Introducción
El consumo de alcohol, aunque aceptado en muchas culturas, representa un grave problema de salud pública. En 2019, más de 2.6 millones de muertes a nivel mundial fueron atribuibles al alcohol, de las cuales alrededor de 50000 afectaron a adolescentes de 12 a 17 años. La adolescencia es una etapa crucial de desarrollo neurológico, donde el consumo de alcohol generalmente comienza de manera experimental, pero puede evolucionar hacia la dependencia. Este comportamiento temprano, influenciado por múltiples factores, puede verse particularmente marcado por la historia familiar, ya que los hábitos y actitudes de los padres juegan un papel fundamental en el desarrollo social y en la formación de comportamientos relacionados con el consumo de alcohol.(1-4)
Las estadísticas disponibles indican un incremento en el consumo de alcohol entre los adolescentes. Entre 2010 y 2015, más del 75% de los adolescentes de 12 a 17 años en las Américas habían consumido alcohol alguna vez en su vida, y el 40% reportó consumo en el último mes, con una prevalencia ligeramente mayor en mujeres (28%) que en hombres (27%).(5,6) En México, entre 2011 y 2016, la prevalencia de consumo en el último año disminuyó ligeramente del 30% al 28%, mientras que el consumo en el último mes aumentó del 14,5% al 16,1%, destacándose un notable incremento del consumo excesivo explosivo, especialmente en mujeres.(7)
La población indígena Yaqui, en Sonora, México, enfrenta desafíos históricos y actuales, como proyectos de extracción de recursos y aumento de actividades delictivas, que agravan su vulnerabilidad. Este contexto ha llevado a algunos jóvenes a usar alcohol y otras sustancias para afrontar el estrés. Además, los patrones de consumo entre los miembros han cambiado, con un aumento en el uso del alcohol para socializar y ganar aceptación fuera de las festividades tradicionales, lo que genera conflictos familiares, disonancia cultural y deterioro en las relaciones sociales, afectando la cohesión comunitaria.(8-11)
En este contexto, la historia familiar de consumo de alcohol emerge como un factor determinante que puede influir en los patrones de consumo en los adolescentes, particularmente en comunidades indígenas. Las dinámicas familiares y culturales, junto con el modelado parental, desempeñan un papel crucial en la transmisión intergeneracional de comportamientos relacionados con el alcohol. Los antecedentes familiares de consumo están estrechamente asociados con una mayor prevalencia de consumo en los adolescentes, afectando tanto la frecuencia como la cantidad de alcohol consumido, lo que tiende a incrementar el consumo en un día típico. Este patrón refleja un impacto duradero que puede influir en los hábitos de consumo de los jóvenes a lo largo del tiempo.(12-15)
Aunque la influencia de la historia familiar en el consumo de alcohol ha sido ampliamente documentada en poblaciones generales y contextos no indígenas, su impacto específico en comunidades indígenas sigue siendo escasamente explorado.(12,14) Este estudio tiene como objetivo determinar la relación de la historia familiar de consumo de alcohol (por parte de ambos padres) en los patrones de consumo de los adolescentes Yaquis en Sonora, México. A través de un enfoque basado en evidencia, se busca ofrecer una comprensión más profunda de las particularidades de este fenómeno en los adolescentes indígenas, así como contribuir a futuro en el desarrollo de intervenciones de enfermería y multiprofesionales adaptadas a las necesidades específicas de esta comunidad.
Métodos
El presente estudio es de tipo descriptivo correlacional de corte transversal. La población se conformó por 524 adolescentes Yaquis de ambos sexos que estudiaban en telesecundarias ubicadas en el estado de Sonora, México, distribuidos en los municipios de Cajeme, Bácum y Guaymas en los meses de abril a septiembre del año 2024.
Se incluyeron adolescentes de 13 a 17 años que se identificaron como parte de la comunidad Yaqui, además de hablar y escribir en español. La muestra se seleccionó a través de un muestreo no probabilístico incluyendo a todos los alumnos de tres telesecundarias que quisieron participar autorizando su asentimiento personal y que contaran con el consentimiento de los padres. Como resultado, se obtuvo una muestra final de 220 adolescentes.
Se empleó una Cédula de Datos Personales y de Consumo de Alcohol (CDPYCA) dividida en cuatro secciones que recopilaron información sobre datos personales de los participantes, además de preguntas sobre prevalencias de consumo de alcohol alguna vez en la vida, último año, último mes y en última semana (global, lápsica, actual e instantánea), así como aspectos del entorno familiar y social.
Para evaluar la historia familiar de consumo de alcohol, se aplicó el Inventario de Historia Familiar de Consumo de Alcohol (IHFCA).(14) Este cuestionario, diseñado para población mexicana, explora el consumo de alcohol de los padres, considerando aspectos como frecuencia, embriaguez y las circunstancias del consumo, así como la presencia de los adolescentes durante estos eventos. El inventario consta de seis reactivos, con respuestas puntuales en una escala de 0 a 6, donde 0 indica una historia familiar negativa y 1 a 6 una historia positiva. La escala ha mostrado una confiabilidad de 0.80 en adolescentes mexicanos,(16) y en este estudio presentó un Alpha de Cronbach de α = 0.75.(15,16)
Se utilizó el Cuestionario AUDIT para categorizar el consumo de alcohol en el último año, este cuestionario consta de 10 preguntas que evalúan la cantidad, frecuencia y los posibles daños del consumo.(17) Los puntajes varían de 0 a 40, donde 1-3 puntos indican un consumo de bajo riesgo, 4-7 puntos reflejan riesgo de dependencia y 8-40 puntos sugieren consumo perjudicial. La confiabilidad del AUDIT fue de α = 0.76 en este estudio, mientras que en estudios previos en adolescentes mexicanos fue de 0.95.(18)
El procedimiento inició con la obtención de las aprobaciones del Comité de Ética en Investigación y del Comité de Investigación de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Nuevo León, con registro FAEN-D-2015. Posteriormente, se solicitó autorización a los ocho líderes de los Pueblos Yaquis para llevar a cabo el estudio en sus territorios, así como a los directores de las telesecundarias para obtener acceso a los estudiantes. A continuación, se coordinaron y llevaron a cabo reuniones informativas con los directivos y docentes, en las cuales se convocaron a padres de familia y alumnos a las instalaciones educativas. Durante estas sesiones, se presentaron los objetivos de la investigación y se administraron los documentos de consentimiento y asentimiento informados, los cuales fueron leídos, firmados por los participantes y entregados en copia a los mismos.
Una vez recopilados los documentos de consentimiento informado, se llevó a cabo la aplicación de la cédula y los instrumentos de medición. Antes de la recolección de datos, se realizaron preguntas filtro para asegurar que los participantes se consideraran parte de la comunidad Yaqui, que hablaran la lengua Yaqui y hablaran y escribieran en español. Durante todo el proceso, se garantizó la presencia continua de la investigadora principal para proporcionar asistencia y resolver cualquier duda que pudiera surgir. Se enfatizó que los participantes mantenían la libertad de retirarse del estudio en cualquier momento sin repercusiones, y que se preservaría el anonimato y la confidencialidad de los datos. Al finalizar la recolección de datos, los instrumentos se colocaron en sobres y almacenados en una caja. Se agradeció a los participantes por su contribución al estudio y se ofreció un refrigerio como agradecimiento por su participación.
Para el análisis de los datos se utilizó el Statistical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 28 para Windows. Se utilizó estadística descriptiva para los datos sociodemográficos de la muestra, para la prevalencia de consumo, la prueba AUDIT y el Inventario de Historia Familiar de Consumo de Alcohol (IHFCA) se utilizaron frecuencias, proporciones e intervalos de confianza al 95%. Para determinar la normalidad de las variables continuas y numéricas se utilizó la Prueba de Kolmogorov-Smirnov con Corrección de Lilliefors, por lo cual se decidió utilizar estadística no paramétrica como el Coeficiente de Correlación de Spearman y la Chi-cuadrado de Pearson (χ2). Para todas las pruebas se consideraron niveles estadísticos significativos de p < 0.05.
Resultados
En las características sociodemográficas de los 220 adolescentes Yaquis, de 13 a 17 años, con una media de edad de 14 años (Desviación Estándar [DE] = 0.83), con predominancia del sexo masculino 69%. Además, más de la mitad de los adolescentes indicaron vivir con papá, mamá y hermanos (80,5%) y con mamá, hermanos o abuelos (19,3%), de los cuales el 81,8% hablan Yaqui. El número promedio de hermanos fue de 2.21 (DE =1.33) con un mínimo de 0 y máximo de 6. Respecto a la ocupación el 63,6% se dedica solo a estudiar, mientras que el 36,4% estudia y trabaja. Los tipos de trabajo fueron principalmente en la pesca (51,3%) dedicando al trabajo remunerado o no remunerado por semana un promedio de horas de 8.33 (DE = 7.59) y un intervalo IC95% de [6.93, 9.73].
Las prevalencias de consumo de alcohol entre los adolescentes Yaquis (tabla 1), el 90,9% ha consumido alcohol alguna vez en la vida (prevalencia global), con un IC95% de [87, 95]. El 63,2% reporta haber consumido alcohol en el último año (prevalencia lápsica) con un IC95% de [57, 70], el 60% ha consumido alcohol en el último mes (prevalencia actual) con un IC95% de [53, 67] y el 40,5% en la última semana (prevalencia instantánea) con un IC95% de [34, 47].
La edad promedio de inicio en el consumo de alcohol es de 11 años (DE = 2.47), con un IC95% de [10.52, 11.25]. Las prevalencias de consumo excesivo explosivo (binge drinking) fue de 23,5% entre las mujeres y 33,6% de los hombres. El número promedio de ocasiones al mes de binge drinking en mujeres fue de 0.76 (DE = 1.64), mientras que, en los hombres el promedio de ocasiones al mes fue de 0.48 (DE = 0.73) (Tabla 1).
Tabla 1 Prevalencias del consumo de alcohol
| Prevalencia de consumo de alcohol | Sí | No | IC 95% | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | LI | LS | |
| Alguna vez en la vida | 200 | 90,9 | 20 | 9,1 | 87 | 95 |
| En el último año | 139 | 63,2 | 81 | 36,8 | 57 | 70 |
| En el último mes | 132 | 60,0 | 88 | 40,0 | 53 | 67 |
| En la última semana | 89 | 40,5 | 131 | 59,5 | 34 | 47 |
Los tipos de consumo de alcohol en los adolescentes, evaluados mediante el AUDIT (tabla 2), fueron los siguientes: el 40,3% (IC 95% [28,47]) presentaron consumo sensato o de bajo riesgo, el 36,7% (IC 95% [33,53]) reportaron consumo dependiente o de riesgo, y el 23% (IC 95% [11,27]) mostraron un consumo perjudicial o dañino.
Tabla 2 Tipos de consumo de alcohol (AUDIT)
| Tipos de consumo de alcohol | Sí | No | IC 95% | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | LI | LS | |
| Sensato o de bajo riesgo | 56 | 40,3 | 83 | 59,7 | 28 | 47 |
| Dependiente o de riesgo | 51 | 36,7 | 88 | 63,3 | 33 | 53 |
| Perjudicial o dañino | 32 | 23,0 | 107 | 77,0 | 11 | 27 |
En cuanto a la historia familiar de consumo de alcohol entre los padres (papá y mamá) de los adolescentes, se observó que el 80,5% (IC95% [74,86]) presenta una historia familiar positiva, lo que indica la presencia de consumo de alcohol en la familia (consumo de papá y mamá). En contraste, el 19,5% (IC95% [14,26]) muestra una historia familiar negativa, reflejando la ausencia de consumo de alcohol en la familia.
Para responder el objetivo principal se identificó una relación entre los índices de la historia familiar de consumo y el tipo de consumo de alcohol determinado por el AUDIT se encuentra correlación positiva y significativa entre estas variables (r s= 0.217, p = 0.01). Al explorar las asociaciones entre los tipos de consumo de alcohol obtenidos por el AUDIT y la historia familiar de consumo de alcohol no se encontraron asociaciones significativas (p > 0.05).
Para aportar mayor análisis se buscaron las diferencias entre las prevalencias de consumo de alcohol de los adolescentes Yaquis y la historia familiar de consumo, en donde se observaron diferencias positivas y significativas (tabla 3). En la prevalencia de consumo de alcohol alguna vez en la vida (prevalencia global), se encontró una χ2 = 5.853 (p = 0.016), lo que sugiere que los adolescentes con historia familiar de consumo de alcohol positiva presentan un mayor porcentaje de consumo de alcohol alguna vez en la vida (93,2%) en comparación con aquellos que cuentan con una historia familiar de consumo negativa (81,4%).
Asimismo, en la prevalencia del consumo en el último año (prevalencia lápsica), se reportó una χ2= 32.482 (p < 0.001), evidenciando que los adolescentes con historia familiar de consumo positiva tienen un mayor porcentaje de consumo de alcohol en el último año (72,3%), frente a los que tienen una historia familiar de consumo de negativa (25,6%). Además, en la prevalencia de consumo en el último mes (prevalencia actual), se registró una χ2= 5.569 (p = 0.018), lo que muestra que los adolescentes con historia familiar de consumo de alcohol positiva presentan un mayor porcentaje de consumo de alcohol en el último mes (63,8%), en contraste, aquellos con historia familiar de consumo negativa (44,2%). Sin embargo, no se encontró diferencia significativa en la prevalencia de consumo en la última semana (prevalencia instantánea) con la historia familiar de consumo de alcohol con una χ2= 0.044 (p = 0.834).
Tabla 3 Diferencias entre las Prevalencias de Consumo de Alcohol y la Historia Familiar de Consumo de Alcohol en Adolescentes Yaquis
| Prevalencias | Historia Familiar de consumo | X2 | p | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| si | no | |||||
| f | % | f | % | |||
| Alguna vez en la vida | ||||||
| Si | 165 | 93,2 | 35 | 81,4 | 5.853 | .016* |
| No | 12 | 6,8 | 8 | 18,6 | ||
| En el último año | ||||||
| Si | 128 | 72,3 | 11 | 25,6 | 32.482 | .001* |
| No | 49 | 27,7 | 32 | 74,4 | ||
| En el último mes | ||||||
| Si | 113 | 63,8 | 19 | 44,2 | 5.569 | .018* |
| No | 64 | 36,2 | 24 | 55,8 | ||
| En la última semana | ||||||
| Si | 71 | 40,1 | 18 | 41,9 | 0.044 | .834 |
| No | 106 | 59,9 | 25 | 58,1 | ||
Discusión
Los resultados muestran que una gran parte de los adolescentes Yaquis ha probado alcohol en algún momento de su vida, y más de la mitad lo ha consumido en el último año. Estas cifras son mayores en comparación con un estudio similar realizado en adolescentes indígenas de Colombia, lo que podría deberse a diferencias socioculturales que afectan el comportamiento en el consumo de alcohol en ambas comunidades.(19)
Además, se indica que la edad promedio de inicio en el consumo de alcohol entre los adolescentes Yaquis es de 11 años, un dato que coincide con lo observado en otros estudios sobre adolescentes no indígenas en Brasil. La exposición temprana al alcohol podría estar relacionada con la normalización del consumo dentro de las familias y comunidades, así como la accesibilidad a bebidas alcohólicas en eventos sociales y celebraciones culturales tradicionales de la etnia Yaqui.(20)
El estudio también resalta una alta prevalencia de binge drinking, especialmente entre los varones, lo cual es superior a los resultados encontrados en adolescentes mexicanos no indígenas, donde el consumo excesivo de alcohol es mucho más bajo. Esta diferencia podría explicarse por factores socioculturales, como la integración del consumo de alcohol en las festividades religiosas y espirituales de la comunidad Yaqui. Asimismo, un alto porcentaje de los adolescentes Yaquis reportaron que ambos padres consumen alcohol, lo que es considerablemente más alto que en adolescentes indígenas colombianos, donde el consumo por parte de ambos padres es mucho menor. Esto sugiere que el consumo de alcohol en el contexto Yaqui está fuertemente influenciado por las tradiciones y hábitos familiares.(21)
El análisis reveló una correlación positiva y significativas entre los índices de historia familiar de consumo de alcohol y los tipos de consumo medidos por el AUDIT lo cual coincide con investigaciones realizada en adolescentes no indígenas de Campeche, pero con una correlación más fuerte en el contexto Yaqui.(22,23) Esta diferencia podría atribuirse a factores socioculturales y ambientales específicos, como las tradiciones locales, el acceso a bebidas alcohólicas, y el deseo de los adolescentes de socializar con amigos y compañeros no indígenas buscando aceptación, factores que podrían estar influyendo de manera notable en esta comunidad.
El análisis de las diferencias entre las prevalencias de consumo de alcohol en adolescentes Yaquis y la historia familiar de consumo revela diferencias positivas y significativas. Estas diferencias se identifican en tres dimensiones: prevalencia de consumo de alcohol alguna vez en la vida (prevalencia global), en la prevalencia de consumo en el último año (lápsica) y en el último mes (prevalencia actual). Al comparar estos hallazgos con los resultados del estudio de Telumbre et al., en adolescentes no indígenas, donde igualmente se observan diferencias significativas en los adolescentes con antecedentes familiares de consumo de alcohol, lo que sugiere que a medida que aumenta la presencia de estos antecedentes, también lo hace la probabilidad de presentar estas prevalencias de consumo de alcohol.(22,23) En comunidades indígenas como la de los adolescentes Yaquis, esta influencia podría ser aún más pronunciada debido a la relevancia de las dinámicas familiares y culturales en la socialización de los adolescentes.
Finalmente, el estudio presenta ciertas limitaciones, como el tamaño de la muestra y la falta de aleatorización, lo que dificulta la generalización de los resultados. Sin embargo, estas consideraciones también representan un avance significativo en la investigación, dado que los estudios sobre el consumo de alcohol en poblaciones indígenas son escasos. Esto resalta la necesidad de realizar investigaciones futuras con muestras más amplias y representativas para lograr una comprensión más completa de los patrones de consumo de alcohol y su relación con la historia familiar en diferentes contextos indígenas.
Conclusiones
Los patrones de consumo de alcohol entre los adolescentes Yaquis pueden mostrar similitudes con los hallazgos de otras investigaciones sobre adolescentes en general, pero también existen diferencias que reflejan el contexto cultural y socioeconómico único de esta población. La influencia de la historia familiar en el consumo de alcohol es un factor común, pero la situación particular de los Yaquis, incluyendo sus desafíos contemporáneos y cambios en los patrones culturales, ofrece una perspectiva adicional sobre cómo estos factores interactúan. Estos hallazgos indican la necesidad de intervenciones de enfermería y multiprofesionales adaptadas a las características culturales y contextuales de las comunidades indígenas para abordar eficazmente el consumo de alcohol entre los adolescentes.











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