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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>La atenci&oacute;n a la salud mental en los diferentes &aacute;mbitos de la ejecuci&oacute;n penal: ¿qu&eacute; modelo necesitamos?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Mental health care in different areas of the criminal process: what model do we need?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Dr. Josep Ramos Montes</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Director de Planificaci&oacute;n de Salud Mental y Adicciones. Parc Sanitari Sant Joan de D&eacute;u. Sant Boi de Llobregat (Barcelona)</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesi&oacute;n y calidad del Sistema Nacional de Salud, propugna el car&aacute;cter universal del derecho a la protecci&oacute;n de la salud y la atenci&oacute;n sanitaria en condiciones de igualdad para todos los beneficiarios. Asimismo, plantea la necesidad de traspasar los servicios sanitarios penitenciarios al sistema sanitario general, con el objetivo de mejorar la continuidad asistencial, la equidad y la gesti&oacute;n cl&iacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El principio de equivalencia de cuidados para las personas sometidas a la ley penal nace del hecho de que la sentencia penal no implica en ning&uacute;n caso la suspensi&oacute;n del derecho a la salud, aunque para ejercerlo en la pr&aacute;ctica se deben adecuar las peculiaridades de la prestaci&oacute;n sanitaria a las especiales caracter&iacute;sticas del entorno penitenciario, seg&uacute;n los diferentes &aacute;mbitos de ejecuci&oacute;n penal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde hace d&eacute;cadas se conoce internacionalmente la alt&iacute;sima prevalencia de trastornos mentales y adicciones en el medio penitenciario, y los estudios recientes parecen confirmar que la tendencia es m&aacute;s bien al incremento. El estudio EUPRIS<sup>1</sup> de la Comisi&oacute;n europea (2007), a pesar de la gran heterogeneidad existente entre los 24 pa&iacute;ses europeos participantes, as&iacute; parece constatarlo. Los dos recientes estudios realizados en el estado espa&ntilde;ol<sup>2,3</sup> coinciden en se&ntilde;alar que entre el 25 y el 27% de los internos en centros penitenciarios espa&ntilde;oles presentan un trastorno mental, con o sin adicci&oacute;n. En el estudio de Vicens y cols<sup>3</sup> se constata un 4,2% de personas con diagn&oacute;stico de psicosis. Si sumamos tambi&eacute;n la adicci&oacute;n activa sin otro trastorno mental, la prevalencia total se acerca al 50% de los internos. Adem&aacute;s de las tasas de prevalencia citadas, un 47% de los internos cumplen criterios de personalidad antisocial seg&uacute;n el famoso estudio de Fazel y Danesh<sup>4</sup>, aunque Vicens y cols. dan cifras de rasgo significativo de trastorno de personalidad para casi el 80% y de riesgo suicida para el 35%. Estos datos sin duda dan cuenta no s&oacute;lo de la enorme frecuencia de la enfermedad mental en las prisiones, sino tambi&eacute;n de la gran complejidad -la comorbilidad- de los casos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son muchos los factores que parecen explicar esta realidad: factores culturales como el &eacute;nfasis en la seguridad por parte de la poblaci&oacute;n, factores sociales como la relaci&oacute;n entre la pobreza y la delincuencia o los trastornos mentales, factores asistenciales como la disminuci&oacute;n de camas psiqui&aacute;tricas o la falta de una relaci&oacute;n m&aacute;s integral entre la red de salud mental, la sanidad penitenciaria, la psiquiatr&iacute;a forense y el sistema judicial<sup>5</sup>. En cualquier caso, no parece que el factor principal sea atribuible a una supuesta mayor peligrosidad de las personas con trastorno mental grave. Dejando de lado el trastorno antisocial, estudios como el NESARC<sup>6</sup> y otros<sup>7</sup> han demostrado que la relaci&oacute;n entre enfermedad mental y violencia es poco significativa. Solamente la asociaci&oacute;n con abuso de t&oacute;xicos, acontecimientos vitales estresantes y antecedentes de violencia, hace que una determinada patolog&iacute;a mental supere la probabilidad media de cometer un delito violento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cuanto a los sistemas de atenci&oacute;n, el citado estudio EUPRIS tambi&eacute;n pone de manifiesto la gran heterogeneidad existente en Europa. De hecho, los autores incluso llegan a quejarse de la imposibilidad de convenir en la definici&oacute;n de <i>cama psiqui&aacute;trica penitenciaria</i>, un dato sobre el que, por cierto, Espa&ntilde;a no se pronuncia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En Catalunya, los profesionales de rehabilitaci&oacute;n del sistema penitenciario atendieron durante el a&ntilde;o 2009 un total de 2.938 personas diferentes (29% del total) en tratamiento por drogodependencia. En algunos centros, casi el 20% de los internos fue atendido por especialistas de salud mental a lo largo del a&ntilde;o, y se realizaron 44 interconsultas con Atenci&oacute;n Primaria por cada 100 internos. Durante el a&ntilde;o se produjeron 5,8 altas de hospitalizaci&oacute;n psiqui&aacute;trica por cada 100 internos en los centros de Barcelona con camas psiqui&aacute;tricas<sup>8</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En los centros educativos cerrados de Justicia Juvenil, con 168 plazas en total, se realizaron 1.814 intervenciones desde la red de salud mental, lo que significa casi 11 intervenciones por a&ntilde;o y plaza, y m&aacute;s de 300 j&oacute;venes de r&eacute;gimen abierto fueron tratados ambulatoriamente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al final de ese a&ntilde;o, hab&iacute;a 261 personas cumpliendo una medida de seguridad de internamiento, de las cuales s&oacute;lo 105 lo hac&iacute;an en un centro hospitalario de media o larga estancia convencional. La evoluci&oacute;n del n&uacute;mero de medidas va paralela al incremento de sentencias de medidas penales alternativas. En el primer semestre de 2008 esta cifra fue de 4.743, y en el mismo periodo de 2009, de 7.908, con un incremento por tanto del 67%<sup>8</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; vemos c&oacute;mo la realidad expresada en los datos de prevalencia se traduce tambi&eacute;n en el alto consumo de recursos sanitarios: la prevalencia atendida puede llegar a ser 7 veces mayor que en la poblaci&oacute;n general y la tasa de hospitalizaci&oacute;n se multiplica por 15.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una muy dura realidad, como se ve, que hace muy dif&iacute;cil el cumplimiento en t&eacute;rminos reales del citado principio de equivalencia. El proyecto PAIEM, de la Secretar&iacute;a General de Instituciones Penitenciarias (2009)<sup>9</sup> trata de dar un paso adelante, constituyendo equipos multidisciplinares funcionales por centro, generando iniciativas de formaci&oacute;n y estructurando los programas de rehabilitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n en Catalu&ntilde;a se ha avanzado en la puesta en marcha de un modelo de atenci&oacute;n con diversos niveles, aunque a&uacute;n no completado en todo el territorio. Sin embargo, en plena crisis econ&oacute;mica y con la atenci&oacute;n a la salud mental a&uacute;n mal financiada en relaci&oacute;n al conjunto del sistema sanitario, se hace dif&iacute;cil ser optimista respecto al abordaje efectivo del problema penitenciario. ¿C&oacute;mo deber&iacute;a ser, a nuestro juicio, dicho abordaje?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>En el &aacute;mbito penitenciario</b>, distinguimos un <i>primer nivel</i> situado en cada centro penitenciario, que incluye la atenci&oacute;n primaria sanitaria y la atenci&oacute;n especializada de salud mental y adicciones. La interrelaci&oacute;n de los profesionales de uno y otro &aacute;mbito debe ser enfocada, como ocurre en la red p&uacute;blica convencional, a mejorar la capacidad resolutiva de los m&eacute;dicos y enfermeras de familia en relaci&oacute;n a los trastornos mentales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Atendiendo a la necesidad de adecuaci&oacute;n al entorno concreto de un centro penitenciario, el equipo especializado multidisciplinar debe adem&aacute;s, ocuparse del seguimiento de los casos graves (incluidas las adicciones), generar espacios de rehabilitaci&oacute;n para los pacientes con trastorno mental severo y coordinarse con la red de servicios comunitaria para el seguimiento y la gesti&oacute;n del caso. A nuestro juicio, el equipo especializado deber&iacute;a contar con unas pocas camas de crisis, incluidas en la enfermer&iacute;a general, para casos que requieran una especial y breve vigilancia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El <i>segundo nivel</i>, la atenci&oacute;n hospitalaria especializada, debe dar servicio a un conjunto de centros, y debe constar de urgencias psiqui&aacute;tricas centralizadas, tratamientos intensivos para hospitalizaci&oacute;n de agudos y para desintoxicaci&oacute;n y situaciones de comorbilidad org&aacute;nica. Este nivel deber&iacute;a incluir una Unidad pericial para valoraci&oacute;n psiqui&aacute;trica forense.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las unidades de rehabilitaci&oacute;n intensiva, como <i>tercer nivel</i> del sistema, aunque no estuvieran en todos los centros, deben plantearse como servicios realmente sanitarios alternativos a las obsoletas enfermer&iacute;as psiqui&aacute;tricas tradicionales. Tambi&eacute;n de este modo podr&iacute;an hacerse cargo de las medidas de seguridad que requirieran de una mayor contenci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>En cuanto a las medidas de seguridad</b>, la red p&uacute;blica de salud mental y adicciones es el primer referente asistencial, tanto en las medidas de internamiento como en las de control ambulatorio, reserv&aacute;ndose por los servicios sanitarios penitenciarios los casos que, mediante autorizaci&oacute;n judicial, requieran de medidas de muy alta seguridad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero en contraste con la norma, nos hallamos aqu&iacute; frente a una realidad enormemente contradictoria, pues mientras en la pr&aacute;ctica judicial se sigue optando por tratar de agotar los per&iacute;odos m&aacute;ximos de las sentencias, en el campo sanitario se lucha por evitar las largas institucionalizaciones de anta&ntilde;o. En este contexto es necesario un golpe de tim&oacute;n y un ejercicio de realismo entre el poder judicial y el mundo sanitario. Hace falta una mayor solidez y amplitud del tratamiento ambulatorio como substitutivo de las largas hospitalizaciones, y una estandarizaci&oacute;n que garantice una mayor seguridad en el proceso terap&eacute;utico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Igualmente, se hace necesario mejorar la valoraci&oacute;n psiqui&aacute;trica forense de las personas que, teniendo un trastorno mental significativo, han cometido un delito.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con estos componentes fundamentales, el modelo organizativo debe basarse necesariamente en las necesidades cl&iacute;nicas del paciente y en los requerimientos de seguridad que cada caso necesite. El papel de los delegados de ejecuci&oacute;n de medidas y la colaboraci&oacute;n de los jueces resultan esenciales para el &eacute;xito del modelo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>En el &aacute;mbito de Justicia Juvenil</b> es necesario incluir el apoyo a los servicios de asesoramiento y una adecuada oferta terap&eacute;utica para los adolescentes y j&oacute;venes en r&eacute;gimen abierto que lo requieran.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Asimismo la red p&uacute;blica de salud mental y adicciones debe dar apoyo a los centros educativos de justicia juvenil, desplazando profesionales para las intervenciones necesarias.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La Unidad Terap&eacute;utica debe plantearse como un servicio de gesti&oacute;n estrictamente sanitaria y es fundamental para aquellos casos m&aacute;s complejos que requieran una atenci&oacute;n en r&eacute;gimen residencial temporal del tipo de las comunidades terap&eacute;uticas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A modo de conclusi&oacute;n, es necesario insistir en que la materializaci&oacute;n del principio de equivalencia<sup>10</sup>, debido a las altas tasas de morbilidad presentes en los centros, implica un reto extraordinario para el sistema penitenciario y para el propio sistema de salud que deber&iacute;a ser, en definitiva, quien sin demasiada tardanza se hiciera cargo de la situaci&oacute;n. De igual modo, deber&iacute;an ser las mismas entidades proveedoras de salud quienes se ocuparan de la atenci&oacute;n sanitaria de los centros. Se entiende que la atenci&oacute;n del enfermo mental o de la persona con una dependencia cr&oacute;nica a sustancias tiene como &uacute;ltimo objetivo la integraci&oacute;n del paciente en la comunidad y evitar la exclusi&oacute;n, y por tanto ser&aacute; siempre fundamental la coordinaci&oacute;n con la red convencional extrapenitenciaria. Sea como fuere, y con las garant&iacute;as judiciales adecuadas, la gesti&oacute;n de estos pacientes deber&iacute;a ser eminentemente cl&iacute;nica, incorporando la valoraci&oacute;n continuada del riesgo y siguiendo un criterio de continuidad. Hay que impulsar din&aacute;micas de integraci&oacute;n asistencial mediante la coordinaci&oacute;n y la articulaci&oacute;n de los servicios que participan en la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n penitenciaria. Tambi&eacute;n las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n (TIC) pueden prestar un gran servicio en el entorno penitenciario.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Salize HJ, Dressing H, Kief C. Mentally Disordered Persons in European Prison System: Needs, Programmes and Outcome (EUPRIS) Final report. Manheim: European Comission. Central Institute of Mental Health; 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771908&pid=S2013-6463201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Estrategia global de actuaci&oacute;n en salud mental. Estudio sobre salud mental en el medio penitenciario. Madrid: Ministerio del Interior. Direcci&oacute;n General de Instituciones Penitenciarias; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771910&pid=S2013-6463201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Vicens E, Tort V, Due&ntilde;as RM, Muro A, P&eacute;rez-Arnau F, Arroyo JM, et al. The prevalence of mental disorders in Spanish prisons. Crim Behav Ment Health. 2011 Jun 26. doi: 10.1002/cbm.815.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771912&pid=S2013-6463201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Fazel S, Danesh J. Serious mental disorder in 23,000 prisoners: a systematic review of 62 surveys. Lancet. 2002; 359: 545-50. doi: 10.1016/S0140-6736(02)07740-1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771914&pid=S2013-6463201200020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Arroyo-Cobo JM. Estrategias asistenciales de los problemas de salud mental en el mundo penitenciario, el caso espa&ntilde;ol en el contexto europeo. Rev Esp Sanid Penit. 2011; 13: 100-11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771916&pid=S2013-6463201200020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Elbogen EB, Johnson SC. The Intricate Link Between Violence and Mental Disorder. Results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. Arch Gen Psychiatry. 2009; 66(2): 152-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771918&pid=S2013-6463201200020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Walsh E, Buchanan A, Fahy T. Violence and Schizophrenia: examining the evidence. Br J Psychiatry. 2002; 180: 490-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771920&pid=S2013-6463201200020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Subdirecci&oacute; General de Mesures d'Execuci&oacute; Penal en la Comunitat: Memorias 2009. Barcelona: Departamento de Just&iacute;cia, Generalitat de Catalunya: Area Penitenci&agrave;ria de Parc Sanitari Sant Joan de D&eacute;u; 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771922&pid=S2013-6463201200020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Protocolo de aplicaci&oacute;n del Programa Marco de atenci&oacute;n integral a enfermos mentales en centros penitenciarios (PAIEM) &#091;Internet&#093;. Madrid: Secretar&iacute;a General de IIPP; 2009 &#091;citado 9 Feb 2012&#093;. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.iipp.es/web/export/sites/default/datos/descargables/descargas/Protocolo_PAIEM.pdf)">www.iipp.es/web/export/sites/default/datos/descargables/descargas/Protocolo_PAIEM.pdf)</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771924&pid=S2013-6463201200020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Estrategia en Salud mental del Sistema Nacional de Salud 2009-2013. Madrid: Ministerio de Sanidad, Pol&iacute;tica Social e Igualdad; 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5771926&pid=S2013-6463201200020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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