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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Garantizar facultades de medicina socialmente responsables y sostenibles requiere mantener la calidad y el profesorado necesario]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Conferencia Nacional de Decanos de las Facultades de Medicina (CNDFM)  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Garantizar facultades de medicina socialmente responsables y sostenibles requiere mantener la calidad y el profesorado necesario</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Guaranteeing socially accountable and sustainable faculties of medicine requires maintaining adequate levels of quality and teaching staff</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ricardo Rigual-Bonastre</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Catedr&aacute;tico de la Facultad de Medicina de Valladolid. Presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de las Facultades de Medicina (CNDFM). E-mail:  <a href="mailto:rrigual@ibgm.uva.es">rrigual@ibgm.uva.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y de la universidad son dos focos de debate que centran la atenci&oacute;n de pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n d&iacute;a tras d&iacute;a. Debate que no escapa a las facultades de medicina, ya que participan desde una doble vertiente: generan conocimiento y forman los futuros profesionales; pero tambi&eacute;n, para ejercer sus funciones precisan recursos e instalaciones adecuadas a la vez que requieren la sostenibilidad del SNS y de los recursos humanos necesarios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Quienes participamos en la educaci&oacute;n m&eacute;dica suscribir&iacute;amos, mayoritariamente, el t&iacute;tulo de este editorial, pero resulta obvio que lograr este objetivo no es sencillo y que los problemas para conseguirlo se han incrementado. La dificultad radica en lograr un acuerdo institucional (universidades, ministerios y consejer&iacute;as educativas y sanitarias responsables) en el que los implicados apliquen el sentido com&uacute;n, que parece que no sobra. Me permitir&aacute;n analizar la situaci&oacute;n que padecen las facultades de medicina y apuntar algunas soluciones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Actualmente existen 40 facultades de medicina, 31 de ellas p&uacute;blicas y nueve privadas. Unas tienen m&aacute;s experiencia y otras son m&aacute;s j&oacute;venes. Doce se han creado en los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os y en ocho de &eacute;stas todav&iacute;a no ha finalizado la primera promoci&oacute;n. Como podr&iacute;a esperarse, los problemas relacionados con las plantillas docentes y su organizaci&oacute;n presentan diferencias importantes. De un lado, las facultades j&oacute;venes tienen que adecuar y consolidar sus plantillas, mientras que las veteranas deben renovarlas. Otras diferencias son las distintas normativas por las que se rigen las plantillas de profesorado en las universidades p&uacute;blicas y en las privadas. Me centrar&eacute; en los problemas a los que se enfrentan las facultades p&uacute;blicas -aunque algunos sean comunes-, que atienden al perfil de una facultad con amplia experiencia docente y, generalmente, con una extensa actividad investigadora.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para acceder a la plantilla del profesorado universitario estable (funcionario o laboral) es necesaria la acreditaci&oacute;n de la Agencia Nacional de Evaluaci&oacute;n (ANECA) o de las agencias auton&oacute;micas autorizadas y, posteriormente, superar los concursos correspondientes en cada universidad. La normativa actual para esta acreditaci&oacute;n valora fundamentalmente m&eacute;ritos docentes, de investigaci&oacute;n y de gesti&oacute;n, sin atender las particularidades de un profesor cl&iacute;nico. En efecto, no se otorga la importancia que merecen los m&eacute;ritos asistenciales, siendo como es la asistencia un hecho diferencial a la que el futuro profesor cl&iacute;nico dedica la mayor parte de su jornada laboral. Seg&uacute;n ha solicitado reiteradamente la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina (CNDFM), no se trata de restar importancia a los aspectos ya reconocidos, sino de valorar correctamente las tareas asistenciales, aspecto que confiamos que solucione la nueva normativa de acreditaci&oacute;n, actualmente en fase avanzada de elaboraci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La plantilla docente de una facultad p&uacute;blica se organiza siguiendo la de los departamentos, que est&aacute;n constituidos por la agrupaci&oacute;n, no siempre l&oacute;gica, de varias &aacute;reas de conocimiento. En general, los departamentos de una facultad de medicina est&aacute;n formados por &aacute;reas de conocimiento precl&iacute;nicas o cl&iacute;nicas y desempe&ntilde;an funciones puramente administrativas, siendo las &aacute;reas de conocimiento las verdaderas unidades funcionales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El profesorado de un departamento precl&iacute;nico est&aacute; constituido mayoritariamente por investigadores con dedicaci&oacute;n exclusiva a la universidad. Sus plantillas est&aacute;n envejeciendo por la escasa renovaci&oacute;n que ha supuesto la tasa de reposici&oacute;n del 10%. Por tanto, es necesaria la incorporaci&oacute;n de nuevos profesores para atender sus funciones docentes e investigadoras, que debe elevarse desde el actual 50%. La falta de profesores m&eacute;dicos en los departamentos precl&iacute;nicos dificulta enormemente la comunicaci&oacute;n y la integraci&oacute;n vertical entre materias b&aacute;sicas y cl&iacute;nicas, asignatura pendiente de las facultades de medicina. Ser&iacute;a conveniente lograr un equilibrio entre la formaci&oacute;n m&eacute;dica y no m&eacute;dica de los profesores de materias b&aacute;sicas. Ello potenciar&iacute;a tanto las tareas docentes como las investigadoras y favorecer&iacute;a la orientaci&oacute;n m&eacute;dica en estas materias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En los departamentos cl&iacute;nicos, el n&uacute;mero de profesores vinculados -plaza estable docente/asistencial-funcionarios (catedr&aacute;ticos y profesores titulares)- es muy reducido y el de profesores contratados doctores vinculados (figura laboral) resulta pr&aacute;cticamente inexistente. Adem&aacute;s, su distribuci&oacute;n es heterog&eacute;nea: una misma &aacute;rea de conocimiento est&aacute; hipertrofiada en una facultad, mientras que en otras es deficitaria. Asimismo, existen diferencias importantes entre &aacute;reas de conocimiento, siendo m&aacute;s deficitarias las especialidades quir&uacute;rgicas o &aacute;reas con menor tradici&oacute;n investigadora. En muchas facultades existen &aacute;reas en las que no se dispone de profesor vinculado alguno. Los profesores asociados de ciencias de la salud -profesores no estables- constituyen un grupo muy importante en todas las facultades. Tradicionalmente, este profesorado no estable se encargaba de las actividades pr&aacute;cticas, aunque ante la falta de profesores vinculados participa cada vez m&aacute;s de las actividades te&oacute;ricas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta breve descripci&oacute;n de las plantillas docentes y su distribuci&oacute;n en las facultades de medicina permite preguntar: ¿por qu&eacute; los m&eacute;dicos de los hospitales universitarios no tienen inter&eacute;s en ser profesores vinculados?, ¿es adecuada la organizaci&oacute;n del profesorado cl&iacute;nico? Existen varias razones que explican esta falta de inter&eacute;s. La principal es el poco atractivo de la carrera docente: ocupar una plaza de profesor vinculado exige un esfuerzo adicional para compaginar las tareas asistenciales, docentes e investigadoras, sin obtener a cambio un reconocimiento de la universidad ni de la instituci&oacute;n sanitaria. Dicho reconocimiento, que afecta a ambas instituciones, debe basarse en facilitar las funciones asistenciales, investigadoras y docentes del profesor vinculado en una misma jornada laboral. Adem&aacute;s, este esfuerzo debe contemplarse como m&eacute;rito en la promoci&oacute;n de la categor&iacute;a asistencial y plasmarse en su retribuci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La ya comentada falta de atractivo y la dificultad para lograr la acreditaci&oacute;n que permita optar a una plaza de profesor vinculado ha conducido a la disminuci&oacute;n ostensible del n&uacute;mero de profesores acreditados de las &aacute;reas cl&iacute;nicas. A esta reducci&oacute;n se a&ntilde;ade que este profesorado vinculado se concentra en departamentos y facultades con mayor tradici&oacute;n investigadora, quedando especialmente en precario aquellas facultades donde son m&aacute;s necesarios. La cultura de la movilidad no est&aacute; arraigada en Espa&ntilde;a y la estructura administrativa no la favorece. Si a esta problem&aacute;tica unimos que en cada comunidad aut&oacute;noma es necesario el acuerdo entre la universidad y las autoridades sanitarias para dotar una plaza vinculada y que la equivalencia acad&eacute;mico/asistencial inicial para cualquier categor&iacute;a de profesor vinculado es la de licenciado especialista, tenemos todos los ingredientes precisos para frenar la movilidad de profesores vinculados o acreditados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tras visualizar los problemas de falta de atractivo y dificultad de acreditaci&oacute;n y de movilidad, todas inherentes a la figura de profesor vinculado, debemos pensar si hay que cambiar la organizaci&oacute;n de las plantillas docentes y si merece la pena continuar con la figura del profesor vinculado. Probablemente algo habr&aacute; que modificar, pero todo indica que el profesor vinculado, concebido como una figura de compromiso, sigue siendo vigente en una universidad p&uacute;blica concertada con hospitales p&uacute;blicos, pues une en una misma figura una plaza docente con una asistencial. Por otra parte, deber&iacute;a reconsiderarse la figura del profesor contratado doctor para que el r&eacute;gimen laboral fuera mejor aceptado por los m&eacute;dicos hospitalarios, o bien estudiar una figura intermedia entre la de asociado y funcionario vinculado, que permita establecer una carrera docente asistencial m&aacute;s gradual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El SNS dispone de excelentes profesionales que tendr&iacute;an un futuro acad&eacute;mico y asistencial muy prometedor si hubiera una apuesta gubernamental decidida para atraer a m&eacute;dicos asistenciales a la docencia universitaria. Si las autoridades, tanto universitarias como sanitarias, quieren mantener facultades de medicina de calidad que den respuesta a las demandas de la ciudadan&iacute;a, deben entender la particularidad del profesorado implicado en la asistencia-docencia-investigaci&oacute;n y, en consecuencia, garantizar su n&uacute;mero y calidad en las facultades de medicina.</font></p>      ]]></body>
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