en el complejo sistema de salud &#091;4&#093;. Para ser socialmente responsable, una instituci&oacute;n educativa debe cuestionarse si sus "productos" (graduados, modelos de servicio o hallazgos de investigaci&oacute;n) son de la mayor utilidad para el inter&eacute;s p&uacute;blico. La calificaci&oacute;n de "excelencia" debe reservarse para designar a las instituciones que tengan un impacto en la sociedad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al cuestionarse su raz&oacute;n de ser y el impacto final de su actuaci&oacute;n es cuando una instituci&oacute;n asume un elevado nivel de responsabilidad social. Para ello es necesario atender a numerosas cuestiones interrelacionadas: la priorizaci&oacute;n de las necesidades, la promoci&oacute;n de la salud, las caracter&iacute;sticas del sistema y las competencias exigibles, los apoyos al desarrollo profesional, el an&aacute;lisis del impacto, etc. Todas estas cuestiones han de considerarse al tratar de establecer la misi&oacute;n institucional. Puesto que por s&iacute; solas no pueden llegar a resolverlas, las instituciones educativas deben establecer relaciones con los otros agentes sociales implicados y, tambi&eacute;n, reconocer que las necesidades se hallan en evoluci&oacute;n permanente, lo que demanda un ajuste continuo de los objetivos. Estas relaciones, la recogida de informaci&oacute;n, los circuitos de retroalimentaci&oacute;n y los efectores del cambio necesario demandan que las instituciones reconozcan los principios de la complejidad en sus planes y en sus actuaciones &#091;5&#093;. Las relaciones lineales de causa-efecto deben sustituirse por procesos adaptables en los que se definan los resultados deseables (<i>outputs</i>) y en los que se midan los resultados obtenidos. &iexcl;Esto no es una tarea menor!</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La consecuci&oacute;n del impacto deseado requiere una definici&oacute;n de los graduados que se desea obtener. Los perfiles competenciales han sido descritos ya por la OMS &#091;6&#093;, el General Medical Council brit&aacute;nico &#091;7&#093;, el Royal Collage of Physicians and Surgeon de Canad&aacute; &#091;8&#093; o los promotores del concepto de profesionalismo &#091;9&#093;. Sin embargo, incluso si se consigue producir estos deseables graduados, si sus competencias no son formalmente reconocidas y recompensadas por el sistema, no se conseguir&aacute; el impacto deseado y los profesionales quedar&aacute;n subempleados o se dirigir&aacute;n a las pr&aacute;cticas que sean incentivadas. Ello indica que las instituciones educativas deben coordinarse con quienes dise&ntilde;an las pol&iacute;ticas sanitarias y con quienes organizan los servicios y emplean a los profesionales. Pero la cooperaci&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; productiva cuando los intereses comunes prevalezcan a los particulares.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En educaci&oacute;n m&eacute;dica, al centrarse en la adquisici&oacute;n de la informaci&oacute;n biom&eacute;dica y en las habilidades tecnol&oacute;gicas, a menudo se aleja a los estudiantes de las habilidades y actitudes para entender y tratar con los determinantes de la salud. La educaci&oacute;n m&eacute;dica se concentra actualmente en los m&eacute;todos de aprendizaje y no tanto en el prop&oacute;sito social y las obligaciones morales de la profesi&oacute;n. Insiste en los procesos, pero olvida el impacto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La revoluci&oacute;n educativa iniciada hace un siglo por el informe Flexner &#091;10&#093; llev&oacute; a reforzar la naturaleza cient&iacute;fica del curr&iacute;culo como paso obligado para acceder al contacto con los pacientes y a su entorno social, y a la incorporaci&oacute;n tard&iacute;a y limitada de las ciencias sociales y de las humanidades, a la autonom&iacute;a de las disciplinas y los departamentos, a una ense&ntilde;anza vertical a expensas de una ense&ntilde;anza integrada, y a la marginalizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica. La falta de valoraci&oacute;n del impacto de los graduados y de las necesidades sociales emergentes han aislado a las instituciones de su entorno. La academia ha perdido un siglo para establecer como su raz&oacute;n de ser el impacto sobre el bienestar social &#091;11&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La actuaci&oacute;n de las facultades de Medicina debe basarse en las necesidades sociales identificadas en un proceso con tres dominios interrelacionados: la conceptualizaci&oacute;n, la producci&oacute;n y la "utilizabilidad" de los m&eacute;dicos producidos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El dominio de conceptualizaci&oacute;n requiere un dise&ntilde;o colaborativo que resuelva la dicotom&iacute;a entre el tipo de profesional necesario y el sistema que va a utilizar sus habilidades. El dominio de producci&oacute;n contiene los elementos del entrenamiento/aprendizaje y el dominio de "utilizabilidad" incluye las iniciativas de la instituci&oacute;n para que los m&eacute;dicos que ha formado sean utilizados de la mejor manera posible.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para que las facultades de Medicina apliquen con &eacute;xito el modelo de "conceptualizaci&oacute;n-producci&oacute;n-utilizabilidad" (CPU) son necesarios mecenazgos sostenidos para construir los circuitos de retroalimentaci&oacute;n de las actividades de CPU. Si todos los agentes sociales no comparten los mismos valores, la responsabilidad social no podr&aacute; ser cumplimentada por ninguno de ellos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde la instauraci&oacute;n de las normas de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n de las facultades de Medicina estadounidense por el Liaison Comittee on Medical Education &#091;12&#093; y las m&aacute;s recientes de la World Federation of Medical Education &#091;13&#093;, el inter&eacute;s por los dominios de la conceptualizaci&oacute;n y de la "utilizabilidad" ha sido siempre marginal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1995, la OMS recomend&oacute; que los principios de la responsabilidad social fueran garant&iacute;a de calidad de la educaci&oacute;n m&eacute;dica y grupos internacionales como The Network towards Unity for Health &#091;14&#093;, la organizaci&oacute;n de decanos de facultades de Medicina franc&oacute;fonas y la sociedad internacional franc&oacute;fona de educaci&oacute;n m&eacute;dica, han comenzado a dar su apoyo a esta l&iacute;nea de acci&oacute;n. Adem&aacute;s, los analistas de las pol&iacute;ticas nacionales de salud y las Naciones Unidas, mediante los "objetivos de desarrollo del milenio", suman su apoyo para tal reorientaci&oacute;n &#091;15&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En tanto que la globalizaci&oacute;n reeval&uacute;a el impacto social, las sociedades buscar&aacute;n justificar sus inversiones con evidencias m&aacute;s s&oacute;lidas acerca de su impacto sobre el bien p&uacute;blico. Las facultades de Medicina deben prepararse para someterse a escrutinio y considerar los argumentos &eacute;ticos, democr&aacute;ticos, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos a favor del modelo de CPU.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Cuestiones &eacute;ticas: causas y consecuencias</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Minimizar riesgos (en primer lugar: no causar da&ntilde;o) en acciones que puedan afectar a la salud humana es un principio m&aacute;s antiguo que Hip&oacute;crates. La sociedad exige este principio de precauci&oacute;n de los profesionales de la salud y, de forma creciente, de las instituciones que los producen. Adem&aacute;s, la sociedad exige que se establezca una relaci&oacute;n entre las decisiones de actuaci&oacute;n y sus efectos a largo plazo. Aunque una relaci&oacute;n entre estrategias educativas y la salud poblacional no es f&aacute;cilmente demostrable, existen para ello aproximaciones indirectas. Es posible diferenciar una instituci&oacute;n socialmente responsable de otra que no lo sea &#091;2,3&#093;. Es necesario proporcionar evidencias de qu&eacute; programas educativos de instituciones socialmente responsables dan lugar a profesionales que responden a las necesidades de salud prioritarias de la sociedad.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Cuestiones democr&aacute;ticas: apertura y transparencia</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las &aacute;reas reservadas a los expertos son cada vez m&aacute;s asequibles al p&uacute;blico. El amplio acceso a la informaci&oacute;n y una actitud m&aacute;s cr&iacute;tica de los ciudadanos lleva a cuestionar la gesti&oacute;n de cualquier instituci&oacute;n. El reconocimiento expl&iacute;cito de que una instituci&oacute;n es socialmente responsable conllevar&aacute; el beneficio de conferir confianza tanto a sus estudiantes como al p&uacute;blico.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Cuestiones econ&oacute;micas: resultados y apoyos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una mayor transparencia facilitar&aacute; la comparaci&oacute;n entre instituciones. La acreditaci&oacute;n basada en los principios de la responsabilidad social permitir&aacute; a las autoridades, a las agencias financiadoras y a la sociedad civil apoyar con mayor conocimiento de causa a aquellas instituciones con mayor capacidad de producir un impacto social.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Cuestiones pol&iacute;ticas: enfoque sist&eacute;mico y potenciaci&oacute;n de sinergias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El buen gobierno de una instituci&oacute;n se define por su capacidad para tener en cuenta la complejidad de su entorno sociopol&iacute;tico, aprovech&aacute;ndolo para crear mecenazgos cooperativos con otras instituciones con una misi&oacute;n similar o complementaria. Es previsible que las autoridades reconocer&aacute;n la excelencia y aprovisionar&aacute;n preferentemente aquellas instituciones con capacidad de crear sinergias que originen mayor coherencia y mejores resultados del sistema de salud.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los sistemas de acreditaci&oacute;n adecuadamente dise&ntilde;ados son fuerzas poderosas para conseguir el cambio deseable y la mejora de calidad en cualquier sistema complejo. Esto resulta especialmente cierto para las facultades de Medicina. La acreditaci&oacute;n facilita la introducci&oacute;n de la garant&iacute;a de calidad y sirve de gu&iacute;a a las instituciones para su desarrollo. Por lo tanto, es muy importante estar atentos a los acontecimientos en esta &aacute;rea, ya que existe una urgente necesidad de fomentar su adaptaci&oacute;n a los principios de la responsabilidad social. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute;n ser evaluadas correctamente las instituciones educativas y reconocidas por su capacidad real para afrontar las necesidades de salud m&aacute;s urgentes de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Boelen C, Woollard B. Social accountability and accreditation: a new frontier for educational institutions. Med Educ 2009; 43: 887-94.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828629&pid=S1575-1813200900050000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Woollard B. Caring for a common future: medical schools social accountability. Med Educ 2006; 40: 301-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828630&pid=S1575-1813200900050000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Boelen C, Heck J. Defining and measuring the social accountability of medical schools. Geneva: World Health Organization; 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828631&pid=S1575-1813200900050000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Boelen C. Towards unity for health: challenges and opportunities for partnership in health development. Geneva: World Health Organization; 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828632&pid=S1575-1813200900050000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. World Health Organization. Global health workforce alliance: strategic plan. Geneva: WHO; 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828633&pid=S1575-1813200900050000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. World Health Organization. Doctors for health: a WHO global strategy for reorienting medical education and medical practice for Health for All. Geneva: WHO; 1996 (WHO/HRH/96.1).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828634&pid=S1575-1813200900050000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. General Medical Council. Tomorrow´s doctors: recommendations on undergraduate medical education. London: GMC; 2003.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828635&pid=S1575-1813200900050000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Frank JR. ed. The CanMEDS physician competency framework: better physicians better care. Ottawa: Royal College of Physicians and Surgeons of Canada; 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828636&pid=S1575-1813200900050000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. American Board of Internal Medicine Foundation, American College of Physicians Foundation &amp; European Federation of Internal Medicine. Medical professionalism in the new millennium: a physician charter. Ann Int Med 2002; 163: 243-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828637&pid=S1575-1813200900050000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Flexner A. Medical education in the United States. A report to the Carnegie Foundation for the advancement of teaching. New York: Carnegie Foundation; 1910.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828638&pid=S1575-1813200900050000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Boelen C. A new paradigm for medical schools a century after Flexner´s report. Bull World Health Organ 2002; 80: 592-3.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828639&pid=S1575-1813200900050000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Liaison Committee on Medical Education. Functions and structure of a medical school. Standards for accreditation of medical education programs leading to an MD degree. Washington: LCME; 2008.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828640&pid=S1575-1813200900050000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Karle H. International recognition of basic medical education programs. Med Educ 2008; 42: 12-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828641&pid=S1575-1813200900050000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. World Health Organization. Network towards Unity for Health. URL: <a target="_blank" href="http://www.the-netwoktifh.org">http://www.the-netwoktifh.org</a>.&#091;15.11.2008&#093;.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828642&pid=S1575-1813200900050000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. United Nations. Millennium development goals. URL: <a target="_blank" href="http://www.un.org/milleniumgoals/index.shtml">http://www.un.org/milleniumgoals/index.shtml</a>. &#091;15.11.2008&#093;.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1828643&pid=S1575-1813200900050000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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