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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>CARTAS AL EDITOR</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>El hospitalocentrismo que corroe nuestro sistema público de salud</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sr. Editor:</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dice el conocido refr&aacute;n castellano: "Dime de lo que presumes y te dir&eacute; de lo que careces". Pues esta ha sido la t&oacute;nica de nuestros pol&iacute;ticos con relaci&oacute;n a la atenci&oacute;n primaria (AP). Por eso, cuando el consejero de Sanidad afirma que "el refortalecimiento de la Atenci&oacute;n Primaria es un objetivo fundamental en las pol&iacute;ticas sanitarias que el Gobierno de Castilla-La Mancha est&aacute; llevando a cabo"<sup>1</sup>, podemos suponer que es solo palabrer&iacute;a hueca.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es cierto que la AP vivi&oacute; un gran cambio, primero con la creaci&oacute;n de la especialidad de Medicina de Familia, despu&eacute;s con la reforma que a lo largo de los a&ntilde;os 80 del pasado siglo permiti&oacute; situarla en un lugar destacado del Sistema Nacional de Salud que consolid&oacute; la Ley General de Sanidad de 1986. Pero ah&iacute; qued&oacute; todo, despu&eacute;s alg&uacute;n parche. Los que desde entonces han hablado excelencias acerca del papel de nuestra AP se deben referir a aquel tiempo lejano.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Uno de los espejos en los que siempre se ha mirado la AP espa&ntilde;ola es el  <i>National Health Service</i> (NHS) brit&aacute;nico. Sin embargo, uno de los aspectos que caracteriza a aquel sistema nunca fue tomado aqu&iacute; en consideraci&oacute;n: el flujo del dinero, que sigue al flujo de los pacientes. Puesto que no debe haber otro protagonista de un sistema nacional de salud que el paciente, el dinero debe ir donde va &eacute;ste regularmente, es decir a AP, y desde ah&iacute; realizar los pagos correspondientes a las salidas puntuales que pueda hacer a otros niveles. Esto no solo racionaliza el gasto, sino que adem&aacute;s genera un interesante nivel de competitividad entre hospitales por ofrecer los mejores servicios y, en consecuencia, atraer las derivaciones de los general practitioners<sup>2</sup>. Aqu&iacute; esto nunca se tom&oacute; en consideraci&oacute;n, simplemente porque los hospitales ya ten&iacute;an un poder que ni siquiera la reforma de la AP pudo cuestionar. As&iacute; la AP se fue financiando lastimosamente con las migajas que la atenci&oacute;n hospitalaria le dejaba. Ahora, con las gerencias &uacute;nicas, ya ni eso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; ocurre cuando el presupuesto va a los hospitales?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Al contrario de lo que ocurre en el NHS, aqu&iacute; no son las necesidades de los pacientes las que marcan la inversi&oacute;n econ&oacute;mica, sino las necesidades de los propios hospitales, que no son otras que las necesidades de sus servicios, expresadas por los verdaderos "amos del cotarro": los jefes de servicio.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto explica por ejemplo que las plantillas se hayan hipertrofiado de forma totalmente an&aacute;rquica, pues el principal criterio ha sido el de ir colocando a los sucesivos residentes que se han ido formando en cada servicio (no olvidemos que las plazas de MIR no se asignan por necesidades asistenciales, sino por capacidad docente acreditada).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mientras que esto ocurr&iacute;a en los hospitales, en AP, donde no hay una figura equivalente al jefe de servicio (el coordinador de un centro de salud no tiene relevancia ni en su propio equipo, y en los organigramas actuales el m&aacute;ximo referente suele ser un subdirector m&eacute;dico que no deja de ser un "brazo ejecutor" por parte de las gerencias) que coloque a los residentes, se ha estado produciendo una sangr&iacute;a de "mano de obra" altamente cualificada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tras la reforma se pas&oacute; a un periodo de estancamiento en la creaci&oacute;n de plazas de AP que se alarg&oacute; durante los a&ntilde;os 90 y el principio del nuevo siglo. Con las transferencias sanitarias a las comunidades aut&oacute;nomas se fue creando t&iacute;midamente alguna (insignificantes con relaci&oacute;n a las plazas hospitalarias, no solo de los hospitales existentes hasta entonces, sino adem&aacute;s de los m&uacute;ltiples hospitales comarcales, muchos de ellos innecesarios), hasta que la llegada de la crisis y "los recortes" han llevado a una indiscriminada amortizaci&oacute;n de plazas en los centros de salud.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, mientras otros especialistas, muchas veces prescindibles, iban encontrando acomodo en los hospitales, los m&eacute;dicos de familia ten&iacute;an b&aacute;sicamente tres opciones: engrosar las plantillas de las puertas de urgencia de los hospitales (con lo que inflig&iacute;an un doble da&ntilde;o a la AP), resignarse al trabajo ocasional de hacer sustituciones y cobrar por d&iacute;a u horas trabajadas, o aprovechar la demanda que en otros pa&iacute;ses existe de los muy bien considerados m&eacute;dicos de familia espa&ntilde;oles, para buscar su futuro m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para quien no conozca los entresijos del sistema puede resultar incongruente que existan plantillas sobredimensionadas y listas de espera. Ah&iacute; entramos en el aspecto que caracteriza el funcionamiento hospitalario en nuestro pa&iacute;s: la ineficiencia. Son muchas las razones que explican esta ineficiencia, y que b&aacute;sicamente proviene de un estilo de trabajo que no se ha modificado en d&eacute;cadas. Sirvan algunos ejemplos:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Consultas monogr&aacute;ficas: para argumentar la necesidad de aumentar plantillas, o solo por preferencias tem&aacute;ticas personales, se han ido creando consultas sobre patolog&iacute;as espec&iacute;ficas, que r&aacute;pidamente se saturan y se mantienen con la revisi&oacute;n peri&oacute;dica de los mismos pacientes. Los m&eacute;dicos de familia hemos sido espectadores de muchas de estas aventuras, en las que cierto jefe de servicio nos ha alentado a derivar pacientes para determinada consulta, que en poco tiempo hab&iacute;a conseguido generar lista de espera.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Las listas de espera: en s&iacute; mismas son un elemento perverso, ya que justifican m&aacute;s inversiones en el mismo servicio. Pero es tan f&aacute;cil generarlas... Si se llenan las consultas de revisiones de pacientes que en su mayor&iacute;a no lo precisan, dejando escaso margen para nuevas visitas; si no se aprovechan las infraestructuras (sean consultas, quir&oacute;fanos, instrumentos de imagen...) en horarios extensos (en AP siempre hemos trabajado ma&ntilde;ana y tarde, por qu&eacute; no en el hospital); si se permite la reiteraci&oacute;n de pruebas y visitas no resolutivas...</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; La "puerta falsa" de entrada al sistema: los manuales pueden decir que la puerta de entrada al sistema es la AP, pero eso en gran parte ya no es as&iacute;. Quiz&aacute;s ese papel lo ha usurpado la puerta de urgencias de los hospitales (ejemplo m&aacute;ximo del sinsentido en que se ha convertido el hospital, atendiendo muchos pacientes que no deber&iacute;an estar ah&iacute; y "engull&eacute;ndolos" dentro de su maquinaria). Tampoco podemos menospreciar en este sentido el papel que juegan las interconsultas entre servicios, que acaban creando un "circuito intrahospitalario de pacientes VIP" (no necesariamente en un sentido positivo, m&aacute;s bien son pacientes con alto riesgo de iatrogenia por el exceso de pruebas y tratamientos a que son sometidos), y conformando en definitiva una de las mayores deficiencias del sistema: la inequidad. Porque no todos los pacientes tienen la misma posibilidad de entrar en ese engranaje hospitalario, llevando a extremos insospechados la bien conocida ley de los cuidados inversos, enunciada por Julian Tudor Hart<sup>3</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">&bull; Ausencia de recomendaciones sobre pr&aacute;cticas cl&iacute;nicas que se deber&iacute;an evitar para no realizar intervenciones innecesarias a los pacientes, contribuyendo con frecuencia al "encarnizamiento terap&eacute;utico".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; A esto a veces puede sumarse una concepci&oacute;n relajada del cumplimiento del horario, un ac&uacute;mulo de profesionales en el mismo espacio y a la misma hora..., por no hablar ya de casos de manifiesta ilegalidad, como el solapamiento de actividades privadas y p&uacute;blicas.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">De un tiempo a esta parte, con el supuesto objetivo de reducir listas de espera, se ha generado un elemento m&aacute;s perverso si cabe, con la creaci&oacute;n de la figura del "m&eacute;dico de admisi&oacute;n". Amparados en un anonimato impune (solo un sello del servicio sin nadie que asuma responsabilidad) se devuelven informes de derivaci&oacute;n con la excusa de lo innecesario de la visita, o negando la pertinencia del car&aacute;cter preferente que se le haya atribuido, o en cualquier argumento peregrino que se quiera esgrimir. ¿De d&oacute;nde ha salido esta especialidad de "m&eacute;dico de admisi&oacute;n"? ¿En base a qu&eacute; poderes pretenden saber m&aacute;s de un paciente al que desconocen que su propio m&eacute;dico de familia? ¿Qui&eacute;n ha otorgado estas plazas que nunca han aparecido en una convocatoria de oposiciones?.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos de quienes conocen mis argumentos esgrimen, como raz&oacute;n para mantener este estado de cosas, la falta de formaci&oacute;n o de inter&eacute;s de muchos m&eacute;dicos de familia. Admito que, como en cualquier profesi&oacute;n, el nivel de cualificaci&oacute;n no es uniforme, y que seguro que todos tenemos mucho en qu&eacute; mejorar, pero me gustar&iacute;a dejar una reflexi&oacute;n con respecto a la responsabilidad de pol&iacute;ticos y gestores. Quienes han permitido que los excelentes m&eacute;dicos de familia formados en nuestras unidades docentes hayan engrosado en gran medida las plantillas de servicios de urgencia hospitalarios o las cifras de la emigraci&oacute;n, manteniendo en cambio contratos en AP a profesionales con formaci&oacute;n manifiestamente mejorable (y qu&eacute; decir de los m&eacute;dicos de familia de excelente formaci&oacute;n que han malvivido de sustituir a aquellos), alguna responsabilidad tendr&aacute;n. No puedo dejar de recordar aqu&iacute; la nefasta oferta p&uacute;blica de empleo "extraordinaria" en los estertores del &uacute;ltimo gobierno Aznar, que, a imagen y semejanza de las convocatorias hospitalarias (aquello de confirmar en la plaza al protegido al que se la ha buscado antes una interinidad), transform&oacute; a los interinos en titulares. Qu&eacute; duda cabe que, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os sin convocarse oposiciones, muchos compa&ntilde;eros (que hubieran superado sin mayores problemas una oposici&oacute;n) no tuvieron otra oportunidad para consolidar su empleo, pero de paso cu&aacute;ntos mediocres, cuando no aut&eacute;nticos incompetentes (alguno se ha valido bien de esa titularidad para "trepar" sin decoro en base a amiguismos inconfesables), encontraron su acomodo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Tiene esto arreglo?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por supuesto que s&iacute;. Muchos de los protagonistas de esta historia deber&iacute;amos estar jubilados en poco m&aacute;s de 10 a&ntilde;os. Hay que renovar las plantillas de nuestros centros de salud. Que no se repitan los errores. Contamos con excelentes profesionales. Se necesitan ofertas p&uacute;blicas de empleo que permitan que los m&aacute;s cualificados (no necesariamente los m&aacute;s antiguos, ni los m&aacute;s bregados) ocupen las plazas de AP. Denles medios, denles capacidad resolutiva... Que el hospital se ocupe exclusivamente de aquello que le compete. Ese es el camino de la eficiencia... y la &uacute;nica garant&iacute;a de pervivencia de nuestro Sistema Nacional de Salud.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Francisco Escobar Rabad&aacute;n</b>    <br>M&eacute;dico de Familia del Centro de Salud Zona IV de Albacete (Espa&ntilde;a)</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. El refortalecimiento de la Atenci&oacute;n Primaria, objetivo fundamental en las pol&iacute;ticas sanitarias del Gobierno de Castilla-La Mancha. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.castillalamancha.es/actualidad/notasdeprensa/elrefortalecimiento-de-la-atención-primariaobjetivo-fundamental-en-las-políticas-sanitarias-del">http://www.castillalamancha.es/actualidad/notasdeprensa/elrefortalecimiento-de-la-atenci%C3%B3n-primariaobjetivo-fundamental-en-las-pol%C3%ADticas-sanitarias-del</a> (con acceso el 1-9-2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4505670&pid=S1699-695X201600030001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Ayuso Raya C, Escobar Rabad&aacute;n F, Boix Gras C, Navarro Pi&ntilde;eiro P, Ramos Guisande C. La Pr&aacute;ctica de la Medicina de Familia en el National Health Service. Rev Clin Med Fam. 2011;4:57-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4505672&pid=S1699-695X201600030001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Hart JT. The inverse care law. Lancet 1971;i:405-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4505674&pid=S1699-695X201600030001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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