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<journal-title><![CDATA[The European journal of psychiatry (edición en español)]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Psicofarmacoterapia en el tratamiento de los trastornos relacionados con el alcohol]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Trastornos relacionados con el alcohol]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font size=5>Psicofarmacoterapia en el tratamiento de los trastornos relacionados con el alcohol</font></b></p>  <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="48%" valign="top"></td>     <td width="4%" valign="top"></td>     <td width="48%" valign="top">      <p><b>Srdan Marusi<font face="Tahoma" size="2">&#263;</font></b>, MD*<b>    <br> Vlatko Thaller</b>, MD, PhD*<b>    <br> Nenad Javornik</b>, MD, PhD**</p>     <p>* Department of Psychiatry, Sestre    <br>  milosrdnice University Hospital    <br> ** Croatian Red Cross, Zagreb    <br> CROATIA</p>     <p>&nbsp;</p> </td>   </tr> </table>      <p>Palabras clave: Psicofarmacoterapia, Tratamiento, Trastornos relacionados con el alcohol.</p> <hr noshade size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>RESUMEN - El desarrollo de la neurociencia, particularmente el entendimiento del sistema neurotransmisor, ha llevado a una mayor utilizaci&oacute;n de los psicof&aacute;rmacos en el tratamiento del alcoholismo en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os. El particular inter&eacute;s de la compulsi&oacute;n o deseo ("<i>craving</i>") en el alcoholismo como la posible influencia negativa que es causa de la falta de habilidades para establecer la abstinencia, y la muy notable presencia de comorbilidad de la adicci&oacute;n al alcohol con otros trastornos mentales, abri&oacute; la posibilidad de aplicaci&oacute;n de numerosos tratamientos psicofarmacol&oacute;gicos como posibilidades terap&eacute;uticas. Todos los conocimientos provenientes del campo de la psicoterapia y las actividades socio-terap&eacute;uticas por un lado, y la eficiencia de la medicaci&oacute;n psicofarmacol&oacute;gica en el establecimiento y mantenimiento de la abstinencia durante el curso del tratamiento de la adicci&oacute;n por otro, han realzado las posibilidades de tratamientos de calidad y rehabilitaci&oacute;n para pacientes adictos al alcohol. <hr noshade size=1>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="4">Introducci&oacute;n</font></b>     <p>El desarrollo del conocimiento cient&iacute;fico-profesional con respecto al alcoholismo durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os ha afectado tambi&eacute;n a la aproximaci&oacute;n al tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol. El desarrollo de la neurogen&eacute;tica, as&iacute; como de la neurobioqu&iacute;mica, han influenciado el siempre creciente inter&eacute;s en los planteamientos para resolver los numerosos dilemas y factores desconocidos ligados al tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol.     <p>En el pasado, el problema del alcoholismo sol&iacute;a manejarse mediante estancias de larga duraci&oacute;n de los alcoh&oacute;licos en instituciones psiqui&aacute;tricas o similares, en las que el aislamiento se utilizaba para resolver los problemas de la abstinencia, resultando un tratamiento de alto coste y con m&iacute;nimo o ning&uacute;n efecto en el cambio o mejora en la calidad del entorno de los pacientes. Es cierto que, durante bastantes a&ntilde;os, la potenciaci&oacute;n del abordaje psicosocial en el tratamiento del alcoholismo tuvo su justificaci&oacute;n, teniendo cuenta que la adicci&oacute;n al alcohol, adem&aacute;s de sus repercusiones en la salud f&iacute;sica del individuo, tambi&eacute;n afecta significativamente su sistema social (laboral-familiar). Las mejoras logradas por los programas psicosociales para el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol son indudables, aunque algunas evaluaciones de este tipo de tratamientos muestran algunas dudas y falta de &eacute;xito en algunos individuos adictos al alcohol (proyecto MACH grupo investigador 1993, Galanter y Kleber 1999, Koob <i>et al. </i>1998). La administraci&oacute;n de f&aacute;rmacos, especialmente los medicamentos psicoactivos, se han evitado, siempre que ha sido posible, en el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol.     <p>Es cierto que el uso excesivo de sedantes, especialmente benzodiacepinas, puede condicionar el desarrollo de una nueva adicci&oacute;n (adicci&oacute;n a sedantes), que sugiere que la administraci&oacute;n de medicaci&oacute;n psicofarmacol&oacute;gica en el tratamiento del alcoholismo deber&iacute;a evitarse siempre que sea posible. Adem&aacute;s, varias teor&iacute;as acerca del desarrollo del alcoholismo, basadas en el hecho de que el alcoholismo forma parte integral del conjunto de los problemas sociales del individuo, no permit&iacute;an las grandes posibilidades o el inter&eacute;s de la farmacoterapia en el proceso de tratamiento (Kranzler 2000). El empleo de f&aacute;rmacos s&oacute;lo se ten&iacute;a en cuenta en dos casos: la desintoxicaci&oacute;n y el alivio del s&iacute;ndrome de abstinencia.     <p> En los diez &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el progreso de las neurociencias, el inter&eacute;s de los cient&iacute;ficos y otras personas implicadas en el manejo de los problemas relacionados con el alcohol, nos ha conducido hacia la terapia farmacol&oacute;gica, particularmente para el proceso de tratamiento inmediato y para plantar cara al problema de las reca&iacute;das, conjuntamente con la llamada conducta de <i>craving</i> del alcohol. La pregunta que siempre aparece es si es necesario reducir el <i>craving </i>para prevenir una reca&iacute;da. Desafortunadamente, el <i>craving </i>del alcohol no est&aacute; definido concretamente, ya que los diferentes estudios describen y definen el t&eacute;rmino de forma diferente (George <i>et al. </i>2001, Anton y Troves 1998, Anton 2001, Myrick <i>et al. </i>2001). A pesar de los distintos estudios sobre alcoholismo respecto a la presencia de <i>craving, </i>y a pesar del hecho del progreso de las neurociencias, quedan todav&iacute;a numerosas cuestiones respecto a la existencia del <i>craving </i>como tal y consecuentemente, a la eventual eficacia de la medicaci&oacute;n psicotr&oacute;pica encaminada a reducir el <i>craving </i>del alcohol (Swift 1999). En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os hemos visto el incremento del empleo de medicaci&oacute;n psicotr&oacute;pica para tratar el <i>craving</i>, con un significante aumento de la importancia de su manejo. Debemos indicar que la presencia de comorbilidad en la adicci&oacute;n al alcohol con otros trastornos mentales requiere el uso de medicamentos psicotropos en el tratamiento del alcoholismo, pero con un cuidadoso control de su uso y dosificaci&oacute;n. La aproximaci&oacute;n psicofarmac&eacute;utica al tratamiento de los trastornos relacionados con el alcohol depende tambi&eacute;n del nivel de gravedad de los trastornos a causa del consumo, de sus efectos t&oacute;xicos sobre el sistema cardiovascular y digestivo, nervios perif&eacute;ricos y otros sistemas (Mack <i>et al. </i>2001).     <p> La aplicaci&oacute;n de medios farmacol&oacute;gicos en el tratamiento del alcoholismo tiene como objetivo, en primer lugar, permitir al paciente participar en el proceso de tratamiento de manera m&aacute;s activa y libre, y tambi&eacute;n tratar varios s&iacute;ntomas secundarios causados por la excesiva duraci&oacute;n de abuso de la bebida, por ejemplo para aliviar los s&iacute;ntomas de otros trastornos psiqui&aacute;tricos presentes (Sevarino 2002).     <p> Los medios farmacol&oacute;gicos que se utilizan son:     <p> 1. Medicamentos para modificar la intoxicaci&oacute;n en s&iacute; misma y para crear aversi&oacute;n hacia el alcohol (por ejemplo disulfiram).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 2. Medicamentos que reducen el s&iacute;ndrome de abstinencia (benzodiacepinas, anticonvulsivos).     <p> 3. Medicamentos que reducen el <i>craving </i>del alcohol [naltrexona, acamprosato, ondansetr&oacute;n e inhibidores selectivos de la recaptaci&oacute;n de serotonina (ISRS)].     <p> 4. Medicamentos utilizados en caso de comorbilidad del alcoholismo y otros trastornos psiqui&aacute;tricos (por ejemplo, antipsic&oacute;ticos, antidepresivos y ansiol&iacute;ticos).     <p> <b><font size="4">Empleo de medicamentos aversivos en el tratamiento del alcoholismo</font></b>     <p> <i>Disulfiram</i>     <p> Cuando el disulfiram se introdujo en 1948 (Hald, Jacobson, Larsen), fue recibido con entusiasmo y gran aprobaci&oacute;n por su relaci&oacute;n con el tratamiento del alcoholismo. La sustancia qu&iacute;mica real es tetraetiluramidsulfato. Su efecto se basa en el hecho de que disulfiram, en contacto con el alcohol ocasiona s&iacute;ntomas de intoxicaci&oacute;n, tales como rubor, dolor de cabeza, palpitaciones, ahogo, debilidad, v&oacute;mito y, con el incremento de dosis, arritmias card&iacute;acas, hipotensi&oacute;n y p&eacute;rdida de consciencia, e incluso la muerte. El disulfiram bloquea la descomposici&oacute;n del alcohol en acetaldeh&iacute;do por medio de la liberaci&oacute;n de la enzima aldeido-deshidrogenasa (ALDH), lo que resulta en una acumulaci&oacute;n de acetaldeh&iacute;do en el organismo y las reacciones disulfiram-etanol descritas anteriormente.     <p> Las reacciones usualmente ocurren entre 10 y 30 minutos despu&eacute;s de haber bebido, y pueden durar algunas horas. Las reacciones leves no requieren tratamiento, m&aacute;s all&aacute; de la monitorizaci&oacute;n de su curso, pero los casos m&aacute;s graves requieren una intervenci&oacute;n activa (antihistam&iacute;nicos, vitamina C, glucosa al 37%). Las personas con insuficiencia hep&aacute;tica o renal, enfermedades respiratorias, enfermedades cardiacas o epileps&iacute;a no deber&iacute;an tomar disulfiram. El disulfiram tambi&eacute;n afecta al sistema nervioso central, inhibiendo la dopamina _-hidroxilasa, causando un incremento en el nivel de dopamina, que puede provocar la reducci&oacute;n del <i>craving</i>.     <p> Se administra durante un per&iacute;odo de seis meses o un a&ntilde;o bajo supervisi&oacute;n profesional, con un per&iacute;odo de prueba de la funci&oacute;n hep&aacute;tica cada tres meses. La dosis terap&eacute;utica es de 250 a 500 mg. al d&iacute;a. Los efectos secundarios son raros, e incluyen la presencia de mala respiraci&oacute;n, somnolencia, olor a ajo y dermatitis al&eacute;rgica. Son posibles los trastornos psic&oacute;ticos transitorios, as&iacute; como cortos per&iacute;odos de ansiedad y confusi&oacute;n, pero tambi&eacute;n han sido comunicados estados m&aacute;s graves de depresi&oacute;n, psicosis y paranoidismo.     <p> La etiopatogenia de la psicosis por disulfiram se interpreta de varias formas. El disulfiram y los productos de su descomposici&oacute;n pueden, a trav&eacute;s de sus efectos t&oacute;xicos, causar psicosis, m&aacute;s all&aacute; de unas caracter&iacute;sticas sintom&aacute;ticas. El disulfiram tambi&eacute;n puede causar la exacerbaci&oacute;n de una psicosis end&oacute;gena previa. Tambi&eacute;n es posible que una psicosis end&oacute;gena accidentalmente surja durante esta terapia.     <p> Se considera que la eficiencia de disulfiram y el nivel de &eacute;xito en el trascurso del tratamiento de la adicci&oacute;n es mayor en personas m&aacute;s motivadas hacia el tratamiento, y en personas que siguen un programa estructurado de desintoxicaci&oacute;n donde el disulfiram tan s&oacute;lo es una parte de un complejo programa de tratamiento (Fuller <i>et al. </i>1986, Thaller <i>et al. </i>2002).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b><font size="4">Empleo de medicamentos que act&uacute;an sobre el <i>craving </i>alcoh&oacute;lico</font></b>     <p> En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os se han intensificado los estudios en el terreno de la neurotransmisi&oacute;n, que han producido un desarrollo de la psicofarmacolog&iacute;a en general. En el campo del tratamiento de la adicci&oacute;n se han comenzado numerosos estudios para investigar sobre nuevos f&aacute;rmacos que reduzcan el <i>craving</i> debido a las sustancias adictivas. Por tanto, en el campo de la alcoholog&iacute;a, se han llevado a cabo en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os varios ensayos cl&iacute;nicos de laboratorio a la b&uacute;squeda de f&aacute;rmacos que reduzcan el <i>craving</i> alcoh&oacute;lico. Hoy en d&iacute;a, el acamprosato y la naltrexona ocupan una posici&oacute;n de liderazgo en este campo, mientras que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se est&aacute; investigando el efecto del ondasetr&oacute;n.     <p> <i>Acamprosato</i>     <p> El acamprosato (acetilhomotaurina c&aacute;lcica) es una estructura an&aacute;loga a la taurina, un amino&aacute;cido cerebral. No se entiende completamente su preciso efecto neurofarmac&oacute;logico. Algunos estudios informan que afecta a los receptores de N-metil-D-aspartato, as&iacute; como la reducci&oacute;n de la hiperactividad glutamin&eacute;rgica que ocurre durante el transcurso del s&iacute;ndrome de abstinencia. En menor medida, tambi&eacute;n afecta a los receptores GABA. &Eacute;stos modulan la transmisi&oacute;n del glutamato, relacionado con el efecto perjudicial del alcohol en el cerebro y que influencia la predisposici&oacute;n de las personas al abuso de varias drogas. Durante un consumo excesivo de alcohol por muchos a&ntilde;os, est&aacute; disminu&iacute;da la regulaci&oacute;n de estos receptores y la intoxicaci&oacute;n con alcohol es seguida por un incremento de la actividad glutamin&eacute;rgica, provocando que el <i>craving </i>aparezca de nuevo. La normalizaci&oacute;n de este estado se logra mediante el acamprosato, efecto que se ha documentado mediante pruebas de laboratorio o estudios animales. A trav&eacute;s de sus otros efectos, el acamprosato estimula la inhibici&oacute;n de los trasmisores GABA y previene la producci&oacute;n de amino&aacute;cidos excitatorios, principalmente el glutamato. La utilidad del acamprosatro ha sido estudiada en m&aacute;s de 4.000 adictos en estudios cl&iacute;nicos control-placebo en EE.UU. y Europa. Numerosos estudios que investigan el efecto y la eficiencia del acamprosato en el mantenimiento de la abstinencia y en la prevenci&oacute;n de las reca&iacute;das han mostrado bastante buenos resultados. Muestran que el acamprosato casi dobla el per&iacute;odo de abstinencia. Tambi&eacute;n se tolera bien y sus efectos secundarios m&aacute;s frecuentes son diarrea y dolores de cabeza. No hay interacciones con el alcohol y los cient&iacute;ficos que investigan la aplicaci&oacute;n del acamprosato y las intervenciones psicosociales han documentado per&iacute;odos mucho m&aacute;s largos y exitosos de abstinencia. La aplicaci&oacute;n del acamprosato comienza casi inmediatamente despu&eacute;s de una intoxicaci&oacute;n con el alcohol. Se administra en dosis diarias de 2 a 3 gr. No hay problemas de sobredosis, lo que hace la aplicaci&oacute;n del medicamento incluso m&aacute;s sencilla (Littleton 1995, Naassila <i>et al. </i>1998).     <p> <i>Naltrexona </i>     <p> Cuando se document&oacute; que los receptores opi&aacute;ceos jugaban un papel importante en la etiolog&iacute;a de la adicci&oacute;n al alcohol, se pens&oacute; que sus antagonistas reducir&iacute;an el <i>craving </i>del alcohol. La naltrexona es un antagonista de los opi&aacute;ceos. Los estudios realizados en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os muestran que la aplicaci&oacute;n de la naltrexona provoca una reducci&oacute;n en el consumo de opi&aacute;ceos y alcohol; esto se ha descrito en los estudios con animales de laboratorio que, mientras tomaban naltrexona, buscaban respuestas m&aacute;s adecuadas comparadas con su consumo previo de alcohol. Esta reducci&oacute;n en la frecuencia de la elecci&oacute;n del alcohol est&aacute; directamente conectada con la reducci&oacute;n de la dopamina liberada que, por otro lado, incrementa el efecto del alcohol y de otras sustancias adictivas, lo que conduce consecuentemente a una reducci&oacute;n en las cantidades de alcohol y otras sustancias adictivas consumidas. Algunos estudios han mostrado que las personas que abusan profusamente del alcohol durante d&iacute;as reducen significativamente sus consumos de alcohol cuando toman naltrexona, y abandonan gradualmente la bebida por completo.     <p> El mantenimiento de la abstinencia posterior utilizando naltrexona es, de acuerdo con algunos estudios, dudoso. Los mejores resultados en mantenimiento de la abstinencia se han conseguido en los alcoh&oacute;licos cr&oacute;nicos m&aacute;s ancianos, que tienen motivos evidentes para la abstinencia, y entre aquellas personas que reciben otras formas de tratamiento o de grupo de apoyo, psicoterapia de grupo (actividades de grupo conductuales o cognitivas, Alcoh&oacute;licos An&oacute;nimos) o similares. Un peque&ntilde;o grupo de pacientes manifiestan algunos efectos secundarios de la naltrexona, siendo los m&aacute;s frecuentes n&aacute;useas, dolor de cabeza, v&oacute;mitos, dolor abdominal, fatiga y debilidad. Ciertos estudios indican su posible hepatotoxicidad, pero esto es bastante dudoso, ya que algunos otros estudios han relacionado la hepatotoxicidad con la toma de alg&uacute;n otro medicamento conjuntamente con naltrexona. Ciertamente, podemos afirmar que la dosis m&aacute;s adecuada equivale a 50 mg. al d&iacute;a, ya que esta dosis no causa efectos hepatot&oacute;xicos. Cuando se aplica una dosis m&aacute;s alta (100 mg. al d&iacute;a), combinada con otros medicamentos, podr&iacute;amos discutir la toxicidad de la naltrexona.     <p> Tambi&eacute;n deber&iacute;a tenerse precauci&oacute;n cuando se establece la dosis en mujeres, que son m&aacute;s sensibles a la naltrexona, por lo que se deber&iacute;a calcular su dosis cuidadosamente. La naltrexona puede ser da&ntilde;ina en personas que abusan de opi&aacute;ceos junto con el alcohol, ya que intensifica los efectos de la intoxicaci&oacute;n.     <p> Los estudios farmacol&oacute;gicos m&aacute;s recientes que investigan la aplicaci&oacute;n de preparaciones depot, combinadas con actividades de grupo psicosocial, sugieren que la naltrexona mejora la abstinencia y previene posibles reca&iacute;das en la adicci&oacute;n (O'Malley <i>et al. </i>1992, Cristal <i>et al. </i>2001, Chick <i>et al. </i>2000).     <p> <i>Medicamentos serotonin&eacute;rgicos</i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Recientemente, los inhibidores selectivos de la recaptaci&oacute;n de la serotonina (ISRS) han encontrado su sitio en el tratamiento del alcoholismo. Es decir, es bien sabido que, al comienzo del s&iacute;ndrome de abstinencia, los pacientes alcoh&oacute;licos manifiestan un aumento de la tensi&oacute;n, ansiedad y cambios de humor, con una mayor incidencia de la depresi&oacute;n, y los medicamentos ISRS han mostrado, aparte de su efecto antidepresivo, tambi&eacute;n efectos ansiol&iacute;ticos. Igualmente han mostrado un efecto en la reducci&oacute;n del <i>craving </i>en las primeras semanas de la abstinencia en alcoh&oacute;licos. Pero los estudios que investigan la adecuaci&oacute;n del tratamiento con ISRS para la reducci&oacute;n del <i>craving </i>han despertado dudas. No obstante, algunos estudios informan de que entre los adictos de mayor edad, cuyo inicio del alcoholismo ha ocurrido en la &uacute;ltima etapa de la vida y sin psicopatolog&iacute;a adicional, los ISRS han conseguido algunos efectos positivos. Algunos estudios control-placebo, en pacientes que sufren alcoholismo desde hace algunos a&ntilde;os y que no est&aacute;n deprimidos, muestran que los ISRS reducen el consumo de alcohol en un 15-20% despu&eacute;s de un relativamente corto per&iacute;odo de tiempo (de 4 a 6 semanas). De entre los adictos al alcohol, el llamado grupo A, en los que el alcoholismo comienza en la &uacute;ltima etapa de la vida y en los que no est&aacute; presente psicopatolog&iacute;a adicional, la administraci&oacute;n de ISRS ha conseguido un mayor &eacute;xito en la reducci&oacute;n de la ingesta de alcohol y en el establecimiento de la abstinencia que entre los adictos del grupo B, en los que el alcoholismo comienza en una edad temprana, con mayor comorbilidad psicopatol&oacute;gica y en los que la administraci&oacute;n de ISRS ocasiona el efecto opuesto, es decir, dando como resultado incluso un mayor consumo. Este conocimiento se ha confirmado en una investigaci&oacute;n controlada con placebo de 14 d&iacute;as, en la que la sertralina se administraba en dosis de 200 mg. / d&iacute;a a adictos al alcohol. La causa de efectos tan diferentes de los ISRS no se entendiende completamente, pero una edad de inicio temprano de la bebida, junto con una conducta antisocial, pueden ser explicadas por diferentes niveles en la actividad de serotonina cerebral (Linnoila <i>et al. </i>1987, Lemarquand <i>et al. </i>1994).     <p> <i>Ondansetr&oacute;n</i>     <p> El ondansetr&oacute;n es un antagonista selectivo de los receptores de serotonina. Se utiliza generalmente para aliviar las n&aacute;useas y la fatiga en ciertos casos. Recientemente, algunos estudios animales muestran que tambi&eacute;n reduce el <i>craving </i>del alcohol. Este dato ha estimulado estudios posteriores sobre el uso de ondasetr&oacute;n para la reducci&oacute;n del <i>craving</i>, como el estudio que muestra que su aplicaci&oacute;n en dosis de 0,25 mg. dos veces al d&iacute;a ha conseguido mejores resultados, con una reducci&oacute;n gradual de la ingesta y establecimiento de la abstinencia, en comparaci&oacute;n de dosis m&aacute;s altas (Sellers <i>et al. </i>1994).     <p> S&oacute;lo en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os se han llevado a cabo un gran n&uacute;mero de estudios que investigan el uso de la ondansetr&oacute;n en el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol. La investigaci&oacute;n de Johnson <i>et al. </i>(2000), que inclu&iacute;a a 271 personas adictas al alcohol, tratados con ondansetr&oacute;n y con procedimientos grupales cognitivo-conductuales, ha documentado que 4 mg. al d&iacute;a de ondansetr&oacute;n conlleva una significativa reducci&oacute;n del consumo de alcohol en personas con un inicio temprano del alcoholismo. Contin&uacute;an los estudios que investigan sobre el ondansetr&oacute;n y varios proyectos est&aacute;n investigando su eficiencia en la reducci&oacute;n del<i> craving</i>, y los resultados preliminares pueden ser interpretados como favorables (Virkkunen y Linnoila 1997).     <p> <b><font size="4">Medicamentos que reducen el s&iacute;ndrome de abstinencia</font></b>     <p> La mayor&iacute;a de los pacientes que abandonan el alcohol no tienen ning&uacute;n problema grave de salud; sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, al comienzo del per&iacute;odo de abstinencia es mejor prescribir algunos medicamentos psicotropos encaminados directamente a prevenir el desarrollo de <i>delirium tremens </i>y epileps&iacute;a sintom&aacute;tica. Esto se refiere fundamentalmente a aquellos pacientes con una adicci&oacute;n de larga duraci&oacute;n, con historia de haber sufrido previamente <i>delirium tremens </i>o epileps&iacute;a, politoxicoman&iacute;a y, obviamente, si est&aacute;n presentes los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de abstinencia. Si el paciente est&aacute; adecuadamente cubierto con el tratamiento con benzodiacepinas, las complicaciones del s&iacute;ndrome de abstinencia son muy raras. Dichos f&aacute;rmacos afectan a los receptores GABA y son muy eficientes en la reducci&oacute;n de la ansiedad.     <p> El clordiazep&oacute;xido y el diazepam son de relativo efecto tard&iacute;o y se aplican generalmente en el transcurso de la desintoxicaci&oacute;n. Las benzodiacepinas de acci&oacute;n r&aacute;pida, tales como el lorazepam o el oxacepam, tienen una vida media m&aacute;s corta y pueden ser de utilidad en pacientes con da&ntilde;o hep&aacute;tico o ancianos.     <p> Todos los pacientes con s&iacute;ndrome de abstinencia alcoh&oacute;lica deber&iacute;an ser seguidos cuidadosamente mediante el siguiente procedimiento:     <p> 1. Tratamiento de primera elecci&oacute;n: diazepam o clordiacep&oacute;xido. Administrar una dosis inicial y controlar los signos vitales cada cuatro horas.     <p> 2. Clordiacep&oacute;xido de 25 a 30 mg. (m&aacute;ximo 400 mg. / 24 horas), diazepam de 5 a 10 mg. (m&aacute;ximo 100 mg. / 24 horas), oxacepam de 15 a 30 mg., cloracepam 1 mg.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 3. Calcular la dosis total para alcanzar la estabilizaci&oacute;n.     <p> 4. Dividir la dosis diaria en cuatro dosis separadas.     <p> 5. Reducir la dosis total en un 20% cada tres d&iacute;as y no mantener la terapia m&aacute;s de diez d&iacute;as.     <p> 6. F&aacute;rmacos adicionales.     <p> 7. Tiamina 10 mg. cuatro veces al d&iacute;a, &aacute;cido f&oacute;lico 1 mg. cuatro veces al d&iacute;a, sulfato de magnesio intramuscular cada 6 horas en caso de ataques epil&eacute;pticos (o carbamacepina o valproato).     <p> El tratamiento de mantenimiento dura de 5 a 7 d&iacute;as y alivia los s&iacute;ntomas subjetivos, reduce las complicaciones y ayuda en a la mayor&iacute;a de los pacientes a aceptar el comienzo de la terapia a nivel cognitivo y emocional.     <p> Usualmente se comienza con diazepam (de 5 a 20 mg. / d&iacute;a, divididos en tres dosis) u oxacepam 30 mg. al d&iacute;a, reduciendo la dosis hasta cero dentro de un tiempo l&iacute;mite de 5 &oacute; 6 d&iacute;as. Deber&iacute;a tambi&eacute;n indicarse la aplicaci&oacute;n de ISRS al comienzo del tratamiento, justo despu&eacute;s de la desintoxicaci&oacute;n. Es precisamente el ISRS el que muestra doble efecto antidepresivo y ansiol&iacute;tico, por lo que su administraci&oacute;n ha sido recientemente recomendada tambi&eacute;n para ser aplicada durante unas pocas semanas en el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol. Para aquellos pacientes con insuficiencia hep&aacute;tica se recomienda el uso de antidepresivos con baja hepato-toxicidad, tales como tianepina o similar (Sadock y Sadock 2001).     <p> <b><font size="4">Empleo de estabilizadores del humor y antiepil&eacute;pticos en el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol</font></b>     <p> Los tempranos estudios de comorbilidad de alcoholismo y otros trastornos mentales, principalmente trastornos afectivos, indican que el uso de litio ha reducido significativamente el abuso de alcohol. Sin embargo, un estudio metacl&iacute;nico controlado con placebo entre 457 alcoh&oacute;licos, ha mostrado que la aplicaci&oacute;n de litio en pacientes que sufren de alcoholismo y depresi&oacute;n no consigui&oacute; ninguna mejor&iacute;a significativa en el tratamiento; por ejemplo, no se alcanz&oacute; una abstinencia mantenida. Entre los pacientes bipolares, el incremento del consumo de alcohol, que lleva posiblemente a la comorbilidad del alcoholismo y el trastorno bipolar (especialmente en la man&iacute;a y la hipoman&iacute;a), se recomienda la aplicaci&oacute;n de litio. No obstante, todav&iacute;a hay opiniones que contrarias a la aplicaci&oacute;n de litio en el tratamiento del alcoholismo com&oacute;rbido con depresi&oacute;n.     <p> Algunos estudios han documentado que los antiepil&eacute;pticos, especialmente la carbamacepina, han obtenido resultados favorables en cuanto al establecimiento de la abstinencia y la reducci&oacute;n en el n&uacute;mero de reca&iacute;das. La aplicaci&oacute;n de valproato (con un nivel s&eacute;rico medio de 70 mg./l.) tambi&eacute;n ha probado su eficiencia en la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de reca&iacute;das en personas que sufren de ambos trastornos, alcoholismo y trastorno bipolar (Leoyeux y Ades 1993, Malcon <i>et al. </i>2001).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <i>Neurol&eacute;pticos</i>     <p> Los neurol&eacute;pticos no est&aacute;n indicados para el tratamiento del alcoholismo primario. Disminuyen el umbral para los ataques epil&eacute;pticos e incrementan el riesgo de discinesia tard&iacute;a. Sin embargo, pueden ser muy efectivos en el tratamiento de pacientes con psicosis. Pueden ser utilizados tambi&eacute;n como terapia adicional, junto con las benzodiacepinas, en el tratamiento del delirium, incluyendo el <i>delirium tremens</i> en los alcoh&oacute;licos. Los neurol&eacute;pticos son especialmente eficaces en el tratamiento de la alucinosis alcoh&oacute;lica. La dosis &oacute;ptima de haloperidol va desde 0,5 mg. a 2,0 mg., 3 &oacute; 4 veces al d&iacute;a, oral o intramuscularmente. (Jonson <i>et al.</i> 2000).     <p> <b><font size="4">Aplicaci&oacute;n de terapia psicofarmacol&oacute;gica combinada en el tratamiento del alcoholismo</font></b>     <p> La terapia combinada es bien conocida en el tratamiento de molestias som&aacute;ticas y mentales. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no se recomienda la terapia de combinaci&oacute;n de f&aacute;rmacos en el tratamiento de la adicci&oacute;n al alcohol. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han realizado varios estudios cl&iacute;nicos, investigando su eficacia. Un estudio cl&iacute;nico que se realiz&oacute; en Am&eacute;rica ha documentado que se logra un mejor efecto cuando el disulfiram se toma junto con acamprosato que cuando el acamprosato se toma solo. Tambi&eacute;n se ha documentado que el efecto del ondansetr&oacute;n es mayor cuando se combina con naltrexona y con terapia cognitivo-conductual, especialmente en el alcoholismo de inicio muy temprano (Besson <i>et al. </i>1998, Jonson <i>et al. </i>2000, Anton <i>et al. </i>2001).      <p><b><font size="4">Conclusi&oacute;n</font></b></p>     <p>Hasta hace diez a&ntilde;os, la aplicaci&oacute;n de medicamentos psicotropos en el tratamiento del alcoholismo se consideraba dudosa. Por ello, esta aplicaci&oacute;n ha planteado constantes dilemas. Por un lado, se ten&iacute;a en cuenta el uso de medicamentos y por el otro, algunos que se oponen al uso de cualquier tipo de f&aacute;rmaco consideran el problema como algo que depende sobre todo de la fuerza de voluntad del paciente. Sin embargo, el avance en las bases neurobioqu&iacute;micas en el desarrollo del alcoholismo ha estimulado varias investigaciones relacionadas con la aplicaci&oacute;n de medicamentos psicotropos en el tratamiento actual de la adicci&oacute;n. Hoy en d&iacute;a, la aplicaci&oacute;n de f&aacute;rmacos en el tratamiento del alcoholismo se ubica en dos niveles. Por un lado, est&aacute; el problema del <i>craving </i>y de cuantificar su efecto, que ha llevado directamente a las investigaciones psicofarmacol&oacute;gicas<i>. </i>Por otro lado, el empleo de medicamentos se ha limitado a la reducci&oacute;n y eliminaci&oacute;n inmediatas del s&iacute;ndrome de abstinencia y del <i>delirium tremens.</i></p>     <p>En este art&iacute;culo hemos intentado describir todas las opciones para el uso de f&aacute;rmacos en el tratamiento del alcoholismo utilizadas hoy en d&iacute;a en el mundo. Es cierto que no hay una terapia universal que pueda resolver el problema de la adicci&oacute;n, pero hay ciertamente varias sustancias a nuestra disposici&oacute;n que pueden reducir el <i>craving </i>y consolidar la abstinencia. Hoy en d&iacute;a es f&aacute;cil tratar los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de abstinencia, lo que nos permite incluir a los pacientes en el proceso de tratamiento de la adicci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida y f&aacute;cilmente. Tambi&eacute;n es evidente que no podemos aproximarnos al tratamiento del alcoholismo considerando que s&oacute;lo el tratamiento con f&aacute;rmacos puede resultar exitoso y &uacute;til o desde la posici&oacute;n de que s&oacute;lo la terapia social basta para tratar la adicci&oacute;n. Estamos cada vez m&aacute;s cerca de la conclusi&oacute;n de que el tratamiento m&aacute;s &uacute;til es una combinaci&oacute;n de terapia farmacol&oacute;gica y una aproximaci&oacute;n socioterap&eacute;utica que logre m&aacute;s r&aacute;pidamente una s&oacute;lida abstinencia.</p>     <p>Sin embargo, la decisi&oacute;n y la manera de utilizar la farmacoterapia est&aacute;n influenciadas por el coste de dicha medicaci&oacute;n y las intervenciones de apoyo psicoterap&eacute;utico, y tambi&eacute;n por la disponibilidad de un equipo formado que pueda proporcionar ayuda en la terapia y controlar la aplicaci&oacute;n de medicamentos en el tratamiento.</p>     <p>Ciertamente, podemos afirmar que el mejor conocimiento del alcoholismo como una enfermedad neurobiol&oacute;gica, entre otras cosas, implica una reducci&oacute;n gradual de su estigmatizaci&oacute;n, y que la formaci&oacute;n general de los equipos m&eacute;dicos y del p&uacute;blico acerca de los nuevos m&eacute;todos de tratamiento pueden ser &uacute;tiles para mejorar en el futuro los tratamientos farmacol&oacute;gicos y el cuidado de los pacientes alcoh&oacute;licos.</p>      <p><b><font size="4">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>ANTON, R.F. Pharmacologic approaches to the management of alcoholism. <i>The Journal of Clinical Psychiatry,</i> 62, 11-17, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020970&pid=S1579-699X200400040000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>ANTON, R. What is craving? Models and implications for treatment. <i>Alcohol Health and Research World</i>, 23, 165-179, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020972&pid=S1579-699X200400040000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>ANTON, R.F., DROBES, D.J. Clinical measurement of craving in addiction. <i>Psychiatric Annals</i>, 28, 553-560, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020974&pid=S1579-699X200400040000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>ANTON, R.F., MOAK, D.H., LATHAM, P.K., <i>et al.</i> Post treatment results of combining naltrexone with cognitive-behavior therapy for the treatment of outpatient alcoholics. <i>Journal of Clinical Psychopharmacology</i>, 21, 72-77, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020976&pid=S1579-699X200400040000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BESSON, J., AEBY, F., KASA, A., LEHERT, P., POTGIETER, A. Combined efficacy of acamprosate and disulfiram in treatment of alcoholism: a controlled study. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research</i>, 22, 573-579, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020978&pid=S1579-699X200400040000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>CHICK, J., ANTON, R., CHECINSKI, K.,<i> et al.</i> A multicentre, randomized, double-blind, placebo-controlled trial of naltrexone in the treatment of alcohol dependence or abuse. <i>Alcohol and Alcoholism</i>, 35, 587-593, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020980&pid=S1579-699X200400040000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>FULLER RK., BRANCHEY, L., BRIGHTWELL, D.R., <i>et al.</i> Disulfiram treatment of alcoholism. <i>The Journal of the American Medical Association</i>, 256, 1449-1455, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020982&pid=S1579-699X200400040000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>GALANTER, M., KLEBER, H.D. <i>Textbook of Substance Abuse Treatment</i>. 2nd ed. Arlington, Va: American Psychiatric Publishing, Inc., 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020984&pid=S1579-699X200400040000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>GEORGE, M.S., ANTON, R.F., BLOOMER, C., <i>et al.</i> Activation of prefrontal cortex and anterior thalamus in alcoholic subjects on exposure to alcohol-specific sues. <i>Archives of General Psychiatry</i>, 58, 345-352, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020986&pid=S1579-699X200400040000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>JOHNSON, B.A., AIT-DAOUD, N., PRIHODA, T.J. Combining ondasetron and naltrexone effectively treats biologically predisposed alcoholics: from hypotheses to preliminary clinical evidence. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research</i>, 24, 737-742, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020988&pid=S1579-699X200400040000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>JOHNSON, B.A., ROACHE, J.D., JAVORS, M.A., <i>et al.</i> Ondansetron for reduction of drinking among biologically predisposed alcoholic patients. <i>The Journal of the American Medical Association</i>, 284, 963-971, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020990&pid=S1579-699X200400040000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>KOOB, G.F., ROBERTS, A.J., SCHULTEIS, G., <i>et al.</i> Neurocircuitry targets in ethanol reward and dependence. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research</i>, 22, 3-9, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020992&pid=S1579-699X200400040000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>KRANZLER, H.R. Pharmacotherapy of alcoholism: Gaps in knowledge and opportunities for research. <i>Alcohol and Alcoholism,</i> 35, 537-547, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020994&pid=S1579-699X200400040000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>KRYSTAL, J.H., CRAMER, J.S., KROL, W.F., <i>et al.</i> Naltrexone in treatment of alcohol dependence. <i>The New England Journal of Medicine</i>, 345, 734-1739, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020996&pid=S1579-699X200400040000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>LEJOYEUX, M., ADES, J. Evalution of lithium treatment in alcoholism. <i>Alcohol and Alcoholism</i>, 28, 273-279, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020998&pid=S1579-699X200400040000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>LEMARQUAND, D., PHIL, R.O., BENKELFAT, C. Serotonin and alcohol intake, abuse, and dependence: findings of animal studies. <i>Biological Psychology</i>, 36, 395-421, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021000&pid=S1579-699X200400040000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>LINNOILA, M., ECKARDT, M., DURCAN, M. Interactions of serotonin with ethanol: clinical animals studies. <i>Psychopharmacology Bulletin</i>, 23, 452-457, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021002&pid=S1579-699X200400040000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>LITTLETON, J. Acamprosate in alcohol dependence: how does it work.<i> Addiction</i>, 90, 1179-1188, 1955.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021004&pid=S1579-699X200400040000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>MACK, A.H., FRANKLIN, J.E., Jr., FRANCES, R.J. <i>Concise Guide to Treatment of Alcoholism and addictions</i>. 2nd ed. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing, Inc., 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021006&pid=S1579-699X200400040000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>MALCOM, R., MYRICK, H., BRADY, K.T., BALLENGER, J.C. Update on anticonvalsants for treatment of alcohol withdrawal. <i>The American Journal on Addictions</i>, 10 (suppl), 16-23, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021008&pid=S1579-699X200400040000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>MYRICK, H., BRADY, K.T., MALCOLM, R. New developments in pharmacotherapy of alcohol dependence. <i>The American Journal on Addictions,</i> 10 (suppl), 3-15, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021010&pid=S1579-699X200400040000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>NAASSILA, M., HAMMOUMI, S., LEGRAND, E., DURBIN, P., DAOUST, M. Mechanism of action of acamprosate, part I: characterization of spermidine-sensitiv acamprosate binding site in rat brain. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research,</i> 22, 802-809, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021012&pid=S1579-699X200400040000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>O'MALLEY, S.S., JAFFE, A.J., CHANG, G., <i>et al.</i> Naltraxone and Coping skills therapy for alcohol dependence. <i>Archives of General Psychiatry</i>, 49, 881-887, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021014&pid=S1579-699X200400040000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>PROJECT MATCH RESEARCH GROUP, Project MATCH: rationale and methods for a multisite clinical trial matching patients to alcoholism treatment. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research,</i> 17, 1130-1145, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021016&pid=S1579-699X200400040000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>SADOCK, B.J., SADOCK, V.A. <i>Kaplan&amp; Sadock's Pocket Handbook of Clinical Psychiatry</i>. 3rd ed. Philadelphia: Lippincott Williams &amp; Wilkins, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021018&pid=S1579-699X200400040000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>SELLERS, E.M., TONEATTO, T., ROMACH, M.K., <i>et al.</i> Ondansetron in alcohol abuse and dependence. <i>Alcoholism, Clinical and Experimental Research</i>, 18, 879-885, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021020&pid=S1579-699X200400040000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>SEVARINO, K.A., ed. <i>Treatment of Substance Use Disorders</i>. New York, NY: Brunner-Routledge, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021022&pid=S1579-699X200400040000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>SWIFT, R.M. Drug therapy for alcohol dependence. <i>The New England Journal of Medicine</i>, 340, 1482-1490, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021024&pid=S1579-699X200400040000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>THALLER, V., i sur. <i>Alkohologija </i>(in Croatian). Zagreb: CSCAA, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021026&pid=S1579-699X200400040000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>VIRKKUNEN, M., LINNOILA, M. Serotonin in early-onset alcoholism. <i>Recent Developments in Alcoholism,</i> 13, 173-189, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6021028&pid=S1579-699X200400040000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Direcci&oacute;n para correspondencia:    <br> Prim. dr. Srdan Marusi<font face="Tahoma" size="2">&#263;</font>    <br> University Department of Psychiatry     <br> Univ. Hospital "Sestre milosrdnice"     <br> Vinogradska c. 29     <br> 10 000 Zagreb    <br> CROATIA</p>       ]]></body><back>
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