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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Proceso de Bolonia (IV): currículo o plan de estudios]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>COLABORACIONES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Proceso de Bolonia (IV): curr&iacute;culo o plan de estudios</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Bolognia Process (IV): curriculum or syllabus</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Joan Prat-Corominas, Albert Oriol-Bosch</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Facultad de Medicina; Universitat de Lleida (J. Prat-Corominas).    <br>Presidente de la Fundaci&oacute;n Educaci&oacute;n M&eacute;dica (A. Oriol-Bosch).    <br>E-mail: <a href="mailto:joan.prat@mex.udl.cat">joan.prat@mex.udl.cat</a>; <a href="mailto:aoriolb@terra.es">aoriolb@terra.es</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2"><i>"The curriculum is a sophisticated blend of educational strategies,    <br>course content, learning outcomes, educational experiences, assessment,    <br>the educational environment and the individual student".    <br>R.M. Harden (2001)</i></font></p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La creaci&oacute;n del Espacio Europeo de Educaci&oacute;n Superior (EEES), conocido como proceso de Bolonia, hunde sus ra&iacute;ces en tres conceptos derivados de la construcci&oacute;n europea. El primero es la potenciaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a europea a trav&eacute;s del intercambio de universitarios entre pa&iacute;ses diferentes, que est&aacute; en la base de los programas Erasmus y S&oacute;crates. El segundo es el concepto de la sociedad y la econom&iacute;a basadas en el conocimiento a que aspira Europa, basados en la formaci&oacute;n, la investigaci&oacute;n y el desarrollo como pilares estrat&eacute;gicos. La declaraci&oacute;n de la Sorbona en  1998, punto de partida de todo el proceso, explicita la necesidad de colocar las universidades europeas entre las m&aacute;s relevantes del mundo con este fin. El tercero, las consecuencias del acuerdo de Schengen sobre la libre circulaci&oacute;n de personas y t&iacute;tulos, impone una armonizaci&oacute;n de &eacute;stos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El proceso de cambio curricular llevado a cabo en Espa&ntilde;a como consecuencia de los acuerdos de Bolonia constituye la manifestaci&oacute;n m&aacute;s evidente de la incorporaci&oacute;n de la formaci&oacute;n superior espa&ntilde;ola al EEES. Todas las facultades de medicina de Espa&ntilde;a -las que ya exist&iacute;an y las que han surgido en este proceso- han tenido que efectuarlo dentro del plazo previsto (2010).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ha sido un esfuerzo importante que ha exigido muchas horas de trabajo a las comisiones institucionales creadas para ello. En las facultades ya existentes este proceso se repite tres lustros despu&eacute;s de que se aprobara el plan de estudios que ven&iacute;an desplegando. Un plan de estudios que tambi&eacute;n entonces se puso en marcha simult&aacute;neamente en todas las universidades por voluntad de la autoridad reguladora.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando a&uacute;n est&aacute; presente la fatiga institucional causada por el esfuerzo y los conflictos internos que el proceso ha conllevado, parece conveniente reflexionar sobre el concepto de plan de estudios o 'curr&iacute;culo' y la complejidad que dicho concepto encierra para analizar las consecuencias del proceso de Bolonia sobre los aspectos m&aacute;s fundamentales de los curr&iacute;culos espa&ntilde;oles. Debemos tener presente la existencia de distintos curr&iacute;culos: el formal, el real y el evaluado, aun cuando el presente an&aacute;lisis se limita al curr&iacute;culo formal (<a href="#f1">Figura</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="f1"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_fig01.jpg" alt="Figura 1" width="500" height="476"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El curr&iacute;culo constituye un programa de m&uacute;ltiples actuaciones &#091;1]. En el currículo formal se explicita lo que la institución enseña y lo que los alumnos deben aprender. Algunos lo han denominado 'currículo ficticio' [2]. Se trata del currículo normativo, el que se publicita en el Boletín Oficial del Estado. Define solamente una parte -menor según algunos autores- de todos los procesos de aculturación social y profesional del estudiante. El curr&iacute;culo real lo constituye todo lo que los alumnos han llevado a cabo realmente, en tanto que el curr&iacute;culo aprendido y evaluado es aquel en el que se recogen los logros alcanzados por los alumnos y son evaluados por la instituci&oacute;n. Constituyen los resultados del aprendizaje que en la actualidad se definen como competencias adquiridas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tradicionalmente se conceptualiza el curr&iacute;culo como la descripci&oacute;n de contenidos, su secuenciaci&oacute;n temporal y las cargas docentes asignadas a cada una de las unidades educativas (asignaturas, materias, bloques, m&oacute;dulos, etc.). Sin embargo, un curr&iacute;culo debe contemplar por lo menos cuatro elementos distintos: los contenidos, por supuesto, pero tambi&eacute;n los recursos de aprendizaje ofertados desde una estrategia educativa institucional, los resultados esperados del aprendizaje y las evaluaciones previstas para promover y documentar el logro por el alumno de los objetivos educativos previstos. Cada elemento pone de relieve una perspectiva distinta: la descripci&oacute;n de los contenidos se centra en lo que debe ense&ntilde;arse, los resultados del aprendizaje definen lo que los alumnos deben haber aprendido, los recursos educativos explicitan c&oacute;mo y donde pueden aprender los alumnos, y la evaluaci&oacute;n, la forma en que &eacute;stos pueden valorar su aprendizaje y c&oacute;mo ser&aacute;n valorados. Cada elemento curricular resuelve cuestiones diferentes del mismo proceso educativo desde una perspectiva distinta, siendo necesario abordarlas todas ellas de un modo coherente y equilibrado para alcanzar un curr&iacute;culo eficaz (<a href="#t1">Tabla I</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t1"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla01.jpg" alt="Tabla I" width="400" height="170"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si en el dise&ntilde;o curricular todo el empe&ntilde;o se ubica en la definici&oacute;n de contenidos, las cargas docentes que se les atribuyan y su posici&oacute;n en la secuenciaci&oacute;n temporal, el resultado obtenido tender&aacute; a reflejar los equilibrios de poder de los equipos docentes de la instituci&oacute;n. Resulta pues indispensable abordar el dise&ntilde;o curricular desde una perspectiva estrat&eacute;gica contemplando tres premisas irrenunciables:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">- El dise&ntilde;o curricular constituye una tarea colectiva.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Debe contemplar coherentemente los cuatro elementos antes enumerados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Debe considerar siempre como un objetivo absoluto la obtenci&oacute;n de un perfil adaptado a las necesidades del desempe&ntilde;o profesional (<a href="#t2">Tabla II</a>).</font></p> </blockquote>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t2"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla02.jpg" alt="Tabla II" width="295" height="126"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es menester, adem&aacute;s, atender a las estrategias educativas y a la idoneidad de las oportunidades de aprendizaje as&iacute; como a la evaluaci&oacute;n no tan s&oacute;lo con fines certificadores, sino tambi&eacute;n para conocer el &eacute;xito educativo del curr&iacute;culo y, por ende, la necesidad de mejorarlo. El proceso curricular debe desarrollarse seg&uacute;n el modelo cl&aacute;sico de la calidad: dise&ntilde;ar, llevar a cabo, evaluar y redise&ntilde;ar (ciclo de PDCA: <i>Plan-Do-Check-Act</i>) &#091;3&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El curr&iacute;culo, a su vez, debe considerar los recursos educativos de todo orden (personales, infraestructurales, tecnol&oacute;gicos, de conocimiento, culturales, normativos...) &#091;4&#093; que est&aacute;n disponibles en la instituci&oacute;n o se requieren para su implementaci&oacute;n, y que condicionan las estrategias y metodolog&iacute;as utilizables. De esta forma, el dise&ntilde;o curricular constituye tambi&eacute;n una oportunidad de optimizaci&oacute;n en el uso educativo de los recursos institucionales disponibles. Por ello, el curr&iacute;culo hay que concebirlo no s&oacute;lo como un cat&aacute;logo de materias de las que se detallan los contenidos y como la secuenciaci&oacute;n de actividades acad&eacute;micas o las cargas de trabajo para docentes y discentes o los objetivos educativos que deben alcanzarse. Comprende todo esto simult&aacute;neamente y mucho m&aacute;s, que se desprende de la misi&oacute;n de la instituci&oacute;n, en el centro de la cual se encuentra siempre el servicio a la sociedad a trav&eacute;s de los grandes objetivos institucionales, como la necesidad de dar respuesta a los requerimientos sociales percibidos y de hacerlo incorporando las estrategias educativas m&aacute;s efectivas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Modelos curriculares</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Existe en la actualidad un ampl&iacute;simo abanico de curr&iacute;culos conducentes a la obtenci&oacute;n del t&iacute;tulo de m&eacute;dico &#091;5&#093;, lo que refleja una considerable diversidad de criterios estrat&eacute;gicos. Se pueden agrupar en modelos a partir de las estrategias principales que orientan su dise&ntilde;o. Una de las clasificaciones m&aacute;s reconocidas en la bibliograf&iacute;a &#091;6,7&#093; responde a las estrategias definidas en el modelo SPICES de Harden &#091;8,9&#093;. En esta clasificaci&oacute;n se establecen cuatro grandes modelos curriculares, cada uno de ellos con numerosas variantes (<a href="#t3">Tabla III</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t3"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla03.jpg" alt="Tabla III" width="400" height="176"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El modelo flexneriano, el m&aacute;s antiguo, utiliza estrategias educativas cl&aacute;sicas, y los m&aacute;s modernos, las estrategias m&aacute;s innovadoras. As&iacute;, el modelo flexneriano se centra en la informaci&oacute;n y en el profesor y se estructura en &aacute;reas de conocimiento (asignaturas), mientras que el m&aacute;s novedoso, el basado en presentaciones cl&iacute;nicas, se centra mayoritariamente en la resoluci&oacute;n de problemas y en la participaci&oacute;n del estudiante, se estructura en torno a un aprendizaje integrado y se desarrolla en base a situaciones cl&iacute;nicas. Cada uno de los modelos responde a unas prioridades o metas estrat&eacute;gicas que cada instituci&oacute;n debe tener claramente definidas a la hora de iniciar el trabajo de planificaci&oacute;n (<a href="#t4">Tabla IV</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t4"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla04.jpg" alt="Tabla IV" width="400" height="198"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Existen otras estrategias de dise&ntilde;o curricular, como puede ser la basada en la comunidad &#091;10&#093;, que no se reflejan en esta clasificaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El informe para la Carnegie Foundation sobre la formaci&oacute;n de m&eacute;dicos en Norteam&eacute;rica, de Abraham S. Flexner &#091;11&#093;, se considera la primera propuesta curricular comprensiva para la formaci&oacute;n de m&eacute;dicos de alcance mundial.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El modelo flexneriano se caracteriza por un dise&ntilde;o escalonado de la adquisici&oacute;n de conocimientos, de los m&aacute;s cient&iacute;ficos a los m&aacute;s cl&iacute;nicos, asumiendo la cimentaci&oacute;n de los segundos sobre los primeros. Su integraci&oacute;n la debe hacer el propio estudiante. El objetivo principal es la aportaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico a la formaci&oacute;n m&eacute;dica. Los curr&iacute;culos flexnerianos t&iacute;picos se caracterizan por el fuerte peso de las &aacute;reas de conocimiento como estructura nuclear de las asignaturas y la tradicional divisi&oacute;n del curr&iacute;culo en dos ciclos, uno b&aacute;sico y otro cl&iacute;nico, lo que no acerca el conocimiento cient&iacute;fico al cl&iacute;nico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El dise&ntilde;o aditivo de Flexner ha propiciado la fragmentaci&oacute;n del aprendizaje en compartimentos estancos (mosaicismo), que no favorece la interrelaci&oacute;n del conocimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El desarrollo de los programas flexnerianos se halla profundamente influido por la idea de que los conocimientos cient&iacute;ficos son la &uacute;nica herramienta imprescindible para el desarrollo de una actuaci&oacute;n profesional competente. Este modelo no parece el m&aacute;s indicado para conseguir un razonamiento integrado, que constituye la base de la formaci&oacute;n en competencias, por lo menos tal como se aplica en muchos centros.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El modelo flexneriano, sin embargo, a&uacute;n prima actualmente en las facultades espa&ntilde;olas y en general en los pa&iacute;ses del sur de Europa &#091;12&#093; por la consistencia del modelo con las estructuras org&aacute;nicas y los procesos organizativos de la actividad acad&eacute;mica (departamentos, asignaturas, &aacute;reas de conocimiento).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los curr&iacute;culos integrados lo pueden ser horizontal y verticalmente. La integraci&oacute;n horizontal se expresa en esquemas curriculares ordenados por aparatos y sistemas, en tanto que la vertical incorpora las ciencias b&aacute;sicas a las cl&iacute;nicas y viceversa. Han aparecido en gran parte como respuesta a las limitaciones del modelo flexneriano. El primero de ellos fue elaborado a mediados de los a&ntilde;os cincuenta por el Cleveland Clinic Lerner College of Medicine de la Case Western Reserve University (CWRU) en Cleveland (Ohio). La integraci&oacute;n permite incrementar la relevancia de las ciencias b&aacute;sicas y de los contenidos cient&iacute;ficos en las ciencias cl&iacute;nicas. Este modelo obliga a trabajar conjuntamente a los docentes b&aacute;sicos y cl&iacute;nicos, lo que permite seleccionar los contenidos de acuerdo a criterios de relevancia. Otra caracter&iacute;stica del modelo es el contacto temprano con la cl&iacute;nica como consecuencia de la integraci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los conceptos y experiencias desarrollados en la CWRU iniciaron una etapa de potenciaci&oacute;n de los curr&iacute;culos integrados como herramienta para la mejora docente a trav&eacute;s del dise&ntilde;o curricular en nuevas facultades, como la Charit&eacute;, en la refundida Universidad Humboldt de Berl&iacute;n. De entre estos curr&iacute;culos integrados, un modelo que se encuentra en expansi&oacute;n, iniciado en los a&ntilde;os noventa en esta &uacute;ltima universidad y en el Tomas Jefferson Medical College de Filadelfia, es el curr&iacute;culo en espiral. B&aacute;sicamente, el curr&iacute;culo en espiral consiste en un curr&iacute;culo integrado por sistemas en el que &eacute;stos se repiten dos o tres veces a lo largo del mismo. As&iacute;, en la primera aproximaci&oacute;n al sistema, en los cursos iniciales, predominan los contenidos b&aacute;sicos ordenados por criterios cl&iacute;nicos de una f&aacute;cil correlaci&oacute;n b&aacute;sica. En la segunda vuelta de la espiral, la aproximaci&oacute;n al sistema se hace desde una perspectiva cl&iacute;nica con las aportaciones b&aacute;sicas pertinentes. Finalmente, la tercera aproximaci&oacute;n al sistema, cuando la hay, se lleva a cabo desde la actividad asistencial (durante el rotatorio o <i>clerkship</i>). La base que sostiene el car&aacute;cter integrado de este modelo lo constituye la planificaci&oacute;n conjunta del aprendizaje y la distribuci&oacute;n planificada de los contenidos disciplinares en funci&oacute;n de su adecuaci&oacute;n al momento formativo del estudiante.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el tercer modelo curricular, el aprendizaje basado en problemas (ABP), la estrategia b&aacute;sica se centra en la metodolog&iacute;a de aprendizaje. En cuanto a estructura curricular, el resultado es un curr&iacute;culo de contenidos mucho m&aacute;s integrados que los anteriores.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El ABP como estrategia curricular surge en 1969 en la Universidad de McMaster (Hamilton, Ontario, Canad&aacute;) y se extiende por todo el mundo en muy pocos a&ntilde;os: Universidad de Maastricht (Pa&iacute;ses Bajos), Universidad de Newcastle (Australia), Universidad de Nuevo M&eacute;xico (Estados Unidos), Universidad Ben Gurion (Israel)...</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En esencia, el ABP consiste en facilitar al estudiante el aprendizaje de los contenidos y la adquisici&oacute;n de las competencias enfrent&aacute;ndolo a situaciones reales con incidencia en la salud, a partir de las cuales debe realizar un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n y dise&ntilde;ar posibles soluciones a los problemas planteados seleccionando el material educativo a su alcance. En este modelo, el rol del profesor consiste en dise&ntilde;ar las situaciones, supervisar el proceso, aportar los materiales de aprendizaje, realizar la evaluaci&oacute;n, fomentar el razonamiento del estudiante mediante t&eacute;cnicas de gesti&oacute;n del trabajo en grupos, tutorizar, etc., pero en ning&uacute;n caso se convierte en el tradicional proveedor sistem&aacute;tico y dogm&aacute;tico de informaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este modelo supone un cambio radical en todos los aspectos de la actividad formativa y requiere un gran cambio del curr&iacute;culo, de los recursos empleados y de la cultura del profesorado. El ABP constituye la alternativa m&aacute;s radical al tradicional modelo flexneriano, lo que ha propiciado numerosos estudios comparativos entre modelos &#091;13&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con frecuencia, la resoluci&oacute;n de problemas como metodolog&iacute;a docente tambi&eacute;n se utiliza satisfactoriamente como una actividad de aprendizaje en curr&iacute;culos no estructurados como tal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La diferencia principal entre el modelo tradicional y el modelo de ABP consiste en que el primero centra su actividad en la transmisi&oacute;n de conocimientos y su acumulaci&oacute;n por parte del estudiante, en tanto que el ABP la centra en la adquisici&oacute;n de estrategias y h&aacute;bitos de razonamiento para afrontar las situaciones propias de la profesi&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El m&aacute;s reciente de los modelos curriculares contemplados se desarroll&oacute; en la Facultad de Medicina de la Universidad de Calgary (Alberta, Canad&aacute;) en 1995 &#091;14&#093;: es el denominado curr&iacute;culo por presentaciones cl&iacute;nicas. Este modelo, de dise&ntilde;o curricular integrado, utiliza metodolog&iacute;a del ABP y se basa en el principio de intentar transferir al discente los puntos clave del razonamiento profesional, al objeto de que los pueda utilizar como modelo de razonamiento en el momento de enfrentarse a la realidad profesional. Para ello, y a diferencia del ABP, que parte de situaciones de la vida diaria, se define un n&uacute;mero limitado de 'presentaciones' (razones por las que el paciente acude al m&eacute;dico) m&aacute;s frecuentes o relevantes. Ellas constituir&aacute;n las unidades formativas a partir de las cuales se dise&ntilde;a el proceso de aprendizaje (objetivos y competencias, diagramas de decisi&oacute;n, objetivos de formaci&oacute;n y actividades de aprendizaje), en el cual se mezclan discusiones de problemas con aproximaciones m&aacute;s dirigidas (pr&aacute;cticas y simulaciones). Las presentaciones pueden agruparse por razones organizativas. La Universidad de Brown, en Estados Unidos, est&aacute; desarrollando un curr&iacute;culo basado en pacientes virtuales que constituye un paso m&aacute;s en la l&iacute;nea iniciada por la Universidad de Calgary.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Marco normativo de Bolonia</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El entorno normativo constituye en Espa&ntilde;a uno de los principales puntos de partida del dise&ntilde;o curricular y condiciona las decisiones que se tomen acerca del modelo y dise&ntilde;o del nuevo curr&iacute;culo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el &aacute;mbito europeo, en lugar de un desarrollo legislativo espec&iacute;fico, el proceso de Bolonia se est&aacute; llevando a cabo en base a un conjunto de acuerdos, informes y recomendaciones emanados de comisiones <i>ad hoc</i> y refrendados por ministros europeos de educaci&oacute;n en reuniones bianuales (Praga 2001, Berl&iacute;n 2003, Bergen 2005, Londres 2007, Lovaina 2009, Budapest 2010). La propia Declaraci&oacute;n de Bolonia &#091;15&#093;, en que se fundamenta el proceso, constituye todo un ejemplo de sobriedad normativa (<a href="#t5">Tabla V</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t5"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla05.jpg" alt="Tabla V" width="400" height="170"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para el desarrollo del acuerdo sobre el modelo com&uacute;n de titulaciones, la Comisi&oacute;n Europea promovi&oacute; el proyecto Tuning I &#091;16&#093;, en cuyo seno se desarroll&oacute; el concepto de armonizaci&oacute;n, considerando que no es posible ni deseable homogeneizar los procesos formativos, que en gran parte deben quedar a la pericia de cada universidad; el modelo de reconocimiento debe basarse en las competencias adquiridas, que caracterizan los perfiles profesionales propios de los titulados, asegurando as&iacute; la comparaci&oacute;n de las capacidades de &eacute;stos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Medicina no particip&oacute; de ninguno de los proyectos Tuning (I y II), siendo dise&ntilde;ado a la medida de la titulaci&oacute;n el proyecto MEDINE (<i>Medical Education in Europe</i>) &#091;17&#093;, que ha asumido el papel armonizador desde parecidos principios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, con anticipaci&oacute;n al desarrollo legislativo, diversas instituciones pusieron en marcha proyectos para orientar el proceso de dise&ntilde;o curricular una vez se llevara a cabo el proceso legislativo regulador. El primero fue el proyecto Disseny &#091;18&#093;, de la AQUCatalunya. seguido por el <i>Libro blanco de la titulaci&oacute;n de Medicina</i> &#091;19&#093;, elaborado bajo los auspicios de la Agencia Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Calidad y Acreditaci&oacute;n (ANECA) por una comisi&oacute;n de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Medicina Espa&ntilde;olas (CNDFM) &#091;20&#093;. En ambos casos se definieron las competencias a adquirir como punto de partida com&uacute;n del proceso de planificaci&oacute;n, bas&aacute;ndose en la enumeraci&oacute;n de las competencias b&aacute;sicas comunes del m&eacute;dico, elaboradas por expertos del International Institute of Medical Education (IIME) y descritas en el documento <i>Global Minimum Essential Requirements</i> (GMER) &#091;21,22&#093;. La versi&oacute;n del 'libro blanco' ha adquirido adem&aacute;s valor normativo al ser incorporada por la Orden ECI/332/2008 &#091;23&#093; y, en consecuencia, constituye la base de las competencias incorporadas en todos los proyectos curriculares espa&ntilde;oles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El desarrollo legislativo estatal fue largo y complejo hasta la gestaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica 4/2007 &#091;24&#093;, de 12 de abril, que modificaba la Ley Org&aacute;nica de Universidades del a&ntilde;o 2001, adaptando el marco normativo universitario a los requerimientos del EEES. El desarrollo legislativo posterior fue r&aacute;pido (el Real Decreto 1393/2007 &#091;25&#093;, que concreta el marco de planificaci&oacute;n de las nuevas titulaciones, se public&oacute; el 29 de octubre del mismo a&ntilde;o, y la orden que determina los requisitos para la verificaci&oacute;n del t&iacute;tulo de m&eacute;dico, en febrero de 2008), aunque no lo suficiente para que las facultades cumplieran el objetivo de armonizarse en el 2010.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El marco de dise&ntilde;o curricular que se define en el Real Decreto 1393/2007 constituye un cambio copernicano respecto a las dos reformas anteriores: la de 1974, que instaur&oacute; un plan de estudios basado en disciplinas de referencia para la titulaci&oacute;n en todo el Estado, y la de 1992, que supuso una apertura del marco de dise&ntilde;o curricular que no todas las facultades aprovecharon en igual medida. El punto clave lo constituy&oacute; la ruptura de la unidad curricular del Estado, diversificando las formas en que se pod&iacute;an combinar los contenidos esenciales en las diferentes disciplinas, lo que facilit&oacute; la aparici&oacute;n de algunas integraciones horizontales. Sin embargo, en el esquema b&aacute;sico de planificaci&oacute;n de 1992 se continuaba definiendo las materias de que deb&iacute;an componerse todos los planes de estudios, a trav&eacute;s de un decreto de directrices espec&iacute;ficas de cada titulaci&oacute;n (<a href="#t6">Tabla VI</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t6"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla06.jpg" alt="Tabla VI" width="550" height="262"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por contraposici&oacute;n, el modelo de 2007 ofrece libertad a las universidades para el dise&ntilde;o de sus propios curr&iacute;culos, con dos limitaciones: la orden ECI, que define los contenidos m&iacute;nimos para titulaciones que, como Medicina, capacitan para el ejercicio de una profesi&oacute;n regulada, y la evaluaci&oacute;n <i>ex ante</i> o verificaci&oacute;n, instrumentada por el Consejo de Universidades a trav&eacute;s de la ANECA, paso imprescindible para la inscripci&oacute;n de la titulaci&oacute;n en el Registro de Universidades, Centros y Titulaciones, que le confiere car&aacute;cter oficial.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dado que algunos de los acuerdos del Tratado de Bolonia forman ya parte de la estructura o los procedimientos de la mayor parte de las facultades espa&ntilde;olas, s&oacute;lo dos acuerdos suponen cambios mayores para que las facultades espa&ntilde;olas puedan adaptarse al EEES: el reconocimiento de las titulaciones basadas en competencias y el relativo al sistema de calidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El concepto m&aacute;s disruptivo que ha aportado el proceso de Bolonia ha sido el de dise&ntilde;ar, aplicar y evaluar un curr&iacute;culo centrado en la adquisici&oacute;n de competencias que supera en mucho la complejidad del dise&ntilde;o dirigido a la adquisici&oacute;n de conocimientos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por lo que respecta a los procedimientos relacionados con la garant&iacute;a de la calidad, en base a las indicaciones de la European Association for Quality Assurance in Higher Education (ENQA) &#091;26&#093; y de las agencias nacionales (ANECA &#091;27&#093; en Espa&ntilde;a), se ha puesto en marcha un complejo sistema de verificaciones y acreditaciones que obliga a las universidades a una planificaci&oacute;n exhaustiva de sus titulaciones y a realizar un esfuerzo de transparencia y coherencia con los planes elaborados y con las competencias a conseguir, que adem&aacute;s de exigir un importante esfuerzo organizativo, implica un replanteamiento tanto ideol&oacute;gico como metodol&oacute;gico y de recursos para la formaci&oacute;n, as&iacute; como la implementaci&oacute;n de un sistema interno de gesti&oacute;n de la calidad (SGIC). Todo ello conlleva unos requerimientos de documentaci&oacute;n inusuales en la cultura acad&eacute;mica espa&ntilde;ola. En este sentido, cabe esperar que el esfuerzo realizado para la evaluaci&oacute;n <i>ex ante</i> y el seguimiento de las titulaciones (programa Verifica de ANECA) se corresponda con uno similar para la evaluaci&oacute;n <i>ex post</i> (programa Monitor de ANECA) del cumplimiento de los planes aprobados.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Situaci&oacute;n actual</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La elaboraci&oacute;n de los nuevos curr&iacute;culos adaptados a los Reales Decretos 1393/2007 y 861/2010 &#091;28&#093; y la Orden ECI 332/2008 marcan el inicio de un largo proceso que ha de suponer la actualizaci&oacute;n de los procesos formativos de los m&eacute;dicos en Espa&ntilde;a de acuerdo con las premisas marcadas por los acuerdos que conforman el EEES. A partir de este laxo cors&eacute; legal, el proceso de dise&ntilde;o se lleva a cabo influido por fuerzas que imprimen un ajuste m&aacute;s preciso y condicionan aspectos muy relevantes del resultado final. Una de ellas es el modelo de titulaci&oacute;n que se desprende de la literalidad del 'libro blanco' de ANECA/CNDFM, en general poco comprometido con modelos y estrategias educativos, pero con una orientaci&oacute;n compatible con el desarrollo de una educaci&oacute;n m&eacute;dica centrada en la dimensi&oacute;n profesional. No hay duda posible respecto a la influencia de dicha publicaci&oacute;n en los curr&iacute;culos elaborados por los grupos de trabajo de las facultades. La segunda lo constituye el proceso de verificaci&oacute;n de los t&iacute;tulos, que exige que el dise&ntilde;o contemple, con un m&iacute;nimo de coherencia, la definici&oacute;n de los resultados de formaci&oacute;n y de las competencias, as&iacute; como una pormenorizada descripci&oacute;n de las metodolog&iacute;as de aprendizaje y de evaluaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Finalmente, aun cuando la inercia tecnol&oacute;gica y cultural de las instituciones sea un componente mayor de las fuerzas que gu&iacute;an los nuevos dise&ntilde;os, numerosos curr&iacute;culos incluyen referencias a las recomendaciones de las organizaciones nacionales e internacionales (SEDEM, AMEE, IIME, WFME, etc.) que influyen por lo menos en el lenguaje de planificaci&oacute;n, y que con el tiempo pueden convertirse en catalizadores de un necesario cambio de modelo, una aportaci&oacute;n significativa de Bolonia a la educaci&oacute;n m&eacute;dica en Espa&ntilde;a &#091;29&#093;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los planes de estudios elaborados en Espa&ntilde;a para la adaptaci&oacute;n al EEES responden, con un par de excepciones, a un modelo curricular flexneriano evolucionado, sin que aparezca pr&aacute;cticamente ninguna propuesta integrada ni basada en problemas o en presentaciones cl&iacute;nicas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La evolución del modelo se pone en evidencia por propuestas que contienen ejemplos de integración horizontal, con frecuencia de carácter táctico (para ajustar tamaños de materias a una modularizaci&oacute;n preestablecida), o por variaciones en el nombre de las materias, que en ocasiones reflejan intenciones de reorientaci&oacute;n de los contenidos. Algunas propuestas incluyen materias de introducci&oacute;n precoz en la cl&iacute;nica o materias de integraci&oacute;n con un n&uacute;mero de cr&eacute;ditos muy bajo que pretenden dotar al estudiante de una visi&oacute;n integrada de las materias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El cambio real inducido por la introducci&oacute;n de los m&oacute;dulos como estructura que agrupa diferentes materias o asignaturas ha sido poco significativo y, en parte, negativo. Poco significativo porque en ning&uacute;n caso se ha concedido estructura organizativa alguna al m&oacute;dulo, siendo la materia la unidad de programaci&oacute;n y de evaluaci&oacute;n, con lo que el m&oacute;dulo no va a tener entidad real en el desarrollo operativo del programa, y negativo porque el propio criterio de definici&oacute;n de los m&oacute;dulos ha contribuido a alejar las posibilidades de organizaci&oacute;n de aqu&eacute;llas desde un criterio de integraci&oacute;n vertical.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tampoco la introducci&oacute;n del cr&eacute;dito ECTS, que valora la actividad no presencial del estudiante, facilitando as&iacute; un planteamiento de la formaci&oacute;n centrada en el aprendizaje, parece haber logrado el objetivo deseado de cambiar una estrategia de planificaci&oacute;n definida por la funci&oacute;n del que ense&ntilde;a por otra definida por la actividad del que aprende. La maniobra de considerar el cr&eacute;dito ECTS de 25 horas como 10 horas presenciales m&aacute;s 15 no presenciales para todos las materias ha asimilado r&aacute;pidamente el cr&eacute;dito ECTS al cr&eacute;dito tradicional, con lo que la planificaci&oacute;n de actividades se centra en las actividades presenciales e ignora las no presenciales.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/edu/v14n3/colaboracion1_tabla07.jpg" alt="Tabla VII" width="295" height="477"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respecto a las actividades de aprendizaje previstas, elemento b&aacute;sico en la definici&oacute;n de un modelo formativo y clave para poder valorar la aproximaci&oacute;n del curr&iacute;culo real al formal, &eacute;stas se ven muy condicionadas por el hecho de que la maquinaria acad&eacute;mica de las universidades se ha encargado de uniformizar un porcentaje preestablecido de actividades en grupo grande (clases magistrales), mediano o peque&ntilde;o, asegur&aacute;ndose as&iacute; que el incremento de actividades en grupos reducidos no va a suponer un incremento de las necesidades de plantilla. Este hecho se explica por la reticencia de los equipos de gobierno a la toma de decisiones discriminatorias hacia titulaciones con una mayor exigencia metodol&oacute;gica, pero no es menos cierto que esta normativa (generalizada) ha contribuido a desmotivar a las facultades de medicina a proponer modelos curriculares diferentes del tradicional, como exigir&iacute;a, por ejemplo, un curr&iacute;culo dise&ntilde;ado por problemas. Tampoco deber&iacute;a ignorarse lo poco justificable pedag&oacute;gicamente que puede resultar enfrentarse al dise&ntilde;o de una asignatura con unas cuotas cerradas de tipos de actividades, condicionadas por las cuotas de tama&ntilde;os de grupo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; del modelo curricular como elemento primario, dos grandes paradigmas que ha aportado la puesta en marcha del EEES han influido con fuerza en el dise&ntilde;o de los nuevos planes de estudio: la orientaci&oacute;n de los planes hacia los resultados de aprendizaje y la necesidad de concretar las competencias a adquirir durante el programa de formaci&oacute;n. La capacidad de orientar el dise&ntilde;o de curr&iacute;culos por parte de ambos elementos m&aacute;s all&aacute; de la ortodoxia de aplicaci&oacute;n de un modelo est&aacute; bien reflejada en la bibliograf&iacute;a &#091;30-32&#093; como una poderosa estrategia para la orientaci&oacute;n de decisiones metodol&oacute;gicas y de previsi&oacute;n de recursos para la construcci&oacute;n de un curr&iacute;culo. De hecho, el planteamiento de unos resultados centrados en la actividad profesional y el dise&ntilde;o de las actividades m&aacute;s adecuadas para conseguirlos constituyen las aportaciones m&aacute;s relevantes para la innovaci&oacute;n curricular.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Afortunadamente, en este sentido, tanto las orientaciones ideol&oacute;gicas de la convergencia europea (Tuning, MEDINE, 'libro blanco', Disseny, etc.) como el desarrollo normativo y el propio sistema de verificaci&oacute;n han coincidido en el papel central de los resultados de formaci&oacute;n y las competencias del t&iacute;tulo como elemento definitorio de &eacute;ste. Tal orientaci&oacute;n se concreta claramente en los requisitos para la verificaci&oacute;n del t&iacute;tulo, en el que no s&oacute;lo deben concretarse los objetivos, sino tambi&eacute;n las competencias a adquirir y los resultados de formaci&oacute;n, y se valora la coherencia de los diferentes aspectos del dise&ntilde;o curricular y de los recursos previstos para su desarrollo. Esta orientaci&oacute;n del marco normativo y su traslaci&oacute;n al sistema de evaluaci&oacute;n ha tenido efectos importantes sobre el dise&ntilde;o curricular llevado a cabo por las facultades, algunas de las cuales ya contaban con efectivos sensibilizados hacia esta revoluci&oacute;n conceptual, claramente contrapuesta a la mera actualizaci&oacute;n o reorganizaci&oacute;n de contenidos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, de forma generalizada, los nuevos curr&iacute;culos prev&eacute;n una mayor variedad de metodolog&iacute;as docentes para el desarrollo del aprendizaje. Cabe destacar el hecho de que numerosos curr&iacute;culos prev&eacute;n el uso de las aulas de habilidades para la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n merece destacarse la generalizaci&oacute;n de periodos de estancias cl&iacute;nicas, en general en el &uacute;ltimo curso, que suponen un promedio de unas 1.000 horas de experiencia cl&iacute;nica en el momento de la titulaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por lo que respecta a las estrategias de evaluaci&oacute;n -elemento crucial de la formaci&oacute;n que puede dar, m&aacute;s que ning&uacute;n otro, la medida de los cambios que se pueden producir en el aprendizaje de los estudiantes-, en general se contemplan metodolog&iacute;as m&uacute;ltiples de evaluaci&oacute;n para cada materia que incluyen, en el caso de muchas materias cl&iacute;nicas, la evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica objetiva estructurada (ECOE), y el uso de portafolios de aprendizaje en la evaluaci&oacute;n de las estancias cl&iacute;nicas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las aportaciones planteadas en los nuevos curr&iacute;culos adaptados al EEES, aun sin abandonar el modelo curricular flexneriano, suponen sobre el papel mejoras importantes en el desarrollo de los programas de formaci&oacute;n y permiten enfocar el proceso de cambio con un moderado optimismo. El compromiso del profesorado con los nuevos dise&ntilde;os y su capacidad para llevarlos a cabo ser&aacute;n, finalmente, la clave para asegurar el &eacute;xito de la reforma.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Harden RM. Curriculum mapping; a tool for transparent and authentic teaching and learning. AMEE Guide no. 21. Med Teach 2001; 23: 123-37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837616&pid=S1575-1813201100030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. English FW. Quality control in curriculum development. Arlington, VA: American Association of School Administration; 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837618&pid=S1575-1813201100030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Shewart W. Statistical method from the viewpoint of quality control. Washington: Graduate School, Department of Agriculture; 1939.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837620&pid=S1575-1813201100030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. &Aacute;lvarez X, Geli AM, Pedr&oacute; F, Prades A, Prat J, Rodr&iacute;guez S, et al. Marc general per al disseny, el seguiment i la revisi&oacute; de plans d'estudis i programes. Barcelona: Ag&egrave;ncia per a la Qualitat del Sistema Universitari a Catalunya; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837622&pid=S1575-1813201100030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Prideaux DJ. Curriculum development in medical education: from acronyms to dynamism. Teaching and Teacher Education 2007; 23: 294-302.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837624&pid=S1575-1813201100030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Papa FJ, Harasym PH. Medical curriculum reform in North America, 1765 to the present: a cognitive science perspective. Acad Med 1999; 74: 154-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837626&pid=S1575-1813201100030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Prat J, Oriol A. Nuevas orientaciones en los programas universitarios de preparaci&oacute;n de profesionales m&eacute;dicos. Barcelona: Fundaci&oacute;n Medicina y Humanidades M&eacute;dicas; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837628&pid=S1575-1813201100030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Harden RM, Sowden S, Dunn WR. Educational strategies in curriculum development: the SPICES model. Med Educ 1984; 18: 284-97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837630&pid=S1575-1813201100030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Barrow M, McKimm J, Samarasekera D. Strategies for planning and designing medical curricula and clinical teaching. South East Asian Journal of Medical Education 2010; 4: 2-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837632&pid=S1575-1813201100030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Bligh J, Prideaux D, Parsell G. PRISMS: new educational strategies for medical education. Med Educ 2001; 35: 520-11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837634&pid=S1575-1813201100030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Flexner A. Medical education in the United States and Canada. New York: The Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching; 1910.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837636&pid=S1575-1813201100030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Jippes M, Majoor GD. Influence of national culture on the adoption of integrated and problem-based curricula in Europe. Med Educ 2008; 42: 279-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837638&pid=S1575-1813201100030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Albanese MA, Mitchell S. Problem-based learning: a review of literature on its outcomes and implementation issues. Acad Med 1993; 68: 52-81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837640&pid=S1575-1813201100030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Mandin M, Harasym H, Harasym P, Eagle C, Watanabe M. Developing a 'clinical presentation' curriculum at the University of Calgary. Acad Med 1995; 70: 186-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837642&pid=S1575-1813201100030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. El espacio europeo de la ense&ntilde;anza superior. URL: <a target="_blank" href="http://www.crue.org/export/sites/Crue/procbolonia/documentos/antecedentes/2._Declaracixn_de_Bolonia.pdf">http://www.crue.org/export/sites/Crue/procbolonia/documentos/antecedentes/2._Declaracixn_de_Bolonia.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837644&pid=S1575-1813201100030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Gonz&aacute;lez J, Wagenaar R. Tuning educational structures in Europe. Bilbao: Universidad de Deusto; 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837646&pid=S1575-1813201100030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. MEDINE2. URL: <a target="_blank" href="http://www.medine2.com">http://www.medine2.com</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837648&pid=S1575-1813201100030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Prat J, Carreras J, Branda L, Miralles R, Fenoll MR, Rodr&iacute;guez S, et al. Compet&egrave;ncies professionals b&agrave;siques comunes dels llicenciats en Medicina formats a les universitats de Catalunya. Barcelona: Ag&egrave;ncia per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837650&pid=S1575-1813201100030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Agencia Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Calidad y Acreditaci&oacute;n. Libro blanco. T&iacute;tulo de Grado en Medicina. URL: <a target="_blank" href="http://www.aneca.es/var/media/15032/libroblanco_medicina_def.pdf">http://www.aneca.es/var/media/15032/libroblanco_medicina_def.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837652&pid=S1575-1813201100030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina. URL: <a target="_blank" href="http://www.cndmedicina.com">http://www.cndmedicina.com</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837654&pid=S1575-1813201100030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Comit&eacute; Central del Institute for International Medical Education. Requisitos globales m&iacute;nimos esenciales en educaci&oacute;n m&eacute;dica. Educ Med 2003; 6 (Supl 2): 11-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837656&pid=S1575-1813201100030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Institute for International Medical Education. URL: <a target="_blank" href="http://www.iime.org">http://www.iime.org</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837658&pid=S1575-1813201100030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Orden ECI/332/2008, de 13 de febrero. Bolet&iacute;n Oficial del Estado 2008; 40: 835-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837660&pid=S1575-1813201100030000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Ley Org&aacute;nica 4/2007, de 12 de abril. Bolet&iacute;n Oficial del Estado 2007; 89: 16241-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837662&pid=S1575-1813201100030000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre. Bolet&iacute;n Oficial del Estado 2007; 260: 44037-48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837664&pid=S1575-1813201100030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. European Association for Quality Assurance in Higher Education. URL: <a target="_blank" href="http://www.enqa.eu">http://www.enqa.eu</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837666&pid=S1575-1813201100030000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Agencia Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Calidad y Acreditaci&oacute;n. URL: <a target="_blank" href="http://www.aneca.es">http://www.aneca.es</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837668&pid=S1575-1813201100030000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Real Decreto 861/2010, de 2 de julio. Bolet&iacute;n Oficial del Estado 2010; 161: 58454-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837670&pid=S1575-1813201100030000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Arnalich-Fern&aacute;ndez F. Adaptaci&oacute;n del nuevo grado de medicina al Espacio Europeo de Educaci&oacute;n Superior, ¿cu&aacute;l ha sido la aportaci&oacute;n de Bolonia? Educ Med 2010; 13 (Supl 1): S3-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837672&pid=S1575-1813201100030000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Smith SR, Dollase RH. Planning, implementing and evaluating a competency-based curriculum. Med Teach 1999; 21: 5-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837674&pid=S1575-1813201100030000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">31. Royal College of Physicians and Surgeons of Canada. URL: <a target="_blank" href="http://rcpsc.medical.org/canmeds/index.php">http://rcpsc.medical.org/canmeds/index.php</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837676&pid=S1575-1813201100030000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">32. Harden RH, Crosby JR, Davis MH, Smith SR, Dollase R, Friedman Ben-David M, et al. Outcome-based education. AMEE Education Guides no. 14; 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1837678&pid=S1575-1813201100030000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
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