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</front><body><![CDATA[ <p><a name="top"></a><font face="Verdana" size="2"><b>COLABORACIONES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Proceso de Bolonia (II): educaci&oacute;n centrada en el que aprende</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Prat-Corominas<sup>a,d</sup>, J. Pal&eacute;s-Argull&oacute;s<sup>a,b</sup>, M. Nolla-Domenj&oacute;<sup>a,c</sup>, A. Oriol-Bosch<sup>a</sup>, A. Gual<sup>a,b</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>a</sup> Fundaci&oacute;n Educaci&oacute;n M&eacute;dica (FEM).    <br><sup>b</sup> Facultad de Medicina. Universitat de Barcelona.    <br><sup>c</sup> Fundaci&oacute; Doctor Robert. Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona.    <br><sup>d</sup> Universitat de Lleida.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El proceso de Bolonia apunta hacia la educaci&oacute;n centrada en el que aprende. Lo hace desde una perspectiva administrativa cuando instaura el nuevo sistema de medida acad&eacute;mica, el ECTS (<i>European Credit Transferable System</i>), com&uacute;n para todos y con la finalidad obvia de gestionar las transferencias de cr&eacute;dito de los programas Erasmus. Esta unidad de medida, a diferencia del cr&eacute;dito acad&eacute;mico antiguo, que s&oacute;lo contabilizaba como carga de trabajo las horas presenciales, es decir, el tiempo de ocupaci&oacute;n del profesor, se modifica para incorporar las horas de trabajo del alumno, con y sin la presencia de un docente. Pero el mensaje no ofrece dudas a estas alturas. La universidad en Europa percibe que la sociedad le est&aacute; pidiendo que sirva a un fin tan pr&aacute;ctico como conseguir que el alumno aprenda y que lo considere un adulto responsable de su propio aprendizaje &#091;1&#093;. Como esto es relativamente nuevo en nuestro entorno parece recomendable iniciar un proceso de reflexi&oacute;n sobre lo que representa la educaci&oacute;n centrada en el que aprende y c&oacute;mo puede plantearse la migraci&oacute;n desde la educaci&oacute;n dirigida por el que ense&ntilde;a hasta esta nueva meta.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La educaci&oacute;n que se orienta a la obtenci&oacute;n de resultados debe entenderse como un proceso transformacional de los que aprenden. Para la educaci&oacute;n m&eacute;dica se trata de la transformaci&oacute;n de j&oacute;venes "legos" en m&eacute;dicos. Los estudiantes son los que aprenden; por tanto, el complejo proceso transformacional del que aprende es lo que deber&iacute;a guiar las estrategias educativas institucionales y las tareas de los docentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, las cosas no han discurrido hasta ahora por estos cauces. El dise&ntilde;o curricular, por un lado, no ha conseguido superar los esquemas cl&aacute;sicos de las asignaturas centradas en el corpus de conocimiento del &aacute;rea del profesor, como unidad estructural b&aacute;sica, y en los ciclos, que permiten segregar, con graves consecuencias para el aprendizaje, el razonamiento cient&iacute;fico de base de la aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica. Su implementaci&oacute;n y monitorizaci&oacute;n, por otra parte, se han centrado en las asignaciones docentes y en el control de su realizaci&oacute;n por los departamentos y profesores responsables. Si los que ense&ntilde;an cumplen con las exigencias establecidas y los estudiantes los siguen atentamente, los resultados se consideran satisfactorios. &Eacute;sta ha sido la creencia del sistema tradicional, centrado en los procesos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los avances de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en las ciencias cognitivas, sin embargo, han permitido elaborar un paradigma "constructivista" del aprendizaje en el que la motivaci&oacute;n personal para aprender desempe&ntilde;a un papel esencial. Seg&uacute;n este paradigma constructivista, el aprendizaje es un fen&oacute;meno singular e individual, que puede verse facilitado por la interacci&oacute;n en grupo, pero que es idiosincr&aacute;sico, puesto que no se aprende desde <i>tabula rasa</i>, es decir, desde el no saber nada, sino que se aprende a partir de lo que ya se sabe, se construye sobre las experiencias educativas previas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El paradigma constructivista del aprendizaje requiere saber qu&eacute; es lo que llamamos "conocimiento" y su car&aacute;cter utilitarista, c&oacute;mo se organiza y reorganiza permanentemente el archivo mental que denominamos "memoria" y c&oacute;mo se movilizan sus contenidos, c&oacute;mo se construyen las "rutinas" con sus ventajas y limitaciones y, finalmente, c&oacute;mo se identifican y definen los problemas y las estrategias para solucionarlos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estas cuestiones, aunque puedan ser generalizables en t&eacute;rminos abstractos, en la vida real se producen contextualizados y su an&aacute;lisis se lleva a cabo en situaciones concretas, que, en nuestro caso, lo constituye la actuaci&oacute;n profesional del m&eacute;dico. Y si el proceso educativo tiene como finalidad que el que aprende llegue a ser capaz de exhibir una actuaci&oacute;n previsible basada en un correcto razonamiento cient&iacute;fico y &eacute;tico, que corresponda a la de un profesional competente, ser&aacute; necesario conocer cu&aacute;les son caracter&iacute;sticas de la actuaci&oacute;n profesional del m&eacute;dico a fin de facilitar, como educadores, la manera m&aacute;s eficaz y eficiente para lograrlo. No debe olvidarse que la educaci&oacute;n no es un fin en s&iacute; misma y que la educaci&oacute;n m&eacute;dica tiene como objetivo primordial que los estudiantes de grado y los reci&eacute;n graduados aprendan a ejercer la profesi&oacute;n m&eacute;dica para mejorar la atenci&oacute;n a la salud de los pacientes y a la poblaci&oacute;n en general. Se trata de una formaci&oacute;n profesional para ejercer una pr&aacute;ctica social que requiere ser ejercida con excelencia. Porque el ejercicio de la medicina, no debe olvidarse, es una practica relacional con los pacientes y familiares, en primer t&eacute;rmino, y con los colegas y otros profesionales sanitarios en distintos entornos cl&iacute;nicos, as&iacute; como con la comunidad, en general.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La conceptualizaci&oacute;n cl&aacute;sica convencional de la educaci&oacute;n m&eacute;dica se centra en la adquisici&oacute;n por parte del que aprende, estudiante o residente, de los conocimientos y habilidades de las ciencias b&aacute;sicas y cl&iacute;nicas. Comienza ahora a reconocerse que el ejercicio profesional requiere asimismo tener la capacidad para su integraci&oacute;n en las estructuras sociales, asumiendo roles no cl&iacute;nicos, reconocer las funciones de otros agentes sanitarios y saber utilizar los recursos disponibles. Todo ello debe ser tenido en cuenta por los sistemas de educaci&oacute;n m&eacute;dica para dar respuesta a las necesidades de la sociedad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Aprendiendo a ejercer la medicina</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hoy, como ayer y ma&ntilde;ana, la atenci&oacute;n a los pacientes es la actividad nuclear del ejercicio de la medicina. Haber desarrollado una mentalidad inquisitiva y el deseo de mejora son dos componentes b&aacute;sicos para ejercer adecuadamente las funciones de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. Estar al d&iacute;a de los avances, integrando e incorporando nuevos conocimientos, constituye una obligaci&oacute;n profesional que debe convertirse en una rutina diaria. En gran medida ello se produce interactuando con colegas y otros agentes sanitarios, al tiempo que se mejora e innova el funcionamiento del equipo y del sistema asistencial, puesto que el m&eacute;dico est&aacute; formando parte de una comunidad profesional capaz de responder a las necesidades del entorno, y gran parte de la eficacia de su labor depende de la calidad de la interacci&oacute;n dentro de esa comunidad. En esta comunidad profesional se despliegan papeles y funciones no cl&iacute;nicas que est&aacute;n en expansi&oacute;n permanente y que deben adquirirse en el proceso formativo no tan s&oacute;lo como un objetivo est&aacute;tico, sino como una capacidad y una voluntad evolutiva. La atenci&oacute;n a los pacientes, la mejora permanente y la participaci&oacute;n en la comunidad profesional son tres componentes b&aacute;sicos de la medicina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las facultades de medicina y el sistema residencial de formaci&oacute;n especializada de posgrado transforman las personas que aprenden en profesionales de la medicina, es decir, forjan una identidad profesional. Esta transformaci&oacute;n es tanto un proceso de desarrollo personal (devenir) como social (contribuir), que se ha definido como "un proceso permanente autorreflexivo de los h&aacute;bitos de pensar, sentir y actuar" &#091;2&#093;. El m&eacute;dico que necesita la sociedad ha de estar comprometido y sentirse responsable frente a los pacientes, los colegas, las instituciones, la sociedad y &eacute;l mismo, as&iacute; como estar imbuido de la aspiraci&oacute;n a mejorar su actuaci&oacute;n y conseguir siempre mejores resultados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aprender a atender a los pacientes es fundamentalmente un proceso experiencial, es decir, la destreza se adquiere en el hacerlo repetidamente. Si la formaci&oacute;n recibida se lleva a cabo de forma primordial en las aulas, aprender en los contextos cl&iacute;nicos constituye una novedad que exige preparaci&oacute;n, actitud y reflexi&oacute;n sobre aquellas actividades pr&aacute;cticas que va a aprender. Debe adem&aacute;s concebir los pacientes hol&iacute;sticamente y entender los contextos y los distintos condicionantes de los resultados cl&iacute;nicos. Por ello, el sistema educativo deber&aacute; considerar diversos factores para la formaci&oacute;n cl&iacute;nica:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; La adquisici&oacute;n de "experteza" es un proceso progresivo.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; El conocimiento y la "experteza" poseen una naturaleza din&aacute;mica y situacional.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Las formas de aprender, saber y razonar son m&uacute;ltiples y variadas.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; La inteligencia est&aacute; distribuida en toda la comunidad cl&iacute;nica.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La evoluci&oacute;n de la pericia se ha estudiado comparando el contenido del conocimiento de los "novatos" con el de los expertos &#091;3&#093;, las estructuras de su conocimiento &#091;4&#093;, los distintos enfoques del razonamiento cl&iacute;nico &#091;5&#093; y el desempe&ntilde;o de habilidades procedimentales &#091;6&#093;. Frente a este enfoque est&aacute;tico, que ignora los medios utilizados para el aprendizaje, otros estudiaron los procesos por los que se deviene un experto &#091;7&#093; o compararon los que devienen expertos con aquellos que despu&eacute;s de a&ntilde;os de experiencia no lo logran &#091;8&#093;. El enfoque din&aacute;mico del desarrollo de la pericia considera tanto el proceso de adquisici&oacute;n de rutinas como otros de mayor complejidad, como la recogida y procesamiento de informaci&oacute;n, el respeto y la empat&iacute;a en el trato, la negociaci&oacute;n de alternativas terap&eacute;uticas con los pacientes y sus familiares, o la evaluaci&oacute;n de los resultados y el desarrollo de planes para mejorarlos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El reconocimiento de la naturaleza din&aacute;mica de la competencia es consecuencia del cambio permanente del conocimiento m&eacute;dico, lo que conlleva a modificar la forma de concebir el contenido curricular y los objetivos de aprendizaje en su formaci&oacute;n. Desde la perspectiva sociocultural, es necesario tener en consideraci&oacute;n, junto a los conocimientos cient&iacute;ficos y cl&iacute;nicos exigibles, el compromiso de servicio que impregna la labor profesional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los m&eacute;dicos utilizan diversas formas de conocimiento y diferentes estrategias de razonamiento cuando atienden a sus pacientes &#091;9&#093;. A lo largo del continuo educativo, aparecen distintos tipos de conocimiento y de razonamiento, desde las ciencias biom&eacute;dicas que se centran en los hechos, la comprensi&oacute;n conceptual y el razonamiento causal, a la orientaci&oacute;n pragm&aacute;tica de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica que utiliza el conocimiento t&aacute;cito y situacional para dirigir la actuaci&oacute;n &#091;10&#093;. Los estudiantes y residentes, a lo largo de su proceso formativo, van utilizando combinaciones distintas de formas de razonamiento anal&iacute;tico y no anal&iacute;tico, seg&uacute;n el conocimiento y la experiencia que dispongan en cada situaci&oacute;n cl&iacute;nica. Si lo que se observa evoca situaciones ya vividas ser&aacute; posible orientar los pasos siguientes utilizando f&aacute;cilmente el conocimiento t&aacute;cito (inconsciente) que se posee, lo que facilita la detecci&oacute;n de elementos secundarios y sutiles del caso. Sin embargo, si la situaci&oacute;n no es reconocible con la experiencia disponible, ser&aacute; necesario utilizar recursos de conocimiento formal expl&iacute;cito y razonamiento causal de mayor laboriosidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La cuesti&oacute;n para los educadores consiste en encontrar la mejor manera de desarrollar estas formas de conocimiento y de razonamiento que les permite pasar al razonamiento causal o anal&iacute;tico cuando se hallan frente a problemas para los que los procesos rutinarios no son suficientes, evitando as&iacute; la comisi&oacute;n de errores &#091;11&#093;. La visi&oacute;n tradicional favorece la adquisici&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico de los hechos como primera fase del aprendizaje: curr&iacute;culo dividido en dos ciclos, el b&aacute;sico y el cl&iacute;nico, con contenidos distribuidos en asignaturas. Cuando se entendi&oacute; que el que aprende construye la comprensi&oacute;n conceptual al disponer de oportunidades para utilizar el conocimiento factual en situaciones concretas, los curr&iacute;culos integrados y los basados en casos fueron siendo adoptados por un n&uacute;mero creciente de facultades de medicina. Es a trav&eacute;s del aprendizaje experiencial y la observaci&oacute;n guiada, participando en la cotidianidad de los escenarios cl&iacute;nicos, que se desarrolla tanto la comprensi&oacute;n conceptual como el reconocimiento de patrones y los procesos de razonamiento cl&iacute;nico para la resoluci&oacute;n de problemas &#091;12&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la atenci&oacute;n a los pacientes participan cada vez un mayor n&uacute;mero de agentes: diferentes m&eacute;dicos especialistas junto a miembros de otras profesiones sanitarias. Todos ellos contribuyen con sus distintos conocimientos y habilidades, de forma que en un escenario cl&iacute;nico existe un conjunto de saberes a disposici&oacute;n del que aprende que ning&uacute;n individuo por s&iacute; solo puede poseer, lo que ofrece innumerables posibilidades de aprendizaje. Es necesario reconocer que el conocimiento est&aacute; distribuido y que la atenci&oacute;n a los pacientes es una actividad social, cultural e hist&oacute;ricamente definida. Los escenarios cl&iacute;nicos en los que se produce la atenci&oacute;n a los pacientes, con la inmensa cantidad de conocimientos distribuidos entre los participantes, deben ser tenidos en cuenta por los educadores no tan s&oacute;lo como lugares id&oacute;neos para la adquisici&oacute;n del conocimiento formal explicito b&aacute;sico para la profesi&oacute;n, sino tambi&eacute;n como un lugar id&oacute;neo para transferir el conocimiento t&aacute;cito y los valores profesionales. Es en estos escenarios cl&iacute;nicos en donde los docentes y tutores exhiben su funci&oacute;n de <i>rol-models</i> &#091;8&#093;, despleg&aacute;ndose ah&iacute; la mayor parte del extenso curr&iacute;culo oculto que cada facultad inconscientemente, pero con gran eficacia, ofrece al estudiante.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El experto es un individuo cuya actuaci&oacute;n en su dominio es excepcional y que adem&aacute;s est&aacute; comprometido con la mejora permanente de su desempe&ntilde;o. La actuaci&oacute;n habilidosa se caracteriza por la facilidad en realizar tareas rutinarias y su efectividad en resolver situaciones excepcionales. Para los m&eacute;dicos, la pericia requiere ser eficiente en competencias nucleares que permitan respuestas efectivas en situaciones complejas, as&iacute; como la capacidad para profundizar y expandirlas innovando &#091;13&#093;. La "experteza" tiene, pues, una dimensi&oacute;n adaptativa con estrategias para el aprendizaje continuo y la innovaci&oacute;n, que es particularmente relevante tanto para los m&eacute;dicos individualmente como para las comunidades de profesionales cl&iacute;nicos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Uno de los objetivos de la educaci&oacute;n m&eacute;dica es asegurar que los estudiantes y los residentes est&eacute;n preparados para el aprendizaje futuro, con el fin de desarrollar soluciones a problemas m&aacute;s dif&iacute;ciles, complejos o nuevos y desplegar nuevas rutinas para solucionarlos. Si s&oacute;lo logra producir profesionales habilidosos pero incapaces de afrontar nuevos problemas o aproximaciones novedosas a viejos problemas, expertos en rutinas pero incapaces de crear conocimientos, es decir, faltos de una actitud inquisitiva y de mejorar, el sistema habr&aacute; fracasado, pues su objetivo es conseguir "expertos adaptables" capaces de afrontar nuevas situaciones, reformular soluciones y desarrollar nuevas formas para obtener mejores resultados para sus pacientes &#091;14&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo facilitar el desarrollo de la pericia adaptativa? ¿C&oacute;mo desarrollar la flexibilidad de las respuestas a la variaci&oacute;n de las situaciones, a la modificaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas establecidas, a atravesar fronteras entre dominios o a explorar nuevas perspectivas? &#091;13&#093;. En primer lugar, se debe fomentar una orientaci&oacute;n constructivista de la adquisici&oacute;n del conocimiento, del aprender. Ello supone, de entrada, el fomento de actitudes que favorezcan la capacidad para reconocer que las interpretaciones que se realizan son siempre provisionales y no definitivas, sujetas a cambios y mejoras: entender que las preguntas que se formulan no deben ser cerradas, presuponiendo ya una respuesta determinada, y, finalmente, no presuponer tampoco que ya se posee el conocimiento suficiente intentando completar la comprensi&oacute;n de las situaciones, dando por cierta la mejor hip&oacute;tesis posible, como se hace con frecuencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La adquisici&oacute;n de rutinas libera espacios cognitivos gracias a los automatismos y al reconocimiento de clich&eacute;s (<i>pattern recognition</i>). Estos recursos liberados pueden utilizarse para identificar nuevos problemas, soluciones o ampliar el conocimiento &#091;15&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo aprender a detectar, seleccionar y enfocar adecuadamente las oportunidades de mejora que ofrece la cotidianidad del quehacer profesional? Schön &#091;16&#093; identifica tres componentes para la formaci&oacute;n en la &#8216;reflexi&oacute;n-en-la-acci&oacute;n&#8217;. El primero es aprender haciendo tareas asequibles en entornos controlados, simulados y supervisados. El segundo es el <i>coaching</i>, consistente en el demostrar, criticar, aconsejar y cuestionar por parte de los supervisores, con el fin de que los alumnos se reformulen los problemas o las estrategias y adquieran con ello nuevos conocimientos. El tercero es el di&aacute;logo reflexivo que ayuda a encontrar alternativas, aprovechando las situaciones inciertas, desconocidas o conflictivas para ejercitarse en la b&uacute;squeda de sentido y comprensi&oacute;n, generadoras del aprender permanente sobre la acci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo saber cu&aacute;ndo es posible mejorar la actuaci&oacute;n y c&oacute;mo aprender a desarrollar las estrategias de mejora? Una actitud inquisitiva se acompaña de la capacidad de percibir la insuficiente comprensi&oacute;n de un fen&oacute;meno. Una mente inquisitiva se pregunta siempre el porqu&eacute; de las cosas. La autoevaluaci&oacute;n y el aprendizaje autodirigido son aproximaciones &uacute;tiles pero pueden constituir una insuficiente motivaci&oacute;n para generar una actitud inquisitiva. Puede ser necesario aprender a utilizar fuentes externas de informaci&oacute;n, <i>benchmarks</i> y <i>feedback</i> sobre el desempeño &#091;17&#093;. Aunque gran parte del aprendizaje consiste en adquirir la capacidad de realizar rutinas consistentemente, no se deber&iacute;a olvidar la necesidad de aprender a reconocer las situaciones que demandan soluciones no rutinarias y enfoques novedosos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El proceso educativo es un proceso transformativo para llegar a devenir miembro funcional de la comunidad m&eacute;dica. Para ello se requiere la adquisici&oacute;n de un vasto cuerpo de conocimientos y habilidades personales que incluyen dimensiones de orden p&uacute;blico y social. Estas &uacute;ltimas, seg&uacute;n el modelo sociocultural del aprendizaje, se aprenden con el hacer en contextos aut&eacute;nticos, actividades del mundo real, en las que se muestra la verdadera naturaleza social de un quehacer m&eacute;dico que raramente se lleva a cabo en solitario. Aprender en equipo representa progresar desde posiciones marginales hacia posiciones centrales &#091;18&#093;. En el trabajo en equipo, el <i>feedback</i> y el <i>rol-modeling</i> constituyen elementos educativos esenciales para desarrollar la capacidad de actuar competentemente. Pero la sociedad demanda m&aacute;s de la medicina que una actuaci&oacute;n competente de los m&eacute;dicos. Demanda el compromiso con la mejora, con la excelencia, para lo cual la formaci&oacute;n, entendida como un proceso de aculturalizaci&oacute;n &#091;19&#093;, debe atender tambi&eacute;n al desarrollo moral y emocional &#091;20&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El aprendizaje experiencial en equipos cl&iacute;nicos contribuye a construir la identidad profesional &#091;21&#093; y a adquirir confianza y motivaci&oacute;n para aprender y mejorar su competencia &#091;22&#093;. Participando en las comunidades de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, los estudiantes y los residentes viven los valores y compromisos del equipo, formando parte de los recursos sociales e intelectuales del grupo, desempe&ntilde;ando el papel que les corresponde e interrelacion&aacute;ndose con los dem&aacute;s miembros. Del grupo obtendr&aacute;n los "modelos" que emular, y a medida que vayan progresando en su desarrollo, ir&aacute;n convirti&eacute;ndose en modelos para las siguientes cohortes de estudiantes o residentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los aprendices de la profesi&oacute;n tienden a internalizar los valores de la comunidad de pr&aacute;ctica, pero cuando en estos contextos las pr&aacute;cticas no se corresponden con los valores que se profesan, el efecto delet&eacute;reo de &eacute;stas en los noveles aprendices puede ser nefasto. Hafferty &#091;23&#093; describe como "curr&iacute;culo oculto" el impacto que causa en los que aprenden el hecho de ver c&oacute;mo se est&aacute;n haciendo las cosas, especialmente si no coinciden con la pr&eacute;dica del c&oacute;mo deber&iacute;an hacerse. Entonces, habr&aacute; que cuidar los comportamientos docentes en los entornos educativos para no echar a perder el entusiasmo de los que se inician en el aprendizaje de la profesi&oacute;n, pues educaci&oacute;n m&eacute;dica es, sobre todo, el proceso de la transformaci&oacute;n de identidades.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Puntos clave</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si la finalidad de la educaci&oacute;n m&eacute;dica es mejorar la atenci&oacute;n a la salud y el profesionalismo constituye un compromiso con la excelencia en la atenci&oacute;n de los pacientes mediante la innovaci&oacute;n, as&iacute; como con la participaci&oacute;n en la comunidad profesional, ¿c&oacute;mo deber&iacute;a dise&ntilde;arse y llevarse a cabo el proceso educativo de los m&eacute;dicos? Cooke et al &#091;24&#093; proponen la necesidad de cambos en el curr&iacute;culo, la pedagog&iacute;a y la evaluaci&oacute;n, teniendo en cuenta las tres premisas siguientes:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Aprender es un desarrollo progresivo.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Aprender es un proceso participativo.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">&bull; El aprendizaje es contextualizado y distributivo.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">El conocimiento es din&aacute;mico porque constantemente se modifica, se recombina, se expande y se elabora creando nuevas comprensiones o mejorando el desempe&ntilde;o. Al novato que realiza paso a paso los procedimientos, cautelosa y meticulosamente, se le escapar&aacute;n hallazgos que un experto no pasar&aacute; por alto, mientras que un estudiante m&aacute;s avanzado, adem&aacute;s de hacerlo con mayor soltura, puede encontrar relaciones en lo que est&aacute; haciendo con otras situaciones y as&iacute; "aprender haciendo", que es m&aacute;s que aprender a hacerlo. Aprender es, pues, un desarrollo de las capacidades personales que se produce de forma progresiva. Es un desarrollo personal que puede ser guiado y favorecido, o no, por los recursos y la organizaci&oacute;n docente, pero que se produce en los sujetos movidos por su motivaci&oacute;n y gracias a su esfuerzo y perseverancia. Lo que un sujeto sabe y sabe hacer depende de su conocimiento y comprensi&oacute;n, y &eacute;stos, de sus experiencias previas y de que las situaciones favorezcan o no el hecho de acceder a nuevo conocimiento y comprensi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El desarrollo eficiente de un estudiante ne&oacute;fito hasta alcanzar el estatus de m&eacute;dico competente precisa de un curr&iacute;culo dise&ntilde;ado pensando en facilitar esta transformaci&oacute;n progresiva, por lo que debe tener una caracter&iacute;stica b&aacute;sica: dar respuesta a las necesidades del que aprende ofreciendo oportunidades de aprender en entornos de trabajo cl&iacute;nico, de forma supervisada y con la flexibilidad suficiente como para poder permanecer en &eacute;l el tiempo necesario, y solamente el necesario, con el fin de que el que aprende alcance el objetivo deseado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para ello es necesario utilizar las pedagog&iacute;as acordes con las necesidades de aprendizaje del que aprende y no las convenientes para el que ense&ntilde;a. Estas pedagog&iacute;as deben permitir al que aprende a participar en la direcci&oacute;n de su aprendizaje y a reconocer cu&aacute;ndo necesita ayuda, para qu&eacute; y d&oacute;nde puede encontrarla. Pedagog&iacute;as que estimulen la curiosidad y creen en el que aprende inter&eacute;s por el aprendizaje para toda la vida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El sistema de evaluaci&oacute;n debe marcar el progreso del aprendizaje en todos los dominios y no tan s&oacute;lo del conocimiento formal y de las habilidades psicomotoras adquiridas, incorporando facetas actualmente ignoradas. Tan o m&aacute;s importante que valorar el conocimiento formal adquirido deber&iacute;a ser la evaluaci&oacute;n de las respuestas al reconocimiento de lo que no saben, la motivaci&oacute;n para aprender y sus estrategias de aprendizaje. Cuestiones que previamente, y al margen de ser evaluadas, deber&iacute;an considerarse como valiosos objetivos educativos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La internalizaci&oacute;n de los valores, la transformaci&oacute;n en una nueva identidad y la actuaci&oacute;n competente no se logran atendiendo en el aula a las explicaciones eruditas de un experto, o al menos no se logra solamente con dicha pedagog&iacute;a. Es preciso participar en el trabajo de una comunidad pr&aacute;ctica para lograrlo. Trabajando en equipos en los que otros est&aacute;n m&aacute;s avanzados y siendo guiados y supervisados en la realizaci&oacute;n de las tareas encomendadas es como se aprende a comunicar con los colegas y actuar con sentido &eacute;tico y consideraci&oacute;n cultural.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La estructura curricular debe secuenciar adecuadamente las tareas y actividades para que el que aprende pueda contribuir progresivamente al trabajo del equipo con los pacientes, utilizando pedagog&iacute;as que involucren a los que aprenden en la comunidad de pr&aacute;ctica, con supervisi&oacute;n y gu&iacute;a, clarificando roles y responsabilidades, proporcionando <i>feedback</i> sobre la actuaci&oacute;n, ejemplarizando <i>rol-models</i> y evaluando, adem&aacute;s del conocimiento y las habilidades, el razonamiento y juicio cl&iacute;nico, la comunicaci&oacute;n y la capacidad de aprender y mejorar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La estructura curricular debe ofrecer experiencias repetidas en m&uacute;ltiples entornos cl&iacute;nicos y centrarse m&aacute;s en c&oacute;mo se enfocan los problemas. Debe centrarse m&aacute;s en c&oacute;mo se utiliza la informaci&oacute;n que en la memorizaci&oacute;n de datos, adem&aacute;s de hacer visible el conocimiento oculto del que disponen los que aprenden, Las pedagog&iacute;as emplear&aacute;n la observaci&oacute;n y reflexi&oacute;n guiadas, fomentar&aacute;n las actitudes inquisitivas, el deseo de descubrir y el debate entre pares para que salgan a la luz su comprensi&oacute;n y sus asunciones. La evaluaci&oacute;n tendr&aacute; en cuenta elementos como el uso que se hace de los recursos y las redes sociales, la actuaci&oacute;n colectiva de los equipos y la contribuci&oacute;n individual al desempe&ntilde;o colectivo, una evaluaci&oacute;n que reconozca que la inteligencia cl&iacute;nica es situacional y distribuida entre todos los miembros del equipo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este planteamiento, naturalmente complejo pero al mismo tiempo absolutamente imprescindible para una mejora sostenida y eficaz de la actividad formativa, constituye el hito central de la evoluci&oacute;n de los curr&iacute;culos hacia el nuevo modelo de sistema educativo que pretende el proceso de Bolonia. La capacidad de las universidades y los hospitales docentes para construir un proceso educativo que tenga presentes estos conceptos dar&aacute; con el tiempo la medida del &eacute;xito de la reforma.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Wojtczak A. La declaraci&oacute;n y el proceso de Bolonia deben revisarse. Educ Med 2010; 13: 67-70.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832515&pid=S1575-1813201000040000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Wear D, Castellani B. The development of professionalism: curriculum matters. Acad Med 2000; 75: 602-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832516&pid=S1575-1813201000040000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Boshuizen H, Schmidt H. On the role of biomedical knowledge in clinical reasoning by experts, intermediates, and novices. Cognit Sci 1992; 16: 153-84.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832517&pid=S1575-1813201000040000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Bordage G. Elaborated knowledge: a key to successful diagnostic thinking. Acad Med 1994; 69: 883-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832518&pid=S1575-1813201000040000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Norman G. Research in clinical reasoning: past history and present trends. Med Educ 2005; 39: 418-27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832519&pid=S1575-1813201000040000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Hatala R, Brooks L, Norman G. Practice makes perfect: the critical role of mixed practice in the acquisition of ECG interpretation skills. Adv Health Sci Educ 2003; 12: 17-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832520&pid=S1575-1813201000040000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Dreyfuss H, Dreyfuss S. Mind over machine: the power of human intuition and expertise in the era of computer. New York: Free Press; 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832521&pid=S1575-1813201000040000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Ericsson K. An expert-performance perspective of research on medical expertise: the study of clinical performance. Med Educ 2007; 41: 1120-30.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832522&pid=S1575-1813201000040000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Eva K. What every teacher needs to know about clinical reasoning. Med Educ 2005; 39: 98-106.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832523&pid=S1575-1813201000040000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Montgomery K. How doctors think: clinical judgment and the practice of medicine. New York: Oxford University Press; 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832524&pid=S1575-1813201000040000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Croskerry P. The importance of cognitive errors in diagnosis and strategies to minimize them. Acad Med 2003; 78: 775-80.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832525&pid=S1575-1813201000040000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Billet S. Constituting the workplace curriculum. Journal of Curriculum Studies 2006; 38: 31-48.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832526&pid=S1575-1813201000040000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Hatano G, Oura Y. Commentary: reconceptualizing school learning using insight from expertise research. Educ Res 2003; 32: 26-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832527&pid=S1575-1813201000040000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Mylopoulos M, Regher G. Cognitive metaphors of expertise and knowledge: prospects and limitations for medical education. Med Educ 2007; 41: 1159-65.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832528&pid=S1575-1813201000040000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Regher G, Mylopoulos M. Maintaining competence in the field: learning about practice, through practice, in practice. J Contin Educ Health Prof 2008; 28: S19-23.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832529&pid=S1575-1813201000040000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Sch&ouml;n D. Educating the reflexive practitioner. San Francisco: Jossey-Bass; 1987.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832530&pid=S1575-1813201000040000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Eva K, Regher G. Self-assessment in the health professions: a reformulation and research agenda. Acad Med 2005; 80: S46-54.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832531&pid=S1575-1813201000040000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Billet S. Learning in the workplace: strategies for effective practice. Crow Nest, Australia: Allen, Urbin; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832532&pid=S1575-1813201000040000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Hafferty F, Franks R. The hidden curriculum, ethics teaching, and the structure of medical education. Acad Med 1994; 69: 861-71.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832533&pid=S1575-1813201000040000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Epstein R. Mindful practice. J Am Med Assoc 1999; 282: 833-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832534&pid=S1575-1813201000040000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Forsythe G. Identity development in professional education. Acad Med 2005; 80: S112-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832535&pid=S1575-1813201000040000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Dornan T, Boshuizen H, King N, Sherpbier A. Experience-based learning: a model linking the process and outcomes of medical students´ workplace learning. Med Educ 2007; 41: 84-91.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832536&pid=S1575-1813201000040000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Hafferty F. Beyond curriculum reform: confronting medicine´s hidden curriculum. Acad Med 1998; 73: 403-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832537&pid=S1575-1813201000040000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Cooke M, Irby DM, O´Brien BC. Educating physicians: a call for reform of medical schools and residency. The Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching. San Francisco: Jossey-Bass; 2010.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1832538&pid=S1575-1813201000040000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b><a name="back"></a><a href="#top"><img src="/img/revistas/edu/v13n4/seta.gif" border="0"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <br>Dr. Jordi Pal&eacute;s Argull&oacute;s.    <br>Departamento de Ciencias Fisiol&oacute;gicas I.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Facultad de Medicina.    <br>Universitat de Barcelona. Casanova, 143.    <br>E-08036 Barcelona.    <br>E-mail: <a href="mailto:jpales@ub.edu">jpales@ub.edu</a></font></p>      ]]></body><back>
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