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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Avances en la investigaci&oacute;n sobre la dislexia evolutiva: diversidad, especificidad e intervenci&oacute;n</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Willy Serniclaes y Juan L. Luque</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El objetivo de este n&uacute;mero especial ha sido presentar una perspectiva necesariamente limitada pero significativa sobre los avances que se vienen produciendo desde hace varias d&eacute;cadas en la investigaci&oacute;n sobre la dislexia evolutiva. Los art&iacute;culos publicados combinan revisiones de enorme valor te&oacute;rico junto con aportaciones de car&aacute;cter netamente aplicado. Mientras que el art&iacute;culo de Sprenger-Charolles, y el de Pernet, Dufor y D&eacute;monet abordan la diversidad de la dislexia desde diferentes perspectivas, el art&iacute;culo de Serniclaes sigue una estrategia opuesta, presentando la percepci&oacute;n alof&oacute;nica como el d&eacute;ficit espec&iacute;fico de la dislexia. Explicar la variabilidad y la especificidad de la dislexia constituye un aut&eacute;ntico desaf&iacute;o para la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica actual. Completan este monogr&aacute;fico cuatro aportaciones de car&aacute;cter netamente aplicado que se han ordenado con cierta intenci&oacute;n did&aacute;ctica. Las dos primeras relacionadas con el diagn&oacute;stico. Carrillo, Alegr&iacute;a, Miranda y S&aacute;nchez presentan, parcialmente, una bater&iacute;a de evaluaci&oacute;n de la dislexia en espa&ntilde;ol, mientras que Luque, Bordoy, Gim&eacute;nez, L&oacute;pez-Zamora y Rosales defienden el valor diagn&oacute;stico de un conjunto de pruebas relativas a la percepci&oacute;n del habla. Los dos &uacute;ltimos art&iacute;culos representan, sin duda, aportaciones muy novedosas en el contexto de la intervenci&oacute;n sobre las dificultades de aprendizaje de la lectoescritura. Jim&eacute;nez, Baker, Rodr&iacute;guez, Crespo, Artiles y Afonso, presentan un sistema de Respuesta a la Intervenci&oacute;n aplicado en el contexto del sistema educativo p&uacute;blico de la Comunidad de Canarias. Por su parte, G&oacute;mez, Defior y Serrano presentan detalladamente el fundamento y estructura de un programa de intervenci&oacute;n en la fluidez lectora, un objetivo escasamente representado en la bibliograf&iacute;a en espa&ntilde;ol. Veamos a continuaci&oacute;n estas aportaciones con algo m&aacute;s de detalle.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sprenger-Charolles aborda la diversidad de los perfiles disl&eacute;xicos desde una perspectiva interling&uuml;&iacute;stica. Los perfiles superficial y fonol&oacute;gico procedentes del modelo de doble ruta se utilizan para buscar diferencias entre lenguas con distinta transparencia ortogr&aacute;fica (ingl&eacute;s, franc&eacute;s y espa&ntilde;ol). Tras hacer una revisi&oacute;n cr&iacute;tica de la metodolog&iacute;a, la autora concluye en la ventaja del m&eacute;todo cl&aacute;sico sobre el m&eacute;todo de regresi&oacute;n, dada la menor fiabilidad de este &uacute;ltimo. Tambi&eacute;n, se defiende que utilizar medidas tanto de exactitud como de velocidad es necesario para revelar el d&eacute;ficit de lectura de los disl&eacute;xicos. En condiciones metodol&oacute;gicas &oacute;ptimas, con el m&eacute;todo cl&aacute;sico y considerando tanto la exactitud como la velocidad, lo que resulta es el predominio de los perfiles mixtos, seguidos de los perfiles fonol&oacute;gicos y superficiales, con m&iacute;nimas diferencias entre lenguas. Sin embargo, en condiciones menos &oacute;ptimas, prevalecen los perfiles disociados y la proporci&oacute;n entre perfiles fonol&oacute;gicos y superficiales var&iacute;a entre lenguas. La autora concluye a favor de un d&eacute;ficit predominantemente fonol&oacute;gico, sin l&iacute;mites claros entre subtipos, lo que resulta ampliamente estable entre lenguas. Esta conclusi&oacute;n est&aacute; muy cercana a la alcanzada por Ziegler, Castel, Pech-Georgel, George, Alario y Perry (2008) en una simulaci&oacute;n computacional donde se reprodujeron los perfiles individuales de los ni&ntilde;os mediante el a&ntilde;adido de diferentes cantidades de ruido a distintas habilidades componentes. Como subrayan Ziegler et al. (2008), la distinci&oacute;n entre disl&eacute;xicos superficiales y fonol&oacute;gicos no est&aacute; relacionada con disociaciones n&iacute;tidamente definidas entre un procesamiento da&ntilde;ado bien l&eacute;xico versus subl&eacute;xico, es decir, los d&eacute;ficits l&eacute;xico y no l&eacute;xico contribuyen en proporciones diferentes a los dos perfiles. Debe advertirse que la multiplicidad de perfiles individuales se mantiene compatible con un d&eacute;ficit primario simple que m&aacute;s adelante se desplegar&iacute;a en varios d&eacute;ficits durante el desarrollo. Luego cabe preguntarse, ¿no estaremos volviendo a la unicidad e invarianza de los trastornos espec&iacute;ficos de la lectura? O, m&aacute;s en l&iacute;nea con el art&iacute;culo de Pernet, Dufor y D&eacute;monet., ¿nos falta un m&eacute;todo suficientemente fiable y sensible capaz de revelar diferencias definidas entre los fenotipos y los contextos ling&uuml;&iacute;sticos?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La multiplicidad es tambi&eacute;n el leitmotiv del art&iacute;culo de Pernet, Dufor y D&eacute;monet. La idea que fluye a trav&eacute;s de las l&iacute;neas de este art&iacute;culo es que deber&iacute;amos ser conscientes de la paradoja entre lo que se supone que es un d&eacute;ficit de lectura "puro", siguiendo la definici&oacute;n de la dislexia, y los m&uacute;ltiples d&eacute;ficits que est&aacute;n asociados a este trastorno. La pregunta que surge podr&iacute;a ser formulada en estos t&eacute;rminos: ¿c&oacute;mo podr&iacute;a un d&eacute;ficit de lectura puro enfrentarse con el hecho de que tres familias diferentes de d&eacute;ficits (fonol&oacute;gicos, viso-atencionales y de memoria-aprendizaje), cada uno subdividido en diferentes familias (p.e. para el d&eacute;ficit fonol&oacute;gico: las explicaciones auditiva y alof&oacute;nica), se hayan mostrado m&aacute;s o menos exitosamente relacionados con la dislexia? Los autores se&ntilde;alan que los des&oacute;rdenes fonol&oacute;gicos, casi los m&aacute;s comunes, est&aacute;n s&oacute;lo presentes en el 40% de los participantes seg&uacute;n una compilaci&oacute;n de 10 art&iacute;culos recientes. Respecto a las posibles respuestas, tres propuestas diferentes est&aacute;n en la agenda de los autores: (1) relajar el criterio para definir la dislexia permitiendo los d&eacute;ficits asociados; (2) investigar cada posible d&eacute;ficit asociado; (3) buscar fenotipos diferentes a partir de datos cerebrales. Pongamos estas propuestas en un marco de trabajo m&aacute;s general. Es una buena idea impulsar estudios que incluyan no s&oacute;lo participantes con problemas espec&iacute;ficos de lectura sino tambi&eacute;n aquellos con otros d&eacute;ficits (p.e. sordera, des&oacute;rdenes de atenci&oacute;n, autistas de alto nivel, s&iacute;ndrome de Williams). Utilizar este paradigma de "banda ancha" deber&iacute;a permitir no s&oacute;lo poner de manifiesto diferencias dentro del mismo desorden cl&iacute;nico (p.e. dentro de la dislexia) sino tambi&eacute;n puntos comunes entre trastornos (p.e. entre disl&eacute;xicos y autistas de alto nivel). N&oacute;tese sin embargo, que en el estado actual del asunto, el paradigma de banda ancha no requiere redefinir los diferentes trastornos cl&iacute;nicos ¿Investigar sistem&aacute;ticamente los d&eacute;ficits fonol&oacute;gicos, visuales, auditivos? Porque no, pero pensemos dos veces. El coste/beneficio de una investigaci&oacute;n de m&uacute;ltiples pistas ser&aacute; prohibitivo si los diferentes criterios utilizados no est&aacute;n claramente relacionados con hip&oacute;tesis bien definidas. Finalmente, los datos cerebrales a menudo revelan m&aacute;s de lo que pueden mostrar los datos conductuales (v&eacute;ase el art&iacute;culo de Serniclaes) y podr&iacute;an incluso mostrarse muy &uacute;tiles para prop&oacute;sitos taxon&oacute;micos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por su parte, el art&iacute;culo de Serniclaes presenta una revisi&oacute;n de la teor&iacute;a del modo alof&oacute;nico. Uno de los retos de la investigaci&oacute;n actual es determinar la relaci&oacute;n exacta entre la causa hipot&eacute;tica y las dificultades en el aprendizaje de la lectura. Es ampliamente admitido que la conciencia fonol&oacute;gica identifica la causa pr&oacute;xima de las dificultades de aprendizaje de la lectura. Sin embargo, tan pronto como se afirm&oacute; que el d&eacute;ficit disl&eacute;xico estaba causado por una pobre representaci&oacute;n de los fonemas, su almacenamiento y/o procesamiento, aparecieron hip&oacute;tesis relativas a la percepci&oacute;n de los sonidos o fonemas (Tallal, 1980). Sin embargo, la llamada hip&oacute;tesis del procesamiento auditivo r&aacute;pido no se ha mostrado espec&iacute;fica de la dislexia, ni ha conseguido detallar cu&aacute;l es la conexi&oacute;n entre el d&eacute;ficit auditivo y el aprendizaje de la lectura (Ramus, 2003). Tampoco la constataci&oacute;n reiterada de diferencias relativas a la percepci&oacute;n categorial entre controles y disl&eacute;xicos hab&iacute;a permitido progresar en este sentido (Serniclaes et al, 2004). El principal activo de la hip&oacute;tesis alof&oacute;nica es precisamente este: ofrece una explicaci&oacute;n directa que conecta el d&eacute;ficit, en este caso la percepci&oacute;n alof&oacute;nica, con la dificultad de aprendizaje de las reglas de conversi&oacute;n. El modo de percepci&oacute;n alof&oacute;nico ser&iacute;a la consecuencia de dificultades en la transici&oacute;n entre los l&iacute;mites fon&eacute;ticos universales y los propios de la lengua materna. La permanencia en activo de algunas de las categor&iacute;as universales afectar&iacute;a directamente al establecimiento de correspondencias entre sonidos y letras. En concreto, correspondencias que normalmente son entre dos sonidos y dos letras, ser&iacute;an de tres sonidos a dos letras (/b-p-p<sup>h</sup>/ a "b y p"). Serniclaes, por tanto, defiende predicciones muy concretas y falsables que en esta nueva revisi&oacute;n alcanzan una nueva formulaci&oacute;n: mientras que los diversos d&eacute;ficit en la precisi&oacute;n perceptiva no son espec&iacute;ficos de la dislexia, la percepci&oacute;n alof&oacute;nica s&iacute;. Tal y como defiende el autor el inter&eacute;s te&oacute;rico en los problemas de percepci&oacute;n categorial no est&aacute; en que los disl&eacute;xicos muestren debilidad en distinguir entre categor&iacute;as, sino en que muestran una mejor discriminaci&oacute;n dentro de las categor&iacute;as. El art&iacute;culo se completa con dos interesantes aportaciones. Primero, la identificaci&oacute;n del &aacute;rea premotora izquierda como la zona crucial donde se procesan fonemas versus alof&oacute;nos. Estos estudios han puesto de manifiesto adem&aacute;s otro aspecto de inter&eacute;s: aunque las medidas conductuales tienen dificultades para captar regularmente la alofon&iacute;a, los registros de la actividad cerebral complementarios muestran el fen&oacute;meno. Finalmente, se revisan los estudios que han intervenido sobre la percepci&oacute;n fon&eacute;mica concluyendo que existen pruebas de su efecto para remediar la dislexia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Carrillo, Alegr&iacute;a, Miranda y S&aacute;nchez nos presentan parte del s&oacute;lido trabajo que vienen desarrollando para construir una herramienta fundamentada y sencilla con la que detectar las dificultades espec&iacute;ficas de la lectura y realizar el diagn&oacute;stico de la dislexia evolutiva. Tal y como nos explican los autores la bater&iacute;a posee tres herramientas b&aacute;sicas para aplicar de forma secuencial. En primer lugar, una prueba de detecci&oacute;n de gran sencillez y econom&iacute;a, dado que se aplica a grupos y su duraci&oacute;n es de cinco minutos. Esta prueba permite identificar hasta un 96 % de alumnos que posteriormente mostraran retraso en los mecanismos de identificaci&oacute;n de palabras. Para valorar el retraso o alteraci&oacute;n de tales mecanismos, la bater&iacute;a DIS-ESP dispone de un conjunto seleccionado de tareas relativas a los mecanismos fonol&oacute;gicos y ortogr&aacute;ficos implicados en la lectura de palabras. Estas pruebas han mostrado en este estudio que una vez que la experiencia lectora empieza a tener peso, la mayor&iacute;a de los alumnos con retraso lo manifiestan en ambos mecanismos, fonol&oacute;gico y ortogr&aacute;fico. Hasta un 85% de los alumnos con dificultades de los cursos de cuarto y sexto presentan un perfil de retraso mixto. Esta prevalencia de los perfiles mixtos es intepretada por los autores a partir de la hip&oacute;tesis de Share (1995): la consolidaci&oacute;n del mecanismo fonol&oacute;gico permitir&iacute;a el autoaprendizaje y &eacute;ste fortalecer&iacute;a progresivamente la representaci&oacute;n ortogr&aacute;fica de las palabras. Finalmente, la prevalencia de dificultades lectoras detectadas est&aacute; cercana a las halladas en estudios nacionales e internacionales, aunque se advierte que no todos los casos ser&aacute;n finalmente diagnosticados como dislexia. Para llegar a un diagn&oacute;stico de dislexia se recomienda utilizar un tercer conjunto de herramientas: un conjunto de pruebas fonol&oacute;gicas -donde no interviene la lectura- que representan las distintas &aacute;reas donde se ha verificado el d&eacute;ficit fonol&oacute;gico b&aacute;sico (Wagner y Torgersen, 1987).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El estudio de Luque, Bordoy, Gim&eacute;nez, L&oacute;pez-Zamora y Rosales se plantea desarrollar y testar un conjunto de pruebas relativas a la percepci&oacute;n del habla junto con un subconjunto de las medidas que de &eacute;stas pueden derivarse. La idea es replicar algunos hallazgos significativos de la bibliograf&iacute;a especializada para despu&eacute;s estudiar la utilidad de las medidas como criterio de desviaci&oacute;n con respecto a muestras de sujetos controles igualados en edad o igualados en nivel lector. Se argumenta de forma ecl&eacute;ctica que independientemente de si los d&eacute;ficits detectados con estos procedimientos son o no espec&iacute;ficos de la dislexia, estas medidas presentan un enorme valor diagn&oacute;stico. Pueden ayudar a detectar la comorbilidad entre el trastorno espec&iacute;fico del lenguaje y la dislexia. Pueden detectar dificultades de precisi&oacute;n perceptiva u otras debilidades perceptivas presentes en disl&eacute;xicos y en otros trastornos. Finalmente, pueden incluso detectar el d&eacute;ficit alof&oacute;nico, que Serniclaes en este volumen defiende como espec&iacute;fico de la dislexia, aunque en el estudio presente no se desarrolle esta capacidad. Por tanto, los autores concluyen que estos instrumentos pueden ayudar a ponderar la desproporci&oacute;n entre habilidades fonol&oacute;gicas y el resto de capacidades cognitivas que supuestamente los disl&eacute;xicos tienen intactas. Del mismo modo, son de gran inter&eacute;s para el estudio de los trastornos espec&iacute;ficos del lenguaje, los patrones com&oacute;rbidos, y, en general, para estudiar s&iacute;ntomas asociados a perfiles disl&eacute;xicos individuales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo sistemas de Respuesta a la Intervenci&oacute;n que se han extendido por los EE.UU durante la &uacute;ltima d&eacute;cada son herederos directo de una idea m&aacute;s general: la pr&aacute;ctica educativa debe basarse en el conocimiento cient&iacute;fico (<i>event-based practise</i>). Mientras que esta filosof&iacute;a est&aacute; ampliamente aceptada en el &aacute;rea de salud, constituye una aut&eacute;ntica novedad en nuestro sistema educativo la experiencia que se est&aacute; llevando a cabo en la Comunidad de Canarias. Los sistemas de Respuesta a la Intervenci&oacute;n son una alternativa de car&aacute;cter institucional al problema de la detecci&oacute;n precoz y tratamiento adecuado de las dificultades de aprendizaje. Estos sistemas implican tanto a instituciones de investigaci&oacute;n, como a la administraci&oacute;n educativa y sus agentes, los colegios. Dentro de esta colaboraci&oacute;n un instrumento b&aacute;sico es el sistema de evaluaci&oacute;n continua del desempe&ntilde;o escolar. Estas herramientas permiten la detecci&oacute;n precoz y evaluaci&oacute;n permanente de un conjunto de habilidades referidas directamente con el curriculum base de la ense&ntilde;anza de la lectura. Afortunadamente, la Universidad de Oreg&oacute;n desarroll&oacute; estos instrumentos tanto para alumnos anglosajones como hispanohablantes. Conocidos con las siglas IDEL (<i>Indicadores Din&aacute;micos del &Eacute;xito en la Lectura</i>&nbsp;; Good, Baker, Knutson y Watson, 2006), estas pruebas han permitido una fluida colaboraci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de estos procedimientos a la Comunidad de Canarias. Garantizada la alta calidad cient&iacute;fica en la formaci&oacute;n de los profesionales implicados, el sistema permite tomar decisiones educativas basadas en informaci&oacute;n objetiva y din&aacute;micamente contrastada, ajustando la intensidad de los tratamientos y los recursos materiales y humanos disponibles. Finalmente, en el art&iacute;culo se presentan y comentan los baremos espec&iacute;ficos para la Comunidad Canaria, lo que ejemplifica otra caracter&iacute;stica de los sistemas RtI: la posibilidad de comparar la ejecuci&oacute;n de un individuo o escuela tomando como referencia diferentes criterios, nacionales, provinciales, comarcales, de distrito o incluso tan s&oacute;lo la propia clase.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El art&iacute;culo de G&oacute;mez, Defior y Serrano sobre fluidez lectora es novedoso en al menos dos sentidos. Es heredero del mismo impulso por transferir el conocimiento cient&iacute;fico a la pr&aacute;ctica educativa. Este objetivo se concret&oacute; en el National Reading Panel (NRP, 2000). Los resultados del NRP destacaron cinco &aacute;reas fundamentales de intervenci&oacute;n: conciencia fon&eacute;mica, principio alfab&eacute;tico, vocabulario, fluidez y comprensi&oacute;n lectora. Aunque existen propuestas para trabajar la fluidez lectora en espa&ntilde;ol ya publicadas, estas no han sometido su eficacia a contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica. Existe una distancia fundamental entre los programas que est&aacute;n <i>guiados cient&iacute;ficamente</i> con aquellos cuya eficacia est&aacute; <i>probada cient&iacute;ficamente</i>. Se presenta en este n&uacute;mero tan s&oacute;lo la estructura b&aacute;sica del programa, pero pronto podr&aacute;n leerse los resultados cient&iacute;ficamente contrastados. El art&iacute;culo, adem&aacute;s, ilustra de forma detallada el proceso de fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica que debe seguirse durante el desarrollo de un programa de intervenci&oacute;n. Es, en este sentido, un ejemplo de una de las etapas fundamentales en la transferencia del conocimiento cient&iacute;fico a la pr&aacute;ctica educativa. Pero adem&aacute;s de estos aspectos metodol&oacute;gicos o formales, el programa integra un trabajo espec&iacute;fico que recorre desde unidades subl&eacute;xicas hasta el trabajo sobre el texto, benefici&aacute;ndose de los avances obtenidos a partir de dos t&eacute;cnicas principalmente, los m&eacute;todos de lectura acelerada y los de lecturas repetidas. Estamos, por tanto, ante un modelo a imitar en la construcci&oacute;n de herramientas de intervenci&oacute;n cient&iacute;ficamente fundamentadas y contrastadas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Finalmente, recordar que este n&uacute;mero monogr&aacute;fico se ha realizado con la intenci&oacute;n de impulsar la investigaci&oacute;n sobre la dislexia evolutiva pero tambi&eacute;n, de forma especial, con el compromiso de transferir a los agentes educativos parte del inmenso corpus de conocimientos cient&iacute;ficos del que pueden disponer en sus pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n, diagn&oacute;stico e intervenci&oacute;n en las dificultades de aprendizaje espec&iacute;ficas de la lectura. Esperamos haber contribuido m&iacute;nimamente con estos dos grandes objetivos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Good, R. H., Baker, D. L. Knutson, N. y Watson, J. M. (Eds.). (2006). <i>Indicadores din&aacute;micos del &eacute;xito en la lectura</i> (7a ed.). Eugene, OR: Dynamic Measurement Group, Inc. Acceso: <a href="http://dibels.uoregon.edu/" target="_blank">http://dibels.uoregon.edu/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149908&pid=S1989-3809201100020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. National Reading Panel (2000). <i>Teaching children to read: An evidence-based assessment of the scientific research literature on reading and its implications for reading instruction: Reports of the subgroups</i>. Bethesda, MD: National Institute of Child Health and Human Development. Disponible en: <a href="http://www.nationalreadingpanel.org/" target="_blank">http://www.nationalreadingpanel.org/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149909&pid=S1989-3809201100020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Ramus, F. (2003). Developmental dyslexia: specific phonological deficit or general sensorimotor dysfunction? <i>Current Opinion in Neurobiology</i>, 13, 1-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149910&pid=S1989-3809201100020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Serniclaes, W., Van Heghe, S., Mousty, Ph., Carr&eacute;, R., &amp; Sprenger-Charolles, L. (2004). Allophonic mode of speech perception in dyslexia. <i>Journal of Experimental Child Psychology</i>, 87, 336-361. <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.jecp.2004.02.001" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.jecp.2004.02.001</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149912&pid=S1989-3809201100020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Share, D.L. (1995). Phonological recoding and self-teaching: sine qua non of reading acquisition. <i>Cognition, 55</i>, 151-218. <a href="http://dx.doi.org/10.1016/0010-0277(94)00645-2" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/0010-0277(94)00645-2</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149913&pid=S1989-3809201100020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Tallal, P. (1980). Auditory temporal perception, phonics, and Reading disabilities in children. <i>Brain Language, 9</i>, 182-198. <a href="http://dx.doi.org/10.1016/0093-934X(80)90139-X" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/0093-934X(80)90139-X</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149914&pid=S1989-3809201100020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Wagner, R. K., y Torgesen, J. K. (1987). The nature of phonological processing and its causal role in the acquisition of reading skills. <i>Psychological Bulletin, 101</i>(2), 192-212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2149915&pid=S1989-3809201100020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Ziegler, J.C., Castel, C., Pech-Georgel, C., George, F., Alario, F-X. &amp; Perry, C. (2008). Developmental dyslexia and the dual route model of reading: Simulating individual differences and subtypes. 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